<<volver
al index
Conclusiones referidas a la situación
latinoamericana
1. Efectos sociales de la ampliación del mercado
en los acuerdos tipo A
El principal vínculo entre los aspectos económicos
y sociales de la integración regional se verifica a través de la creación
de oportunidades de empleo. Partiendo del tema del empleo pueden irse
derivando fácilmente los aspectos vinculados a la calidad, la productividad
y los ingresos que se derivan de diferentes tipos de ocupaciones, así
como los niveles de pobreza y los grados de concentración distributivas
asociados a una dada estructura ocupacional. El concepto de empleo (y
el de trabajo a él subyacente) se formula de manera amplia incluyendo
también las ocupaciones de trabajadores independientes, y de aquellos
que desempeñan funciones ejecutivas y empresariales.
En este contexto cabe formularse el siguiente interrogante:
de qué manera la integración regional de las economías de América Latina
puede acrecentar las oportunidades de empleo con productividad, calificación
e ingresos superiores al promedio nacional de los países que se integran?
La única manera de compatibilizar el crecimiento de
la productividad media del trabajo con el crecimiento del empleo es
a través del crecimiento lo suficientemente rápido del producto global.
Por ejemplo, si para solucionar en un plazo previsible los problemas
de desocupación y subocupación el empleo debe crecer al 3% anual y la
productividad media del trabajo está creciendo al 2% anual, entonces
el producto deberá expandirse anualmente a una tasa que es aproximadamente
la suma de las dos anteriores (en torno al 5%). A su vez el crecimiento
del producto depende del ritmo de acumulación de capital y de la disponibilidad
de los recursos humanos requeridos para una adecuada utilización de
la tecnología disponible.
La integración regional de las economías latinoamericanas
contribuye al crecimiento de la inversión: a)creando un mercado interno
de mayor tamaño lo que permite a los empresarios e inversionistas productivos
reducir los costos unitarios medios mediante el aprovechamiento de economías
de escala y especialización; b) mejorando las condiciones de competencia
y "contestabilidad" de los mercados internos que se integran;
c) reduciendo las rentas monopólicas asociadas a mercados protegidos
y de menor tamaño; d) creando áreas naturales de integración entre economías
geográficamente cercanas; y e) aumentando la rentabilidad de inversiones
que conjugan productividades de economías desarrolladas con salarios
de economías subdesarrolladas. El punto e) de la enumeración anterior
merece una consideración algo más detenida.
La combinación de productividades propias de las economías
desarrolladas con salarios de economías en desarrollo como las latinoamericanas,
permite aprovechar costos unitarios medios inferiores a los de productos
similares en los centros industriales. Esta posibilidad se ha ido manifestando
a medida que se propagan las tecnologías de la información y el proceso
de globalización que ellas están posibilitando. Nótese que la competitividad
superior que deriva de combinar salarios locales que son más bajos que
en las naciones desarrolladas, con productividades laborales equivalentes
a las de aquellos centros industriales, es una ventaja también aprovechada
para capturar mercados externos por parte de las propias empresas transnacionales
que operan, por ejemplo, en las zonas procesadoras de exportaciones
(maquiladoras). Lo que interesa a estas empresas no es necesariamente
el mercado interno del mercado ampliado, sino las ventajas que derivan
de la localización en el área de costos locales más bajos.
Respecto de las oportunidades de empleo que el proceso
de integración va generando, si el objetivo es crear suficientes oportunidades
de empleo con productividad e ingresos superiores a la media, el papel
del "mercado interno" del área integrada resulta crucial.
Nótese que este "mercado interno" es la suma de los mercados
nacionales de los países miembros ampliado con las exportaciones que
recíprocamente se envían unos a otros. La constitución de áreas naturales
de integración determina que el comercio entre países limítrofes sea
un componente muy importante en la expansión del mercado ampliado. Los
datos disponibles parecen ratificar esta tendencia. Nótese, además,
que la proporción más alta del empleo total en América Latina se genera
en actividades orientadas a dicho mercado interno ampliado, y corresponde
a las empresas medianas, pequeñas, y "micro", con especial
referencia a las que operan en la esfera de los servicios. Es posible
que parte de las actividades de esas empresas constituya formas indirectas
de empleo generado por las exportaciones de bienes y servicios hacia
"afuera" del área integrada, pero la gran mayoría de oportunidades
ocupacionales se explica por la expansión de la demanda interna. Sin
embargo los empleos que se generan en estas empresas y actividades han
sido tradicionalmente, de baja productividad e ingresos.
La apertura de los años noventa parece estar configurando
una forma de dualismo en que las grandes empresas nacionales y transnacionales
que se mueven en los circuitos globalizados de la producción contribuyen
en alto grado a la generación de productividades muy altas y crecientes
en actividades productoras de bienes orientadas tanto a la demanda interna
(caso de las automotrices del MERCOSUR) como a la externa (minería,
agricultura, máquila, etc.). La contribución de estas empresas productoras
de bienes a las exportaciones totales de las áreas integradas es muy
alta, pero su contribución al empleo total muy moderada.
Párrafo aparte merece la proliferación de actividades
transnacionales en las ramas de servicios de las economías latinoamericanas.
Muchas de estas actividades (hotelería, banca, comida rápida, centros
comerciales (malls), seguros, empresas de seguridad, fondos de pensiones
y jubilaciones, supermercados, representaciones comerciales de productos
"de marca") son compatibles con establecimientos de escala
mediana o pequeña que se van propagando, junto con la expansión del
mercado interno al área integrada, en un círculo virtuoso en que la
expansión del mercado induce la expansión de este tipo de inversiones
las que, a su turno contribuyen a seguir expandiendo el mercado.
Cabría sugerir la hipótesis de que este tipo de transferencia
internacional de capitales y tecnología puede, ser a largo plazo, la
más creadora de empleos, precisamente por estar localizada en el ámbito
de los servicios, por estar dirigida al mercado interno, y por admitir
escalas medianas y pequeñas. Cabría entonces sugerir la conveniencia
de iniciar estudios orientados a determinar cual es la incidencia de
estas actividades en el empleo global, y cómo se han visto estimuladas
por los procesos de integración subregional.
Recuérdese que el crecimiento del producto global puede
verse, de manera aproximativa como la suma del crecimiento del empleo
y de la productividad del trabajo. Se trata de lograr entonces, un tipo
de crecimiento del producto que conjugue simultáneamente un crecimiento
del empleo superior al de la oferta de trabajo, con un crecimiento de
la productividad media capaz de arrastrar a parte de los estratos más
bajos en términos de productividad e ingresos.
En resumen, la integración regional de las economías
latinoamericanas favorece de dos maneras principales el crecimiento
del producto y del empleo. Primero posibilita la creación de áreas naturales
de integración estimulando la rentabilidad de las inversiones allí localizadas
que se dirigen al mercado interior, cuya expansión permite un mejor
aprovechamiento de las reducciones de costos unitarios derivados tanto
de economías de escala y especialización, como de la combinación de
productividades "desarrolladas" con salarios "subdesarrollados".
Y segundo, al crear condiciones para expandir el mercado interno (sobre
bases totalmente compatibles con el estilo abierto del desarrollo actual)
favorece las oportunidades económicas de las empresas medianas y pequeñas
(nacionales y extranjeras) y de las microempresas (fundamentalmente
nacionales) cuya contribución al empleo total especialmente en el área
de los servicios es decisiva.
Por último el pleno aprovechamiento de las oportunidades
de empleo que derivan de la integración regional de las economías latinoamericanas,
requiere avanzar hacia la constitución de mercados comunes. En dicho
estadio del proceso de integración es posible asignar de manera más
eficiente los recursos humanos disponibles y lograr una productividad
más alta en la formación de nuevo capital humano.
Para lograr máxima eficiencia en la asignación y calificación
de los recursos humanos dentro de las áreas en proceso de integración,
conviene aprovechar los compromisos que derivan de la constitución de
mercados comunes. En particular aquellos destinados a crear mecanismos
de convergencia de las políticas sociales (migratorias, de seguridad
social, y de formación humana) que serán examinados en la próxima sección.