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4.2.4. Diferencias entre sexos
En las zonas más pobres del mundo, las mujeres no trabajan
en lugares organizados, sino en emplazamientos y ocupaciones que están
exentos u ocultos de las inspecciones de trabajo y la legislación laboral.
Esto significa que debe tomarse conciencia de las diferencias de trato
por razón de sexo cuando se desarrollen estrategias para mejorar las
condiciones a las que se enfrentan los trabajadores del sector informal.
Como se ha indicado en otros estudios: una lección importante
a tener en cuenta cuando se trata de sindicar es que, de la misma manera
que el trabajo de las mujeres en el sector informal y en empleos ocasionales
en general difiere del trabajo del sector formal, su situación exige
un tipo de sindicación más integral. Esas mujeres conciben sus vidas
en sus hogares, en sus lugares de trabajo y en sus comunidades como
un todo integral. A fin de que la sindicación tenga éxito y los sindicatos
sean más pertinentes para las mujeres en general, debe tenerse en cuenta
este requisito fundamental (Martens y Mitter, 1994).
Otra estrategia que ha demostrado su eficacia a la hora
de movilizar a las mujeres pobres, en especial en las zonas rurales,
es vincular las actividades económicas cooperativas con el sindicalismo.
La gran ventaja de afiliarse a una organización cooperativa asociada
a un sindicato es que la trabajadora ocasional comienza a percibirse
a sí misma de forma gradual como una verdadera trabajadora con derechos
similares a los que el Estado ofrece a los trabajadores del sector organizado
(ibíd.). Además, las cooperativas por lo general persiguen al mismo
tiempo objetivos económicos y sociales. La formación en cuestiones de
salud, la planificación familiar, los servicios especiales para el cuidado
de los niños y los cursos de alfabetización se organizan a menudo en
torno a las cooperativas. Estas han demostrado ser eficaces para potenciar
la autonomía de las mujeres y hacerles ver la importancia de los beneficios
resultantes de la sindicación.
Lo que ha demostrado ser eficaz para acercarse a las mujeres
es la celebración de acontecimientos periódicos, tales como reuniones
de pequeños grupos de estudio, debates, seminarios y sesiones de formación,
en horas y lugares convenientes para ellas, por ejemplo los domingos.
Solicitar las opiniones de las mujeres y escuchar sus preocupaciones
en foros donde pueden expresarse parece ser una estrategia más efectiva
que simplemente informarlas de sus derechos.
Estos factores deberían influir en la elección de las
técnicas de educación que se utilicen cuando se trate de los trabajadores
del sector informal. Un método didáctico que ha demostrado tener éxito
son los círculos de estudio. En Benin, el uso de este método en un proyecto
en vigor en el que participan dos centros nacionales -- la Confederación
de Sindicatos Autónomos (CSA) y la Confederación Nacional de Sindicatos
de Trabajadores de Benin (UNSTB) -- ha permitido a los trabajadores
del sector informal adquirir capacidades sobre la organización de sesiones
y reuniones de formación. Este método ha contribuido a reforzar el respeto
mutuo, el diálogo y la unidad entre los trabajadores.
En algunos casos, se han creado estructuras especiales
encargadas de la formación y educación de los trabajadores del sector
informal. En la India, la Asociación de Mujeres Trabajadoras por Cuenta
Propia (SEWA) ha establecido una academia con este fin. La academia
tiene por objeto fortalecer la capacidad de liderazgo y la autosuficiencia
de las mujeres. Los programas abarcan actividades de adiestramiento
sobre funciones directivas, la organización de grupos y el aumento de
la capacidad de adopción de medidas normativas y de gestión de agrupaciones
de productoras y cooperativas. Cerca de 600 mujeres reciben formación
cada año. Los cursos de alfabetización y educación básica se organizan
previa solicitud. Entre los métodos didácticos cabe destacar las ilustraciones,
juegos, vídeos y demás herramientas de formación. En general, se ha
comprobado que los métodos no tradicionales, tales como el teatro, las
canciones y las danzas, son instrumentos de comunicación importantes
de los programas educativos destinados a las mujeres (véase el recuadro
12 para obtener otros ejemplos de este enfoque).
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Recuadro 12
Teatro, juegos simbólicos y canciones para movilizar a las mujeres
en actividades sindicales
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Desde 1989 hasta 1997, la UITA organizó un proyecto de educación
junto con la FITPAS y la OIT para aumentar la participación
de las trabajadoras rurales en los sindicatos afiliados de cuatro
países africanos (Ghana, Uganda, Zambia y Zimbabwe). El programa
de educación se inició cuando la FITPAS prestó atención a la
ausencia total de mujeres en puestos de dirección y a su baja
participación en las actividades sindicales. Esta situación
era un problema particularmente grave, ya que las mujeres representan
el 80 por ciento aproximadamente de la fuerza laboral agrícola
en Africa.
Un enfoque importante e innovador fue el uso de canciones,
representaciones teatrales y juegos simbólicos para informar
a los trabajadores rurales (hombres y mujeres) acerca de los
sindicatos y las cuestiones relacionadas con los sexos. El trabajo
en grupos en los seminarios incluía actuaciones sobre temas
específicos, como las políticas de ajuste estructural. Las actuaciones
se grababan en vídeo y se utilizaban como forma de autoanálisis
y desarrollo. Los grupos teatrales se establecieron para permitir
a los trabajadores explorar cuestiones tales como los derechos
de las mujeres, las legislaciones laborales, la seguridad y
la salud, y los peligros medioambientales.
La evaluación del proyecto fue muy positiva en lo que respecta
a las repercusiones de las representaciones teatrales, las canciones
y los juegos simbólicos, que se consideró que habían aumentado
la participación y la eficacia en relación con los costos del
proyecto.
Además, contribuyeron a que las mujeres participasen de manera
más activa y abierta en las discusiones sobre asuntos sindicales
internos, la tramitación de quejas y la contratación.
Al final del proyecto, la afiliación femenina había aumentado
en todos los sindicatos involucrados, al igual que el número
de mujeres que ocupan cargos. Las cuestiones relativas a las
mujeres también se habían incluido en los convenios colectivos,
aunque en un grado modesto.
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En la encuesta realizada por la OIT-CIOSL se analizaron los niveles
de afiliación sindical y se comprobó que las mujeres constituían la
mayor parte de los nuevos afiliados (OIT, 1999b).
Aunque las razones de este fenómeno varían desde las campañas de
contratación específicas hasta la protección que las mujeres consideran
necesaria, algunos sindicatos han sabido responder mejor a las preocupaciones
y prioridades de las mujeres que otros. No obstante, las mujeres continúan
estando subrepresentadas en la afiliación total de los sindicatos.
Entre las razones que impiden a las mujeres afiliarse a los sindicatos,
en la encuesta mencionada anteriormente se subrayaron los siguientes
factores (en orden de importancia decreciente): la falta de comprensión
sobre la manera en que los sindicatos pueden ayudarlas; el temor a
represalias por parte de los empleadores; la incompatibilidad con
las responsabilidades familiares; la dominación masculina de la cultura/actividad
sindical; la falta de confianza para afiliarse a los sindicatos; las
normas y limitaciones religiosas y culturales; la falta de sensibilidad
de los sindicatos hacia las necesidades especiales de las trabajadoras;
el predominio de las mujeres en trabajos atípicos y, por lo tanto,
la dificultad de llegar a ellas; las objeciones de sus maridos o familias;
los problemas relacionados con las tasas de afiliación; la imagen
negativa de los sindicatos reflejada por los medios de comunicación
y los requisitos de las legislaciones.
A la luz de las limitaciones anteriores, es evidente que la concienciación
es clave para sensibilizar a las mujeres sobre los beneficios de la
sindicación. A fin de que los sindicatos resulten creíbles e interesantes
para las mujeres que trabajan en el sector informal, deben desplegarse
verdaderos esfuerzos para promover la igualdad en el lugar de trabajo
y en las estructuras sindicales. Este punto se destacó en la 7.ª Conferencia
Mundial de la Mujer organizada por la CIOSL en el Brasil en 1999.
Dentro de las organizaciones sindicales internacionales y nacionales
es evidente que las unidades especiales dedicadas a las cuestiones
relativas a las desigualdades entre los sexos han desempeñado muy
a menudo una función central en la mejora de la imagen de los sindicatos,
en el desarrollo de nuevos servicios pertinentes para las mujeres
afiliadas y en la aplicación de los esfuerzos de organización de los
sindicatos que han resultado más eficaces. Asimismo, han contribuido
a garantizar que las necesidades particulares de las mujeres se reflejen
en las estrategias de negociación colectiva.
En las discusiones de esta reunión, los participantes quizás deseen
examinar la forma en que las actividades desarrolladas por las unidades
especiales dedicadas a las cuestiones relativas a las desigualdades
entre los sexos pueden incorporarse en las actividades de los sindicatos
y recibir más prioridad y mayores recursos en el futuro (véase el
recuadro 13 donde se ilustra un ejemplo práctico). Asimismo, los participantes
quizás deseen discutir sobre las funciones respectivas de los centros
nacionales, el movimiento sindical internacional y el apoyo que se
podría solicitar a la OIT para desarrollar nuevos servicios sindicales
que sean pertinentes para los miembros femeninos de los sindicatos.