OIT

CINTERFOR
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional


Búsqueda avanzada
Gestión del conocimiento en la formación profesional para contribuir a la creación de trabajo decente y productivo en América Latina y el Caribe de acuerdo a la Agenda de Trabajo Decente de la OIT

 

 

Sindicatos y formación

 

  Sobre este sitio
  Negociación colectiva
Declaraciones de los trabajadores en eventos de Cinterfor/OIT

 

Experiencias sindicales
  Legislación

  Formación y productividad
  Documentos y
publicaciones
  Los sindicatos con los jóvenes
  Sindicalismo y género
  Eventos sobre formación
  Enlaces
  Mapa del sitio

Página principal



Coloque su dirección de correo electrónico y reciba las novedades del sitio


Enviar la página a un amigo

Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

Los sindicatos y el sector informal: en pos de una estrategia global
ACTRAV/OIT, 1999

<<volver al index

 

4.1.8. Desarrollo del capital humano

Las políticas para promover el desarrollo del capital humano por medio de una educación y una formación de mejor calidad son de vital importancia para los trabajadores del sector informal.

Por consiguiente, las campañas de los sindicatos para promover el acceso universal a la educación primaria gratuita y el acceso a niveles más altos de educación y de formación tienen un interés particular para los trabajadores del sector informal. Sin embargo, tal vez sea necesario reflexionar más sobre las políticas sindicales en este ámbito para ajustarlas mejor a las necesidades específicas de los trabajadores del sector informal. Las personas que integran este sector con frecuencia han seguido una corta escolaridad y su capacidad para aumentar su producción y mejorar los procesos de comercialización se ve obstaculizada por su falta de acceso a la formación. Las instituciones de formación formal suelen ser costosas y sus cursos no están diseñados para personas analfabetas y semianalfabetas, lo cual significa que las personas del sector informal dependen casi exclusivamente de los programas de aprendizaje informal para adquirir nuevas calificaciones. Sería sumamente conveniente modificar los programas de formación profesional y de aprendizaje para adaptarlos mejor a las necesidades de los trabajadores del sector informal.

El recuadro 4 contiene una amplia gama de propuestas de política en materia de formación. Los participantes tal vez estimen oportuno examinar si los sindicatos pueden promoverlas en el plano nacional, y cómo pueden promoverlas.

Recuadro 4
Prácticas óptimas para desarrollar una estrategia de formación destinada a las empresas del sector informal

Las siguientes prácticas propuestas provienen de países en los que se han aplicado reformas pertinentes y pueden ser útiles para reorientar los sistemas de formación hacia la mejora de las condiciones en las empresas del sector informal:

i) la formación para el empleo debería ser más vasta, es decir, debería abarcar mucho más que los programas de dos o tres años que suelen patrocinar los gobiernos para preparar a los estudiantes que abandonan la escuela para sus primeros empleos en el sector formal; sobre esta base habría que definir los conceptos conexos, en especial el de aprendiz y el de personal de capacitación;

ii) es importante que antes de desarrollar una estrategia de formación para las empresas del sector informal (o cualquiera que sea la terminología que prefiera utilizarse), se obtenga un consenso acerca de los beneficios que implica mejorar las condiciones de un gran número de personas que trabajan con niveles muy bajos de productividad y de ingresos, posiblemente a expensas de alguna otra causa valiosa;

iii) por razones de viabilidad, y de equidad, las medidas de formación para mejorar, poco a poco, las condiciones de un gran número de trabajadores de empresas del sector informal podrían favorecerse más que las medidas destinadas a «seleccionar a unos cuantos ganadores»; en lugar de ofrecer cursos de formación vastos y completos, podría pensarse en impartir cursos con una formación muy delimitada destinada a subsanar los puntos débiles más obvios en la explotación de la empresa; deberían explorarse maneras de alentar las fuentes privadas de formación, con inclusión de los microempresarios que puedan calificarse como expertos artesanos, para que participen en la aplicación de una formación de tipo modular;

iv) es lógico que en condiciones de incertidumbre (por ejemplo, en el caso de las exigencias futuras en materias de calificaciones) se hagan intentos para conseguir que los sistemas de formación y sus productos sean más flexibles de lo habitual; debería reconocerse, sin embargo, que esa flexibilidad se ve comprometida con facilidad por la tendencia desmedida, tan común entre los burócratas, hacia la reglamentación, por ejemplo respecto de las calificaciones mínimas de entrada, o de las normas de formación, de las pruebas y certificaciones, o de las condiciones que ha de reunir el personal de formación del sector privado;

v) a pesar de que se buscan resultados rápidos, el enfoque básico de la reforma sistémica debería consistir en tratar de obtener cambios graduales en las estructuras y procedimientos existentes; los responsables de las políticas, después de todo, pueden cometer errores, o quedar a la zaga de los nuevos acontecimientos o subestimar la resistencia hacia los enfoques que no han sido elaborados por la base; debería haber muchas oportunidades de evaluación y de hacer los ajustes necesarios;

vi) es esencial convencer a los directores de formación, al personal de formación y a las demás personas interesadas de la necesidad de introducir cambios, para que participen en la formulación de otras políticas, y también es menester proporcionarles la formación y los incentivos que haga falta para garantizar la aplicación de las políticas;

vii) la eficacia de la formación es directamente proporcional al grado de participación que tienen los clientes en la toma de decisiones que los afectan; por esta razón, deberían explorarse las ventajas de descentralizar la formación pública, lo cual incluye la devolución del control de los presupuestos a los directores de formación; en todo caso, las personas encargadas de aplicar los programas deberían tener un margen de maniobra y debería permitírseles, dentro de ciertos límites, que hagan experimentos, por ejemplo con el contenido y la metodología;

viii) la introducción de cambios importantes, aun cuando se apliquen gradualmente, exige probablemente recursos sustanciales; en lugar de reclamar fondos gubernamentales adicionales, habría que redistribuir de otra manera los fondos existentes para aprovecharlos mejor, mientras se exploran otros medios, con inclusión de recursos externos; del mismo modo, se recomienda recurrir en lo posible a las instituciones existentes, tanto públicas como privadas, adaptadas o reagrupadas según sea necesario para alcanzar los nuevos objetivos;

ix) la formación para trabajar en microempresas debería complementarse, cuando sea necesario, con servicios previos y posteriores a la formación, por ejemplo cursos de orientación profesional y sesiones de información y de preguntas para abordar problemas relacionados con los créditos, los mercados o el acceso a la tecnología;

x) no debe pensarse que los programas de formación destinados a aprendices de grupos designados como desfavorecidos van a acabar con las causas originales de su situación.

Fuente: Fluitman (1997).

 

 

 


 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
oitcinterfor@oitcinterfor.org -   webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2009 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad