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Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

Los sindicatos y el sector informal: en pos de una estrategia global
ACTRAV/OIT, 1999

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4.2. Políticas sindicales internas

4.2.1. El establecimiento de prioridades y de estrategias de organización

La reestructuración económica de los últimos decenios ha alterado de manera notable el modo en que se organiza el trabajo, con lo cual las estrategias tradicionales de organización de los trabajadores han perdido su eficacia. Otros factores también han contribuido a la disminución constante de la proporción de trabajadores sindicados en la mayoría de los países (OIT, 1997; Olney, 1996). Lo que es evidente es que la población activa se ha diversificado más y que en este contexto es necesario reexaminar las prioridades sindicales «tradicionales» y las técnicas de organización de los trabajadores. De hecho, muchos sindicatos están tratando actualmente de ampliar la composición de sus miembros y el mandato de sus organizaciones. En este contexto, la organización de los trabajadores «atípicos» del sector formal, así como de los trabajadores asalariados y por cuenta propia del sector informal, se ha ido convirtiendo en una cuestión de política para el movimiento sindical.

Hoy en día, la realidad de una economía reestructurada y fragmentada y la individualización de las relaciones de trabajo dificultan más la tarea de obtener nuevos miembros para los sindicatos. La organización de los trabajadores no significa simplemente afiliar nuevos miembros en el lugar de trabajo y prestarles servicios. También consiste en establecer vínculos con los afiliados, con los miembros potenciales y con otros grupos de la sociedad que cada vez comparten menos un grupo de intereses comunes a fin de construir un movimiento social sólido.

La organización de los trabajadores implica, pues, que los sindicatos deben concentrarse nuevamente en los trabajadores, sin tener en cuenta su situación en el empleo o su vinculación con un puesto de trabajo particular.

La organización de los trabajadores no sindicados puede constituir una decisión arriesgada porque, como se señala en el capítulo 3, requiere inversiones humanas y financieras de beneficios inciertos. Además, exige un compromiso a largo plazo y puede implicar una reevaluación de la percepción que tienen los sindicatos de su «base», así como de la manera en que operan. El movimiento sindical se enfrenta a la necesidad de llegar hasta nuevas agrupaciones sin que ello afecte su base de apoyo tradicional. Sin embargo, las limitadas experiencias examinadas en el proceso de compilar el presente documento parecen indicar que en los casos en los que los sindicatos han dado prioridad a la organización de los trabajadores atípicos y del sector informal, generalmente han obtenido resultados alentadores. Al examinar si deben destinarse más tiempo y recursos a la organización de los trabajadores del sector informal, es necesario tener en cuenta varios elementos.

En primer lugar, por ser organizaciones voluntarias y democráticas, para poder modificar su política los sindicatos deben contar con el apoyo de sus miembros, de sus dirigentes y de su personal. Los miembros deben sentir que pertenecen a la organización y que participan en el proceso de toma de decisiones. El personal debe estar motivado para aceptar los cambios. La experiencia demuestra que algunos intentos de la dirección de los sindicatos para organizar a los trabajadores no tradicionales han fracasado debido a que los miembros no tuvieron una participación suficiente en las decisiones pertinentes y, por lo tanto, no se sentían comprometidos con la modificación en la asignación de recursos que entrañaban estas decisiones. Por esta razón, es indispensable contar con el apoyo interno para desarrollar y aplicar estrategias viables destinadas a organizar a los trabajadores del sector informal.

Una manera de desarrollar el apoyo interno es aumentar la concienciación y convencer a los miembros de que el hecho de organizarse los beneficiará tanto a ellos mismos como a los demás. El compromiso de aumentar los recursos -- tanto financieros como humanos -- para organizarse sólo puede contraerse cuando se reconoce que una creciente densidad sindical mejora la posición de negociación colectiva de todos los trabajadores y fortalece la posición de los sindicatos en los ámbitos político y social. Los congresos y las convenciones sindicales suelen ser los foros apropiados para examinar la participación sindical en la organización de los trabajadores del sector informal y las decisiones adoptadas a este nivel constituyen normalmente una condición previa para las acciones ulteriores y la reorientación de los programas dentro de la estructura sindical.

Una reciente encuesta de la OIT-CIOSL reveló que en la actualidad aproximadamente una quinta parte de los sindicatos consultados y una cuarta parte de los centros nacionales no centran sus esfuerzos de movilización en ningún tipo de trabajadores atípicos o del sector informal. Sin embargo, otros sindicatos señalan que tienen planes para hacerlo, pues reconocen que esos trabajadores son demasiado numerosos para no ocuparse de ellos (OIT, 1999b). Los sindicatos que llevan a cabo en la actualidad campañas de organización las realizan principalmente entre los siguientes grupos de trabajadores atípicos (clasificados por orden decreciente según el número total de sindicatos y de centros nacionales que indicaron que despliegan actividades de organización): los trabajadores temporales, los aprendices y pasantes, los trabajadores en régimen de tiempo parcial, los trabajadores en régimen de subcontratación, los trabajadores ocasionales, los trabajadores independientes, los trabajadores a domicilio, los teletrabajadores y los trabajadores del sector informal. En la misma encuesta se indicó que las estrategias de organización destinadas a los trabajadores atípicos todavía no constituyen una alta prioridad. Los sindicatos parecen estimar que, en lugar de organizar a tales trabajadores, deberían proporcionarles orientación, formación y otros apoyos para aumentar la capacidad de los trabajadores para organizarse por sí mismos, y que una vez que se alcance este objetivo deberían establecer alianzas con ellos.

Recuadro 7
Las estructuras sindicales y el sector informal en el Senegal

El sector informal ha sido reconocido de manera concreta por la Unión Democrática de Trabajadores del Senegal (UDTS). Desde 1998, este sector ha estado representado en el centro nacional por una federación autónoma, la Federación de Trabajadores Informales y Rurales (FETRI). La creación de la FETRI constituye la conclusión de un largo proceso en la evolución del sector informal en la UDTS, que se inició en 1994. Hoy en día, la FETRI cuenta con 3.500 miembros y simpatizantes, principalmente mujeres.

La FETRI lleva a cabo varias actividades, tales como la venta de pescado y legumbres en los mercados, comercio minorista, servicios de lavandería, transformación de productos, horticultura, cría de ganado y prestación de servicios domésticos y de educación básica a sus miembros. El apoyo sindical al sector informal se basa en la prestación de servicios en los siguientes ámbitos: información, educación y sensibilización sobre planificación familiar y cuestiones sindicales; formación (alfabetización, gestión económica, aprendizaje de un oficio); la promoción socioeconómica (acceso a créditos y a la prioridad, facilidades de producción y facilidades para la conservación y el transporte de sus productos), y la defensa de los intereses materiales y morales de sus miembros.

Durante la tarea de organización de las trabajadoras del sector informal la UDTS ha llevado a cabo un interesante experimento con un grupo de mujeres en Mbour (a unos 100 kilómetros de Dakar). Con ayuda de la UDTS, se organizaron ellas mismas en grupos de 30 a 40 mujeres y pusieron en un fondo común los pocos ahorros de que disponían a fin de comprar materia prima en cantidades más grandes. También han conseguido que las autoridades de la aldea les ceda un terreno en el que puedan construir un pequeño taller para fabricar manufacturas y vender sus productos.

Fuente: WCL (1998b, c y d).

 

La organización de los trabajadores puede suponer cambios en la manera en que funcionan los sindicatos. Algunos sindicatos han creado estructuras especiales con responsabilidad para movilizar y organizar a los trabajadores atípicos. Los sindicatos de Benin han establecido secretarías para el sector informal. En Colombia, la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) ha creado una secretaría para los trabajadores independientes. En Ghana, la Asociación Nacional de Aserradores, que fue organizada por el Sindicato de trabajadores de industrias de la madera y de carpinteros, emplea a tiempo completo a un funcionario responsable del sector informal.

Una cuestión muy relacionada con este tema es qué modelo de sindicalismo, si lo hay, se ajusta mejor a la organización del sector informal. El «modelo de servicios» del sindicalismo se basa en una relación «transaccional» entre la burocracia sindical y sus miembros. Estos pagan cotizaciones al sindicato a cambio de la prestación de servicios. La pertenencia y la lealtad continuas dependen de la prestación de servicios satisfactorios. En los países más desarrollados, los sindicatos generalmente tienden a recalcar la necesidad de prestar servicios especiales a los trabajadores del sector informal, sobre todo a las trabajadoras, como una estrategia de afiliación. Uno de los problemas de este modelo, sobre todo cuando se utiliza para afiliar distintos tipos de mano de obra del sector informal, es que los sindicatos pueden no contar nunca con suficiente personal para atender a las necesidades y las demandas de todos los miembros.

El otro modelo es el «basado en la organización». Este modelo parte de la premisa de que la potenciación de los trabajadores les permitirá encontrar soluciones a sus problemas. En este modelo, pues, se hace hincapié en la acción colectiva. La afiliación de nuevos miembros normalmente se lleva a cabo mediante el establecimiento de contactos entre los miembros y sus compañeros de trabajo, más que a través de enlaces sindicales. Esto no significa que los sindicatos dejen de prestar servicios. Por el contrario, siguen garantizando los servicios esenciales, tales como asesoramiento en materia de indemnización, suministro de mejores prestaciones y defensa de nuevas prestaciones sociales, incluso mediante la realización de investigaciones y de negociaciones. Sin embargo, este modelo dedica una atención particular a la movilización de todos los activistas para que se hagan cargo de organizar a sus colegas y hace hincapié en una metodología distinta para alcanzar los objetivos sindicales. Esto implica el fomento de una participación activa de los miembros en las campañas y otras formas de acción sindical. Este enfoque implica que el sindicato debe preguntar a todos los miembros cómo pueden alcanzar por sí solos estos objetivos, en vez de permanecer pasivos y dejar todas las actividades en manos de los dirigentes sindicales. En el recuadro 8 se resumen algunas de las características principales de los dos modelos. Algunos sindicatos de los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia han recurrido más al modelo basado en la organización que al modelo de prestación de servicios para llegar hasta los trabajadores no organizados. Otros sindicatos pueden utilizar este concepto para actividades específicas o para sectores particulares de la economía. Por ejemplo, los afiliados de la CIOSL-APRO de Bangladesh han establecido una campaña de «trabajador a trabajador» para reclutar a las trabajadoras, que ha tenido éxito debido a que cada miembro del sindicato se responsabiliza de reclutar a un nuevo miembro.

Recuadro 8
Algunas diferencias entre los modelos de sindicalismo basados en la prestación de servicios y los basados en la organización

Modelo de prestación de servicios Modelo basado en la organización
Se considera al sindicato como una entidad externa, como la tercera parte en una relación. La campaña para sindicar a los trabajadores en el lugar de trabajo está a cargo de los miembros.
Los dirigentes sindicales explican a los miembros de qué manera el «sindicato» resolverá sus problemas. Los propios miembros determinan sus problemas y se organizan para resolverlos juntos.
Depende del empleador para proporcionar listas con los nombres de los trabajadores a los dirigentes sindicales. El lugar de trabajo y las actitudes del personal son fundamentales -- los trabajadores proporcionan los nombres y la información.
Depende por completo de los empleadores para acceder al lugar de trabajo. La organización inicial puede hacerse fuera del trabajo, en los hogares de los trabajadores, etc.
Los organizadores promueven insistentemente la afiliación al margen de todo objetivo inmediato. Los primeros pasos en la afiliación sirven para establecer contactos, buscar a las personas con dotes de dirigentes y detectar los problemas.
El sindicato basa su promoción en los servicios que presta y en la protección del seguro. Se potencia a los trabajadores para que encuentren sus propias soluciones proporcionando educación y apoyo.
Se cuenta con sindicalistas que se dedican a tiempo completo a las tareas de afiliación y a la solución de problemas. Se forma un comité de organización en el lugar de trabajo; se alienta a los trabajadores para que creen un sindicato mediante el establecimiento de contactos entre los propios trabajadores.
El objetivo principal es obtener nuevos miembros -- «sin mayor compromiso» -- y no hacer una labor de organización. La afiliación y la organización están integradas.
Se obtienen resultados, pero probablemente de corta duración. Los resultados se obtienen a través de esfuerzos sostenidos por lo que es más probable que sean permanentes.
Los trabajadores culpan «al sindicato» cuando no pueden obtener resultados. Los miembros comparten la toma de decisiones y resuelven los problemas junto con los dirigentes sindicales.
A los afiliadores no les agrada que los miembros no asistan a las reuniones o que no participen en ellas. Los miembros se quejan de que pagan su cotización sindical y el sindicato no hace nada. Los miembros se identifican con el sindicato y contribuyen a sus actividades. Todo ataque contra el sindicato se considera un ataque contra sus personas.
La dirección actúa -- el sindicato reacciona, siempre a la defensiva. El sindicato tiene sus propios objetivos, los miembros participan, la dirección permanece al margen, su imagen es positiva, es voluntarista.
Fuente: TUTA (1996, pág. 9).

 

No existe una fórmula única o simple de éxito y, de hecho, en el mundo real no hay dos modelos distintos de sindicalismo. Más bien hay toda una gama de enfoques, y en los dos extremos se hallan el modelo de prestación de servicios y el modelo basado en la labor de organización.

Ninguno de los elementos del modelo basado en la organización es nuevo para los sindicatos.

Sin embargo, todos estos elementos juntos permiten trabajar para obtener un enfoque sistemático en la organización de una fuerza de trabajo variada y dispersa mediante un proceso a partir de la base.

Huelga decir que los objetivos, los destinatarios y la estrategia de las campañas de organización sólo pueden definirse en un contexto nacional o local, pues los dirigentes sindicales correspondientes tienen la información y la experiencia específicas necesarias en ese contexto para elegir las opciones adecuadas. Los participantes de la reunión tal vez deseen compartir con los demás sus experiencias y opiniones acerca de las estrategias generales antes mencionadas.

 

 

 


 

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