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4.2.7. Apoyo al desarrollo de servicios especiales
El valor añadido de los servicios especiales prestados
por los sindicatos como medio para organizar a los trabajadores del
sector informal ha sido destacado en este documento en todo momento.
La pregunta legítima que puede plantearse es si corresponde o no a los
sindicatos proporcionar servicios de salud, facilidades de crédito u
otros servicios socioeconómicos. Esta pregunta lleva a otra pregunta
clave, a saber, cuáles son los tipos de servicios sindicales, de existir,
que serían pertinentes para los trabajadores del sector informal.
Hay quienes opinan que los sindicatos deberían seguir
concentrándose en sus esferas de actividad tradicionales, por ejemplo,
la representación de los intereses de los afiliados y el asesoramiento
a los mismos, cuando tratan con los trabajadores del sector informal.
Quienes adoptan este enfoque probablemente aducirán que los sindicatos
deberían concentrarse en acciones colectivas ya que su principal objetivo
es corregir los desequilibrios de la sociedad y fomentar una redistribución
de los ingresos y una mayor igualdad. Eso significa que, por ejemplo,
en vez de establecer planes de seguro médico para los trabajadores del
sector informal, los sindicatos deberían tratar de influir en las autoridades
nacionales para que extiendan de forma progresiva la cobertura de la
seguridad social al sector informal. En la sección 4.1.4 figuran algunas
propuestas sobre cómo podría alcanzarse este objetivo.
Asimismo, en vez de prestar servicios, por ejemplo de
formación profesional y técnica, los sindicatos deberían aprovechar
la posición que ocupan en los consejos de administración de muchas instituciones
de formación para alterar el campo de actividad y la cobertura de la
formación proporcionada por el Estado a fin de facilitar el acceso de
los trabajadores del sector informal a estos planes.
La promoción y propaganda de los intereses de los trabajadores
del sector informal debería ser ciertamente el centro de las actividades
sindicales destinadas a dichos trabajadores. Así, una de las prioridades
principales de los sindicatos podría ser tratar de influir en los gobiernos
para que adopten políticas nacionales de protección y fomento de los
derechos de los vendedores ambulantes. No obstante, aunque las reformas
jurídicas e instituciones pueden ser, y de hecho deberían ser, un objetivo
viable a largo plazo para los sindicatos en lo que respecta al sector
informal, es poco probable que se produzcan a corto o medio plazo.
Ello explica la causa de que hasta la fecha muchos sindicatos
hayan desarrollado servicios «especiales» como instrumento para abordar
las necesidades económicas y sociales (salud, educación, ahorro, préstamos,
etc.) inmediatas de los trabajadores del sector informal. Estos servicios
o actividades no deberían considerarse como un sustituto de la negociación
colectiva ni como una forma de eximir a los gobiernos de sus responsabilidades.
En vez de ello, deberían considerarse como una actividad sindical complementaria
destinada a mejorar la función de liderazgo de los sindicatos en la
sociedad en general y a contribuir a mejorar su perfil en la sociedad
civil.
La razón de ser del desarrollo de servicios socioeconómicos
por parte del movimiento laboral es tanto ideológica como práctica;
procede del compromiso del movimiento de promover y proteger los intereses
de sus afiliados y reforzar la función de los trabajadores y sus organizaciones
en la sociedad. Ello no significa que los sindicatos deban ser activos
en cualquier área. Otra solución podría consistir en organizar la asistencia
a los trabajadores del sector informal ayudándoles a establecer y dirigir
actividades socioeconómicas. El resultado natural de estas actividades
es la formación de organizaciones de trabajadores del sector informal
que estén vinculadas al movimiento sindical formal.
Las restricciones jurídicas y las políticas gubernamentales
pueden a veces limitar las actividades de este tipo. Por ejemplo, en
algunos países se limita la participación de los sindicatos en las cooperativas,
la afiliación institucional de las cooperativas y el recurso a fondos
pertenecientes a los sindicatos. Por lo tanto, resulta vital que los
sindicatos ejerzan su presión representativa en las estructuras políticas
y gubernamentales apropiadas a fin de promover los cambios necesarios.
Las limitaciones financieras siempre serán una cuestión
clave en lo que respecta a estas actividades. Antes de llevar a cabo
cualquier proyecto hay que disponer de recursos adecuados.
Las limitaciones financieras pueden reducirse se a veces
si se busca asistencia (a nivel nacional o internacional) fuera del
movimiento. Dicha asistencia debería considerarse siempre como «capital
inicial», ya que una dependencia permanente es contraproducente y generalmente
imposible de lograr. Para tener éxito es necesario contar con una buena
gestión financiera y administrativa, al igual que con una planificación
inicial y una supervisión continua. Hay que obtener los conocimientos
especiales, si es necesario contratando al personal adecuado y pagándole
salarios apropiados. No obstante, deberían desplegarse todos los esfuerzos
necesarios para formar a «expertos» procedentes de las bases del sindicato,
cuando sea posible. En cualquier caso, debería establecerse una clara
distinción entre la determinación de políticas por parte de los sindicatos
y la ejecución de las mismas por parte de los expertos. En ese sentido,
los sindicatos pueden proporcionar formación directa, por ejemplo, en
teneduría de libros o contabilidad, o contribuir a encontrar y acceder
a las organizaciones que proporcionan formación profesional y empresarial.
La educación es quizás el elemento más importante a la hora de determinar
el éxito de las actividades económicas y de bienestar social. El programa
educativo más importante es el que está dirigido a los afiliados al
sindicato en general, sin cuyo entendimiento y apoyo ningún proyecto
tendría éxito. La educación y formación continuas de los principales
dirigentes sindicales reviste también gran importancia y no debería
descuidarse. Estos dirigentes serán inevitablemente los iniciadores
y directores dinámicos de cualquier programa. Por último, debería prestarse
atención especial a la formación de expertos procedentes de las bases
del sindicato, para así reducir la dependencia de recursos humanos externos.
