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Prefacio
En la mayoría de los países en desarrollo, el sector informal (no estructurado)
es muy amplio y heterogéneo desde el punto de vista de las actividades
y ocupaciones y se está extendiendo rápidamente. En ocasiones, este
sector se califica de innovador y dinámico y se considera una fuente
de oportunidades para quienes tienen espíritu empresarial. Ahora bien,
las condiciones de trabajo en este sector son normalmente opresivas
y con frecuencia poco seguras; los ingresos de los asalariados no reglamentados
y de los trabajadores por cuenta propia se sitúan por lo general en
el mínimo vital o por debajo de éste; el acceso a la protección social,
la formación y los servicios sociales proporcionados por el Estado está
muy limitado; la explotación y la violación de los derechos de los trabajadores
son prácticas habituales. Para la amplia mayoría de trabajadores asalariados
y por cuenta propia, el sector informal no constituye un trampolín para
el progreso, sino una estrategia de supervivencia.
La OIT ha estado investigando y proponiendo políticas
sobre el sector informal durante casi 30 años. El enfoque de la política
general propugnado tradicionalmente por la OIT ha consistido en una
solución intermedia que trata de conservar la capacidad del sector de
generar ingresos, al mismo tiempo que se suprime la explotación y se
aumentan progresivamente los niveles de empleo. A lo largo de los años,
el movimiento sindical internacional se ha mantenido al corriente de
esta investigación y ha participado activamente en discusiones tripartitas
con respecto a este sector. La búsqueda de un consenso en cuanto a los
intereses de los empleadores, los sindicatos y los gobiernos en los
debates sobre el sector ha tenido como resultado el respaldo de la solución
intermedia mencionada más arriba, que tiene como fin la integración
progresiva del sector informal en la economía moderna.
En el último decenio, las tendencias en cuanto a la magnitud y la índole
de las actividades del sector informal han divergido considerablemente
entre las diferentes regiones. Ahora bien, el
camino hacia la integración en el sector moderno no es en ninguna parte
adecuado, y en la amplia mayoría de países en desarrollo el sector informal
sigue multiplicándose y actuando como un imán que arrastra los ingresos
y las condiciones laborales de los trabajadores de la economía moderna
hacia su nivel más bajo. Frente a estas tendencias, los sindicatos se
dan cuenta cada vez más de que es el momento de volver a examinar y
de ampliar las políticas que deberían aplicarse por el Estado si se
quiere hacer realidad el discurso sobre la integración progresiva del
sector informal.
La OIT también parece dispuesta a volver a examinar y
evaluar las propuestas normativas sobre el sector informal. En su Memoria,
titulada Trabajo Decente, presentada a la reunión de la Conferencia
Internacional del Trabajo celebrada en 1999, el Director General afirmó
lo siguiente:
«La OIT se interesa por todos los trabajadores. Debido
a sus orígenes, la OIT ha centrado esencialmente su atención en las
necesidades de los trabajadores asalariados -- la mayoría de ellos de
sexo masculino -- en empresas del sector estructurado, pero no se agota
con ello su mandato, ni tampoco el mundo del trabajo... La OIT debe
interesarse por quienes trabajan al margen del mercado de trabajo estructurado:
asalariados no reglamentados, trabajadores por cuenta propia, trabajadores
a domicilio... Todos los que trabajan tienen derechos en el trabajo.
La Constitución de la OIT aboga por el mejoramiento de las «condiciones
de trabajo», organizadas o no y se trabaje donde se trabaje, ya sea
en la economía estructurada o bien en la no estructurada, en casa o
en asociaciones locales o de carácter voluntario».
La declaración del Director General es una invitación
para que el movimiento sindical se desarrolle y conciba políticas más
detalladas para el sector informal dentro del marco de la OIT. Ahora
bien, para participar con éxito en el debate acerca de la reorientación
de las actividades anunciadas por el Director General, el movimiento
sindical necesitará un conjunto coherente y global de propuestas normativas
que abarquen toda la gama de esferas técnicas de la OIT. En particular,
los sindicatos tienen que estar dispuestos a formular propuestas sobre
la manera en que las actividades y la política de la OIT en las siguientes
esferas deberían evolucionar con el fin de reflejar de manera adecuada
las necesidades de los trabajadores del sector informal: normas y legislación
del trabajo; política macroeconómica y de empleo; formación y aprovechamiento
del capital humano; protección social, y desarrollo de pequeñas empresas.
Este Coloquio brinda la oportunidad de empezar a prepararse para este
desafío.
Ahora bien, independientemente de la evolución dentro
de la OIT de los debates sobre el sector informal y de la respuesta
de los gobiernos a las propuestas normativas de los sindicatos, sería
poco realista suponer que este sector se integrará rápidamente en la
economía moderna.
Lamentablemente, los sindicatos deben dar por sentado
que este sector constituirá una característica prominente de la mayoría
de los países en desarrollo y de muchos países industrializados en el
futuro inmediato. Con estas perspectivas, y habida cuenta de los retos
que se plantean a la fuerza sindical como consecuencia del crecimiento
del sector de los servicios y de las formas de trabajo atípicas en la
economía moderna, la mayoría de los sindicatos se dan cuenta de que
deben modificar sus prioridades internas, examinar su asignación de
recursos y elaborar nuevas estrategias con miras a la sindicación de
los trabajadores; representar los intereses de todos los trabajadores,
y establecer coaliciones con grupos que compartan intereses sociales
comunes. De hecho, muchos sindicatos ya están experimentando nuevas
estrategias en estas esferas.
Este Coloquio, que se celebrará en Ginebra del 18 al 22
de octubre de 1999, congregará a representantes sindicales de los países
industrializados y en desarrollo. Ofrecerá a los participantes la oportunidad
de discutir los problemas a que deben hacer frente los sindicatos del
sector informal y de comenzar a elaborar una estrategia global a modo
de respuesta: una estrategia que esté dirigida hacia el Estado y las
organizaciones internacionales pertinentes, en particular la OIT, y
que abarque las cuestiones sindicales internas mencionadas más arriba.
Este documento de información básica comienza examinando
y tratando de hacer accesibles las cuestiones conceptuales y de definición
que con frecuencia contribuyen a la complejidad de las discusiones sobre
el sector informal. En el capítulo 2 se trata del papel del Estado en
el sector informal y en el capítulo 3 se analizan los acontecimientos
recientes en cuanto a la política de los sindicatos sobre el sector
informal. El capítulo 4 debería constituir el centro de atención y de
debates en la reunión. Su objetivo es formular ideas y propuestas
para una estrategia sindical global sobre el sector informal que los
participantes tal vez deseen discutir, modificar y explicar en mayor
detalle a la luz de su experiencia sindical y de los conocimientos específicos
por países.
Este documento de información básica ha sido preparado
por la Oficina de Actividades para los Trabajadores. Está inspirado
en la documentación elaborada por una amplia serie de colegas de la
OIT y en discusiones celebradas con esos colegas, tanto en el pasado
como en el presente que han aportado una gran contribución. Muchos miembros
del movimiento sindical respondieron también rápidamente a las solicitudes
de información y de ejemplos de innovaciones fructuosas. Ahora bien,
dada la amplitud de la cuestión que se está examinando, este informe
no es exhaustivo ni concluyente y debería considerarse como un trabajo
en curso que se perfeccionará y desarrollará a la luz de las discusiones
que se celebren en la reunión.
