4.1.6. Proyectos de infraestructura con un alto coeficiente
de empleo
Como se indica más arriba, el movimiento sindical internacional
ha recalcado mucho la necesidad de mejorar las infraestructuras en
los países en desarrollo y ha instado a las instituciones financieras
internacionales para que aumenten el apoyo financiero que ofrecen
en sus programas de ajuste estructural a fin de alcanzar este objetivo.
Ello tendrá efectos positivos evidentes para los empresarios y los
trabajadores del sector informal.
La OIT también tiene una importante función que desempeñar
en este campo y tiene en su haber una impresionante experiencia en
la promoción de tecnologías que requieren mucha mano de obra (en vez
de utilizar equipo y tecnología onerosos) para la construcción de
redes de carreteras rurales, sistemas básicos de irrigación y otras
formas de infraestructura.
En las discusiones sobre las prioridades de las actividades
de la OIT y sobre la asignación de los recursos, el Grupo de los Trabajadores
del Consejo de Administración de la OIT ha dado mucho apoyo a los
programas que promueven métodos con un alto coeficiente de empleos
para la construcción de infraestructuras. La OIT se ha ocupado tanto
de
i) convencer a los gobiernos y a las instituciones financieras
internacionales de los beneficios de este enfoque como de
ii) diseñar y ayudar a aplicar proyectos de infraestructura
que requieren mucha mano de obra.
En el recuadro 2 se pasa revista a los logros de este
programa de actividades y se dan algunos ejemplos en los que participó
el movimiento sindical nacional.
Desde el punto de vista de los sindicatos, uno de los
aspectos más importantes de este programa es que demuestra que la
OIT puede combinar el apoyo al establecimiento de empresas pequeñas
y medianas (PYME) en el sector privado con la aplicación de las normas
del trabajo. Este programa de la OIT ha contribuido a reformar el
sistema por el cual las PYME participan en licitaciones de obras públicas,
para garantizar que se favorezca a las empresas que utilizan técnicas
que requieren mucha mano de obra. Al mismo tiempo, la OIT ha logrado
convencer a los gobiernos de que ajusten las especificaciones de los
contratos para garantizar que se introduzcan importantes normas del
trabajo, incluidas las relativas a los salarios mínimos, a la
no discriminación, a la eliminación del trabajo forzoso, a la libertad
sindical y las normas de salud y seguridad. La inclusión de especificaciones
en los contratos destinadas a promover las normas de la OIT en las
PYME constituye un adelanto importante y es una política que debería
adoptarse en otras actividades de la OIT relacionadas con las PYME.
A los efectos del presente examen, también cabe señalar
que los proyectos de la OIT para realizar obras de infraestructura
con un alto coeficiente de trabajadores han contribuido a establecer
organizaciones representativas de los sectores informal y rural, que
anteriormente no tenían medios para hacerse representar. Sería muy
útil que estas actividades aumenten las oportunidades de empleo de
la mujer y promuevan la igualdad de género al recalcar la importancia
de la igualdad de la remuneración por un trabajo de igual valor y
la formación de la mujer para ocupar cargos técnicos y otros cargos
de responsabilidad. Estos proyectos también han desempeñado un papel
constructivo en la lucha contra el trabajo forzoso.
Recuadro 2
Programas de infraestructura con un alto coeficiente de empleos:
nuevas oportunidades de diálogo social y de participación de los
mandantes de la OIT
Desde el principio, el éxito de los programas intensivos
en empleos de la OIT ha brindado a los mandantes una buena oportunidad
de diálogo con los ministerios de economía y las instituciones financieras
internacionales. A medida que se iban institucionalizando los enfoques
basados en la mano de obra, la Oficina ha procurado aumentar la
participación de sus mandantes. Un componente integrante del asesoramiento
en política prestado a los países que adoptan estos enfoques es
la creación, en los ministerios responsables de las decisiones sobre
inversión, de unidades de fomento de las políticas basadas en la
mano de obra en cuyos comités rectores participan representantes
de los trabajadores y los empleadores. En 1997 se creó en Uganda
una unidad de este tipo, a saber, el Comité de Fomento de las Políticas
basadas en la Mano de Obra (LAPPCOM). En el comité rector se hallan
representados el Ministerio de Trabajo y los interlocutores sociales.
Se ha previsto la creación de unidades semejantes en Guinea, Madagascar,
Senegal y Togo.
Gracias a estas unidades, los ministerios de trabajo, en colaboración
con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, pueden
lograr resultados concretos respecto a la política laboral y de
empleo; evaluar las posibilidades de aplicar las normas y reglamentos
laborales, proteger el derecho de sindicación; prestar su ayuda
en la elaboración de documentación contractual, e impartir formación
a los subcontratistas y trabajadores en temas relativos a la legislación
laboral y las condiciones de trabajo. Por ejemplo, en Namibia, la
participación del Ministerio de Trabajo desde que se pusieron en
marcha los primeros programas piloto ha permitido a los inspectores
del trabajo participar directamente en los programas de formación
in situ destinados a los pequeños subcontratistas. Otro ejemplo
es Sierra Leona, donde los representantes del Ministerio de Trabajo,
la Federación de Empleadores y el Congreso de Trabajo de Sierra
Leona han participado en cursos de formación de subcontratistas
para explicar las normas del trabajo pertinentes. Esto ha permitido,
en gran medida, crear un práctico código de conducta sobre cuestiones
relativas al trabajo al alcance de todos los organismos y personas
interesados que trabajen en este ámbito.
Para las organizaciones de empleadores y de trabajadores, además
de la participación en el diálogo político nacional, el enfoque
intensivo en empleos de la OIT ofrece otras oportunidades, entre
las que cabe destacar la posibilidad de ampliar el ámbito de acción
de las organizaciones representativas a los sectores no organizados.
Esta oportunidad queda reforzada por la inclusión de cláusulas que
reconocen el derecho de organización en las disposiciones contractuales.
Los empleadores han aprovechado esta oportunidad y han creado en
varios países asociaciones de representantes de los pequeños subcontratistas.
Gracias a estas asociaciones, los pequeños subcontratistas se dan
más a conocer y aumentan su poder de negociación con el gobierno.
Las organizaciones de trabajadores están manifestando también un
gran interés en colaborar con los programas de infraestructura intensivos
en empleo como método para llegar a los trabajadores del sector
informal y promover la creación de empleo y los derechos de los
trabajadores de manera integrada.
La colaboración con organizaciones de empleadores y de trabajadores
en relación con los programas y proyectos intensivos en empleo ha
abarcado diversas cuestiones de política. La Confederación de Sindicatos
de Sudáfrica (COSATU) pidió la ayuda de la OIT en relación con la
política de retribución de los trabajadores del sector informal
contratados en el marco del programa nacional de obras públicas
del país. La colaboración con la Confederación Internacional de
Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y con la Federación Internacional
de Trabajadores de la Construcción y de la Madera (FITCM) fructificó
en una relación de asociación para la elaboración y difusión de
las mencionadas directrices sobre políticas y prácticas de empleo
y la introducción de cláusulas laborales en los contratos públicos
conformes al Convenio sobre las cláusulas de trabajo (contratos
celebrados por las autoridades públicas), 1949 (núm. 94). Asimismo,
la FITCM solicitó datos técnicos a la OIT en este ámbito para una
serie de reuniones que había organizado sobre el sector informal,
como el Seminario panafricano sobre el sector no estructurado (informal),
que se celebró en Harare en agosto de 1997 y la reunión del Comité
de Construcción de la FITCM, que tuvo lugar en el mes de mayo de
1998 en la Oficina.
Desafortunadamente, los recursos que la OIT asigna a la labor que se
realiza en este ámbito han disminuido de manera notable en el último
decenio. Por ejemplo, en 1990, la plantilla de la OIT que trabajaba
en la promoción de los proyectos de infraestructura con un alto coeficiente
de empleo era de 20 personas, mientras que en la actualidad el número
de personas de la OIT que trabaja en estos proyectos en todo el mundo
es inferior a diez. Ello ha reducido de manera significativa el número
de proyectos que pueden aplicarse y el monto de los recursos externos
que pueden recabarse. De resultas de ello, el número de países en los
que la OIT está promoviendo activamente el desarrollo de la infraestructura
con métodos intensivos en empleo se ha reducido de 40 a alrededor de
20 en la actualidad. Por esta razón, el Grupo de los Trabajadores pidió
recientemente al Director General que incrementara la base de recursos
asignados a este programa hasta un nivel razonable; los sindicatos que
participan en la presente reunión tal vez estimen oportuno examinar
los vínculos que existen entre, por un lado, los programas de infraestructura
con un alto coeficiente de mano de obra y, por otro lado, los intentos
para mejorar las facilidades de que disponen los agentes del sector
informal y la integración de este sector en la economía moderna. Habida
cuenta de los grandes logros obtenidos con los programas de infraestructura
con un alto coeficiente de trabajo, los participantes tal vez estimen
oportuno reiterar la petición que hizo recientemente el Grupo de los
Trabajadores para que se incrementen los recursos del presupuesto ordinario
asignados a estas actividades.
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