2. Recomendaciones para los gobiernos y las organizaciones internacionales
Los participantes criticaron a los gobiernos y las instituciones financieras
internacionales (IFI) por no haber prestado atención y recursos suficientes
para la reconversión de las actividades del sector informal en empresas
más productivas, mejor organizadas y más responsables socialmente. Es
fundamental que las actividades del sector informal se mejoren para
integrar empresas que: respeten los derechos sindicales y aseguren la
protección de sus trabajadores; cumplan con todos los requisitos legales
y fiscales; utilicen una tecnología y métodos de producción apropiados
y sostenibles para el medio ambiente; aporten una contribución más importante
a los ingresos nacionales; es decir, para que el sector informal se
formalice e integre progresivamente.
En el pasado, muchos gobiernos y muchas IFI han apoyado de palabra
este cambio, pero sus políticas y programas han surtido efectos opuestos.
Por ejemplo, las políticas antisindicales y de vulneración de los derechos
del trabajador aplicadas por los gobiernos continúan siendo uno de los
factores principales que explican la razón por la cual los sindicatos
tropiezan con dificultades para organizar a los trabajadores del sector
informal. Muchos gobiernos, a menudo asesorados por las IFI, han declarado
que para fomentar el potencial de generación de empleos e ingresos del
sector informal no le aplicaban su propia legislación del trabajo y
vulneraban los derechos sindicales. En muchos casos, una perspectiva
excesivamente optimista del sector informal ha conducido a las IFI a
recomendar más flexibilidad en el mercado de trabajo y, como consecuencia
de ello, se ha reducido la protección de los trabajadores y el alcance
de las disposiciones relativas a la seguridad social que se garantiza
en el sector estructurado, en lugar de mejorar las normas en el sector
informal.
Se formulan a continuación recomendaciones más específicas para los
gobiernos, las IFI y la OIT.
a) Normas laborales, legislación del trabajo e inspección
Existen pruebas abrumadoras de que los derechos básicos plasmados
en las principales normas internacionales del trabajo se vulneran flagrantemente
en el sector informal.
El programa InFocus de la OIT de promoción de la Declaración de
la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo
y su seguimiento debería comprender actividades específicamente orientadas
hacia la eliminación de los obstáculos que dificultan la organización
de sindicatos en el sector informal y hacia la aplicación de los demás
convenios fundamentales en dicho sector. Con arreglo a esta Declaración,
todos los gobiernos tienen la obligación de respetar, promover y aplicar
las normas internacionales del trabajo fundamentales. La Declaración
no establece ninguna distinción entre economías formales e informales.
El FMI, el Banco Mundial y la OMC deberían apoyar plenamente los
convenios fundamentales de la OIT y crear en sus políticas y programas
condiciones propicias para su aplicación.
La Memoria del Director General titulada «Trabajo decente» reconoce
que todos los trabajadores tienen derechos, independientemente de
si están ocupados en el sector formal o informal. Por consiguiente,
es inaceptable establecer un sistema de legislación del trabajo doble
o diferenciado. De hecho, debería existir un solo nivel de protección
social para todos los trabajadores, independientemente de si trabajan
en el sector formal o informal. Por lo tanto, la OIT debiera promover
una reforma de las legislaciones nacionales del trabajo para que las
leyes y reglamentos se apliquen efectivamente a todos los «trabajadores»
en lugar de solamente a los «empleados» con contrato de empleo. La
OIT tendría que reconocer la vulnerabilidad de muchos trabajadores
del sector informal y promover la adopción de medidas adicionales
de protección para los mismos. En particular, es imprescindible que
los trabajadores gocen del derecho legal de obtener directamente la
garantía de sus derechos a prestaciones de las partes en la cadena
de producción que mayor capacidad financiera tienen para ello (independientemente
de si estas partes mantienen una relación directa con los trabajadores
de que se trata).
La aplicación del Convenio sobre las organizaciones de trabajadores
rurales, 1975 (núm. 141), y el Convenio sobre el trabajo a domicilio,
1996 (núm. 177) contribuirían a garantizar un nivel mínimo de protección
a los trabajadores del sector informal. La OIT tendría que promover
enérgicamente la ratificación y aplicación de estos Convenios y explicar
a los gobiernos y los interlocutores sociales que la protección que
ofrecen sería muy oportuna por muy básica que sea.
La OIT debiera realizar más esfuerzos para que la protección abarque
a los trabajadores dependientes de un contratista. Estos trabajadores
son a menudo víctimas de explotación y precisan un mayor grado de
protección. Cabe lamentar que la OIT no consiguiera adoptar el convenio
sobre el trabajo en régimen de subcontratación en la reunión de 1998
de la Conferencia Internacional del Trabajo. La OIT debe velar para
que los estudios que se llevan ahora a cabo sobre el trabajo en régimen
de subcontratación y las discusiones tripartitas de este tema previstas
para el año 2000, permitan la adopción de nuevos instrumentos que
protejan a los trabajadores subcontratados.
La OIT tendría que estudiar la manera de aplicar la Declaración
tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política
social (1977) en toda la cadena de abastecedores de las empresas multinacionales,
incluido el sector informal.
Los gobiernos deberían velar por que los sindicatos faciliten la
sindicación de todos los trabajadores tanto en el sector formal como
en el informal.
Con el fin de facilitar el acceso a la información sobre las «cadenas
de producción» y los métodos de «subcontratación», los gobiernos debieran
aprobar una legislación que obligue a todas las empresas a recolectar
y publicar la información disponible sobre las actividades que se
subcontratan. Esta información debe recopilarse respecto de todos
los eslabones de la cadena de producción, incluidas situaciones en
las que si el trabajo se subcontrata en el país de origen y en las
que el trabajo se realiza en último término en otros países. La información
recopilada debe comprender pormenores sobre la ubicación de las empresas
y los trabajadores individuales que realizan un trabajo en régimen
de subcontratación, así como sobre la cantidad del trabajo subcontratado
(y el precio que se debe pagar) en cada nivel de la cadena de producción.
En la mayor parte de los países el sistema de inspección del trabajo
carece de personal y equipo suficientes. Una de las prioridades principales
de los gobiernos debiera ser aumentar los recursos materiales y de
personal calificado para esta actividad. También se recomienda considerar
la posibilidad de completar los sistemas de inspección del trabajo
del Estado con la concesión de derechos legales de inspección a los
sindicatos, o el establecimiento de sistemas de inspección mixtos
obreropatronales.
Los participantes hicieron suyas las recomendaciones de una Reunión
de expertos en inspección del trabajo y trabajo infantil celebrada
en la OIT en septiembre de 1999.
Los gobiernos tendrían que fortalecer sus ministerios de trabajo
y velar por que dispongan de recursos y conocimientos técnicos que
se ajusten adecuadamente a los requisitos sociales y laborales en
el proceso de formulación de una política general. Corresponde a la
OIT mantener y mejorar la asistencia técnica que viene prestando en
la esfera de la inspección y de la administración del trabajo.
b) Políticas económicas
Después de dos décadas de fracaso en las políticas tradicionales de
ajuste estructural, algunos gobiernos y personas dentro de las IFI empezaron
a manifestar más interés por las opiniones de los sindicatos. Ello ofrece
la oportunidad de elaborar recomendaciones de política que interesan
directamente a los trabajadores del sector informal. Por consiguiente,
se adoptaron las siguientes recomendaciones en materia de política económica.
Los gobiernos y las IFI debieran adoptar medidas inmediatas para
ejecutar políticas encaminadas a: mitigar los efectos perjudiciales
de los programas de ajuste; estimular la demanda agregada; y ofrecer
una ayuda global para aliviar los efectos de la deuda internacional
en las naciones más pobres. Todas estas políticas tendrían que redundar
en beneficio del sector informal porque el mayor problema económico
que se plantea en el mismo es la demanda insuficiente de sus productos.
Las IFI debieran velar por que las políticas que recomiendan y las
condiciones que imponen a los gobiernos conduzcan a políticas macroeconómicas,
industriales y de mercado de trabajo que faciliten la reconversión
de las actividades del sector informal en empresas más productivas,
mejor organizadas y socialmente responsables.
La política económica de los gobiernos tendría que promover la reconversión
del sector informal mediante: el establecimiento de un vínculo entre
los incentivos fiscales y financieros que se ofrecen a las PYME y
el respeto de las normas laborales y de los derechos sindicales en
las empresas pequeñas y las microempresas; y velar por que las políticas
de compras del Estado promuevan la aplicación de las normas laborales.
La sindicación de los trabajadores del sector informal es un bien
público para toda sociedad. Por consiguiente convendría utilizar instrumentos
apropiados de política general, por ejemplo en materia de sindicación,
incluidos subsidios, el establecimiento de infraestructuras, etc.
Las IFI debieran con carácter urgente prestar más apoyo financiero
al desarrollo de las infraestructuras en sus programas de ajuste estructural.
Los trabajadores del sector informal no tienen a menudo acceso a la
tierra y se ven con frecuencia obligados a ocupar con carácter precario
bienes raíces públicos y privados o trabajar sencillamente en la calle
o las esquinas. Ello significa a su vez que no tienen acceso a servicios
básicos como el agua y la electricidad. Una infraestructura deficiente
(carreteras, alcantarillados y medios de comunicación) socava su productividad
y su capacidad para desarrollarse y triunfar.
Los gobiernos y las IFI debieran aumentar sustancialmente los recursos
disponibles para ofrecer viviendas adecuadas a los trabajadores del
sector informal.
Los gobiernos tendrían que integrar en sus planes de urbanización
y proyectos de desarrollo espacio y servicios para los vendedores
ambulantes.
La OIT ha de desempeñar un papel importante en el desarrollo de
una infraestructura con uso intensivo de mano de obra. Uno de los
aspectos más importantes de este programa es demostrar que la OIT
puede armonizar sus actividades de promoción del empleo con las de
aplicación de las normas laborales. Los recursos asignados por la
OIT para actividades de esta naturaleza debieran aumentarse en grado
importante.
Son esenciales para la reconversión del sector informal las políticas
encaminadas a promover el desarrollo del capital humano mediante mejores
servicios de educación y formación. Por consiguiente, las campañas
organizadas por los sindicatos con el fin de promover el acceso universal
a la educación y a la formación revisten especial importancia para
el sector informal y debieran continuarse. Las políticas de formación
profesional del Estado y del sector privado debieran ajustarse para
adecuarlas mejor a las necesidades específicas de los trabajadores
del sector informal generalmente poco escolarizados. Los gastos de
matrícula en establecimientos formales de capacitación tendrían que
reducirse, así como organizarse cursillos especiales para personas
analfabetas o semianalfabetas.
El programa InFocus de la OIT de inversión en conocimientos teóricos
y prácticos, y empleabilidad debiera promover políticas que reflejen
las necesidades específicas de los trabajadores del sector informal
y velar por que los sindicatos participen en la planificación y ejecución
de las actividades previstas en este programa.
Los microempresarios y los trabajadores por cuenta propia tropiezan
con dificultades de acceso al crédito institucional. Este problema
es particularmente agudo en el caso de las mujeres. Muchas organizaciones
internacionales y ONG han establecido programas que ofrecen oportunidades
limitadas de crédito a las personas ocupadas en este sector. El movimiento
sindical internacional apoya plenamente estas iniciativas pero recomienda
que los programas se ajusten para que sus beneficiarios comprendan
a los grupos más pobres.
Los programas y actividades de la OIT en materia de microcrédito
tendrían que ajustarse para integrar un fomento eficaz y coherente
de los convenios de la OIT. La OIT tendría que asociar más estrechamente
a representantes sindicales idóneos en la gestión y supervisión de
estos proyectos de la OIT.
Las actividades de la OIT relativas a la promoción de las pequeñas
y medianas empresas (PYME) tendrían que supervisarse estrechamente
para que se conceda más importancia a la mejora de las condiciones
de trabajo y a la aplicación de las normas laborales en el sector
informal.
Una formación en materia de legislación del trabajo a nivel local
tendría que incluirse automáticamente en todas las actividades de
la OIT relativas al fomento de las PYME. El personal de apoyo de los
proyectos relativos a las PYME ha de garantizar que el personal nacional
reciba información sobre la legislación nacional del trabajo y las
normas internacionales del trabajo, así como sobre la política de
la OIT de promoción de las normas internacionales del trabajo por
medio de actividades de cooperación técnica.
Los gobiernos tendrían que reexaminar y revisar su reglamentación
relativa a la constitución y funcionamiento de las PYME. El sector
informal tiende a incumplir las disposiciones reglamentarias y las
relativas a la concesión de licencias porque son a menudo complicadas
y ambiguas, y porque se aplican en un entorno de corrupción. Tal vez
pueda conseguirse una mejor aplicación de estas disposiciones mejorando
su calidad y ofreciendo mejores facilidades de acceso.
c) Protección social
Los participantes expresaron su preocupación ante la falta de protección
social en el sector informal y recomendaron que la ampliación del alcance
de la protección social para abarcar dicho sector se considerara como
uno de los objetivos principales de la OIT. En relación con este objetivo
se formularon las recomendaciones siguientes:
La OIT debiera continuar promoviendo sistemas de protección social
equitativos y universales porque son necesarios para reducir las desigualdades
en los ingresos y garantizar una protección a todos los componentes
de la sociedad. Dentro del marco de las actividades de asesoramiento
de la OIT en materia de política debiera tratarse de explicar a los
gobiernos y a los interlocutores sociales cómo ofrecer protección
a los que más la necesitan, incluidos los trabajadores del sector
informal, a un costo sostenible para los trabajadores, los empleadores
(cuando los hay) y el Estado.
Por no existir regímenes universales de protección social muchos
países en desarrollo han creado a nivel local mutualidades de seguros.
Estas mutualidades ofrecen una protección valiosa a muchos trabajadores
del sector informal. Sin embargo, no ofrecen la misma protección solidaria
que los regímenes obligatorios nacionales que protegen tanto a las
personas de ingresos bajos como superiores. También podrían socavar
los regímenes universales de protección social porque no requieren
normalmente contribuciones de los empleadores. Por consiguiente la
OIT tendría que promover activamente la participación de los sindicatos
en el diseño y funcionamiento de estas mutualidades de seguros a nivel
local para prevenir estos peligros y velar por que se utilicen como
primera medida orientada hacia una protección social obligatoria
La OIT tendría que promover debates nacionales sobre el futuro de
la seguridad social y los temas considerados podrían incluir:
a) la mejor manera de conseguir una protección social universal
y formas y niveles apropiados de protección básica para todos, incluidos
los trabajadores del sector informal;
b) las fuentes de financiación de la protección social y los gastos
que la sociedad en su conjunto puede permitirse por este concepto;
c) los mecanismos para administrar en forma equitativa los regímenes
de protección social.
Las actividades del sector informal padecen un sinnúmero de accidentes
del trabajo y problemas de salud. Tendrían que aumentarse los créditos
consignados por el gobierno para campañas de información sobre el
costo económico de estos problemas y mejorar el balance de la seguridad
y salud en el sector informal. Los sindicatos tendrían que participar
en la planificación y gestión de las organizaciones y actividades
de seguridad y salud. La OIT ha adoptado un programa de asistencia
técnica muy importante en esta esfera y convendría ampliarlo.
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