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3. La respuesta de los sindicatos al reto del sector
informal
3.1.Cambio de actitudes y de políticas en los ámbitos
nacional y local
En el transcurso del último decenio, muchas centrales sindicales
nacionales han comenzado a reexaminar y modificar sus puntos de vista
y sus políticas con respecto al sector informal.
Varias centrales han reconocido abiertamente que en el pasado habían
adoptado un enfoque excesivamente negativo acerca de este sector y reconocen
ahora que se requiere un cambio considerable al respecto. Por ejemplo,
el Congreso Panindio de Sindicatos (AITUC) declaró que la preocupación
por los trabajadores que ya están organizados ha llevado a descuidar
la tarea de organizar a los que todavía no lo están. En
la reunión de Bangalore de la AITUC, celebrada en diciembre de
1983, se instó a considerar como tarea prioritaria la organización
de los trabajadores que no estuvieran organizados. En diversos lugares
se ha comenzado a prestar una cuidadosa atención a esta tarea
y se han conseguido ya algunos logros, aunque en su conjunto tienen
todavía un alcance muy reducido en comparación con la
magnitud de la tarea (AITUC, 1997).
No obstante, esto no se ha llevado a cabo aún en todas las regiones,
y las opiniones y políticas del movimiento sindical no parecen
haberse modificado en algunos países. De acuerdo con un estudio
de casos relativo a Kenya (Egulu y Chune, 1999), la Organización
Central de Sindicatos (COTU) ha seguido dedicándose sobre todo
a las tareas y objetivos tradicionales. Sus actividades sindicales se
han centrado pues en negociar mejoras en materia de salarios, seguridad
de los lugares de trabajo, prestaciones suplementarias y, en general,
mejores condiciones de empleo para los trabajadores del sector formal
que representa. Según los autores del estudio, el COTU no ha
sido capaz de adaptarse para hacer frente a las necesidades de la nueva
clase trabajadora, y menos aún a las tendencias en la evolución
de los nuevos sistemas económicos que han dado lugar al surgimiento
del sector informal en Kenya.
Hay varias razones por las cuales muchas organizaciones nacionales
siguen siendo escépticas con respecto al sector informal. En
primer lugar, se supone que este sector es un fenómeno transitorio
que será absorbido en su momento por el sector formal sin necesidad
de intervención alguna por parte de los sindicatos o del Estado.
Esta suposición era, y sigue siendo, ampliamente aceptada. Lamentablemente,
sin embargo, este punto de vista no parece ser realista. Como se indicó
claramente en el capítulo 1, en lugar de reducirse, el sector
informal está expandiéndose, mientras que el sector formal
se está contrayendo debido a la externalización y la subcontratación
de muchas de sus actividades. Se ha reconocido que el sector informal
es un elemento persistente del mercado de trabajo que no va a reducirse
ni tampoco será absorbido por el sector formal sin los esfuerzos
concertados de los sindicatos y grandes cambios en las políticas
gubernamentales. Además, aunque existiese la voluntad política
por parte de los gobiernos de cumplir las promesas que se han hecho
acerca de la integración, es obvio que no sería posible
lograrlo rápidamente.
En segundo lugar, los sindicatos tropiezan con problemas sustanciales
en sus esfuerzos por conservar y movilizar a sus afiliados en el sector
formal de la economía y no consideran que estén en condiciones
de utilizar los escasos recursos con que cuentan para destinarlos al
sector informal. Muchos sindicatos opinan que ésta no sería
una manera eficaz de utilizar los recursos humanos y financieros del
movimiento sindical. Los estudios de casos preparados para este informe
muestran que con frecuencia hay razones muy concretas para esto, incluida
la índole heterogénea de las relaciones de empleo, las
dificultades con que se tropieza para localizar y contactar a los trabajadores
del sector informal y los obstáculos que pone el Estado a la
organización en el sector informal. Asimismo, los trabajadores
independientes han sido considerados como «empresarios»
y, por consiguiente, no se los percibe como posibles afiliados a un
sindicato ni tampoco como copartícipes apropiados para la cooperación.
En vista de estas condiciones, muchos sindicatos de alcance nacional
han decidido ignorar por completo al sector informal o bien cuando tratan
de coordinar sus actividades con los trabajadores de ese sector o procuran
organizarlos, su labor se limita a aspectos específicos y no
la consideran prioritaria.
A pesar de esta perspectiva en general pesimista, aunque quizá
pragmática, acerca de los resultados que los sindicatos nacionales
esperan obtener con los esfuerzos que dedican al sector informal, hay
otras organizaciones sindicales nacionales y de menor alcance que han
optado por emprender esa tarea y están dedicando una cantidad
importante de recursos y de tiempo para organizarlo o bien para tender
un puente entre el movimiento sindical del sector formal y los trabajadores
del sector informal.
Este enfoque implica también en muchos casos mejorar la situación
de los trabajadores por cuenta propia y de los microempresarios e incrementar
su acceso a determinados servicios, tales como el crédito, la
formación en materia de técnicas de gestión, comercialización
y nuevas tecnologías, la información y asesoramiento sobre
la legislación vigente y la solución de conflictos y el
apoyo educativo.
En el capítulo 4 se examinan algunas de las estrategias más
prometedoras en ese campo y ejemplos prácticos de actividades
sindicales en el sector informal. Como podrá verse, muchos sindicatos
han desplegado una considerable creatividad para tratar de atraer y
asistir a los trabajadores del sector informal. Sin embargo, es evidente
también que hasta hace poco las actividades y políticas
sindicales relativas a los trabajadores del sector informal tendían
a ser fragmentarias y limitadas a determinadas situaciones. Aunque es
obvio que las iniciativas sindicales relacionadas con el sector informal
tienen que iniciarse en pequeña escala y sobre una base experimental,
se corre el riesgo de que no vayan nunca más allá de esta
primera etapa.
En el pasado, se carecía de una estrategia de vinculación
adecuada para aunar fuerzas en los ámbitos local, nacional e
internacional.
Para plasmar las iniciativas nacionales y de menor alcance antes mencionadas
en un amplio conjunto coherente de programas, se requiere apoyo y orientación.
Afortunadamente, por lo tanto, el sector informal se ha convertido en
los últimos años en una de las principales prioridades
normativas del movimiento sindical internacional. Aun cuando las diversas
organizaciones integrantes del movimiento sindical internacional puedan
destacar diferentes componentes de la estrategia general relativa al
sector informal, hay una inquietud común por las condiciones
de trabajo y de vida intolerables de los trabajadores de este sector.
La necesidad de que los sindicatos lleguen a estos trabajadores y puedan
actuar en su nombre es un hecho aceptado por todo el movimiento sindical
internacional. En consecuencia, se han promovido diferentes acciones
con miras a alcanzar este objetivo, entre las que se incluyen proyectos
en materia de investigación, educación y desarrollo.
Sin ser de modo alguno exhaustiva, la sección siguiente presenta
los puntos de vista de diferentes organizaciones sindicales internacionales
y Secretariados Profesionales Internacionales (SPI) que están
trabajando con mira a concebir un modelo de desarrollo en el cual «todos
los seres humanos, sin distinción de raza, credo o sexo,»
tengan «derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo
espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica
y en igualdad de oportunidades» (Declaración de Filadelfia,
1944).
