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3. Algunas Experiencias Internacionales de Reconversión
y Capacitación Laboral
Dos tipos de enfoque se aprecian en las experiencias
internacionales de programas de reconversión laboral: algunos se orientan
principalmente a resolver situaciones de crisis en empresas, sectores
o regiones determinados, consecuencia del proceso de cambio y reformas
estructurales. La adecuación de la capacidad laboral es, en estos programas,
un medio para evitar el desempleo o para facilitar la reinserción de
los trabajadores desplazados, y al mismo tiempo permitirles adaptarse
a las nuevas condiciones del mercado, de la tecnología y la organización
del trabajo.
Otros programas ponen énfasis en la continuidad del
proceso de cambio, que requiere una reconversión permanente a lo largo
de toda la vida activa del trabajador, y no una etapa transitoria para
enfrentar situaciones de crisis.
No hay una diferencia diametral entre ambos tipos de
aproximaciones; sin embargo, la organización, los instrumentos y algunos
esquemas operativos son distintos en uno y otro caso.
Como antecedente para el diseño de programas de reconversión
laboral en los Países Andinos, se resumen en esta sección dos programas
de cada tipo: La experiencia del SALI de Canadá, y la de Reconversión
Laboral en la Industria de España, como ejemplos de reconversión
de crisis. La experiencia de reforma y modernización de la educación
técnica y de la capacitación profesional en México, y el sistema
de formación continua en España, como ejemplos de reconversión permanente.
A. CANADA: El Servicio de Adaptación a la
Industria (SALI)
El SALI es un sistema establecido en 1963 con la finalidad
de apoyar a empresas, grupos de empresas, sectores o regiones, en la
solución de problemas vinculados a la gestión de los recursos humanos.
La metodología aplicada se basa en la colaboración entre las gerencias
o administraciones de las entidades afectadas y los trabajadores, dentro
de un esquema voluntario, descentralizado y bipartito. Cuando se trata
de empresas que tienen gran incidencia en un ámbito territorial o poblacional,
también participan representantes de la comunidad. El gobierno puede
dar su apoyo si se le solicita, pero no tiene poder de decisión.
En 1973, se amplió la función del SALI a la planificación
de recursos humanos, y en 1980 se complementó con programas para estimular
la renovación industrial y superar fluctuaciones en la demanda laboral.
En los últimos años el servicio se ofrece a los gobiernos provinciales
del Canadá. Se ha aplicado en Estados Unidos, Colombia, Rusia, Uruguay
y Guatemala.
El SALI se caracteriza por una aproximación pragmática
y casuísta para definir programas concertados entre los empleadores
y trabajadores, que pueden incluir acciones de capacitación laboral.
Para este propósito, el Servicio puede aportar, si así se le solicita,
la asesoría de un consultor.
El consultor del SALI cumple tres tareas principales:
a) efectúa un diagnóstico preliminar del problema para evaluar la metodología
aplicable; b) prepara un Convenio de Adaptación que será suscrito por
los directivos y trabajadores de la empresa o entidad; c) colabora en
la creación de un Comité Consultivo integrado por ambas partes, cuya
misión consiste en efectuar un análisis en profundidad del problema,
elaborar el programa de acción y velar por la aplicación del mismo;
y d) asesorar al Comité Consultivo.
La designación del consultor del SALI se hace de común
acuerdo entre las partes y generalmente se elige un profesional de gran
experiencia y prestigio en el problema o sector afectado. El consultor
no es un funcionario del SALI sino que es nombrado para el caso. Los
costos involucrados son compartidos entre las partes, incluso el gobierno.
El método del SALI se ha aplicado con eficacia para
enfrentar variados problemas organizacionales que pueden afectar a los
trabajadores, tales como: despidos o amenazas de despidos por disminución
o cese de actividades; cambios de tecnologías, productos o mercados;
problemas de adaptación a los puestos de trabajo; cambios de localización
industrial y problemas de planificación de recursos humanos. Los programas
que se diseñan y ejecutan dependen de la naturaleza del problema: en
los casos que involucran pérdidas de puestos de trabajo, generalmente
se ha orientado a la reubicación en nuevos puestos y planes de reentrenamiento,
incluyendo la posibilidad de traslado a otras regiones del país. En
situaciones de pérdida de competitividad, se han dirigido a mejorar
la organización del trabajo y la clasificación de los cargos, la modernización
de las plantas y la recapacitación del personal.
B. ESPAÑA: La Reconversión Laboral
en la Industria(11)
a) Antecedentes
A partir de la crisis económica de la segunda mitad
de los años setenta, los países que forman la Unión Europa iniciaron
un proceso de transformación de su estructura productiva, especialmente
en la industria, para mejorar su competitividad frente a productores
de otras áreas y atenuar serios desequilibrios dentro de la región.
En España, este proceso se inició con retraso, recién a mediados de
1984, lo cual contribuyó a aumentar la gravedad del problema. Cuando
se aprobó la ley sobre reconversión y reindustrialización, en julio
de ese año, se estimaba que las empresas que requerían reconversión
empleaban a más del 18 por ciento de los trabajadores industriales y
que la pérdida directa de puestos de trabajo afectaría al 3.2 por ciento
de éstos.
La ley estableció los procedimientos para declarar
un sector en reconversión y para formular y desarrollar planes sectoriales.
Determinó, además, un conjunto de medidas -laborales, tributarias, financieras,
organizativas y de fomento a la reindustrialización - para apoyar a
los trabajadores y a los sectores en transformación productiva.
b) El Proceso de reconversión
Una de las características más notables y positivas
de la experiencia española de reconversión es la de haber sido concebida,
desde el comienzo, como un proceso tripartito y participativo. Las etapas
de discusión y negociación quedaron abiertas a los representantes legítimos
de todas las partes interesadas, pero la gestión de lo acordado corresponde
sólo a las organizaciones comprometidas con el correspondiente plan
de reconversión. Luego de una fase inicial de análisis y estudio en
la que participaban fundamentalmente las organizaciones sectoriales
de trabajadores y empleadores, se propone a las administraciones públicas
la declaración del sector en reconversión y las bases del acuerdo. En
una segunda fase de elaboración y decisión, se adopta el plan de reconversión
que fija las líneas matrices, objetivos, instrumentos y recursos que
los participantes deben invertir en el proceso. En una tercera fase,
se ponen en marcha los órganos de gestión y de seguimiento.
La ley incluyó tres tipos de medidas especiales, complementarios
de las normas e instrumentos existentes de aplicación general. Los dos
primeros se orientaron a mejorar la protección de los trabajadores afectados,
aumentando el período de las prestaciones por desempleo y estableciendo
un sistema de jubilación anticipada. El tercero se orientó a su reinserción
productiva, a través del reentrenamiento y de la incentivación económica
a la creación de nuevos puestos de trabajo, tanto de autoempleo como
de ocupaciones dependientes. Para estos propósitos la ley creó los Fondos
de Promoción del Empleo, con el carácter de asociaciones sin fines de
lucro y colaboradas del Instituto Nacional del Empleo (INEM).
c) Los Fondos de Promoción del Empleo
Son entidades sectoriales, correspondientes a los sectores
más afectados por la transformación productiva. Se financian con aportes
de la Administración Pública y de las empresas en ajuste. Además, los
trabajadores que se incorporan aportan una cuota de entrada equivalente
a su indemnización por despido, la cual se les restituye si posteriormente
deciden desvincularse. La participación es voluntaria.
Los administra un órgano tripartito en el que están
representados, en igual número, las Administraciones Públicas (Central
y Autonómicas) y las organizaciones sindicales y empresariales que hayan
suscrito el plan de reconversión.
Se crearon FPE en los sectores de Construcción Naval,
Siderurgia Integral, Electrodomésticos de Línea Blanca y Aceros Especiales,
algunos de los cuales constituyeron unidades territoriales en las áreas
de mayor concentración de trabajadores excedendarios.
La primera función de los FPE consiste en mejorar,
respecto a las normas generales, el tratamiento a los trabajadores incorporados,
en materia de protección por desempleo y de jubilación. Su segunda función
es llevar adelante una política activa de promoción de nuevos empleos-tanto
dependientes como autónomos -y de reentrenamiento a los trabajadores
del sector.
El instrumento principal para la promoción de nuevos
empleos, es un subsidio a las empresas que contraten en ocupaciones
permanentes a trabajadores incorporados al fondo. Los recursos provienen
de las aportaciones efectuadas por éstos como cuota de incorporación.
Así se utiliza la indemnización por despido para incentivar la generación
de un nuevo empleo estable para el trabajador desplazado.
Los fondos complementan su apoyo al fomento del empleo,
con financiamiento, asistencia técnica y capacitación, para el diseño
y puesta en marcha de proyectos de autoempleo.
El reentrenamiento y readaptación profesional a través
de cursos especiales, se estableció como otra contribución principal
de los fondos, teniendo en cuenta que el esfuerzo de reindustrialización
se dirige a la creación de nuevas actividades productivas que incorporan
innovaciones tecnológicas, en la organización del trabajo y en la comercialización,
las cuales generalmente requieren habilidades diferentes a las utilizadas
anteriormente. Un proyecto de formación llevado a cabo por los FPE en
Construcción Naval y Electrodomésticos - Línea Blanca es el Proyecto
Averroes.
d) El Proyecto Averroes
Se ejecutó entre 1985 y 1988 para la recalificación
de 10.400 trabajadores menores de 55 años, incorporados en los fondos,
que necesitaban reinsertarse en actividades productivas. Se estimó que
debido a sus características personales de edad, educación y calificación,
era difícil atenderlos con la oferta de capacitación existente.
La gran mayoría de los trabajadores tenía un bajo nivel
educación y cualificación laboral, y aquellos más capacitados pertenecían
a oficios o profesiones obsoletos o en transformación, lo cual también
afectaba a los pocos técnicos e ingenieros incluidos en el grupo. Para
ayudarlos a su readaptación, se puso en marcha un programa modular adecuado
a las realidades personales y a las condiciones del trabajo a realizar,
que se estructuró en cinco componentes: i) cualificación básica para
el empleo; ii) gestión empresarial; iii) tecnologías industriales; iv)
formación complementaria; y v) formación ocupacional.
Los contenidos incorporaron elementos educativos y
culturales, junto con instrumentos de formación tecnológicas inicial,
y otros más avanzados orientados a la adaptación de destrezas y conocimientos
a las nuevas condiciones técnicas, sociales y laborales. Se ejecutó
con el apoyo del INEM y de numerosos municipios, gobiernos autónomos,
universidades y empresas. Se utilizaron 175 aulas en nueve centros de
formación, y se desarollo un total de más de seis millones de horas
de clase durante los tres años de duración del proyecto. Averroes fue
incluido en el programa comunitario EUROTECNET, que seleccionaba experiencias
en el campo de la formación para el intercambio intracomunitario.
C. MÉXICO: Reforma y Modernización
de la Educación Técnica y de la Capacitación Profesional(12)
a) Los fundamentos de la reforma
Durante los últimos años se está aplicando en México
un proyecto de reforma y modernización de la educación técnica y de
la capacitación profesional, para hacer más eficiente la operación del
mercado de trabajo, mejorar y adecuar las habilidades de los trabajadores,
y aumentar la competitividad de las empresas y el bienestar de la población.
La premisa inicial es que, en las actuales condiciones de globalización,
apertura y cambios permanentes en la tecnología, los mercados y la organización
del trabajo, las ventajas competitivas de las empresas y de los países
son determinadas fundamentalmente por la educación, la capacitación
y la administración de los recursos humanos. La reforma se basa en dos
conceptos principales: el de formación integral y continua de la fuerza
de trabajo, y el de competencia laboral.
El primer concepto, la formación integral y continua,
se plantea como una exigencia para alcanzar los niveles requeridos de
productividad y competitividad en las actuales condiciones laborales.
Se entiende como un proceso que se mantiene durante
toda la vida del trabajador, y no como una etapa previa o coincidente
con la incorporación al empleo, o como una reconversión transitoria
para enfrentar una situación de crisis. Se orienta a que el trabajador
se adecúe permanentemente al cambio, y simultánemente eleve su nivel
educativo y desarrolle su competencia laboral. Por lo tanto requiere
la articulación del aprendizaje en la escuela o en la institución capacitadora,
con el aprendizaje que se logra en el trabajo.
El segundo concepto, de competencia laboral, se refiere
a la capacidad productiva de un individuo, que se define y mide en términos
de su desempeño en una determinada situación de trabajo, y no solamente
de sus conocimientos, destrezas y aptitudes. Es una habilidad multifacética
para desempeñar satisfactoriamente funciones productivas, de acuerdo
con una norma reconocida para un contexto productivo dado, que además
de considerar conocimientos específicos y habilidades técnicas, incluye
la capacidad para enfrentar y resolver con éxito situaciones inciertas
e irregulares de la vida real de trabajo.
La capacitación dirigida a la competencia laboral es
flexible, en cuanto permite al demandante diseñar su propio programa
de formación de acuerdo con sus necesidades y perspectivas; es polivalente,
por cuando los contenidos incluyen conocimientos para el desempeño de
distintas funciones productivas; y es eficaz para la adecuación de la
oferta de formación a las necesidades reales de la demanda, ya que es
orientada por normas técnicas de competencia laboral definidas por empleadores
y trabajadores. Promueve el desarrollo de cualidades personales, tales
como responsabilidad, cooperación, autoestima, integridad e iniciativa.
Finalmente, se dirige tanto a personas que han seguido una educación
formal, como a las formadas por su experiencia laboral y que necesitan
complementarla.
b) El Proyecto de Modernización de la Educación
Técnica y la Capacitación
La reforma basada en los conceptos indicados es promovida
por el Proyecto de Modernización de la Educación Técnica y la Capacitación,
cuyo diseño se inició en 1993. Está a cargo de las Secretarías de Educación
Pública y del Trabajo y Previsión Social en estrecha colaboración con
los sectores productivos.
El Proyecto está formado por cinco componentes: a)
Sistema Normalizado de Competencia Laboral; b) Sistema de Certificación
de Competencia Laboral; c) Transformación de la Oferta de Formación
y Capacitación; d)Estímulos a la Demanda de Capacitación y Certificación
de Competencia Laboral; y, e) Información, evaluación y estudios.
Los objetivos de estos componentes son los siguientes:
-
El Sistema Normalizado de Competencia tiene como
propósito que el sector productivo defina y establezca normas de
competencia laboral de carácter nacional por rama de actividad productivo
o área de competencia.
-
El Sistema de Certificación de Competencia Laboral
busca establecer mecanismos de evaluación y certificación de conocimientos
y habilidades de los individuos, independientemente de la forma
en que los hayan adquiridos, y con base en una norma de carácter
nacional.
-
El componente de transformación de la oferta educativa
pretende organizar un sistema de formación y capacitación que se
oriente por los resultados, se base en las normas de competencia
laboral, sea flexible para facilitar a los individuos el tránsito
entre educación y trabajo a lo largo de toda su vida productiva
y ofrezca a las empresas servicios educativos de calidad en relación
con sus requerimientos de competividad y productividad.
-
Los estímulos a la demanda de capacitación y certificación
tienen el propósito de desarrollar el mercado de capacitación y
certificación a través de apoyos económicos a trabajadores y a empresas.
-
Finalmente, el componente de información evaluación
y estudios tiene el objetivo de establecer un sistema de información,
seguimiento y evaluación de los resultados del proyecto.
Los componentes principales del Proyecto son el Sistema
Normalizado y el Sistema de Certificación Laboral cuyo diseño, promoción
y operación se encomendó al Consejo de Normalizacion y Certificación
Laboral. CONOCER, cuyas funciones se iniciaron en agosto de 1995. Para
cumplir con estas funciones, el Consejo coordina con las instituciones
de los sectores educativos y laborales, y con los organismos representativos
de trabajadores y empleadores.
c) Las Normas Técnicas de Competencia Laboral,
los Comités de Normalización y los Organismos Certificadores
El elemento fundamental de ambos sistemas es la norma
técnica de competencia laboral, que se define como un conjunto de
conocimientos, habilidades y destrezas que son aplicados en el desempeño
de una función productiva, a partir de los requerimientos de calidad
esperados por el sector productivo. Cada norma técnica describe lo que
una persona debe ser capaz de hacer, la forma en que se puede juzgar
esta capacidad y las condiciones en que el individuo debe mostrar su
aptitud. Asimismo, refleja la habilidad para responder a los cambios
tecnológicos y de métodos de trabajo, para transferir la competencia
de una situación de trabajo a otra, para desempeñar en un ambiente organizacional,
para relacionarse y para resolver problemas y situaciones contingentes.
Las normas son generadas por Comités de Normalización,
integrados por representantes de los trabajadores y de los empresarios
con el apoyo de expertos, tecnólogos y educadores con amplia experiencia
en el área o subárea de que se trate, y aprobadas por el Consejo de
Normalizacion y Certificación de Competencia Laboral.
A los Comités de Normalización corresponde promover
la difusión de las normas y actualizarlas permanentemente a los cambios
en los procesos productivos y en la organización del trabajo. Además,
deben determinar con precisión las necesidades de calificación del aparato
productivo, orientar la evaluación, certificación y desarrollo de los
conocimientos y capacidades de los trabajadores, así como proporcionar
información a las instituciones capacitadoras para que adecúen su oferta
de formación a la demanda.
Los Comités de Normalización están integrados por una
junta directiva y por grupos técnicos, constituidos- a su vez- por personal
experto (trabajadores, supervisores y profesionales) designado por la
junta directiva. Cada Comité determinada las áreas y subáreas de competencia
laboral a normalizar.
La constitución de los Comités de Normalización se
ha iniciado en sectores que tienen experiencia en el uso de normalización
de productos y servicios y han manifestado interés en incorporarse a
los procesos de normalización y certificación de competencia laboral.
El CONOCER espera avanzar progresivamente, para llegar al año 2000 con
45 Comités que atiendan al 50 por ciento de los procesos productivos
y abarquen a cerca del 85 por ciento de la fuerza laboral.
Conjuntamente con lo anterior, se promoverá y apoyará
la constitución de Organismos Certificadores, que serán acreditados
por el Consejo de Normalización y Certificación de Competencia Laboral,
para reconocer o evaluar y certificar la competencia laboral de una
persona, independientemente de la forma en que la haya adquirido, con
base en una norma reconocida a nivel nacional. La certificación será
voluntaria, en el sentido que la persona decide que competencia desea
certificar, y será realizada por organismos especializados sin relación
jerárquica o de capacitación con el solicitante de la certificación.
D. ESPAÑA: El Sistema de la Formación
Continua(13)
El Sistema se basa en el Acuerdo Nacional de Formación
Continua (ANFC), de carácter bipartito, susrito en diciembre
de 1992 por las organizaciones sindicales y empresariales más representativas
del país, que fue complementado posteriormente por otro de carácter
tripartito, firmado por las organizaciones sociales conjuntamente con
el Gobierno.
Ambos acuerdos entraron en vigor el 1 de enero de
1993, con un período de vigencia de 4 años. Antes de finalizar el plazo
se llegó a la firma del Acuerdo de Bases, entre el Gobierno y las principales
Organizaciones de Empresarios y de Trabajadores, sobre Política de Formación
Profesional, estableciéndose las bases de los tres Subsistemas de Formación
Profesional: Formación Reglada, Formación Ocupacional y Formación Continua.
El 19 de diciembre de 1996, el Subsistema de Formación Profesional se
articuló en torno a dos nuevas firmas: el II Acuerdo Nacional de Formación
Continua, con carácter Bipartito, entre los agentes sociales más representativos,
y el Acuerdo Tripartito, con la participación del Gobierno y con vigencia
desde el 1 de enero de 1997 hasta el 31 de diciembre del año 2 000.
Los acuerdos establecieron un modelo de formación sustentado
en el diálogo social, que reconoce la responsabilidad directa de los
protagonistas de la actividad económica, en las decisiones y
en la gestión de la capacitación permanente. Lo administran, con participación
paritaria, las organizaciones de trabajadores y de empleadores, con
independencia del Estado. éste interviene, sin embargo, en el control
financiero y económico, a través de los organismos competentes.
El Sistema se caracteriza por la flexibilidad que tienen
las empresas para definir sus necesidades y los medios para atenderlas.
Se limita a dar respuesta a sus solicitudes y no interfiere en la definición
de programas, contenidos, metodologías y modalidades, que se deja a
la decisión de los beneficiarios. Claramente, es un sistema liderado
por la demanda.
a) Contenido de los Acuerdos Nacionales de Formación
Continua y esquema institucional
Los objetivos de los Acuerdos fueron definidos
de la siguiente manera:
- Promover el desarrollo personal y profesional de los trabajadores.
- Mejorar la competitividad de las empresas.
- Adaptar lor recursos a las innovaciones tecnológicas.
- Propiciar el desarrollo de nuevas actividades económicas.
El financiamiento proviene de un porcentaje de los
recursos que las empresas y trabajadores deben aportar a la capacitación,
de conformidad con una escala creciente, en cada uno de los años de
vigencia de los Acuerdos.
Para la coordinación del Acuerdo Nacional de Formación
Continua, las organizaciones firmantes suscribieron un ente paritario
denominado Comisión Mixta Estatal de Formación Continua, cuyas
funciones son las de velar por el cumplimiento de lo acordado, resolver
discrepancias en su aplicación, administrar los fondos y establecer
criterios y prioridades para la selección de planes de formación y evaluar
los resultados obtenidos.
Además, se establecieron comisiones paritarias sectoriales
en cuarenta ramas de actividad y comisiones paritarias territoriales
en trece Comunidades Autónomas. Las comisiones sectoriales se crearon
en el marco de convenios colectivos sectoriales de alcance nacional,
o de acuerdos específicos de formación continua.
El esquema institucional se completó con el establecimiento
de la Fundación para la Formación Continua (FORCEM), ente paritario
encargado de la planificación, aprobación, financiación, apoyo técnico
y seguimiento de las acciones formativas. Su junta directiva está constituida
por representantes de las organizaciones que suscribieron ambos Acuerdos.
b) Las acciones de Formación Continua del
FORCEM
En función del Acuerdo Nacional, el FORCEM apoya y
financia cuatro tipos de acciones de capacitación.
-
Planes de formación de empresas. Son planes
de formación promovidos por empresas o grupos de empresas de un
mismo sector, que tienen 200 o más trabajadores. Estas condiciones,
sin embargo, se han aplicado con flexibilidad. Se admiten en ciertos
casos solicitudes de una empresa con un número menor de trabajadores,
cuando hay razones que le dificultan agruparse con otras, sea por
las características específicas del plan, o por su ubicación geográfica,
entre otras. Se admite también la incorporación de empresas de diferentes
sectores en un mismo grupo, cuando existe entre ellas unidad de
interés económico, son filiales de una misma empresa matriz, tienen
un administración efectiva común o consolidan su balance con la
entidad principal.
-
Planes agrupados. Son los promovidos por
asociaciones empresariales y/o sindicales para empresas de un mismo
sector. Generalmente este tipo de acciones se utiliza en el caso
de mediana y pequeña empresa, con menos de 200 trabajadores.
-
Planes intersectoriales. Permiten el desarrollo
de actividades formativas que, por su naturaleza, tienen un componente
común a varias ramas de actividad. Pueden presentarlos las organizaciones
empresariales o sindicales, a través de la Comisión Mixta Estatal
de Formación Continua.
- Permisos individuales de formación. Financian actividades
formativas elegidas libremente por un trabajador o trabajadora que
tenga al menos un año de antigüedad en el sector y de seis meses en
la empresa. Las actividades deben ser reconocidas por una titulación
oficial y corresponder con acciones de carácter presencial.
c) Las prioridades del FORCEM
Sin perjuicio del amplio margen de libertad que el
sistema da a las empresas y sectores para que decidan los planes de
formación laboral que necesitan, el FORCEM ejerce una función orientadora
a través de un conjunto de criterios de valoración de solicitudes de
apoyo, que se complementan con otros, específicos para cada sector,
que definen los comités paritarios sectoriales.
Además de considerar la calidad intrínseca del plan-
en cuanto a sus objetivos, el diagnóstico, los medios utilizados y los
sistemas de evaluación de resultados - el FORCEM ha destacado los siguientes
criterios: i) que los planes de formación que se presenten para su financiación
estén incluidos dentro de un plan estratégico de recursos humanos de
la empresa o sector, entendiéndose por tales los que son plurianuales
y los incorporados en convenios colectivos. ii) que estén dirigidos
a mejorar la competitividad y el empleo y que afecten a colectivos con
mayor necesidad de cualificación. iii) que estén dirigidos a preprara
a los trabajadores para el cambio tecnológico y la evolución de los
sistemas productivos. iv) que contemplen la formación de trabajadores
de más de 45 años, de mujeres y los que se dirijan a la formación continua
de empresas medianas y pequeñas. v) que estén dirigidos a la mejora
de la gestión de la PYMES y vi) que se orienten a a corregir desequilibrios
entre la oferta y la demanda de cualifaciones.
d) Los resultados del sistema de formación
continua
La incidencia del sistema creció aceleradamente durante
los primeros cuatro años de vigencia y llegó a niveles sigificativos.
Se estima que en 1996, uno de cada cinco asalariados del país recibió
formción apoyda por la FORCEM; de la misma manera, crecieron los recursos
invertidos y el número de planes presentados y aprobados.
Progresivamente, el financiamiento se ha canalizado
con preferencia hacia las pequeñas y medianas empresas a través de los
planes agrupados, que en 1995 absorbieron más de la mitad de los redurcos
aportados. A éste se agrega el financiamiento que se destinó a planes
intersectoriales, que también atienden especialmente a las necesidades
de estas empresas.
Los antecedentes de FORCEM indican un notable avance
de eficiencia en la ejecución de los planes, medida por el aumento en
el porcentaje de participantes efectivos, en relación con los inicialmnte
previstos, el cual ha llegado, en los últimos años, a más del 86 por
%.
Se considera que(14)el
papel de FORCEM en la gestión de los Acuerdos Nacionales para la Formación
Continua, ha supuesto una revolución en el panorama laboral español.
Hasta la firma de los Acuerdos, la formación estaba limitada a las empresas
de cierto tamaño, en sectores muy determinados donde la necesidad de
reciclaje era ineludible.
FORCEM ha permitido, en primer lugar, que se
comiencen a relizar Acciones Formativas que hasta ahora nunca se habían
realizado. En concreto, se han incorporado al Subsistema de Formación
Coninua los trabajadores acogidos al Régimen Especial Agrario, los trabajadores
Autónomos, y el conjunto de trabajadores en situación de empleo estacional.
En segundo lugar, ha supuesto un cambio de mentalidad en una
gran parte del sistema productivo español, consiguiendo que una mayoría
de empresarios y una cada vez mayor proporción de trabajadores comiencen
a recibir formación como una necesidad y una obligación para incrementar
sus cualificaciones, al mismo tiempo que se ve mejorada la competitividad
de la empresa en que prestan sus servicios.
Desde el punto de vista cuantitativo, las ayudas gestionadas
por FORCEM permitieron la formación de un 4.5% de la población asalariada
en 1993, mientras que en 1996 el procentaje subió significativamente
hasta sobrepasar el 18%, lo que totaliza una cifra superior a los 3.600.000
de trabajadores que han recibido formación a lo largo de los cuatro
primeros años de vigencia de los Acuerdos.
Por último, esta experiencia ha sido motivo de creciente
interés por parte de Organismos Internacionales, como la Organización
Internacional del Trabajo, y Administraciones de otros países que buscan
implantar sistemas similares de formación continua.

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11. Francisco López Romito: "Los Procesos,
Instrumentos y Experiencias de Reconversión y Capacitación en España
y Europa: Experiencia, Resultados y Propuestas.
12. Agustín Ibarra, Secretario Ejecutivo-CONOCER
y Raymundo Soto S., Consultor CONOCER, México: "Tendencias, Políticas
Activas de Empleo y Capacitación y Procesos de Reconversión Laboral:
La Experiencia de México" (incluye separata).
13. FORCEM -España: "El impacto de los Acuerdos
Nacionales sobre la Formación Continua en España. La Formación Profesional
de la Empresa y el Plan Social de Reconversión.
14. FORCEM. Memorias de actividades 1996.