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CONCLUSION
La amplitud de la agenda sindical sobre formación profesional es una
demostración de la recuperación de la importancia del tema para los
trabajadores. Presionados por los cambios en los proceso del trabajo
y por el desempleo, éstos exigen el derecho universal de la educación.
El movimiento sindical responde a esa demanda interviniendo en diferentes
foros institucionales donde los temas del empleo y de la capacitación
profesional están presentes. Crece el número de intervenciones de las
Centrales Sindicales, desde el nivel federal hasta el municipal, caracterizadas
como un nuevo espacio y momento de negociación más complejo, en la medida
que involucran un mayor número de actores sociales con diversos intereses,
muchas veces contradictorios.
Es interesante observar que la presencia en esos foros amplió la agenda
del movimiento sindical, tornando sus propuestas mas universales y capacidad
de dialogar con competencia con un amplio abanico de actores sociales.
Se verifica un avance considerable cuando se considera que la participación
sindical no se limita solamente a un momento de formulación y arreglo
de las negociaciones. Algunas experiencias tratan de discutir y deliberar
sobre las políticas a ser desarrolladas y sobre las acciones a realizar.
Otras alcanzan la etapa de implantación, materializadas en diferentes
formas de gestión de proyectos y programas. Tómese, a titulo de ejemplo,
la experiencia de Consejo Deliberativo del Fondo de Amparo al Trabajador,
(CODEFAT), o el Observatorio de Empleo y Formación Profesional en São
Paulo, donde la gestión y ejecución también están a cargo de los representantes
de los trabajadores. Esa nueva forma de participación no es simple y
trae a la vista cuestiones complejas cuestionas sobre el papel del movimiento
sindical.
Los espacios de participación institucional traen nuevos desafíos,
entre los que destacamos:
- la capacidad de formular propuestas coherentes con los intereses
de los trabajadores;
- la posibilidad de acompañar las decisiones tomadas y de divulgar
las decisiones y evaluaciones realizadas;
- articular una intervención unificada de los representantes de los
trabajadores;
- ampliar esas experiencias para nuevos espacios institucionales que
tratan de otras dimensiones de la vida del trabajador.
Esa forma de participación institucional permite un tipo de control
social de los recursos y de las políticas públicas, con al menos tres
diferentes dimensiones: fiscalización, formulación y ejecución/gestión.
Por lo tanto, se trata de la capacidad concreta de un actor social para
influenciar en el desarrollo de las políticas públicas.
El avance conquistado en el campo institucional no se reproduce en
relación directa entre capital y trabajo. Los datos analizados en el
estudio sobre las cláusulas de los acuerdos y convenciones colectivas
demostraron el estado incipiente en que se encuentra el tema de la formación
profesional en las negociaciones colectivas.
Las empresas aun se toman el derecho exclusivo de capacitar al trabajador
en su espacio, o presentan su demanda al Estado. La verdad es que, para
muchas empresas, la capacitación del trabajador aun no es un problema,
en la medida en que continúan atendiendo sus necesidades como siempre
lo han venido haciendo, entrenando al trabajador en su lugar de trabajo.
Para otros, el nivel de escolaridad pasa a ser un requisito de selección,
formando una barrera entre los puestos de trabajo que se ofrecen y una
masa de desempleados con baja escolaridad en busca de un empleo.
Aunque un gran número de empresas se preocupan con la elevación del
nivel de escolaridad de sus trabajadores y con un sistema de capacitación
profesional continua, la negociación colectiva de esa no hace parte
del actual paradigma de la relación entre capital y trabajo. Hay mucho
que hacer y luchar para que esa situación cambie. Al final, el derecho
de conocer y saber también pasa por decidir el qué y cómo aprender.
La negociación aún es el mejor medio de formular, concebir y desarrollar
de firma bipartita, políticas de formación profesional dentro del ámbito
de la empresa, o incluso del sector. Ese tal vez sea uno de los grandes
desafíos de la práctica sindical al interior de las empresas en los
próximos tiempos.
