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Estrategias complementarias
Para que la formación y los servicios de
apoyo al empleo se consoliden como una herramienta de equidad y
promuevan una verdadera igualdad de condiciones y oportunidades
entre las personas, se hace necesario diseñar e implementar
metodologías, acciones específicas y asignar los recursos
para atender las situaciones diferenciadas de partida de las distintas
poblaciones y para contribuir a revertirlas. La incorporación
de la perspectiva de género y equidad social - uno de los
criterios rectores de este modelo- permite identificar las discriminaciones
y factores que operan detrás de la distribución desigual
de oportunidades y recursos que impiden o dificultan el acceso y
permanencia a un "trabajo decente" y a una formación
profesional de calidad. Así como su índole es diversa
pero interrelacionada, los modos y estrategias de abordaje y resolución
para revertirlas deberían ser igualmente diversos y contextualizados.
Tradicionalmente, las políticas de empleo
y formación han acudido a subsidios o becas para compensar
estas diferencias de partida; mayoritariamente, se los ha concebido
como un instrumento adicional y se los ha administrado de forma
estandarizada. En el marco del modelo se ha revisado este mecanismo
y se propone sustituirlo por este componente dirigido a diseñar
e implementar un conjunto de respuestas (metodologías y acciones)
y/o contribuciones diversas - de carácter pedagógico,
económico, cultural u organizacional- que, atendiendo a las
desigualdades del punto de partida, permitan facilitar el ingreso
y la permanencia de las personas en situación de desventaja
social y económica, en los procesos formativos, mejoren su
empleabilidad y contribuyan a incrementar la equidad de oportunidades.
Estas respuestas pueden también constituirse
en herramientas didácticas para el desarrollo de competencias
de empleabilidad cuando se trabajan integradas al proyecto ocupacional
y en diálogo con la articulación con el entorno productivo
y social. La propuesta es que los apoyos sean definidos por las
propias personas de acuerdo a sus necesidades reales y diferenciadas
y desde la búsqueda colectiva y solidaria a la solución
de problemas. Se logra así el fortalecimiento de las competencias
de resolución de problemas, negociación, articulación
de recursos, empoderamiento, constitución de redes, etc.
Por ejemplo, al trabajar desde un taller de Proyecto
Ocupacional se abren espacios para que las personas sean escuchadas
desde sus deseos y necesidades y no desde "nuestra oferta de
subsidio", aunque este responda a nuestra mejor intención.
Además de escucharlas, por ejemplo, se puede convocarlas
a decidir en qué y cómo van a invertir el subsidio;
así estaremos desarrollando una estrategia pedagógica
para fortalecer competencias de autogestión y de toma de
decisiones, para aprender a valorar la diversidad y la complementación,
etc. Por otra parte se estará siendo coherente con la proclama
de formar para la participación: muchas veces nos quedamos
en el enunciado del principio y no damos alternativas reales de
participación en el propio proceso formativo.
Esta concepción impulsa el trabajo con el
entorno local y las posibilidades que éste ofrece para resolver
las necesidades y expectativas de los participantes. Conduce a la
coordinación de recursos con las políticas pasivas
de empleo (seguro de desempleo, mecanismos de transferencia de ingreso,
etc.), los servicios sociales disponibles en el territorio (guarderías,
centro de salud, etc.) así como con otras instancias comprometidas
con la generación o apoyo al empleo (apoyo a micro y pequeñas
empresas, entidades crediticias, etc.). La implementación
de un sistema de estrategias complementarias es un mensaje claro
de que hay dimensiones de la empleabilidad que deben ser resueltas
mediante estrategias colectivas.
La definición de las estrategias se puede
realizar tanto desde las necesidades de las personas como desde
la propia política de formación, desde el desarrollo
local, desde las demandas de sectores productivos específicos,
para combatir la segmentación horizontal y vertical de género,
etc. por lo que se aplican tanto a programas de formación
profesional y técnica como a programas de emergencia, de
combate a la pobreza, de reconversión productiva, de promoción
de la equidad, etc.
Por ello, este componente puede concretarse mediante:
- por la entidad de formación de la zona
a través de acuerdos con otras instancias e instituciones
en el marco de una modalidad de gestión multiactoral.
- un programa, proyecto o beneficio en el marco
de las políticas pasivas de empleo
- la ejecución directa de un centro de empleo
a nivel territorial apelando a las políticas pasivas, a
la articulación con los gobiernos locales y/ o la comunidad
para financiar o co-gestionar los diferentes apoyos.
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