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3.2.6. Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación,
Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines
En el 20.º Congreso de la Unión Internacional de Trabajadores
de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines
(UITA), que tuvo lugar en Ginebra en 1985, se examinaron por primera
vez los problemas con que se enfrentan los trabajadores a domicilio,
a raíz de un planteo de la Asociación de Mujeres Trabajadoras por Cuenta
Propia (SEWA), organización india afiliada a la UITA. Desde entonces,
la UITA ha apoyado incesantemente la lucha de la SEWA y de otras organizaciones
afiliadas cuyos miembros trabajan en el sector informal en Asia, Africa
y América Latina para obtener una protección adecuada en términos de
remuneración mínima, normas de seguridad y salud, prestaciones en caso
de enfermedad y pensiones de vejez.
Junto con la SEWA, otros SPI como la FITTVC y la ICEM,
el Departamento de Igualdad de la CIOSL, la Confederación Sindical de
los Países Bajos (FNV) y la Asociación HomeNet, la UITA formó parte
del núcleo de organizaciones que propugnaron la adopción del Convenio
núm. 177 y la Recomendación núm. 184 de la OIT.
Tras la fusión de la UITA con la Federación Internacional
de los Trabajadores de las Plantaciones, Agrícolas y Similares (FITPAS),
en 1994, el número de miembros potenciales de la UITA en el sector informal
aumentó de manera sustancial. Actualmente, la gran masa de trabajadores
agrícolas afiliados a la UITA está constituida por asalariados que trabajan
en explotaciones agrícolas o plantaciones, pero hay también cierto número
de pequeños agricultores, campesinos y organizaciones de trabajadores
rurales no asalariados que se han afiliado a la UITA.
La situación de los trabajadores del sector agrícola ha
sido siempre difícil, dado que en muchos países los derechos en materia
de libertad sindical son sumamente restringidos o incluso inexistentes
en ese sector, como consecuencia de la excesiva influencia política
de las élites de terratenientes. A esto se agrega la reestructuración
económica y los programas de ajuste estructural que se han llevado a
cabo en los últimos decenios lo cual ha empeorado aún más la situación
económica y social de los pobres de las zonas rurales al haber transformado
el sistema de producción con la introducción de cambios en el mercado
de trabajo. En las zonas rurales son frecuentes las modalidades de subcontratación
fuera del sector formal y la desreglamentación de los salarios y las
condiciones laborales. En la agricultura, la privatización ha causado
pérdidas de puestos de trabajo en las plantaciones, un aumento de la
proporción de trabajadores ocasionales en el conjunto de la fuerza de
trabajo rural y la marginación de los trabajadores más desprotegidos,
sobre todo los asalariados rurales y los pequeños agricultores que practican
la agricultura familiar de subsistencia. El empleo asalariado rural
está en disminución y, como resultado de los diferentes sistemas de
trabajo que se utilizan para evitar el reconocimiento de las normas
del trabajo básicas, los sindicatos que representan a los asalariados
tropiezan también con nuevas dificultades.
En vista de la complejidad del sector y de los considerables
recursos que se necesitan para organizar y prestar servicios a esta
creciente fuerza de trabajo, la UITA sigue actuando al respecto en estrecha
colaboración con otros SPI, organizaciones basadas en la comunidad,
HomeNet y otras organizaciones no gubernamentales. Se han establecido
vínculos con organizaciones campesinas tales como el Movimiento de los
Trabajadores Rurales Sin Tierra en el Brasil (MST) y el Movimiento Zapatista
en México. Esta última organización constituyó en 1993 una red y un
órgano coordinador de organizaciones de pequeños y medianos productores,
trabajadores agrícolas y comunidades indígenas, conocidos con el nombre
de Vía Campesina.
Asimismo, se han establecido varios códigos de conducta
sobre la base del acuerdo celebrado por la UITA con ciertas empresas
del sector agrícola a fin de garantizar el goce de los derechos fundamentales
para los trabajadores de las industrias comprendidas en la cadena alimentaria,
desde la producción hasta la elaboración de alimentos.
Mediante proyectos de desarrollo sindical de la UITA,
ha sido posible comenzar a abordar algunos aspectos del proceso de informalización
del empleo en las zonas rurales. Para muchos afiliados de la UITA, las
experiencias de la SEWA han sido una fuente de inspiración en diferentes
niveles de organización y negociación tripartita. Un nuevo afiliado
de la UITA, el Sindicato de Trabajadoras Independientes de Sudáfrica
(SEWU), utilizó a SEWA como modelo para su constitución. En América
Latina, la Federación Nacional de Trabajadores de las Industrias del
Turismo-Hotelero, de la Alimentación, las Bebidas y Similares de Colombia
(FENALTHYS), afiliada a la UITA, ha desplegado actividades para organizar
a los trabajadores del sector informal y promover medidas jurídicas
apropiadas. Más recientemente (a finales de 1998), otra organización
colombiana afiliada, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria
Agropecuaria (SINTRAINAGRO), ha ayudado a los pequeños productores de
bananas a crear su propia organización. En el Paraguay, la Federación
de Trabajadores de la Alimentación y Agrícolas, afiliada a la UITA,
abarca también a trabajadores del sector informal.
Hoy en día, las organizaciones afiliadas a la UITA en
todas las partes del mundo, incluido el Occidente, reconocen la urgente
necesidad de proteger los derechos laborales y sociales de los
trabajadores ocupados en el sector informal. La necesidad de reconstituir
la fuerza organizativa del movimiento sindical en el ámbito nacional
mediante estrategias y campañas de afiliación lo más amplias posible
(por ejemplo, dirigiéndose al sector informal, a los trabajadores ocasionales
y temporeros, y a las mujeres) se reiteró en varias resoluciones adoptadas
en los congresos de la UITA celebrados durante el decenio de 1990. Uno
de los principales problemas es, sin embargo, la falta de una visión
general y de datos fiables sobre la situación del empleo en el sector
informal por lo que respecta a las ramas de actividad que abarca la
UITA y, por consiguiente, las posibilidades limitadas que se tienen
para elaborar estrategias sindicales pertinentes.
En los próximos años, se prestará particular atención
al establecimiento y fomento de alianzas estratégicas a fin de que la
población de las zonas rurales pueda hacer oír su voz e influir en las
políticas nacionales e internacionales. Algunos de los aspectos que
requieren atención son los siguientes: i) garantizar el respeto de los
derechos fundamentales de los trabajadores rurales (promover la adopción
de los convenios fundamentales de la OIT, y su aplicación, en el campo
de los derechos humanos, la igualdad, etc., así como del Convenio sobre
las organizaciones de trabajadores rurales, 1975 (núm. 141) y del Convenio
sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169)); ii) potenciar
la capacidad de las trabajadoras; iii) fomentar la solidaridad internacional,
y iv) tratar de influir en las instituciones intergubernamentales. Se
prestará especial atención a las actividades destinadas a promover la
ratificación y aplicación del Convenio núm. 177 de la OIT.
