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1.2. Programas especiales de capacitación y de reconversión
laboral
En todos los países de la subregión existen programas
especiales de capacitación y reconversión laboral que se están aplicando
o se encuentran en etapa de diseño. Se orientan a grupos determinados
de población -mujeres jefes de hogar, jóvenes provenientes de hogares
pobres, desertores de la educación media, trabajadores cesantes, desplazados
del sector público, microempresarios y trabajadores de microempresas,
poblaciones rurales e indígenas, discapacitados, etc.- o tienen una
definición relacionada con un objetivo más amplio: la reconversión laboral
para mejorar la competitividad y productividad a través de la capacitación
permanente de los trabajadores. Muchos de estos programas son ejecutados
por las mismas instituciones oficiales de capacitación.
A. Programas para grupos poblacionales determinados
En Bolivia, la Fundación INFOCAL está ejecutando, en las
principales ciudades del país y en algunas zonas mineras, el Programa
para microempresas, como parte de un proyecto más amplio de asistencia
y promoción de la pequeña iniciativa privada, con financiamiento de
la Unión Europea. Otro programa especial es el Programa Nacional de
la Mujer, cuya finalidad es facilitar su inserción en el mercado del
trabajo, tanto en actividades dependientes como microempresariales.
Incluye cursos de capacitación específicos o modulares; cursos de actualización
para trabajadoras ocupadas en empresas; cursos para microempresarias;
formación dual para mujeres aprendices y módulos de género en distintos
niveles.
En Colombia, las políticas y programas específicos para
grupos objetivo determinados tienen un ámbito extenso: El Plan Nacional
para Microempresas incluye la formación profesional, con enfoque gerencial,
la formación de formadores pertenecientes a ONG's y la capacitación
técnica de trabajadores actuales y potenciales. La responsabilidad de
ejecutar los programas se le encomienda al SENA.
La política referente a la participación y equidad para
la mujer incluye la formación laboral; se están desarrollando programas
con la Red de Solidaridad para mujeres pobres de entre 18 y 35 años,
con educación secundaria incompleta y responsabilidades de hogar que
no les permiten dedicación completa a labores productivas y mejor remuneradas.
Igualmente, existen en la Red de Solidaridad políticas y programas para
población joven y desempleados pobres.
Otros grupos de población para los cuales se han definido
políticas y programas de capacitación son las comunidades indígenas
y grupos étnicos, trabajadores agropecuarios, pesqueros y forestales,
productores campesinos, reinsertados, menores infractores y población
penitenciaria.
En Ecuador, existe un conjunto de programas sociales diseñados
y supervisados por el Frente Social, una entidad interministerial constituida
por los ministerios del área social, que tiene el apoyo técnico del
CONADE (Consejo Nacional de Desarrollo) y que se coordina con los ministerios
del área económica. Varios de los programas del Frente Social en el
ámbito de los distintos ministerios incorporan actividades de capacitación.
Un proyecto de particular relevancia es el PREDAFORP,
Proyecto de Educación de Adultos y Formación Empresarial, iniciado en
1992, con financiamiento del Banco Mundial y ejecutado por el SECAP
y el Ministerio de Educación. Tiene cuatro componentes, cada uno con
sus propios objetivos y metas. El primero es el de apoyo integral a
la pequeña empresa manufacturera, para incrementar sus niveles de productividad
y calidad. Se orienta a la formación de capacitadores y asesores en
gestión empresarial, a la disponibilidad de información técnica y económica
para las empresas, y al establecimiento de sistemas de apoyo a sus exportaciones.
El segundo componente es de capacitación al sector informal. Su objetivo
es impulsar procesos formativos de educación básica de adultos y de
capacitación popular, y fortalecer institucionalmente al SECAP y al
Ministerio de Educación para capacitar grupos urbanos y rurales en talleres,
cooperativas de producción y otros medios. Un tercer componente es específicamente
de fortalecimiento institucional del SECAP. Comprende la capacitación
de instructores en metodologías de formación profesional, la actualización
de diseños curriculares, el mejoramiento de la infraestructura y de
la organización administrativa del SECAP. El último componente apoya
la ejecución del proyecto a través de la realización de una encuesta
sobre condiciones de vida y un estudio de necesidades de formación del
sector comercio. Los recursos totales asignados son 25.4 millones de
dólares, incluido el préstamo del Banco Mundial y la contrapartida nacional.
Otros programas sociales con componentes de capacitación
se ejecutan en el ámbito de los Ministerios de Trabajo y Recursos Humanos;
de Educación y Cultural; y de Bienestar Social.
En Perú, la política de capacitación está enmarcada principalmente
en la Ley de Fomento del Empleo, que establece que la capacitación y
formación laboral de los trabajadores es un instrumento fundamental
para mejorar sus ingresos y la productividad del trabajo. Contiene normas
para promover la incorporación de aprendices en las empresas y la formación
de profesionales en práctica. Incluye además disposiciones orientadas
a incorporar en la negociación colectiva acuerdos relativos a la productividad
del trabajo, que tienen la posibilidad de incluir acciones de formación,
calificación y reconversión laboral.
Con base en las disposiciones de la Ley de Fomento del
Empleo está en ejecución el programa de prácticas pre-profesionales
que coordina el Ministerio del Trabajo en los centros laborales. Su
objetivo es brindar orientación y capacitación técnica y profesional
a estudiantes y egresados de universidades y otras instituciones de
educación superior, en áreas de su especialidad.
El Programa de Formación Laboral Juvenil, también se basa
en las disposiciones de la Ley de Fomento del Empleo y su finalidad
es proporcionar conocimientos técnicos y prácticos a jóvenes para ayudarlos
a incorporarse a un empleo. Opera mediante convenios autorizados por
el Ministerio de Trabajo entre las empresas y los jóvenes; su impacto
ha sido relativamente poco significativo. Actualmente está en marcha
un programa más ambicioso de capacitación de jóvenes, Pro-Joven, orientado
a los provenientes de hogares pobres, que cuenta con el apoyo de la
OIT y financiamiento del BID. Ofrece cursos cortos y prácticos de capacitación
inicial, de no más de docientas horas de fase lectiva, seguidos de un
período de práctica laboral en empresas, de similar duración. Las instituciones
de capacitadoras y los cursos se seleccionan mediante un sistema de
licitaciones abiertas y competitivas a las que pueden presentarse entidades
públicas y privadas en igualdad de condiciones.
El Ministerio de Industria, Turismo, Integración y Negociaciones
Comerciales Internacionales dirige un programa de apoyo a microempresarios
en zonas urbano marginales. Está constituido por un subprograma de crédito
y un subprograma de capacitación técnica y gerencial para microempresarios,
jóvenes y profesores de Institutos Superiores Tecnológicos. Se ejecuta
en 14 ciudades desde 1993, mediante un convenio entre la Unión Europea
y el Gobierno.
En Venezuela, la mayor parte de los programas específicos
es ejecutada o coordinada por el INCE, o éste tiene una importante participación
en ellos. Tiene dos programas de apoyo a la gestión de pequeñas y microempresas
que ejecuta directamente, el Programa de Asesoría Empresarial y el Programa
de Gerencia para la Pequeña y Mediana Empresa. Otros programas son coordinados
por el INCE y ejecutados con la participación de empresas o comunidades:
el Programa Nacional de Aprendizaje, que incluye en sus diferentes modalidades,
formación teórica y práctica en los centros de la institución, y práctica
en las empresas; el Programa de Deducciones, que reduce los cobros a
los empresarios que han apoyado el programa anterior, para que éstos
inviertan dichos ahorros en cursos especialmente solicitados al Instituto.
Diversos programas son resultados de convenios del INCE
con otras instituciones: con la iglesia (INVECAPI), con el Ejército
(INCE-Militar), con el Instituto de Estudios Sindicales (INCE-INAESIN),
y con la Cooperación Venezolana de Guayana (INCE-CVG).
Por último, el INCE participa en dos programas extraordinarios
encomendados en la Agenda Venezuela: el Programa Juventud Desocupada,
para contribuir a su empleo mediante la capacitación en un oficio. Tiene
diferentes componentes, según se trate de juventud urbana, agrícola,
penitenciaria y otros. En 1995 participaron cerca de 30 mil jóvenes
en el componente para la juventud urbana. El otro programa es el llamado
Beca-Salario, que consiste básicamente en un subsidio con recursos del
INCE, a la contratación de jóvenes por empresas. Este programa prácticamente
no ha sido ejecutado, esencialmente por falta de demanda de las empresas.
Además de los anteriores, hay otros programas de capacitación
y empleo juvenil que son coordinados por el Ministerio de la Familia
y el Ministerio de la Juventud. Se orientan a jóvenes pobres y su objetivo
es facilitar su empleo o autoempleo entregándoles semi-calificación
en oficios y formación para su integración social y comunitaria. Además,
apoyan a ONG's oferentes de estos servicios. La OIT está colaborando
a la ampliación y perfeccionamiento de estos programas.
