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3.2.2. Confederación Mundial del Trabajo
En su 24.º Congreso, celebrado en Bangkok (Tailandia)
en diciembre de 1997, la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) decidió
considerar al sector informal como una de sus prioridades de acción
durante el período comprendido entre 1998 y 2002. Con arreglo a la resolución
de orientación adoptada por el Congreso, la CMT y sus organizaciones
afiliadas:
«emprenderán y/o reforzarán actividades para adaptar sus estructuras
a las necesidades de los trabajadores y trabajadoras de la economía
informal y organizarán un centro de discusión sobre sus derechos y sus
necesidades, con objeto de: concienciarles y ayudarles a establecer
estructuras sindicales; eventualmente, organizarse en cooperativas de
producción y comercialización para consolidar su capacidad de trabajo
y acceder al sector formal económico y social» (CMT, 1998). En virtud
del programa de acción adoptado por el Congreso «la CMT y sus organizaciones
afiliadas se comprometerán activamente a organizar a los trabajadores
del llamado sector de la economía informal, teniendo en cuenta sus necesidades
específicas, con objeto de defender colectivamente sus intereses y reivindicar
una propia regulación».
La CMT considera que el sector informal representa a la
vez una oportunidad, un riesgo y un desafío. Considera que este sector
proporciona de hecho puestos de trabajo, ingresos y medios de vida sostenibles
a las masas de trabajadores pobres que, de no ser así, no tendrían otra
opción. En muchos países de Africa, el 60, el 70 o incluso el 80 por
ciento de las familias dependen del sector informal para su supervivencia.
A diferencia de otras organizaciones, la CMT no comparte la opinión
negativa que tienen algunos del sector informal porque no se ajusta
a las pautas tradicionales de la economía «formal». Valoran, en cambio,
la función social de este sector y consideran, por esa razón, que merece
respeto y que se procure mejorarlo.
La CMT no subestima los prejuicios ocasionados por la
falta de aplicación de la legislación laboral y de las normas de protección
social a la mayoría de los trabajadores de este sector.
Esos trabajadores se ven obligados por las circunstancias
a trabajar en condiciones de trabajo inadecuadas e inseguras, y con
relaciones de empleo precarias. En el sector informal no se aplican
por lo general ni las disposiciones de la legislación laboral nacional
ni las normas internacionales del trabajo, aunque éstas hayan sido adoptadas
y ratificadas. Para la CMT, el sector informal representa por lo tanto
un riesgo porque expone a los trabajadores a la explotación. Por ello,
la CMT propugna la aplicación de una reglamentación mínima al sector
informal. Considera, además, que la aplicación de esa reglamentación
debería ir acompañada de incentivos concretos para mejorar la viabilidad
económica de las actividades del sector informal, por ejemplo mediante
el acceso al crédito, la formación profesional y la capacitación en
materia de gestión.
La CMT considera que la índole de las relaciones de empleo
y la inestabilidad de las actividades son sólo algunos de los múltiples
factores que dificultan el establecimiento de organizaciones de trabajadores
en el sector informal. Este sector está compuesto en parte por microempresas
en las cuales la relación de empleo está basada en una relación personal,
lo que desalienta la sindicación. Otro de los componentes son los trabajadores
independientes, que tienden a buscar soluciones individuales para sus
problemas. El reto que se plantea a los sindicatos, por consiguiente,
reside en organizar a estos trabajadores. La CMT se compromete a lograr
este objetivo mediante enfoques diversificados que reflejen las características
específicas de los trabajadores del sector informal. La CMT opina que
esto puede lograrse únicamente tras un largo proceso de contactos, capacitación
e intercambio de información con los trabajadores interesados. Esto
implica además, para la CMT, que los trabajadores tienen que participar
plenamente en la elaboración y aplicación de las estrategias de organización.
Es necesario, asimismo, que la gran proporción de mujeres que hay en
el sector informal quede reflejada de manera adecuada en esas estrategias.
Muchas de las organizaciones nacionales afiliadas a la
CMT han participado activamente en la organización de los trabajadores
del sector informal de acuerdo con los criterios antes mencionados.
Se han señalado al respecto muchas experiencias fructíferas. En Côte
d'Ivoire, en 1990, el Sindicato Nacional de Mujeres del Sector Informal
(SYNAFSI), que está afiliado a la central sindical nacional DIGNITE
(Confederación de Sindicatos Libres), fue creado a iniciativa del consejo
ejecutivo de DIGNITE. El objetivo del SYNAFSI es agrupar a las mujeres
del sector informal de acuerdo con el tipo de actividad que realizan
(vendedoras de pescado, y vendedoras de verdura y de fruta, por ejemplo)
y tratar de estructurar estos grupos de alguna manera. Como primer paso,
el SYNAFSI ha tratado de que se agrupen e inscriban en los registros
oficiales como cooperativas de compradoras y de vendedoras. Los miembros
de la organización se benefician del suministro de máquinas para sus
actividades económicas y de formación en materia de gestión empresarial
y doméstica. En Bangladesh, varios grupos no tradicionales han emprendido
actividades en las que participan mujeres del sector informal, en el
marco de la organización nacional afiliada a la CMT, la Bangladesh Sanjukta
Sramik Federation (BSSF). Las organizaciones de mujeres han constituido
estructuras cooperativas para sus miembros y han tomado una serie de
iniciativas, entre ellas iniciativas en las esferas de la educación
para adultos, el cuidado maternoinfantil y la productividad del trabajo.
En América Latina, en el marco de la Central Latinoamericana de Trabajadores
(CLAT), la organización regional de la CMT para América Latina, la Federación
Latinoamericana de Trabajadores del Comercio, Oficinas y Empresas Privadas
de Servicios (FETRALCOS) ha prestado una atención creciente a la economía
del sector informal desde 1989. La FETRALCOS promueve iniciativas para
proporcionar a los trabajadores de este sector un mejor acceso al crédito
y a las instituciones de crédito, así como a la capacitación. Esta organización
apoya asimismo la creación de cooperativas para quienes realizan actividades
en el sector informal.
