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2. La empresa fragmentada: reorganización productiva y división
del trabajo
Durante los últimos años los trabajadores venimos observando una serie
de transformaciones en nuestras empresas(1).
Si antes trabajábamos en grandes empresas, algunas de ellas de tamaño
gigantesco con cerca de 20.000 trabajadores, hoy nos encontramos trabajando
'... en empresas que no quieren ser tan grandes y empiezan a segregarse
por áreas de negocio...'; de trabajar en grandes empresas en las
que se desarrollaba la totalidad del proceso de producción para fabricar
el automóvil, la central de telefonía o el producto cosmético o de limpieza,
hemos pasado a trabajar en subcontratos, sucursales o empresas "independientes"
que se encuentran dentro de un estructura de grupo en las que se realizan
sólo una parte de ese proceso. A veces una parte tan pequeña que nuestro
trabajo se sitúa en '..."subfábricas" según los productos
que se fabrican: detergente en polvo, líquido, industrial...', en
"unidades elementales de trabajo" que actúan como microempresas
dentro de la gran empresa de automoción, o se limitan a los trabajos
de almacenaje y distribución de productos que se fabrican en otro lugar.
Somos testigos que donde antes había una Escuela de formación profesional
donde iniciábamos nuestra carrera profesional hoy podemos llegar a preguntarnos
'...¿formación? ¿qué es eso?..'.
A la par que estas observaciones, en el conjunto de la organización
industrial vemos que donde antes había grandes empresas ahora existe
un claro predominio de las pequeñas empresas y una proliferación de
trabajadores "autónomos" que en realidad hacen lo que antes
realizaban como asalariados de aquéllas por lo que se les conoce también
como "asalariados disfrazados". A ello hay que añadir los
numerosos trabajos que no vemos, que están por todas partes y ninguna,
pero que sí los vivimos, se trata de las innumerables prácticas dentro
de la economía sumergida y el trabajo ilegal que comprende desde los
trabajos en actividades del calzado, la confección, la distribución
comercial, hasta la grabación de datos en ordenador para los grandes
bancos.
En una aproximación a lo que sucede, a lo que está pasando en el
mundo del trabajo y de la empresa, con el objetivo de darle una respuesta
se ha realizado un intenso trabajo de investigación en el que están
implicadas diferentes organizaciones nacionales e internacionales
como la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Desde esos trabajos
de investigación se ha puesto de relieve que vivimos un período de
profunda reorganización productiva que afecta a las empresas, a los
sectores y a los sistemas productivos de los distintos países. Que
ese proceso de reorganización productiva surge como respuesta a una
problemática diversa: al auge adquirido por la acción sindical provocando
un desplazamiento en el peso político (decisión y defensa de intereses)
de los trabajadores en la gran fábrica, en la búsqueda de una mayor
capacidad de adaptación a los mercados, a los cambios en las materias
primas y a las posibilidades que abren las nuevas tecnologías permitiendo
segmentar el proceso de trabajo sin perder el control del mismo.
La investigación ha puesto de manifiesto que para acometer el proceso
de reorganización las empresas han seguido estrategias diversas:
. estrategias de fusiones, absorciones de empresas, así como de deslocalización
de parte de la producción a empresas de terceros países e incluso
la concentración de la producción en los países de origen, tal y como
ha sucedido con empresas de la industria química española generando
cierta especialización en actividades de almacenaje, distribución
y comercialización de los productos fabricados en otros países;
. estrategias de ampliación y diversificación de actividades de traslados
de la actividad o de parte de ella de unos centros a otros de la misma
empresa, o de especialización en un fragmento significativo de la
actividad de la empresa como los trabajos técnicos de la central de
telefonía;
. estrategias de descentralización y de subcontratación de manera
que de cada producto vendido las grandes empresas producen una parte
cada vez menor en la medida que esas partes de la producción que no
hacen las dan a otras empresas, generalmente, de pequeñas dimensiones.
Este es el significado de lo que sucede cuando vemos que la empresa
en que trabajamos (usamos aquí un ejemplo real,claro está), abre un
nuevo centro en otro lugar del territorio nacional al que traslada
el conjunto de productos de cosmética, que antes fabricábamos, para
años después quedar como almacén por el traslado correspondiente de
esos productos a un centro de la empresa en Francia. O cuando, además
de la fabricación de productos de limpieza, vemos que nuestro centro
amplía su actividad por el almacenamiento de productos de limpieza
que se fabrican y envasan en otro lugar.
En idéntica situación nos encontramos cuando vemos que los trabajos
de mantenimiento que antes realizábamos hoy lo hacen "autónomos"
o empresas de trabajo temporal.
Y lo mismo se plantea, cuando los trabajadores de la empresa que
fabricaba en su totalidad una central de telefonía observamos que
nuestro trabajo hoy se limita, prácticamente, a montajes e instalaciones
de los múltiples elementos, piezas o conjuntos que fabrican numerosas
pequeñas empresas situadas a escasos kilómetros de distancia de nuestro
centro de trabajo.
En síntesis, lo que apreciamos a través de la reorganización
productiva es que donde antes veíamos un proceso completo de producción
en nuestras empresas hoy vemos muchos procesos que se encuentran repartidos
entre empresas cuya localización puede ser muy próxima o situarse
en terceros países. Que cuando entramos a trabajar lo hicimos en una
gran empresa con una plantilla numerosa, donde estaban presentes los
sindicatos y se daba formación en las Escuelas profesionales de las
empresas, en tanto que hoy estamos en un subcontrato o sucursal que
no son más que fragmentos de aquella empresa, con un número de trabajadores
sensiblemente inferior sin que por ello se haya visto reducida su
capacidad de producción, de la que no sabemos muy bien qué hace y
qué es esa empresa encontrándonos con muchas dificultades, por tanto,
para saber dónde estamos, hacia dónde se dirige la empresa, para ver
dónde está la formación, detectar las necesidades de formación que
surgen, quiénes son los encargados de promoverla y financiarla, etc.
En esa transformación de la unidad a la diversidad de los
procesos, lo que vemos, gracias a la investigación científica, son
tramas productivas de empresas que surgen de la descomposición y fraccionamiento
de los procesos productivos por la descentralización de trabajos y
funciones que antes se hacían en la gran empresa y ahora se subcontratan
con otras empresas, de forma que para entender las consecuencias de
la reorganización productiva sobre el trabajo y los trabajadores se
hace imprescindible mirar a las relaciones entre empresas en las tramas
que componen.
En esa producción en red que emerge, como resultado de la fragmentación
de los procesos, se ha constatado la presencia de configuraciones
de empresas que difieren en función de las características de sus
procesos productivos, de sus formas de gestión, de la composición
de la fuerza de trabajo, de sus condiciones de trabajo y relaciones
laborales.
De tal manera en la diversidad organizativa que existe se aprecian
sistemas productivos, denominados distritos industriales, con
rasgos de relaciones sociales favorables a la cooperación, a la difusión
e incorporación de nuevas tecnologías y la mejora de las condiciones
de trabajo y las cualificaciones. Pero, junto a ellos, y, desgraciadamente,
en mayor número, existen también sistemas productivos con fuertes
relaciones de dependencia entre las empresas y de jerarquía dentro
de las mismas con extensión del trabajo a domicilio sin sujección
a contratos laborales, etc.
Lo que gráficamente se ha denominado detritos industriales.
Así pues, tanto de lo que se presenta a simple vista, a la vista
de todos, como del desarrollo de nuestra investigación y de lo investigado
por otros, tanto en España como en Europa y América, surge la necesidad
de recomponer el proceso completo de producción de un bien para
poder insertar el análisis de las diferentes posiciones que las empresas
o los "fragmentos" de empresas ocupan en el reparto o división
del trabajo que opera entre ellas y así acercarnos a la distribución
del conocimiento, de la cualificación que se aplica a la producción
de un producto concreto y a las relaciones entre empresas, de
donde se desprenden consecuencias para los trabajadores, las cualificaciones
y la formación.
Este acercamiento nos permite identificar la empresa en que trabajamos
como "fragmento" de una estructura, de grupo multinacional,
por seguir con otro ejemplo real, porque está centrada exclusivamente
en la fabricación de productos de limpieza pues la comercialización
y marketing se encuentra en otras instalaciones, y la investigación
y desarrollo de productos así como la toma de decisiones lo hallamos
fuera del territorio nacional.
El predominio del trabajo de ejecución '...los trabajos eran de
mucho esfuerzo físico y manuales...', acentuado por la descentralización
del mantenimiento que se subcontrata con otra empresa, acerca la empresa
a las posiciones bajas en el proceso de división del trabajo dentro
del grupo al que pertenece. Una empresa "mano" como
se desprende de la estructura de la plantilla en la que predominan
los oficiales de 2ª con al menos 20 años de antigüedad y una pesada
estructura e mandos intermedios '..era una empresa que la mantenían
a base de látigo..', frente al núcleo de técnicos comerciales, de
marketing, de desarrollo de productos y toma de decisiones.
En esas condiciones, la decisión de abrir un nuevo centro trasladando
la sección de productos cosméticos integrada en la empresa y la incorporación
de equipos más automáticos nos hace ver las consecuencias de los efectos
de ocupar unas posiciones u otras en la división del trabajo dentro
de la empresa. De los 800 trabajadores que integraban la plantilla
hace unos años hoy sólo son 400 trabajadores '..somos nosotros
(los trabajadores) los que sobramos..'.
Especialmente cuando la reconversión de los mandos intermedios nos
quita de nuestros puestos. Es esto lo que contemplamos cuando nos
fijamos en que las acciones formativas que lleva a cabo la empresa,
financiadas con fondos de la formación continua, va dirigida a los
técnicos, mandos intermedios y administrativos, preferentemente, porque
'...a nosotros nos tienen como tapadera..'. Además el trabajo
por turnos y los picos de producción reducen sensiblemente las opciones
a la formación. No obstante cuando existe se trata, por un lado, de
cursos de mecánica preventiva '...para cargarte más el trabajo
y evitar las contrataciones..' y, por otro, en integrar la filosofía
de empresa que se pretende transmitir a lo largo de un plan trazado
para tres años que afecta y en el que se hace participar a la plantilla,
Mantenimiento Integrado en la Producción (TPM).
Otra cara vemos, al menos en apariencia, desde la pertenencia a otra
empresa, incluida también en un grupo multinacional, que fabrica centrales
de telefonía e integra además de producción, con el 30% de la plantilla,
los departamentos de marketing, económico-financiero, logística e
ingeniería (I+D), como se refleja en la alta cualificación de la plantilla,
40% de titulados superiores y medios, con capacidad de desarrollo
de productos y predominio de la contratación indefinida. De acuerdo
con esas condiciones vemos que la posición de la empresa en la división
del trabajo nos permite identificarla como "cabeza".
Sin embargo, cuando miramos, más allá de esa estrella aparentemente
con brillo propio, hacia la constelación de empresas encontramos la
cruz de esa cara '...(la empresa) no necesita contratar trabajadores
eventuales porque aquí tienen unas condiciones de trabajo muy superiores
a las que existen en las subcontratas...'.
La prolongación de la mirada a través de la cadena de subcontrataciones
nos hace ver empresas subcontratistas de pequeña dimensión en las
que se hacen armarios, cajas, utillaje, bobinas de carga, bastidores,
el cableado, etc. y profundizando más aún a las empresas que realizan
los trabajos de cincado y cromado.
Desde una posición subordinada a las exigencias de la empresa "cabeza"
y dependiente en gran medida de ésta las plantillas de esas empresas,
en muchos casos, no superan el 30% de oficiales de 1ª con un peso
importante de oficiales de 3ª y especialistas, más del 50%, que desarrollan
trabajos descualificados y prolongados horarios de trabajo. Estamos
viendo las "manos" de esa estructura.
Así, cuando en un lado del proceso de producción de la central de
telefonía estamos viendo Planes de formación anuales, Gabinete de
formación, Escuela de formación técnica, etc. y en el otro un desconocimiento
radical de la formación contínua y jóvenes aprendices a los que como
mucho se les facilita la practica en soldadura si después de cumplir
con las ocho horas de trabajo, estamos observando posiciones diferentes
en la división del trabajo entre empresas y dentro de las empresas
con consecuencias desiguales.
En síntesis, como ha mostrado la investigación una división
del trabajo entre empresas y en el interior de las empresas más reducida
permite una distribución más equitativa de las cualificaciones y unas
relaciones entre empresas y de los trabajadores dentro de ellas más
simétrica. Por el contrario, una división del trabajo desequilibrada
implica una desigual distribución de la cualificación de la que se
deducen relaciones de dependencia y subordinación.
Un ejemplo que muestra con suma claridad los rasgos expuestos
es el de las empresas que conforman el proceso de transformación del
plástico en el municipio madrileño de Arganda del Rey. Se trata de
una actividad en la que trabajan unas mil personas en la elaboración
de envases y piezas para otras empresas, generalmente de grandes dimensiones,
de la industria de la automoción, de química, de telecomunicaciones,
etc.
La recomposición del proceso completo de producción de los bienes
que fabrican las grandes empresas de esas industrias: automóviles,
desodorantes, antibióticos, centrales de telefonía, etc. nos hace
ver que el sector de las pequeñas empresas de transformación no es
más que una fracción de ese proceso. Una fracción que se encuentra
desgajada de las grandes empresas por la estrategia de descentralización
seguida respecto de la transformación del plástico. En esencia es
un taller distanciado de aquella gran empresa.
En ese proceso recompuesto vemos la posición ocupada por la empresa
que atiende directamente al mercado y que ostenta formalmente la producción
global del producto, donde se concentran los Departamentos de Investigación
y de Recursos Humanos, las altas cualificaciones y las mejores condiciones
de trabajo, inversiones en formación con financiación de FORCEM, que
en el proceso de división del trabajo hemos identificado con la empresa
"cabeza".
Al otro lado, las empresas transformadoras desde una posición auxiliar
y subordinada se estructuran sobre un núcleo directivo de organización
y control (Gerente y/o Director de Fabricación, Director financiero-administrativo,
Director de compras, a veces concentrados varios puestos en una persona,
Encargado y Departamento de Control de Calidad, en caso de no efectuarlo
un trabajador) necesario para la gestión y cumplimiento de las órdenes
que les transmitan las grandes empresas decisoras, los mecánicos especialistas
de las máquinas inyectoras o soplado, automatizadas en bastantes casos
ya sea por microprocesador o por control numérico, y la periferia
formada por los operarios sin cualificar que representa no menos del
65 por ciento del total de la empresa, con un grado de eventualidad
que oscila entre el 30por ciento y una cifra que, particularmente,
supera en una o más veces la plantilla fija de la empresa. Es decir,
se trata de empresas con predominio del trabajo de ejecución, trabajos
descualificados, peores condiciones de trabajo, alto porcentaje de
peones especialistas para las que la formación contínua de los trabajadores
es una interrogante '...¿la formación? ¿qué es eso?...' a las
que hemos identificado como empresa "mano".
Siguiendo la reconstrucción del proceso completo de producción, agregando
los distintostrabajos que contribuyen a la fabricación de una pieza
o envase de plástico, nos encontramos que el número de ocupados aumenta
de forma importante, ya que además del proceso único (inyección, soplado)
que realizan hay que incluir los trabajos de matricería, los de asistencia
técnica y reparación de maquinaria, de fabricación de artículos metálicos
para el refuerzo de subconjuntos, de baños electrolíticos, asesoramiento
fiscal y laboral. serigrafía, montajes y manipulaciones (trabajos
que se llevan a cabo en empresas integradas por deficientes físicos,
conventos de monjas o autónomos que reparten el trabajo a domicilio)
que, normalmente, no están integrados en las empresas transformadoras.
Agregando los trabajos para la reconstrucción del proceso
de trabajo global hemos llegado a una nueva configuración: la macro-empresa
de transformación del plástico del sistema industrial de Arganda del
Rey en la que se nos hace visible una división del trabajo entre empresas
y en el interior de las mismas.
Dependiendo de la posición de cada una de estas empresas en el proceso
completo de producción hallamos una gradación de diferentes formas
de organización y gestión de los recursos técnicos y la fuerza de
trabajo, así como de las condiciones de trabajo, las cualificaciones
y la formación.
Mientras en las empresas "cabeza" predominan las altas
cualificaciones, mejores condiciones de trabajo con predominio de
la contratación indefinida y las relaciones de negociación con el
comité de empresa al que recurren para que dé su consentimiento al
plan de formación que proponen, aunque dirigida preferentemente a
las categorías de técnicos; el descenso de posiciones en la división
del trabajo que se opera en la transformación del plástico supone
una pérdida gradual de esas condiciones de manera que en las empresas
"mano", se da el predominio del trabajo de ejecución y descualificado,
de la contratación temporal aunque para muchas trabajadoras y jóvenes
no exista relación contractual, la intensidad de trabajo por la prolongación
de la jornada laboral mediante horas extraordinarias y el trabajo
por turnos, sin que se produzca negociación con los delegados de los
trabajadores, entre otras cosas porque no existen, y cuando la negociación
se realiza es individual. Las consecuencias sobre la formación, en
tales condiciones, es la imposibilidad de llegar a aprender un oficio
ya que cuando se realizan contratos de formación o de aprendizaje
de jóvenes realmente la formación es inexistente.
Las preguntas que nos debemos hacer, como primer paso, sobre
la situación de la empresa dentro de una red productiva, a
la luz de los argumentos que hemos presentado debieran, al menos,
ser:
¿Cuál es la actividad de la empresa: Qué hace la empresa; qué
trabajos y tareas se realizan? ¿Cuáles son los productos más
representativos en su facturación?
¿Cuáles son las operaciones, transformaciones, el valor que
se añade en la empresa; las tecnologías utilizadas, los diferentes procesos
o productos?
¿Cómo decide el volumen o cantidad de producción: hay variaciones
frecuentes?, ¿por qué causas?
A quién vende la empresa: ¿a otras empresas?, directamente en el mercado?
¿Diseña la empresa los productos que se fabrican, o los servicios que
presta?
¿Da parte de la producción a hacer fuera de la empresa? ¿A quién, dónde
y por qué?
¿Ha cambiado esto en los últimos años?

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(1) Adoptamos ahora el tono narrativo de una reflexión
originada en el propio trabajador o trabajadora que lee esta guía. La
razón es más que de estilo: hemos procurado contrastar, en el sentido
de poner enfrente, nuestros saberes universitarios con lo que nos han
dicho los sindicalistas o trabajadores, al entrevistarlos para esta
investigación. De hecho, lo hemos reflejado en las citas en cursiva,
que son ideas u opiniones que hemos recogido esta primavera de 1996.