4.2.1. El establecimiento de prioridades y de estrategias
de organización
La reestructuración económica de los últimos decenios
ha alterado de manera notable el modo en que se organiza el trabajo,
con lo cual las estrategias tradicionales de organización de los trabajadores
han perdido su eficacia. Otros factores también han contribuido a la
disminución constante de la proporción de trabajadores sindicados en
la mayoría de los países (OIT, 1997; Olney, 1996). Lo que es evidente
es que la población activa se ha diversificado más y que en este contexto
es necesario reexaminar las prioridades sindicales «tradicionales» y
las técnicas de organización de los trabajadores. De hecho, muchos sindicatos
están tratando actualmente de ampliar la composición de sus miembros
y el mandato de sus organizaciones. En este contexto, la organización
de los trabajadores «atípicos» del sector formal, así como de los trabajadores
asalariados y por cuenta propia del sector informal, se ha ido convirtiendo
en una cuestión de política para el movimiento sindical.
Hoy en día, la realidad de una economía reestructurada
y fragmentada y la individualización de las relaciones de trabajo dificultan
más la tarea de obtener nuevos miembros para los sindicatos. La organización
de los trabajadores no significa simplemente afiliar nuevos miembros
en el lugar de trabajo y prestarles servicios. También consiste en establecer
vínculos con los afiliados, con los miembros potenciales y con otros
grupos de la sociedad que cada vez comparten menos un grupo de intereses
comunes a fin de construir un movimiento social sólido.
La organización de los trabajadores implica, pues, que
los sindicatos deben concentrarse nuevamente en los trabajadores, sin
tener en cuenta su situación en el empleo o su vinculación con un puesto
de trabajo particular.
La organización de los trabajadores no sindicados puede
constituir una decisión arriesgada porque, como se señala en el capítulo
3, requiere inversiones humanas y financieras de beneficios inciertos.
Además, exige un compromiso a largo plazo y puede implicar una reevaluación
de la percepción que tienen los sindicatos de su «base», así como de
la manera en que operan. El movimiento sindical se enfrenta a la necesidad
de llegar hasta nuevas agrupaciones sin que ello afecte su base de apoyo
tradicional. Sin embargo, las limitadas experiencias examinadas en el
proceso de compilar el presente documento parecen indicar que en los
casos en los que los sindicatos han dado prioridad a la organización
de los trabajadores atípicos y del sector informal, generalmente han
obtenido resultados alentadores. Al examinar si deben destinarse más
tiempo y recursos a la organización de los trabajadores del sector informal,
es necesario tener en cuenta varios elementos.
En primer lugar, por ser organizaciones voluntarias y
democráticas, para poder modificar su política los sindicatos deben
contar con el apoyo de sus miembros, de sus dirigentes y de su personal.
Los miembros deben sentir que pertenecen a la organización y que participan
en el proceso de toma de decisiones. El personal debe estar motivado
para aceptar los cambios. La experiencia demuestra que algunos intentos
de la dirección de los sindicatos para organizar a los trabajadores
no tradicionales han fracasado debido a que los miembros no tuvieron
una participación suficiente en las decisiones pertinentes y, por lo
tanto, no se sentían comprometidos con la modificación en la asignación
de recursos que entrañaban estas decisiones. Por esta razón, es indispensable
contar con el apoyo interno para desarrollar y aplicar estrategias viables
destinadas a organizar a los trabajadores del sector informal.
Una manera de desarrollar el apoyo interno es aumentar
la concienciación y convencer a los miembros de que el hecho de organizarse
los beneficiará tanto a ellos mismos como a los demás. El compromiso
de aumentar los recursos -- tanto financieros como humanos -- para organizarse
sólo puede contraerse cuando se reconoce que una creciente densidad
sindical mejora la posición de negociación colectiva de todos los trabajadores
y fortalece la posición de los sindicatos en los ámbitos político y
social. Los congresos y las convenciones sindicales suelen ser los foros
apropiados para examinar la participación sindical en la organización
de los trabajadores del sector informal y las decisiones adoptadas a
este nivel constituyen normalmente una condición previa para las acciones
ulteriores y la reorientación de los programas dentro de la estructura
sindical.
Una reciente encuesta de la OIT-CIOSL reveló que en la
actualidad aproximadamente una quinta parte de los sindicatos consultados
y una cuarta parte de los centros nacionales no centran sus esfuerzos
de movilización en ningún tipo de trabajadores atípicos o del sector
informal. Sin embargo, otros sindicatos señalan que tienen planes para
hacerlo, pues reconocen que esos trabajadores son demasiado numerosos
para no ocuparse de ellos (OIT, 1999b). Los sindicatos que llevan a
cabo en la actualidad campañas de organización las realizan principalmente
entre los siguientes grupos de trabajadores atípicos (clasificados por
orden decreciente según el número total de sindicatos y de centros nacionales
que indicaron que despliegan actividades de organización): los trabajadores
temporales, los aprendices y pasantes, los trabajadores en régimen de
tiempo parcial, los trabajadores en régimen de subcontratación, los
trabajadores ocasionales, los trabajadores independientes, los trabajadores
a domicilio, los teletrabajadores y los trabajadores del sector informal.
En la misma encuesta se indicó que las estrategias de organización destinadas
a los trabajadores atípicos todavía no constituyen una alta prioridad.
Los sindicatos parecen estimar que, en lugar de organizar a tales trabajadores,
deberían proporcionarles orientación, formación y otros apoyos para
aumentar la capacidad de los trabajadores para organizarse por sí mismos,
y que una vez que se alcance este objetivo deberían establecer alianzas
con ellos.
Recuadro 7
Las estructuras sindicales y el sector informal en el Senegal
El sector informal ha sido reconocido de manera concreta por
la Unión Democrática de Trabajadores del Senegal (UDTS). Desde
1998, este sector ha estado representado en el centro nacional
por una federación autónoma, la Federación de Trabajadores Informales
y Rurales (FETRI). La creación de la FETRI constituye la conclusión
de un largo proceso en la evolución del sector informal en la
UDTS, que se inició en 1994. Hoy en día, la FETRI cuenta con 3.500
miembros y simpatizantes, principalmente mujeres.
La FETRI lleva a cabo varias actividades, tales como la venta
de pescado y legumbres en los mercados, comercio minorista, servicios
de lavandería, transformación de productos, horticultura, cría
de ganado y prestación de servicios domésticos y de educación
básica a sus miembros. El apoyo sindical al sector informal se
basa en la prestación de servicios en los siguientes ámbitos:
información, educación y sensibilización sobre planificación familiar
y cuestiones sindicales; formación (alfabetización, gestión económica,
aprendizaje de un oficio); la promoción socioeconómica (acceso
a créditos y a la prioridad, facilidades de producción y facilidades
para la conservación y el transporte de sus productos), y la defensa
de los intereses materiales y morales de sus miembros.
Durante la tarea de organización de las trabajadoras del sector
informal la UDTS ha llevado a cabo un interesante experimento
con un grupo de mujeres en Mbour (a unos 100 kilómetros de Dakar).
Con ayuda de la UDTS, se organizaron ellas mismas en grupos de
30 a 40 mujeres y pusieron en un fondo común los pocos ahorros
de que disponían a fin de comprar materia prima en cantidades
más grandes. También han conseguido que las autoridades de la
aldea les ceda un terreno en el que puedan construir un pequeño
taller para fabricar manufacturas y vender sus productos.
Fuente: WCL (1998b, c y d).
La organización de los trabajadores puede suponer cambios
en la manera en que funcionan los sindicatos. Algunos sindicatos han
creado estructuras especiales con responsabilidad para movilizar y organizar
a los trabajadores atípicos. Los sindicatos de Benin han establecido
secretarías para el sector informal. En Colombia, la Confederación de
Trabajadores de Colombia (CTC) ha creado una secretaría para los trabajadores
independientes. En Ghana, la Asociación Nacional de Aserradores, que
fue organizada por el Sindicato de trabajadores de industrias de la
madera y de carpinteros, emplea a tiempo completo a un funcionario responsable
del sector informal.
Una cuestión muy relacionada con este tema es qué modelo
de sindicalismo, si lo hay, se ajusta mejor a la organización del sector
informal. El «modelo de servicios» del sindicalismo se basa en una relación
«transaccional» entre la burocracia sindical y sus miembros. Estos pagan
cotizaciones al sindicato a cambio de la prestación de servicios. La
pertenencia y la lealtad continuas dependen de la prestación de servicios
satisfactorios. En los países más desarrollados, los sindicatos generalmente
tienden a recalcar la necesidad de prestar servicios especiales a los
trabajadores del sector informal, sobre todo a las trabajadoras, como
una estrategia de afiliación. Uno de los problemas de este modelo, sobre
todo cuando se utiliza para afiliar distintos tipos de mano de obra
del sector informal, es que los sindicatos pueden no contar nunca con
suficiente personal para atender a las necesidades y las demandas de
todos los miembros.
El otro modelo es el «basado en la organización». Este
modelo parte de la premisa de que la potenciación de los trabajadores
les permitirá encontrar soluciones a sus problemas. En este modelo,
pues, se hace hincapié en la acción colectiva. La afiliación de nuevos
miembros normalmente se lleva a cabo mediante el establecimiento de
contactos entre los miembros y sus compañeros de trabajo, más que a
través de enlaces sindicales. Esto no significa que los sindicatos dejen
de prestar servicios. Por el contrario, siguen garantizando los servicios
esenciales, tales como asesoramiento en materia de indemnización, suministro
de mejores prestaciones y defensa de nuevas prestaciones sociales, incluso
mediante la realización de investigaciones y de negociaciones. Sin embargo,
este modelo dedica una atención particular a la movilización de todos
los activistas para que se hagan cargo de organizar a sus colegas y
hace hincapié en una metodología distinta para alcanzar los objetivos
sindicales. Esto implica el fomento de una participación activa de los
miembros en las campañas y otras formas de acción sindical. Este enfoque
implica que el sindicato debe preguntar a todos los miembros cómo pueden
alcanzar por sí solos estos objetivos, en vez de permanecer pasivos
y dejar todas las actividades en manos de los dirigentes sindicales.
En el recuadro 8 se resumen algunas de las características principales
de los dos modelos. Algunos sindicatos de los Estados Unidos, Australia
y Nueva Zelandia han recurrido más al modelo basado en la organización
que al modelo de prestación de servicios para llegar hasta los trabajadores
no organizados. Otros sindicatos pueden utilizar este concepto para
actividades específicas o para sectores particulares de la economía.
Por ejemplo, los afiliados de la CIOSL-APRO de Bangladesh han establecido
una campaña de «trabajador a trabajador» para reclutar a las trabajadoras,
que ha tenido éxito debido a que cada miembro del sindicato se responsabiliza
de reclutar a un nuevo miembro.
Recuadro 8
Algunas diferencias entre los modelos de sindicalismo basados
en la prestación de servicios y los basados en la organización
Modelo de prestación de servicios
Modelo basado en la organización
Se considera al sindicato como una entidad externa,
como la tercera parte en una relación.
La campaña para sindicar a los trabajadores en el lugar
de trabajo está a cargo de los miembros.
Los dirigentes sindicales explican a los miembros de
qué manera el «sindicato» resolverá sus problemas.
Los propios miembros determinan sus problemas y se organizan
para resolverlos juntos.
Depende del empleador para proporcionar listas con los
nombres de los trabajadores a los dirigentes sindicales.
El lugar de trabajo y las actitudes del personal son
fundamentales -- los trabajadores proporcionan los nombres y la información.
Depende por completo de los empleadores para acceder
al lugar de trabajo.
La organización inicial puede hacerse fuera del trabajo,
en los hogares de los trabajadores, etc.
Los organizadores promueven insistentemente la afiliación
al margen de todo objetivo inmediato.
Los primeros pasos en la afiliación sirven para establecer
contactos, buscar a las personas con dotes de dirigentes y detectar
los problemas.
El sindicato basa su promoción en los servicios que
presta y en la protección del seguro.
Se potencia a los trabajadores para que encuentren sus
propias soluciones proporcionando educación y apoyo.
Se cuenta con sindicalistas que se dedican a tiempo
completo a las tareas de afiliación y a la solución de problemas.
Se forma un comité de organización en el lugar de trabajo;
se alienta a los trabajadores para que creen un sindicato mediante
el establecimiento de contactos entre los propios trabajadores.
El objetivo principal es obtener nuevos miembros --
«sin mayor compromiso» -- y no hacer una labor de organización.
La afiliación y la organización están integradas.
Se obtienen resultados, pero probablemente de corta
duración.
Los resultados se obtienen a través de esfuerzos sostenidos
por lo que es más probable que sean permanentes.
Los trabajadores culpan «al sindicato» cuando no pueden
obtener resultados.
Los miembros comparten la toma de decisiones y resuelven
los problemas junto con los dirigentes sindicales.
A los afiliadores no les agrada que los miembros no
asistan a las reuniones o que no participen en ellas. Los miembros
se quejan de que pagan su cotización sindical y el sindicato no hace
nada.
Los miembros se identifican con el sindicato y contribuyen
a sus actividades. Todo ataque contra el sindicato se considera un
ataque contra sus personas.
La dirección actúa -- el sindicato reacciona, siempre
a la defensiva.
El sindicato tiene sus propios objetivos, los miembros
participan, la dirección permanece al margen, su imagen es positiva,
es voluntarista.
Fuente: TUTA (1996, pág. 9).
No existe una fórmula única o simple de éxito y, de hecho,
en el mundo real no hay dos modelos distintos de sindicalismo. Más bien
hay toda una gama de enfoques, y en los dos extremos se hallan el modelo
de prestación de servicios y el modelo basado en la labor de organización.
Ninguno de los elementos del modelo basado en la organización
es nuevo para los sindicatos.
Sin embargo, todos estos elementos juntos permiten trabajar
para obtener un enfoque sistemático en la organización de una fuerza
de trabajo variada y dispersa mediante un proceso a partir de la base.
Huelga decir que los objetivos, los destinatarios y la
estrategia de las campañas de organización sólo pueden definirse en
un contexto nacional o local, pues los dirigentes sindicales correspondientes
tienen la información y la experiencia específicas necesarias en ese
contexto para elegir las opciones adecuadas. Los participantes de la
reunión tal vez deseen compartir con los demás sus experiencias y opiniones
acerca de las estrategias generales antes mencionadas.
Centro Interamericano para
el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
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