OIT

CINTERFOR
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional


Búsqueda avanzada
Gestión del conocimiento en la formación profesional para contribuir a la creación de trabajo decente y productivo en América Latina y el Caribe de acuerdo a la Agenda de Trabajo Decente de la OIT

 

 

Sindicatos y formación

 

  Sobre este sitio
  Negociación colectiva
Declaraciones de los trabajadores en eventos de Cinterfor/OIT

 

Experiencias sindicales
  Legislación

  Formación y productividad
  Documentos y
publicaciones
  Los sindicatos con los jóvenes
  Sindicalismo y género
  Eventos sobre formación
  Enlaces
  Mapa del sitio

Página principal



Coloque su dirección de correo electrónico y reciba las novedades del sitio


Enviar la página a un amigo

Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

Los sindicatos y el sector informal: en pos de una estrategia global
ACTRAV/OIT, 1999

<<volver al index

 

4.2.4. Diferencias entre sexos

En las zonas más pobres del mundo, las mujeres no trabajan en lugares organizados, sino en emplazamientos y ocupaciones que están exentos u ocultos de las inspecciones de trabajo y la legislación laboral. Esto significa que debe tomarse conciencia de las diferencias de trato por razón de sexo cuando se desarrollen estrategias para mejorar las condiciones a las que se enfrentan los trabajadores del sector informal. Como se ha indicado  en otros estudios: una lección importante a tener en cuenta cuando se trata de sindicar es que, de la misma manera que el trabajo de las mujeres en el sector informal y en empleos ocasionales en general difiere del trabajo del sector formal, su situación exige un tipo de sindicación más integral. Esas mujeres conciben sus vidas en sus hogares, en sus lugares de trabajo y en sus comunidades como un todo integral. A fin de que la sindicación tenga éxito y los sindicatos sean más pertinentes para las mujeres en general, debe tenerse en cuenta este requisito fundamental (Martens y Mitter, 1994).

Otra estrategia que ha demostrado su eficacia a la hora de movilizar a las mujeres pobres, en especial en las zonas rurales, es vincular las actividades económicas cooperativas con el sindicalismo. La gran ventaja de afiliarse a una organización cooperativa asociada a un sindicato es que la trabajadora ocasional comienza a percibirse a sí misma de forma gradual como una verdadera trabajadora con derechos similares a los que el Estado ofrece a los trabajadores del sector organizado (ibíd.). Además, las cooperativas por lo general persiguen al mismo tiempo objetivos económicos y sociales. La formación en cuestiones de salud, la planificación familiar, los servicios especiales para el cuidado de los niños y los cursos de alfabetización se organizan a menudo en torno a las cooperativas. Estas han demostrado ser eficaces para potenciar la autonomía de las mujeres y hacerles ver la importancia de los beneficios resultantes de la sindicación.

Lo que ha demostrado ser eficaz para acercarse a las mujeres es la celebración de acontecimientos periódicos, tales como reuniones de pequeños grupos de estudio, debates, seminarios y sesiones de formación, en horas y lugares convenientes para ellas, por ejemplo los domingos. Solicitar las opiniones de las mujeres y escuchar sus preocupaciones en foros donde pueden expresarse parece ser una estrategia más efectiva que simplemente informarlas de sus derechos.

Estos factores deberían influir en la elección de las técnicas de educación que se utilicen cuando se trate de los trabajadores del sector informal. Un método didáctico que ha demostrado tener éxito son los círculos de estudio. En Benin, el uso de este método en un proyecto en vigor en el que participan dos centros nacionales -- la Confederación de Sindicatos Autónomos (CSA) y la Confederación Nacional de Sindicatos de Trabajadores de Benin (UNSTB) -- ha permitido a los trabajadores del sector informal adquirir capacidades sobre la organización de sesiones y reuniones de formación. Este método ha contribuido a reforzar el respeto mutuo, el diálogo y la unidad entre los trabajadores.

En algunos casos, se han creado estructuras especiales encargadas de la formación y educación de los trabajadores del sector informal. En la India, la Asociación de Mujeres Trabajadoras por Cuenta Propia (SEWA) ha establecido una academia con este fin. La academia tiene por objeto fortalecer la capacidad de liderazgo y la autosuficiencia de las mujeres. Los programas abarcan actividades de adiestramiento sobre funciones directivas, la organización de grupos y el aumento de la capacidad de adopción de medidas normativas y de gestión de agrupaciones de productoras y cooperativas. Cerca de 600 mujeres reciben formación cada año. Los cursos de alfabetización y educación básica se organizan previa solicitud. Entre los métodos didácticos cabe destacar las ilustraciones, juegos, vídeos y demás herramientas de formación. En general, se ha comprobado que los métodos no tradicionales, tales como el teatro, las canciones y las danzas, son instrumentos de comunicación importantes de los programas educativos destinados a las mujeres (véase el recuadro 12 para obtener otros ejemplos de este enfoque).

Recuadro 12
Teatro, juegos simbólicos y canciones para movilizar a las mujeres en actividades sindicales

Desde 1989 hasta 1997, la UITA organizó un proyecto de educación junto con la FITPAS y la OIT para aumentar la participación de las trabajadoras rurales en los sindicatos afiliados de cuatro países africanos (Ghana, Uganda, Zambia y Zimbabwe). El programa de educación se inició cuando la FITPAS prestó atención a la ausencia total de mujeres en puestos de dirección y a su baja participación en las actividades sindicales. Esta situación era un problema particularmente grave, ya que las mujeres representan el 80 por ciento aproximadamente de la fuerza laboral agrícola en Africa.

Un enfoque importante e innovador fue el uso de canciones, representaciones teatrales y juegos simbólicos para informar a los trabajadores rurales (hombres y mujeres) acerca de los sindicatos y las cuestiones relacionadas con los sexos. El trabajo en grupos en los seminarios incluía actuaciones sobre temas específicos, como las políticas de ajuste estructural. Las actuaciones se grababan en vídeo y se utilizaban como forma de autoanálisis y desarrollo. Los grupos teatrales se establecieron para permitir a los trabajadores explorar cuestiones tales como los derechos de las mujeres, las legislaciones laborales, la seguridad y la salud, y los peligros medioambientales.

La evaluación del proyecto fue muy positiva en lo que respecta a las repercusiones de las representaciones teatrales, las canciones y los juegos simbólicos, que se consideró que habían aumentado la participación y la eficacia en relación con los costos del proyecto.

Además, contribuyeron a que las mujeres participasen de manera más activa y abierta en las discusiones sobre asuntos sindicales internos, la tramitación de quejas y la contratación.

Al final del proyecto, la afiliación femenina había aumentado en todos los sindicatos involucrados, al igual que el número de mujeres que ocupan cargos. Las cuestiones relativas a las mujeres también se habían incluido en los convenios colectivos, aunque en un grado modesto.

En la encuesta realizada por la OIT-CIOSL se analizaron los niveles de afiliación sindical y se comprobó que las mujeres constituían la mayor parte de los nuevos afiliados (OIT, 1999b).

Aunque las razones de este fenómeno varían desde las campañas de contratación específicas hasta la protección que las mujeres consideran necesaria, algunos sindicatos han sabido responder mejor a las preocupaciones y prioridades de las mujeres que otros. No obstante, las mujeres continúan estando subrepresentadas en la afiliación total de los sindicatos.

Entre las razones que impiden a las mujeres afiliarse a los sindicatos, en la encuesta mencionada anteriormente se subrayaron los siguientes factores (en orden de importancia decreciente): la falta de comprensión sobre la manera en que los sindicatos pueden ayudarlas; el temor a represalias por parte de los empleadores; la incompatibilidad con las responsabilidades familiares; la dominación masculina de la cultura/actividad sindical; la falta de confianza para afiliarse a los sindicatos; las normas y limitaciones religiosas y culturales; la falta de sensibilidad de los sindicatos hacia las necesidades especiales de las trabajadoras; el predominio de las mujeres en trabajos atípicos y, por lo tanto, la dificultad de llegar a ellas; las objeciones de sus maridos o familias; los problemas relacionados con las tasas de afiliación; la imagen negativa de los sindicatos reflejada por los medios de comunicación y los requisitos de las legislaciones.

A la luz de las limitaciones anteriores, es evidente que la concienciación es clave para sensibilizar a las mujeres sobre los beneficios de la sindicación. A fin de que los sindicatos resulten creíbles e interesantes para las mujeres que trabajan en el sector informal, deben desplegarse verdaderos esfuerzos para promover la igualdad en el lugar de trabajo y en las estructuras sindicales. Este punto se destacó en la 7.ª Conferencia Mundial de la Mujer organizada por la CIOSL en el Brasil en 1999. Dentro de las organizaciones sindicales internacionales y nacionales es evidente que las unidades especiales dedicadas a las cuestiones relativas a las desigualdades entre los sexos han desempeñado muy a menudo una función central en la mejora de la imagen de los sindicatos, en el desarrollo de nuevos servicios pertinentes para las mujeres afiliadas y en la aplicación de los esfuerzos de organización de los sindicatos que han resultado más eficaces. Asimismo, han contribuido a garantizar que las necesidades particulares de las mujeres se reflejen en las estrategias de negociación colectiva.

En las discusiones de esta reunión, los participantes quizás deseen examinar la forma en que las actividades desarrolladas por las unidades especiales dedicadas a las cuestiones relativas a las desigualdades entre los sexos pueden incorporarse en las actividades de los sindicatos y recibir más prioridad y mayores recursos en el futuro (véase el recuadro 13 donde se ilustra un ejemplo práctico). Asimismo, los participantes quizás deseen discutir sobre las funciones respectivas de los centros nacionales, el movimiento sindical internacional y el apoyo que se podría solicitar a la OIT para desarrollar nuevos servicios sindicales que sean pertinentes para los miembros femeninos de los sindicatos.

Recuadro 13
Departamentos de mujeres que trabajan por el cambio

Tras los despidos masivos producidos a raíz del cierre de muchas instituciones estatales en Colombia a mediados del decenio de 1990, el Departamento de la Mujer de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) elaboró estrategias para readiestrar a mujeres en ocupaciones de gran demanda. Fue así como se creó en 1995 la Casa de la Mujer Trabajadora Jefa de Hogar. Esta Casa organiza programas que permiten a las mujeres desarrollar capacidades en actividades que tienen relación con la electricidad, la impresión y el trabajo en madera. En colaboración con la universidad local ha contribuido a que las mujeres terminen la educación secundaria y tengan acceso a programas nacionales de aprendizaje. Asimismo, se han llevado a cabo iniciativas a nivel municipal. Por ejemplo, se firmó un contrato con el Departamento de Bienestar Social del Distrito de la Capital, que ofrecía a las mujeres empleos para cuidar a personas ancianas. Estas prácticas estimularon una mayor discusión con las universidades y otras instituciones de formación, que dio lugar a  que aumentasen sus programas con la Casa.

 

 

 


 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
oitcinterfor@oitcinterfor.org -   webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2009 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad