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Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

Seminário Internacional: Emprego e Desenvolvimento Tecnológico no Mercosul

Florianópolis, Brasil
Canto da Ilha Hotel
29 a 30 de Setembro de 1998

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Conclusiones referidas a la situación latinoamericana

 

1. Efectos sociales de la ampliación del mercado en los acuerdos tipo A

El principal vínculo entre los aspectos económicos y sociales de la integración regional se verifica a través de la creación de oportunidades de empleo. Partiendo del tema del empleo pueden irse derivando fácilmente los aspectos vinculados a la calidad, la productividad y los ingresos que se derivan de diferentes tipos de ocupaciones, así como los niveles de pobreza y los grados de concentración distributivas asociados a una dada estructura ocupacional. El concepto de empleo (y el de trabajo a él subyacente) se formula de manera amplia incluyendo también las ocupaciones de trabajadores independientes, y de aquellos que desempeñan funciones ejecutivas y empresariales.

En este contexto cabe formularse el siguiente interrogante: de qué manera la integración regional de las economías de América Latina puede acrecentar las oportunidades de empleo con productividad, calificación e ingresos superiores al promedio nacional de los países que se integran?

La única manera de compatibilizar el crecimiento de la productividad media del trabajo con el crecimiento del empleo es a través del crecimiento lo suficientemente rápido del producto global. Por ejemplo, si para solucionar en un plazo previsible los problemas de desocupación y subocupación el empleo debe crecer al 3% anual y la productividad media del trabajo está creciendo al 2% anual, entonces el producto deberá expandirse anualmente a una tasa que es aproximadamente la suma de las dos anteriores (en torno al 5%). A su vez el crecimiento del producto depende del ritmo de acumulación de capital y de la disponibilidad de los recursos humanos requeridos para una adecuada utilización de la tecnología disponible.

La integración regional de las economías latinoamericanas contribuye al crecimiento de la inversión: a)creando un mercado interno de mayor tamaño lo que permite a los empresarios e inversionistas productivos reducir los costos unitarios medios mediante el aprovechamiento de economías de escala y especialización; b) mejorando las condiciones de competencia y "contestabilidad" de los mercados internos que se integran; c) reduciendo las rentas monopólicas asociadas a mercados protegidos y de menor tamaño; d) creando áreas naturales de integración entre economías geográficamente cercanas; y e) aumentando la rentabilidad de inversiones que conjugan productividades de economías desarrolladas con salarios de economías subdesarrolladas. El punto e) de la enumeración anterior merece una consideración algo más detenida.

La combinación de productividades propias de las economías desarrolladas con salarios de economías en desarrollo como las latinoamericanas, permite aprovechar costos unitarios medios inferiores a los de productos similares en los centros industriales. Esta posibilidad se ha ido manifestando a medida que se propagan las tecnologías de la información y el proceso de globalización que ellas están posibilitando. Nótese que la competitividad superior que deriva de combinar salarios locales que son más bajos que en las naciones desarrolladas, con productividades laborales equivalentes a las de aquellos centros industriales, es una ventaja también aprovechada para capturar mercados externos por parte de las propias empresas transnacionales que operan, por ejemplo, en las zonas procesadoras de exportaciones (maquiladoras). Lo que interesa a estas empresas no es necesariamente el mercado interno del mercado ampliado, sino las ventajas que derivan de la localización en el área de costos locales más bajos.

Respecto de las oportunidades de empleo que el proceso de integración va generando, si el objetivo es crear suficientes oportunidades de empleo con productividad e ingresos superiores a la media, el papel del "mercado interno" del área integrada resulta crucial. Nótese que este "mercado interno" es la suma de los mercados nacionales de los países miembros ampliado con las exportaciones que recíprocamente se envían unos a otros. La constitución de áreas naturales de integración determina que el comercio entre países limítrofes sea un componente muy importante en la expansión del mercado ampliado. Los datos disponibles parecen ratificar esta tendencia. Nótese, además, que la proporción más alta del empleo total en América Latina se genera en actividades orientadas a dicho mercado interno ampliado, y corresponde a las empresas medianas, pequeñas, y "micro", con especial referencia a las que operan en la esfera de los servicios. Es posible que parte de las actividades de esas empresas constituya formas indirectas de empleo generado por las exportaciones de bienes y servicios hacia "afuera" del área integrada, pero la gran mayoría de oportunidades ocupacionales se explica por la expansión de la demanda interna. Sin embargo los empleos que se generan en estas empresas y actividades han sido tradicionalmente, de baja productividad e ingresos.

La apertura de los años noventa parece estar configurando una forma de dualismo en que las grandes empresas nacionales y transnacionales que se mueven en los circuitos globalizados de la producción contribuyen en alto grado a la generación de productividades muy altas y crecientes en actividades productoras de bienes orientadas tanto a la demanda interna (caso de las automotrices del MERCOSUR) como a la externa (minería, agricultura, máquila, etc.). La contribución de estas empresas productoras de bienes a las exportaciones totales de las áreas integradas es muy alta, pero su contribución al empleo total muy moderada.

Párrafo aparte merece la proliferación de actividades transnacionales en las ramas de servicios de las economías latinoamericanas. Muchas de estas actividades (hotelería, banca, comida rápida, centros comerciales (malls), seguros, empresas de seguridad, fondos de pensiones y jubilaciones, supermercados, representaciones comerciales de productos "de marca") son compatibles con establecimientos de escala mediana o pequeña que se van propagando, junto con la expansión del mercado interno al área integrada, en un círculo virtuoso en que la expansión del mercado induce la expansión de este tipo de inversiones las que, a su turno contribuyen a seguir expandiendo el mercado.

Cabría sugerir la hipótesis de que este tipo de transferencia internacional de capitales y tecnología puede, ser a largo plazo, la más creadora de empleos, precisamente por estar localizada en el ámbito de los servicios, por estar dirigida al mercado interno, y por admitir escalas medianas y pequeñas. Cabría entonces sugerir la conveniencia de iniciar estudios orientados a determinar cual es la incidencia de estas actividades en el empleo global, y cómo se han visto estimuladas por los procesos de integración subregional.

Recuérdese que el crecimiento del producto global puede verse, de manera aproximativa como la suma del crecimiento del empleo y de la productividad del trabajo. Se trata de lograr entonces, un tipo de crecimiento del producto que conjugue simultáneamente un crecimiento del empleo superior al de la oferta de trabajo, con un crecimiento de la productividad media capaz de arrastrar a parte de los estratos más bajos en términos de productividad e ingresos.

En resumen, la integración regional de las economías latinoamericanas favorece de dos maneras principales el crecimiento del producto y del empleo. Primero posibilita la creación de áreas naturales de integración estimulando la rentabilidad de las inversiones allí localizadas que se dirigen al mercado interior, cuya expansión permite un mejor aprovechamiento de las reducciones de costos unitarios derivados tanto de economías de escala y especialización, como de la combinación de productividades "desarrolladas" con salarios "subdesarrollados". Y segundo, al crear condiciones para expandir el mercado interno (sobre bases totalmente compatibles con el estilo abierto del desarrollo actual) favorece las oportunidades económicas de las empresas medianas y pequeñas (nacionales y extranjeras) y de las microempresas (fundamentalmente nacionales) cuya contribución al empleo total especialmente en el área de los servicios es decisiva.

Por último el pleno aprovechamiento de las oportunidades de empleo que derivan de la integración regional de las economías latinoamericanas, requiere avanzar hacia la constitución de mercados comunes. En dicho estadio del proceso de integración es posible asignar de manera más eficiente los recursos humanos disponibles y lograr una productividad más alta en la formación de nuevo capital humano.

Para lograr máxima eficiencia en la asignación y calificación de los recursos humanos dentro de las áreas en proceso de integración, conviene aprovechar los compromisos que derivan de la constitución de mercados comunes. En particular aquellos destinados a crear mecanismos de convergencia de las políticas sociales (migratorias, de seguridad social, y de formación humana) que serán examinados en la próxima sección.

 

 

 


 

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