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A. LA BUSQUEDA DE UNA AGENDA COMUN ENTRE LAS CENTRALES SINDICALES
Así como en muchos otros países, el tema del empleo y
de la formación están al orden del día en Brasil. Nunca trabajadores,
empresarios, gobierno, políticos, investigadores y demás formadores
de opinión hablaron tanto sobre estos temas y sobre sus relaciones con
el desarrollo del país.
Actualmente, en todos los niveles, la educación es un asunto presente
en diferentes agendas, dando origen a un amplio debate de carácter nacional
que abre nuevos espacios de negociación y anuncia posibles articulaciones
entre campos de distintos intereses. Lo interesante es que se hace un
esfuerzo para ultrapasar el momento de diagnóstico de los problemas
educacionales, intentando producir alternativas innovadoras para los
desafíos que se presentan y, aún más, se propone trabajar intensamente
para facilitar su implementación. La educación para el trabajo, que
comprende la enseñanza regular y la educación profesional, es el eje
de ese proceso.
Eso no significa que sólo ahora los principales interesados en ese
debate hayan despertado para darle un carácter estratégico a la educación
en el proceso de desarrollo social y, menos aún, que tengan opiniones
y puntos de vista comunes. Al contrario, además de la importancia que
se le otorga al tema, trabajadores, empresarios y el gobierno vienen
defendiendo diferentes posturas para enfrentar la crisis educacional
del país, que son, a veces, hasta contradictorias.
Para los trabajadores y, particularmente, para el movimiento sindical,
la novedad en esa agenda de educación está reflejada en la naturaleza
de los proyectos oficiales y de la iniciativa privada, así como en el
nuevo espacio de negociación que se abre junto al gobierno y a los empresarios.
Se trata de un espacio aún incipiente, principalmente el que involucra
la relación directa entre el capital y el trabajo, pero los trabajadores
intentan tornarlo más consistente mediante la utilización del poder
de negociación de que disponen a cada momento. Poder que se mide por
la capacidad de presentar propuestas que concurren para ecuacionar los
dilemas de formación profesional frente a las nuevas formas de producir
y de organizar la producción que están colocando en jaque el empleo,
las actuales formas de remuneración y de contratación del trabajo y
la duración de la jornada y demás derechos conquistados por el movimiento
sindical.
En el campo de los trabajadores, formación profesional y movimiento
sindical siempre tuvieron una estrecha relación. Ello se debe a que
los sindicatos tienen sus orígenes marcados por reivindicaciones de
un tipo de educación para el trabajo --la formación profesional-- indispensable
al trabajador industrial que nacía y que necesitaba de una calificación
específica para substituir los artes y oficios de los antiguos artesanos.
Desde entonces, de diferentes formas e intensidades, la preparación
para el trabajo ha sido uno de los focos de acción volcada hacia las
satisfactorias condiciones de vida y de trabajo para el conjunto de
los trabajadores.
Las experiencias en este campo siempre buscaron superar en calidad
y amplitud las actividades educativas (cursos profesionales y programas
de entrenamiento, entre otros) ofrecidas por el gobierno y por los patrones.
En este sentido, cabe recordar la propuesta de los gráficos que, ya
a inicios del siglo, demandaban del gobierno la creación de un Centro
de Perfeccionamiento Técnico. A eso se siguieron los esfuerzos de los
metalúrgicos paulistas que, en los años cuarenta, iniciaron una campaña
por el reconocimiento de técnicos metalúrgicos brasileños y por mayores
inversiones en el área de la formación profesional. Esas son algunas
de las demandas pioneras del movimiento sindical, que inauguran todo
un período de reivindicaciones por formación y calificación de los trabajadores.
A esas se sumaron, al mismo tiempo, innumerables experiencias sindicales
de construcción de escuelas profesionales, muchas de ellas hasta hoy
en pleno funcionamiento.
La demanda para que los temas de la educación para el trabajo hicieran
parte de la agenda de las negociaciones colectivas siempre estuvo presente
en la acción sindical. Sin embargo, no se puede olvidar que, en los
últimos 20 años, la agenda de la negociación colectiva estuvo centrada
en la lucha contra las perdidas salariales causadas por un grave proceso
inflacionario. Esa condicionante de hecho dejaba poco espacio para otros
aspectos objeto de negociación, además de aquellos ligados directamente
a los salarios. Al mismo tiempo, el empresariado estaba muy poco preocupado
con el tema de la educación, y aun cuando lo estaba, no lo reconocía
como parte de la agenda de negociaciones, salvo raras excepciones.
Las reivindicaciones estaban orientadas principalmente hacia otras
demandas, pues la formación profesional debería ser, según la visión
de los trabajadores, objeto de negociación, buscándose la gestión pública
de recursos, programas, proyectos y actividades a ella relacionadas.
Ese es el caso, por ejemplo, del Servicio Nacional de Aprendizaje de
la Industria (SENAI), del Servicio Nacional de Aprendizaje del Comercio
(SENAC), del Servicio Nacional de Aprendizaje de la Agricultura (SENAR),
del Servicio Nacional de Aprendizaje del Transporte (SENAT) que, bajo
el control que los empresarios desarrollaron, con recursos públicos,
políticas nacionales de capacitación profesional. Hoy día se plantea
también la demanda por una gestión pública y por la reestructuración
del Sistema Nacional de Empleo (SINE).
De acuerdo a esas reivindicaciones, que aparecen como desafíos en diferentes
espacios de actuación sindical, las tres Centrales Sindicales, --Central
Unica de los Trabajadores (CUT), Confederación General de los Trabajadores
(CGT) y Forca Sindical",-- en conjunto con el DIEESE, vienen desarrollando
en los dos últimos años un esfuerzo de construcción de una agenda común
de trabajo que, respetando las diferencias políticas, permita un marco
referencial de actuación articulada en ese campo. Estas originaron un
plan de acción conjunta asentado en seis líneas de actuación:
-
promover la circulación de informaciones sobre temas
relacionados a la formación profesional;
-
desarrollar la capacidad de dirigentes y asesores
sindicales en los temas relacionados a la capacitación profesional;
-
desarrollar el acompañamiento de los diferentes foros
que tratan el tema de formación profesional, en especial las comisiones
estaduales y municipales de empleo;(2)
-
capacitar a los representantes de los trabajadores
para actuar en los diferentes foros institucionales;
-
estructurar un proyecto institucional para una política
pública de formación profesional;
-
priorizar la creación de espacios de negociación de
la formación profesional en la relación capital-trabajo.
Esas líneas han orientado la intervención conjunta de las centrales
en diferentes momentos y espacios de actuación, principalmente en los
espacios institucionales, así como fortalecido las iniciativas individuales
de cada una.

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(2) En el desarrollo de este artículo será
esclarecido lo que son las Comisiones Estaduales y Municipales de
Empleo.