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3.2.3. Federación Internacional de Sindicatos de Trabajadores
de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas
La intervención activa de la Federación Internacional
de Sindicatos de Trabajadores de la Química, Energía, Minas e Industrias
Diversas (ICEM) en el sector informal comenzó cuando se llevó a cabo
la campaña internacional destinada a lograr la adopción de un instrumento
de la OIT sobre el trabajo a domicilio. La ICEM fue en efecto una de
las organizaciones que condujo el proceso que culminó con la adopción,
en 1996, del Convenio núm. 177 y la Recomendación núm. 184 de la OIT.
Desde entonces, la ICEM ha intensificado los esfuerzos por integrar
las inquietudes del sector informal en sus políticas generales.
En los últimos decenios, los sectores de la química, la
energía y las minas se han visto gravemente afectados por los cambios
que han tenido lugar en la estructura y el funcionamiento de la economía
mundial. La privatización masiva de empresas y servicios públicos que
ha tenido lugar en estos sectores ha abierto los mercados nacionales
al dominio de las empresas multinacionales. Incluso los sectores productivos
que han logrado sobrevivir están con frecuencia vinculados a empresas
multinacionales o dependen de ellas. Como resultado de esto, se han
visto obligados a organizar su base tecnológica y estructural mediante
la flexibilización del proceso de producción y de la mano de obra. El
proceso de producción en estos sectores ha cambiado pues considerablemente;
esto ha influido además en el empleo que es ahora más precario y más
informal. En América Latina, por ejemplo, ya no suelen ser las empresas
las que determinan el proceso de producción, puesto que éste ha sido
reemplazado por cadenas de producción. Estas cadenas comienzan a menudo
en modernas empresas transnacionales y terminan con empresas que se
han quedado atrás desde el punto de vista tecnológico en las que es
raro que los trabajadores tengan un contrato formal de trabajo o gocen
de algún derecho social. Además, en la periferia de las grandes cadenas
de producción se encuentra una gran proporción de trabajadores del sector
informal.
En este contexto, la precariedad del empleo y las reducciones
de personal se han convertido en una de las mayores amenazas para los
trabajadores. Según indica un estudio, del total de trabajadores de
la metalurgia que fueron despedidos en São Paulo (Brasil) entre 1990
y 1995, sólo el 21,6 por ciento encontraron otro empleo en el mismo
sector, mientras que el 15,2 por ciento quedaron desempleados de manera
permanente. El 40 por ciento del total de trabajadores que perdieron
su puesto de trabajo por reducción de personal han quedado fuera del
mercado de trabajo del sector formal (ICEM, 1999a).
Con ese telón de fondo, la ICEM y sus organizaciones afiliadas
en distintas regiones han llegado a la conclusión de que es necesario
consolidar sus esfuerzos en materia de organización y abarcar también
el sector informal. La primera Conferencia Regional Africana de la ICEM,
celebrada en diciembre de 1998, emitió un claro mensaje a ese respecto.
La Conferencia Regional de la ICEM para América Latina y el Caribe,
que tuvo lugar en abril de 1999, formuló también un mensaje similar.
En un documento de política adoptado en esa ocasión (ICEM, 1999a) se
señala como principal objetivo de la estrategia de la ICEM en la región
lo siguiente:
asegurarse de que todos los hombres y mujeres que trabajan
tengan su convenio colectivo, su estabilidad laboral y su protección
social garantizados. Esto requiere una nueva forma de organización y
una profunda reorientación del contenido de la acción sindical. En el
documento de política se exhorta, por lo tanto, a los trabajadores que
ya están organizados a que: pongan la capacidad de acción de sus sindicatos
al servicio de la tarea de organizar a todos los segmentos de
la clase trabajadora, particularmente las mujeres, los negros, los indios,
los trabajadores subcontratados y los del sector informal para crear
nuevas formas de organización o transformar las organizaciones actuales
para integrarlas. La finalidad última, tal como la definió la Conferencia,
es llegar a constituir una organización única que represente a las diversas
categorías de trabajadores de una cadena o una rama de producción, y
que defienda sus diferentes intereses.
Al analizar las estrategias para organizar a los trabajadores
del sector informal, la ICEM está prestando particular atención a las
cuestiones relacionadas con la igualdad de género. En una declaración
de política preparada por el Grupo de las Mujeres de la ICEM, que ha
de presentarse al próximo Congreso Mundial de la ICEM a finales de 1999,
se reconoce la abrumadora proporción de mujeres en el empleo correspondiente
al sector informal y las zonas francas industriales. Se recomienda,
por lo tanto, que la ICEM ponga en práctica un programa destinado a
organizar a las mujeres en estos ámbitos de actividad. Se recomienda
asimismo que la ICEM y sus organizaciones afiliadas hagan todo lo posible
por fomentar la protección de los trabajadores a domicilio, la mayoría
de los cuales son también mujeres.
Muchas organizaciones afiliadas a la ICEM se están esforzando
por abarcar al sector informal.
En la India, la Federación Nacional de Trabajadores del
Cemento está organizando pequeños grupos y proporcionándoles formación
sobre el ahorro en instituciones bancarias y prácticas de carácter general
en materia de salud. En Africa, algunos sindicatos de las industrias
que abarca la ICEM están considerando la posibilidad de modificar sus
reglamentos para poder organizar a los trabajadores del sector informal.
La organización sudafricana afiliada a la ICEM, la Unión Nacional de
Mineros (NUM), está sindicando a los trabajadores de pequeñas explotaciones
mineras a escala familiar entre los cuales hay muchas mujeres. La NUM
patrocina también una agencia para asistir a los mineros despedidos.
El Sindicato de Trabajadoras Independientes de Sudáfrica (SEWU) lleva
a cabo una amplia gama de actividades educativas relacionadas con temas
entre los que se incluyen la violencia, el abuso infantil y la violencia
doméstica, así como la capacitación y formación de las mujeres en ocupaciones
típicamente masculinas (ICEM, 1999b).
En Benin, el Sindicato de Trabajadores del Cemento (SYNTRAUCIB),
afiliado a nivel nacional a la Confederación Nacional de Sindicatos
de Trabajadores de Benin (UNSTB), trabaja en estrecho contacto con las
mujeres del sector informal en las zonas rurales. Por intermedio de
una asociación de mujeres (GBENONKPO), el citado sindicato ha organizado
en cooperativas a mujeres de 33 aldeas. Además, ayuda a realizar seminarios
de formación para las mujeres de las zonas rurales, a fin de que puedan
adquirir los conocimientos necesarios para generar ingresos con actividades
tales como la conservación de alimentos, la fabricación de jabón y la
apicultura. Este sindicato mantuvo además discusiones con las autoridades
locales con objeto de organizar un mercado cada cinco días a fin de
que las mujeres tengan un punto de venta para sus productos y artesanías.
Esto ha proporcionado una fuente adicional de ingresos para las mujeres.
Algunos proyectos que se llevan a cabo bajo los auspicios
de la ICEM constituyen el punto de partida para reproducir esas experiencias
en otros países. Tal es el caso, por ejemplo, de un proyecto emprendido
en Zimbabwe en 1995. Este proyecto comenzó con una encuesta para determinar
las necesidades de las mujeres en el lugar de trabajo en la minería,
las industrias químicas y la producción de energía eléctrica. Estas
inquietudes se convirtieron luego en reclamaciones colectivas planteadas
en el marco de negociaciones con los empleadores. Se brindó formación
a las mujeres para que pudieran llevar a cabo las encuestas, formular
preguntas y recoger las respuestas. Las mujeres aprendieron también
cómo dirigir reuniones de masa, y otras cuestiones y técnicas relativas
a la negociación colectiva. Uno de los logros del proyecto consistió
en unir a las mujeres de Zimbabwe, las que trabajan y las que permanecen
en sus complejos habitacionales, las que tienen un empleo en el sector
formal y las que trabajan en el sector informal y, al hacerlo, se ha
coadyuvado también al proceso de sindicación.
