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3.2. Políticas y estrategias adoptadas por organizaciones
sindicales internacionales y Secretariados Profesionales Internacionales
3.2.1. Confederación Internacional de Organizaciones
Sindicales Libres
La Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales
Libres (CIOSL) considera que la creciente proporción de trabajo irregular
o informal no se debe a que los trabajadores elijan dejar el empleo
en el sector formal, sino más bien a que se ven forzados a hacerlo para
asegurar su supervivencia o porque hay un número cada vez mayor de trabajadores
que no tienen acceso al empleo en el sector formal. De acuerdo con la
CIOSL, entre los factores más importantes que determinan esta tendencia
se incluyen los siguientes: i) la «informalización» de lo que antes
eran relaciones formales de empleo, a veces como consecuencia de la
aplicación de una política deliberada del gobierno en ese sentido; ii)
las repercusiones que tienen la crisis de la deuda, los programas de
ajuste estructural y las privatizaciones en los niveles de empleo del
sector formal, particularmente en el sector público; iii) la incapacidad
o la falta de voluntad de los gobiernos y de la comunidad internacional
para abordar el problema de la pobreza y asegurar un desarrollo sostenible
y equitativo, a fin de encontrar soluciones adecuadas para quienes se
ven atrapados en un ciclo de subsistencia o una actividad económica
clandestina, en condiciones de explotación y a menudo ilícita; iv) la
corrupción en el gobierno, las empresas e instituciones, lo cual refuerza
con frecuencia las relaciones de explotación económica; v) las dificultades
en el ámbito del desarrollo rural y agrícola, a lo cual se suma la incapacidad
de los gobiernos para hacer frente a la afluencia masiva en las zonas
urbanas de personas procedentes del campo; vi) los avances en la tecnología
de la información y el transporte que permiten una gran dispersión de
la producción, incluso a escala mundial, sin una reglamentación internacional
que pueda garantizar la aplicación de prácticas empresariales responsables,
y vii) la protección insuficiente en materia de seguridad social, la
inadecuada planificación demográfica y el suministro inadecuado de servicios
públicos en el ámbito de la educación y en otros ámbitos.
La combinación de esos factores ha dado lugar a un aumento
de la marginación y la pobreza para un número creciente de trabajadores
que realizan actividades fuera del sector formal. A medida que los gobiernos
abandonan la reglamentación, y persisten los efectos de la mundialización
sin que haya un marco internacional efectivo para reglamentar la actividad
económica y promover el desarrollo sostenible y equitativo, los trabajadores
de los países en desarrollo, en transición e industrializados van siendo
empujados cada vez más fuera del marco de las relaciones formales de
empleo. Esos trabajadores perciben escasos ingresos, se ven expuestos
a determinados riesgos profesionales y tienen poco acceso (o ninguno)
a servicios de atención de salud, comunitarios, educativos y de otra
índole.
La CIOSL rechaza de manera contundente las críticas que
se han dirigido a veces a los sindicatos con respecto a su «falta de
interés» por el sector informal, puesto que de hecho se impide con frecuencia
a esos trabajadores poder afiliarse a sindicatos y, por consiguiente,
formalizar su relación de trabajo y entablar negociaciones colectivas.
La historia reciente muestra que lo que hoy se considera
como el sector formal tiene esas características en gran parte como
resultado de actividades sindicales realizadas en el pasado.
La historia del movimiento sindical se ha centrado en
gran medida en la lucha por formalizar las relaciones de trabajo y,
mediante la organización, y la negociación y movilización colectivas,
contrarrestar las desigualdades inherentes a la relación entre el empleador
y el trabajador. Esto ha ido acompañado habitualmente por presiones
ejercidas sobre los gobiernos para que apoyen el crecimiento del empleo
en el sector formal mediante disposiciones de la legislación laboral
y de otra índole, así como mediante la aplicación de estrategias de
desarrollo industrial. Como contrapartida, los gobiernos perciben ingresos
tributarios al aplicar impuestos sobre los beneficios de las empresas
y la remuneración de los trabajadores, y la estimulación económica resultante
del aumento del poder adquisitivo de la fuerza de trabajo.
En este contexto, la CIOSL considera que los gobiernos
tienen la responsabilidad primordial de corregir la tendencia a la informalización
del empleo, ya que este proceso aminora el desarrollo económico y social
y priva a los trabajadores y a su familia de oportunidades de lograr
un mejor nivel de vida. En opinión de la CIOSL, es esencial en ese sentido
que los sindicatos sigan ejerciendo presión para garantizar al máximo
la aplicación de las normas internacionales del trabajo e impulsar una
acción gubernamental e intergubernamental con miras a formalizar la
actividad económica y promover el desarrollo.
La importancia de la aplicación de las normas fundamentales
del trabajo como base para el desarrollo económico fue reconocida por
la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de las Naciones Unidas, celebrada
en Copenhague en 1995. Con la adopción de los Diez Compromisos, la Cumbre
proporcionó un enfoque de gran alcance, que incluye objetivos y responsabilidades
específicos para los gobiernos nacionales y la comunidad internacional,
con el fin de abordar el problema de la pobreza, la exclusión y las
principales cuestiones económicas y sociales con que se enfrenta la
sociedad. La CIOSL lamenta que la mayoría de los gobiernos que adoptaron
los Diez Compromisos hayan hecho tan poco hasta ahora para cumplir las
promesas que formularon en Copenhague.
Para la CIOSL, por lo tanto, una de las principales prioridades
en los próximos años consistirá en ejercer presión sobre los gobiernos
para que pongan en práctica los compromisos de Copenhague, en particular
mediante el examen tras los cinco años transcurridos desde la
Cumbre («Copenhague + 5») previsto para el año 2000. En el plano internacional,
la CIOSL apoya los esfuerzos que está desplegando la OIT para promover
la aplicación de las conclusiones de la Cumbre. La CIOSL seguirá centrándose
de manera decidida en la promoción de la reforma de la estructura financiera
internacional y la inclusión de las normas fundamentales del trabajo
en las políticas y programas de la Organización Mundial del Comercio
(OMC) y otras instituciones internacionales y regionales. La movilización
sindical internacional para hacer frente a las violaciones de las normas
fundamentales del trabajo en determinados sectores y países se refiere
también directamente en muchos casos a formas de empleo que se consideran
como pertenecientes al sector informal, pero que produce bienes y servicios
para el comercio nacional e internacional. Garantizar el respecto de
las normas fundamentales del trabajo constituye el primer paso con miras
a conferir un carácter formal a esas diversas formas de empleo.
En el plano nacional, muchos sindicatos afiliados a la
CIOSL están impulsando estrategias de organización que tienen en cuenta
las diferentes formas de actividad económica que se encuentran en el
«sector informal». Estas experiencias han resultado bastante prometedoras
y se adaptarán y extenderán dentro esos mismos países y en diferentes
países y sectores en los próximos años. La CIOSL considera que el movimiento
sindical debería promover, y siempre que sea posible poner en práctica
inmediatamente, las siguientes actividades: i) procurar extender el
reconocimiento de la actividad sindical y las relaciones de negociación
que se mantienen con las empresas del sector formal a los contratistas,
subcontratistas, trabajadores a domicilio y otras entidades que
producen insumos para las empresas de que se trate (o en algunos casos
que utilizan productos de las mismas); ii) promover la organización
basada en la comunidad en los casos en que se niegue el acceso a los
lugares de trabajo, y llevar a cabo también actividades educativas y
encuestas entre los trabajadores del «sector informal» para establecer
contactos con ellos y ayudarles a elaborar estrategias de organización;
iii) formular programas especiales de concienciación y organización
para los trabajadores a domicilio; iv) planificar programas de organización
para las trabajadoras; v) reconocer que en muchos países un trabajador
del sector formal (por ejemplo, del sector público), que esté afiliado
a un sindicato, puede proporcionar apoyo económico a un grupo familiar
muy amplio, cuyos miembros trabajen en el sector informal, lo cual supone
un vínculo potencial entre el sindicato y esos trabajadores; vi) mantener
el contacto con los afiliados que han perdido su empleo en el sector
formal y se han visto obligados a trabajar en el sector informal; vii)
ayudar a los trabajadores del sector informal a organizarse en sindicatos
o estructuras similares a un sindicato y prestarles asistencia para
solicitar y obtener los permisos necesarios para funcionar como tales,
y lograr acceder a los servicios públicos (por ejemplo, en materia de
educación y formación, servicios de salud y servicios sociales), así
como a la negociación para obtener mejores ingresos, y viii) apoyar
el desarrollo de fondos mutuos y cooperativas.
En opinión de la CIOSL, sin embargo, el éxito de las actividades
antes mencionadas dependerá en gran medida de la intervención del Estado
para eliminar los obstáculos que coartan a menudo la libertad de acción
de los sindicatos democráticos y representativos para organizarse
y representar los intereses de todos los trabajadores.
