Algunas conclusiones sobre la flexibilidad
Existe en la actualidad un consenso generalizado sobre
la necesidad de adaptar y adaptarse al mercado de trabajo, aunque con
garantías mínimas que permitan "salvaguardar" los derechos
de la parte más débil.
La negociación colectiva es un medio de superar el
conflicto, es un instrumento que genera la confianza entre las empresas
y los trabajadores y que permite atender las necesidades reales de ambas
partes.
Las experiencias de negociación colectiva sobre flexibilidad
muestran relaciones laborales mejores, mayor grado de confianza y un
mejor desarrollo económico y general de la empresa. Esto no implica
que no existan sacrificios (en general a corto plazo y de carácter menor)
para los trabajadores, pero en general su empleo y sus derechos salen
robustecidos y mejorados a medio y largo plazo.
Si partimos de visiones contrapuestas y tratando de
establecer un equilibrio entre el interés económico y la protección
de los derechos, sólo un mecanismo como la negociación colectiva puede
facilitar de forma operativa un consenso efectivo.
En la actualidad como se ha venido comprobando, la
existencia de la negociación colectiva como medio de adaptación de la
legislación y la práctica laborales es, en los países de la subregión,
poco relevante. Hasta hoy, la ley ha sido el único medio real de introducir
la flexibilidad en las relaciones laborales. No obstante, y como se
ha venido manifestando, la intervención en materia colectiva, si bien
se ha ido matizando con el paso del tiempo, presenta residuos muy fuertes
que por las limitaciones impuestas a los actores sociales son capaces
de convulsionar algunos sectores de la sociedad (caso de la construcción
civil en Perú, por ejemplo).
Las desventajas de una flexibilidad puramente legal
quedan bien patentes en el descontento social: la falta de consenso
sobre las reformas dificulta la paz social y genera un conflicto prolongado.
De otra parte, la misma intervención genera el aislamiento de los actores
sociales en la lucha por sus propios intereses y provoca el estancamiento
de cualquier proceso de diálogo y por tanto de negociación colectiva.
En su fase final la falta de dialogo unida a las dificultades económicas
y de empleo, generan la fragmentación de los mismos actores, en especial
de los trabajadores la parte más débil del proceso, y la
descomposición por ineficacia práctica del sistema de relaciones laborales.
Es difícil, así, analizar la relación causa y efecto,
aunque probablemente sea la conjunción de los diversos factores (ley
flexible, fragmentación del movimiento sindical, sector informal creciente,
internacionalización de los mercados, etc.) la que facilite la dinámica
actual.
El papel de la negociación colectiva en la flexibilización
o la adaptabilidad de las relaciones laborales queda por tanto en un
segundo plano, ya que la discusión se centra en el plano legislativo.
Será necesario una modificación del marco legal y de
la práctica nacional en las relaciones laborales colectivas para permitir
establecer las condiciones favorables al desarrollo de los procesos
de negociación. Es posible, que un marco normativo no intervencionista
permitiera una modificación de los comportamientos de los actores laborales,
pero avanzar teorías en ese sentido podría rozar la ciencia-ficción.
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