4.2. Lineamientos para un sistema de reconversión y capacitación
laboral
Siguiendo las tendencias anotadas en la parte anterior, en los países
andinos existe consenso en la necesidad de lograr mayores avances en
materia de reconversión y capacitación laboral. El concepto de construir
un sistema estructurado que dé coherencia y coordinación a las actividades
públicas y privadas, incentive las inversiones en recursos humanos,
aumente la cobertura y eficiencia del servicio y asegure la adecuada
protección de los usuarios, ha sido planteado en todos ellos. El mismo
concepto fue reafirmado en el Seminario Reconversión y Capacitación
Laboral para el siglo XXI: Países Andinos, al que se ha hecho referencia.
Con el propósito de aportar a la organización de tales sistemas, se
propone en lo que sigue un esquema con los rasgos centrales de un posible
modelo de sistema de capacitación, en el cual el Estado, representado
por los Ministerios de Trabajo y otros organismos pertinentes, cumple
una función subsidiaria, regula, orienta, apoya y supervisa la capacitación;
la empresa y los trabajadores intervinenen activamente en la determinación
de la demanda, colaboran en el diseño de pogramas, cursos y contenidos
y facilitan la formació, práctica aportando sus instalaciones o experiencia;
las instituciones de capacitación entregan el servicio, manteniendo
un monitoreo permannete de los requerimientos de capacitación y mejorando
su calidad, a través de su particicipació, en un mercado competititvo,
pero regulado por la protección de los usuarios.
A. Fundamentos
Los fundamentos del sistema son los contenidos en las recomendaciones
aprobadas por los Ministros de Trabajo y los Presidentes y Secretarios
Generales de las principales entidades representativas de empleadores
y trabajadores en el Seminario a que se ha hecho referencia, las cuales
se transcriben a continuación:
La formación y capacitación laboral es un proceso del cual son responsables
los tres actores sociales: el Estado - a través de los Ministerios
de Trabajo y otros organismos componentes- y las Organización más
representativas de Empleadores y de Trabajadores. Cabe destacar la
importancia fundamental de la participación tripartida para las políticas
de formación y el rol activo que vienen adquiriendo los Ministerios
de Trabajo en la formulación de las mismas. Este último es cada vez
más estratégico por ser la formación laboral uno de los instrumentos
decisivos para la política de empleo productivo y estable.
La formación y capacitación laboral continua, orientada por las
demandas del sistema productivo y dirigida a potenciar la capacidad
de los recursos humanos, es de importancia fundamental para el aumento
de la productividad y la competitividad, requeridas por las actuales
transformaciones económicas en los Países Andinos. Asimismo, es un
factor clave para mejorar las oportunidades de empleo e ingresos de
los trabajadores y su calidad de vida.
La efectividad de la política de formación y capacitación se fortalece
si se establece mediante el diálogo y concertación entre los actores
del proceso formativo. Es recomendable también incentivar acuerdos
entre organizaciones de trabajadores y empleadores sobre la capacitación
laboral a nivel de empresas y sectores, como asimismo la incorporación
del tema de las negociaciones colectivas.
Para que la formación y capacitación laboral contribuyan a que todos
los segmentos de la población participen en el proceso de desarrollo
y se beneficien de sus resultados, es indispensable continuar ampliando
el acceso a la misma a los trabajadores de la mediana, pequeña y microempresa,
autoempleados, unidades productivas familiares, artesanales, y los
trabajadores rurales.
Asimismo, es necesario continuar desarrollando programas de capacitación
que beneficien a grupos vulnerables, particularmente jóvenes provenientes
de hogares pobres, mujeres responsables del ingreso familiar y desempleados.
El perfeccionamiento de la formación y capacitación en los países,
requiere constituir sistemas de formación diversificados y descentralizados,
para adaptarse a la transformación productiva.
Para dicho propósito el sistema de formación debe aprovechar las
potencialidades de un mercado de formación más competitivo, en el
contexto de un marco regulatorio que cautele la calidad de los servicios
y el interés de los usuarios. El sistema debe asegurar la pertinencia
de la oferta, esto es, que la misma se adapte constantemente a los
requerimientos de la demanda de formación.
El sistema de formación implica considerar diversas funciones, entre
las que destacan las siguientes:
Regular, orientar, asegurar la coherencia, apoyar y supervisar el
funcionamiento de la formación.
Identificar los requerimientos de formación, incluyendo acciones
para lograr que se manifiesten las demandas latentes del sistema productivo.
Asegurar la formación y mejorar la calidad de los servicios, incluyendo
una mayor competencia entre las entidades oferentes, y la constitución
de centros tecnológicos orientados a fortalecer la calidad formativa
de las entidades del sistema y la investigación de nuevas tecnologías,
particularmente en el campo de técnicas pedagógicas.
Facilitar el acceso a los trabajadores y abarcar segmentos significativos
de la población activa con la particular atención a aquellos provenientes
de hogares pobres y de otros grupos vulnerables.
Instrumentar el financiamiento de la formación, a través de diversas
modalidades, como recursos públicos, donaciones, recursos del sector
privado, ingresos por venta de servicios, etc. Los recursos se destinarán
no sólo a financiar las entidades del sistema de formación, sino también
para incentivar a las empresas y a las personas que necesitan capacitación.
Apoyar la formación interna en las empresas organizadas y brindar
atención especial a la formación interna y externa para la mediana,
pequeña y microempresa, y para las unidades productivas familiares
y artesanales.
La institucionalidad que adopte el sistema podrá variar entre los países,
y con ello, los roles específicos de los Ministerios de Trabajo, de
las Organizaciones representativas de Trabajadores y de Empleadores,
y de las Instituciones de Formación Profesional.
7. El sistema debe ser liderado por la demanda de formación originada
en las empresas. Por ello, es necesario colaborar con las mismas para
que identifiquen sus reales demandas de formación. Al mismo tiempo,
se requiere la constante actualización de la oferta y asegurar su
pertinencia. Para ello, es necesario continuar avanzando hacia una
oferta más diversificada y descentralizada, que haga más competitivo
el mercado de capacitación, amplíe oportunidades para los demandantes
y permita una mayor especialización por sectores productivos y regiones.
Asimismo, es positiva la tendencia a incorporar la formación dentro
de un conjunto más amplio de servicio tecnológicos a las empresas,
por cuanto ello facilita adecuar la formación a las necesidades de
las empresas. De igual modo, aumenta la importancia del rol de las
instituciones de formación como centros tecnológicos y de productividad,
vinculados a los centros nacionales del quehacer científico y tecnológico.
8. Un sistema que responda crecientemente a la demanda de formación
y capacitación, especialmente la originada en las empresas, tiene
implicaciones para otras esferas de la política laboral. Así, es necesario
conciliar la movilidad laboral requerida por la adaptación productiva
con la estabilidad para incentivar la inversión en formación tanto
de las empresas como de los trabajadores.
9. La formación y capacitación es un desafío para el desarrollo de
los países andinos. No obstante, en períodos en que se intensifican
cambios al interior de las empresas y/o presiones hacia el desplazamiento
de los trabajadores, emerge con más nitidez la necesidad de acciones
más intensas y focalizadas, dirigidas a la reconversión laboral de
los afectados. La reconversión es un caso especial de formación que
tiene la finalidad de adaptar a los trabajadores a los nuevos requerimientos,
dentro de su actividad, o hacer posible su reinserción en otras actividades.
La reconversión laboral requiere la activa participación del Gobierno,
de los trabajadores y de los empleadores en su diseño y ejecución.
La creación de Comités conjuntos integrados por representantes de
los trabajadores y de la empresa o sector es una modalidad que ha
dado resultados exitosos en la experiencia internacional. Su inclusión
en la negociación colectiva ha sido también una opción positiva.
10. La reconversión puede aumentar su efectividad si se acompaña
por otros instrumentos que trascienden el campo de la formación y
capacitación. Algunos países están acompañando la reconversión laboral
con instrumentos tales como las indemnizaciones, subsidios o seguros
de desempleo o jubilaciones anticipadas, que sirven para complementar
el ingreso del trabajador desplazado o para que él mismo inicie actividades
independientes. Otros países protegen con instrumentos de seguridad
social el bienestar familiar y personal con el mantenimiento de seguros
de salud y créditos o subsidios de vivienda. En otros países se ha
financiado el traslado y reubicación en otras localidades o regiones,
y perfeccionado los mecanismos de intermediación laboral. En el plano
institucional, cada país posee enfoque propios. No obstante, es importante
reiterar dos aspectos. El primero, el rol del diálogo en la reconversión
interna o externa de las empresas. El segundo, el papel activo que
les corresponde a los Ministerios de Trabajo entre el conjunto de
instituciones que coordinen los procesos de reconversión externos
a las empresas.
11. Los programas de reconversión laboral deben diseñarse de manera
específica y funcional a las reales posibilidades de empleo que se
hayan identificado -a través, por ejemplo, de observatorios laborales
y talleres de empleo- teniendo además, en cuenta la situación y condiciones
de los trabajadores afectados. En particular, la implementación de
políticas de fomento a la creación de empleo son funcionales al éxito
de la reconversión. Es recomendable que la reconversión se inicie
con la mayor anticipación posible en relación a los cambios de la
empresa o sector, especialmente si se espera que ello ocasione un
desplazamiento de trabajadores. La experiencia indica que, cuando
la reconversión se retrasa, es muy difícil lograr el reentrenamiento
de los trabajadores con la consiguiente pérdida de recurso generada
por una ausencia de una reinserción productiva.
12. Para fortalecer la cooperación, coordinación y consulta entre
los Países Andinos, se acuerda solicitar la colaboración de OIT para
organizar un amplio intercambio de experiencias e iniciativas, incluyendo
reuniones de alto nivel, y la adecuada y oportuna asistencia técnica.
Se agradece la cooperación que se está recibiendo del Gobierno de
España para apoyar estas actividades a través de la OIT y se insta
a continuarla. Adicionalmente, se acuerda solicitar al Proyecto OIT
-Gobierno de España "Diálogo Social y Reconversión Laboral"
que intensifique su colaboración con los actores sociales, los Ministerios
de Trabajo y las Entidades de Formación Profesional, para que amplien
su acción en el ámbito de la reconversión laboral, con énfasis en
la interrelación entre la formación profesional y los restantes instrumentos
requeridos por la reconversión.
B. Instrumentos del Sistema
Para cumplir sus propósitos, el sistema requiere considerar el uso
coherente de diversos instrumentos fiscales, normativos y de información:
Incentivos para aumentar la inversión en capacitación
en general y en la empresa, a partir del reconocimiento de que la
rentabilidad social de ésta es mayor que la privada (es decir, que
la capacitación genera externalidades positivas). En cada país habría
que ponderar la modalidad y dirección de estos incentivos.
Incentivos para acrecentar la oferta de capacitación
-y, eventualmente, de otros servicios de apoyo complementarios-
dirigida a los segmentos de población de menores recursos: jóvenes
que ingresan a la fuerza laboral sin ninguna preparación ni experiencia,
adultos desocupados o subempleados, trabajadores independientes
y microempresarios. En este aspecto, la experiencia internacional
muestra que la eficiencia de los incentivos por el lado de la oferta
es mayor cuando se otorgan en un régimen de competencia entre los
organismos capacitadores y en función de los resultados, medidos
por la calidad de los empleos obtenidos por las personas capacitadas.
Incentivos para mejorar la calidad de la oferta
de capacitación y su focalización hacia áreas productivas y tecnológicamente
prioritarias, las cuales pueden no ser atactivas para los agentes
capacitadores privados, en razón de que generalmente se quieren
inversiones cuantiosas y de alto riesgo en equipamiento e infraestructura.
Normas y mecanismos institucionales para proteger
a los usuarios en relación con la calidad de los servicios de capacitación
que se ofrecen en el mercado, ya que- por la naturaleza intangible
y heterogénea de estos servicios- es muy difícil que los mecanismos
del mercado puedan depurar la oferta de manera automática.
Mecanismos de información para generar un comportamiento eficiente
por parte de los agentes privados. Información relativa a la oferta
de capacitación y su calidad; a las necesidades sociales y a la demanda
de las empresas; a las oportunidades de empleo y a sus correspondientes
requerimientos de calificación.
C. Estructura institucional y papel de los agentes del sistema
El modelo se fundamentaría en un concepto del Sistema de capacitación
laboral integrado por un conjunto de agentes que interactúan dentro
de un marco regulatorio y de incentivos establecidos por el Estado.
Las empresas compran, en este modelo, los servicios de capacitación
y tecnología complementaria en el mercado y pueden recibir alguna forma
de subsidio condicionado, por tales gastos. El Estado, a su vez, financiaría
programas públicos de capacitacion, con recursos administrados por entidades
autónomas.
Los rasgos principales del modelo son los siguientes: la descentralización
de la demanda- constituida por el universo de empresas que requieren
capacitar a sus trabajadores- y de la oferta- integrada por el conjunto
de organismos capacitadores, públicos y privados. La alianza del Estado
con el mercado, para promover, regular y suplir las actividades de los
agentes privados, por razones de equidad social y de eficiencia macroeconómica.
Los rasgos anteriores permitirían configurar un sistema impulsado por
la demanda del sector productivo, con una oferta de servicios altamente
flexible, dentro de la cual existiría una acción complementaria del
Estado tendiente a corregir desequilibrios sociales y regionales en
las oportunidades de capacitación, velar por la calidad de los servicios
que ofrecen los organismos capacitadores, y a proveer la información
pertinente a los agentes privados. Eventualmente el Estado participaría
en la regulación del sistema de certificación.
El papel de los agentes seguiría los siguientes canales:
Los Ministerios del Trabajo
Los Ministerios del Trabajo son, dentro de la estructura
del Estado, el órgano al cual les corresponde, por sus atribuciones
específicas, asumir una función coordinadora entre los actores del
proceso formativo, darle coherencia a un política nacional de capacitación,
con una preocupación especial por los programas públicos de capacitación
para atender las necesidades de los segmentos más carentes de la
población.
Otros aspectos principales de la intervención del
Ministerio del Trabajo son el estímulo a la incorporación de la
capacitación y reconversión laboral en los procesos de diálogo y
concertación social y en las negociaciones colectivas en empresas
y sectores, y la orientación y supervisión de normas relativas a
la capacitación, como son los contratos de aprendizaje y formación.
Las empresas
Estarían representadas en las instancias de definición
de políticas, de acuerdo con el concepto de diálogo y concertación
y en las instituciones oficiales. Les corresponde definir sus necesidades
de capacitación y seleccionar los organismos, programas y cursos
para responder a ellas. En esta función se podrían establecer libremente,
instituciones intermedias que presten asesoría a las empresas, así
como organismos capacitadores de gremios o cámaras sectoriales.
Podría haber mecanismos de incentivo, en la forma de créditos tributarios
u otras modalidades, aplicables respecto a las contribuciones obligatorias
para capacitación o a otros impuestos, dependiendo de las condiciones
y situación en cada país, y del modelo de financiación que se aplique.
En caso de establecerse tales incentivos, estarían sujetos a normas
y limitaciones para maximizar su eficiencia y limitar abusos.
Las normas se podrían referir a los siguientes aspectos:
Procedimientos para optar al incentivo.
Organismos capacitadores acreditados para operar
el sistema.
Tipos de cursos y programas reconocibles para
el incentivo.
Montos máximos del incentivo y partidas de gasto
admisibles.
Los trabajadores
Su participación en el sistema se expresaría a
través de sus instituciones representativas en las instancias de
definición de políticas de capacitación y en las instituciones oficiales.
A nivel de empresas o sectores, la participación se efectuaría en
las negociaciones colectivas. De la misma manera que las asociaciones
y cámaras empresariales, los sindicatos no tendrían limitaciones
para constituir instituciones capacitadoras, en igual de condiciones
con las demás integrantes del sistema.
Los organismos capacitadores
Proveen servicios de capacitación laboral y otros
servicios anexos, a las empresas, al público en general y al Estado.
Podrían actuar como Centros de Servicios Tecnológicos, asistencia
técnica, organización y gestión. Es posible que la entidad pública
de administración del Sistema mantenga un registro de organismos acreditados
para atender a las empresas beneficiarias de los incentivos a la capacitación
y de los programas públicos, de manera de estar en mejores condiciones
de supervisar la calidad de los servicios ofrecidos por estas instituciones.
El organismo administrador del sistema
Que cumpliría funciones de información, financiamiento
y control, de las actividades financiadas o subsidiadas con recursos
públicos.
Para sus funciones de información y control, llevaría
un registro de organizaciones capacitadoras acreditadas para prestar
servicios a las empresas beneficiarias de los incentivos y a los
programas públicos de capacitación. En el registro aparecerá consignada
toda la información relativa a las condiciones operativas, técnicas
y económicas de cada organismo de capacitación, y sus antecedentes
legales.
Además, llevaría un registro de docentes e instructores
autorizados para impartir capacitación, con los antecedentes sobre
especialidad, educación y experiencia. Este registro no incluiría
los instructores de planta de las empresas o los que ocasionalmente
cumplan estos servicios.
Una nómina de Cursos y Programas, registrados por
cada organismo capacitador, consignaría información relativa a los
objetivos, contenido, metodología, especificaciones del personal
docente, requisitos de admisión y aprobación, duración y costos
de cada curso. Se incluirían sólo los cursos y programas cuya duración
esté por encima de un determinado límite (por ejemplo más de 100
horas).
Otras fuentes de información a cargo de la entidad
sería un sistema de estadísticas de las acciones de capacitación
efectuadas en el marco del sistema, con suficiente desagregación
para analizarlos y evaluarlos en relación con sectores de actividad,
tamaño de empresa, regiones, categorías ocupacionales, áreas de
especialidad y objeto de capacitación. Se implementaría un sistema
sencillo de monitoreo de demandas en el mercado del trabajo, que
permita recabar información actual y de tendencias en materia de
oportunidades de empleo y trabajo independiente y posibilidades
de desarrollo de microempresas. Esta información serviría para la
orientación vocacional de los participantes en programas públicos
de capacitación.
Las instituciones oficiales de capacitación
Dentro del sistema, varias alternativas son posibles
respecto al papel de las instituciones oficiales que han liderado
las actividades de capacitación en los Países Andinos. Sin duda
tienen un valioso patrimonio constituido por su experiencia, sus
recursos físicos y humanos y por las posibilidades de acción que
les permite el financiamiento de que disponen, especialmente para
ejecutar programas de gran valor económico y social y de alto costo.
Las alternativas van desde considerarlos un oferente
más, en igualdad de condiciones con los otros proveedores del servicio,
a darles la función de ente administrador, regulador y supervisor,
que no ejecuta directamente, o diversas posibilidades intermedias
en que las instituciones continúan capacitando directamente, pero
derivando parte de estas actividades y del financiamiento en otras
instituciones, en una amplia variedad de opciones. Las alternativas
pueden incluir, entre otras, funciones en materia de certificación
de capacidades, de investigación y desarrollo de metodologías, y
diseño y dirección de programas de interés social.
En cuanto a la dirección de las instituciones,
hay también alternativas; de mantenerlas como entidades tripartitas
con diferentes grados de participación de los actores sociales,
o -en otras alternativas aplicadas recientemente- encomendar su
dirección al sector privado, especialmente empleador, con participación
de los trabajadores, sin intervención del Estado.
D. Programas públicos de capacitación
Los programas públicos de capacitación constituirían un elemento fundamental
del sistema para atender las necesidades sociales de capacitación, es
decir, correspondientes a los segmentos más carentes de la población
que se encuentran normalmente excluidos de la capacitación en las empresas.
Para estos programas se podría establecer un fondo financiero con recursos
públicos cuya administración se podría entregar a una entidad autónoma.
La ejecución de los programas públicos estaría a cargo de los organismos
públicos y privados capacitadores, con base en licitaciones abiertas
y competitivas, para adjudicar el financiamiento teniendo en cuenta
la calidad de los cursos propuestos y las perspectivas ocupacionales
que éstos abren a los participantes.
Una parte de los programas públicos financiados con recursos del Estado
podría orientarse a mejorar la calidad de la oferta, mediante subsidios
a los organismos capacitadores, tanto para infraestructura (equipos
de enseñanza, laboratorios, talleres, equipos audiovisuales) como para
formación de personal docente.
El contenido de los programas públicos y sus objetivos dependerían
de las condiciones y requerimientos en cada país: en función de los
programas actuales, es de esperar que los programas públicos se orienten
preferentemente a capacitación de jóvenes de hogares pobres, a pequeñas
y microempresas, mujeres con responsabilidades familiares, trabajadores
rurales y desempleados.
E. Programas de reconversión laboral
La reconversión laboral se puede desarrollar en diferentes situaciones
alternativas. Primero, cuando se trata de trabajadores ocupados en una
empresa o institución, que necesitan adecuarse a nuevos requerimientos,
sea en su puesto de trabajo o para trasladarse a otro dentro de la misma
empresa o institución. Segundo, cuando se trata de trabajadores desplazados,
o que se espera que serán desplazados de su empleo -del sector público
o del sector privado- y que es indispensable reinsertar productivamente
en nuevos empleos o como trabajadores independientes.
La primera situación -reconversión interna- puede ser continua o discontinua.
La continua implica un proceso permanente de mejoramiento del capital
humano de la empresa o institución; la discontinua ocurre cuando la
empresa o institución se reestructura y efectúa cambios en su organización
que exigen readecuar las capacidades laborales.
En cuanto a la reconversión interna, la principal orientación es la
de efectuarla con la activa participación de los trabajadores para que
éstos se involucren y puedan aportar sus conocimientos y expresar sus
preferencias e intereses. La experiencia indica que los procesos de
reconversión internos definidos y realizados en forma participativa,
contribuyen a un mejor ambiente de trabajo y -en definitiva- a una mayor
productividad. Las negociaciones colectivas abren la posibilidad de
acordar los canales y modalidades de la participación de los trabajadores
en esta materia.
La reconversión que se efectúe para reinsertar trabajadores desplazados
-reconversión externa- es más eficaz si se diseña de manera específica
y funcional a posibilidades reales de empleo. En este sentido, la reconversión
debería complementarse con un conjunto más amplio de políticas e instrumentos
orientados a identificar o incentivar la creación de ocupaciones.
En primer lugar, un sistema de información desagregada del mercado
del trabajo, especialmente a nivel de regiones y localidades, que sirva
para orientar el diseño de la reconversión laboral; metodologías tales
como los "observatorios laborales" y los "talleres de
empleo", y el funcionamiento de consejos o comisiones tripartitas
regionales y locales, con participación de instituciones de capacitación,
son esfuerzos necesarios en este sentido. Un componente obvio es un
sistema de intermediación laboral que permita recibir las demandas de
empleo y facilitar la colocación de los trabajadores reconvertidos que
los requieran.
En segundo lugar, instrumentos de fomento a la inversión y el empleo,
cuya naturaleza y alcance depende de las condiciones particulares que
se enfrente. Medidas tales como el desarrollo de parques industriales,
apoyos a la exportación, y distintas formas de subsidio a la contratación
de trabajadores, en las regiones, localidades o sectores que requieren
reconversión laboral, pueden formar parte de esta política. Asimismo,
acciones para el apoyo a micro y pequeñas empresas y al trabajo independiente
a través del crédito, la asistencia técnica, acceso a mercados, acuerdos
de subcontratación con empresas modernas o instituciones, y reducción
de trabas y regulaciones administrativas a estas actividades.
En tercer lugar, la reconversión laboral para la reinserción de trabajadores
desplazados necesita complementarse con instrumentos compensatorios
y de desarrollo social. Instrumentos tales como las indemnizaciones
legales y extraordinarias, subsidios o seguros de desempleo y jubilaciones
anticipadas, que puedan alternativamente apoyar el ingreso del trabajador
desplazado o servir de base para que inicie actividades independientes
u otras opciones; instrumentos para proteger el bienestar personal y
familiar, tales como la mantención de seguros de salud y créditos o
subsidios de vivienda; e instrumentos para financiar el traslado y reubicación
en otras localidades o regiones cuando ello sea indispensable.
En cuarto lugar, la reconversión laboral externa requiere también diálogo
y concertación. No puede ser eficaz y productiva a menos que su orientación,
contenidos e instrumentos sean definidos conjuntamente con los trabajadores
y con la consideración de sus intereses y expectativas.
Es recomendable que la reconversión se inicie con la mayor anticipación
posible a los cambios en la organización del trabajo en la empresa o
sector, especialmente si se espera que ello ocasionará desplazamiento
de trabajadores. La experiencia en países de América Latina indica que
cuando la reconversión se retrasa, puede resultar muy difícil orientar
a los trabajadores desplazados hacia los cursos y programas, con la
consiguiente pérdida de oportunidades para una mejor inserción laboral.
Por último, una consideración de carácter institucional; generalmente
en los países existen las instituciones que pueden proveer diferentes
servicios vinculados a un proceso de reconversión laboral: programas
y cursos de capacitación, créditos y otros apoyos al inicio de actividades
independientes, intermediación laboral, de manera que no se requiere
crear nuevas instituciones; sin embargo, frecuentemente se necesita
reforzarla y coordinarlas y, sobre todo, relacionar a los trabajadores
desplazados con las instituciones existentes. éstos son aspectos fundamentales
en un proceso de reconversión y determinantes de sus resultados.
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