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4.1.3. Política tributaria y normativa de las administraciones locales
Al estudiar el modo en que los sindicatos podrían tratar
de influir en la evolución de las políticas públicas para el sector
informal, es importante también recordar la extrema heterogeneidad del
mismo, no sólo en cuanto a las funciones que cumple sino también al
grado efectivo de su «informalidad». Los estudios realizados por la
OIT han mostrado que el sector informal no es ni enteramente legal ni
enteramente ilegal. Muchas empresas cumplen con algunas normas básicas
a nivel local y obtienen licencias que constituyen una plataforma normativa
mínima para su funcionamiento. De esta manera, los empresarios del sector
informal minimizan los riesgos que implicaría el funcionar en una situación
de total ilegalidad, que pondría en peligro la continuidad de la empresa.
Además, estas mismas empresas no acatan las normas que consideran excesivamente
gravosas y cuya aplicación suele ser de la competencia de los órganos
centrales del Estado, como, por ejemplo, las disposiciones en materia
tributaria y de legislación laboral.
Los estudios de la OIT confirman asimismo que, como cabía
prever, el grado de cumplimiento de la legislación depende de la ubicación
geográfica de las empresas, del tamaño de cada unidad y de su antigüedad
(Maldonado, 1995). Por ejemplo, son mayores las probabilidades de que
las empresas ubicadas en centros urbanos acaten la legislación y las
reglamentaciones; en cambio, las empresas ubicadas en zonas rurales,
menos visibles y más distantes de los mecanismos de inspección, tienden
a ser más reacias al cumplimiento de las normativas.
Análogamente, cuanto mayor sea la plantilla de las empresas,
mayores son las probabilidades de que se respete la legislación; por
el contrario, las microempresas unipersonales o de gestión familiar
tenderán a cumplir menos sus obligaciones legales.
Este tipo de datos concretos ha reforzado la opinión de
muchos economistas que comparten los valores sociales y las preocupaciones
básicas del mundo sindical con respecto a la pobreza, en el sentido
de que deberíamos darnos por objetivo la reglamentación progresiva del
sector informal y, en tal perspectiva, aplicar una metodología gradual
de integración de este sector en el marco de la economía regular. De
hecho, como se ha señalado al comienzo de este capítulo, tal ha sido
la filosofía básica de la OIT durante los últimos dos decenios, la cual
se ha traducido en particular en recomendaciones para emprender reformas
en el nivel municipal, en el que muchas microempresas están aceptando
y aplicando ya algunas normas y reglamentos. En cuanto a los impuestos
y a otras normativas que se establecen a nivel regional y del gobierno
central, su acatamiento debería extenderse también al sector informal
en un proceso gradual y recurrente. Por ejemplo, algunos economistas
de la OIT han propuesto moderar el régimen tributario que se aplica
a las utilidades o al rendimiento de las microempresas o de los trabajadores
independientes, o en su defecto aplicar otras formas de desgravación
fiscal que tomen en consideración la solvencia de los actores económicos
del sector informal. También se ha propuesto que los gobiernos estudien
la posibilidad de transformar la naturaleza de los impuestos que normalmente
deberían gravar los ingresos o las utilidades, convirtiéndolos en pago
por los servicios que presta el Estado y que utilizan las unidades del
sector informal.
También se han propuesto mecanismos para recortar los
costos laborales no salariales mediante la reducción o la eliminación
de los impuestos sobre las remuneraciones pagadas, los cuales, en el
sector formal de la economía, corren normalmente a cargo de las empresas.
La idea de reducir la «cuña tributaria» (que, en lo esencial, consiste
en la diferencia entre la masa salarial y los costos laborales totales)
como mecanismo para promover el empleo es una propuesta normativa que
merece un examen detenido. Por lo menos teóricamente, sería posible
introducir o aumentar gravámenes como los impuestos al valor añadido,
a las utilidades del capital y a los ingresos u otros impuestos con
el fin de compensar la pérdida de recursos que para el Estado significaría
la eliminación de los impuestos sobre nóminas.
Los participantes tal vez deseen examinar con detenimiento
las opciones en materia de políticas que se han señalado más arriba.
El respaldo de las reformas de esta índole podría contribuir a demostrar
que los sindicatos conocen bien los problemas que afrontan los trabajadores
por cuenta propia y los microempresarios del sector informal y están
preocupados por los mismos.
Además, es posible que los sindicatos acepten y apoyen
este tipo de reformas, pero exigiendo que al mismo tiempo el Estado
intervenga en forma más sistemática en el mercado de trabajo y tome
medidas con respecto a los objetivos viables mencionados más arriba.
