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Fecha de actualización:
23/06/2009

 

 

 

Día Internacional de la Mujer
8 de marzo de 2001
Declaración del Director General de la OIT, Juan Somavía

Comunicado de prensa

La OIT observa que se han alcanzado progresos, pero subraya que sigue existiendo una barrera invisible para las mujeres

En el día de hoy rendimos tributo a las mujeres. Rendimos homenaje a las pioneras, que en los primeros años del siglo XX, se atrevieron a exigir el derecho de voto, el derecho a condiciones de trabajo decentes y el derecho a la protección de la maternidad. Rendimos homenaje a todos aquellos que crearon el Día Internacional de la Mujer en 1910 para galvanizar el apoyo a los derechos de la mujer y a los movimientos sufragistas. También rendimos homenaje a las mujeres y a los hombres que hoy en día siguen luchando por conseguir la igualdad de género.

La Organización Internacional del Trabajo está comprometida con esta causa. La igualdad de género es un objetivo y un catalítico para hacer realidad nuestro ideal más importante: proporcionar trabajo decente para las mujeres y los hombres en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad.

Desde 1919 hemos tratado de mejorar la situación de las mujeres en el trabajo. A pesar de que los resultados obtenidos distan de ser perfectos, hemos influido en la legislación laboral de casi todos los países, hemos impulsado la iniciativa empresarial de las mujeres e incentivado los sistemas de seguridad y protección social.

Una parte importante de nuestro trabajo es lo que hacemos en el plano local. Nuestra presencia en las distintas regiones nos mantiene informados y atentos frente a diversas realidades.

El 8 de marzo es el día en que celebramos en todo el mundo los logros alcanzados y evaluamos el camino que aún nos queda por recorrer. Hoy hemos decidido centrarnos en los "techos invisibles" que constituyen uno de los problemas críticos que claman por un cambio importante.

Entendemos por «techos invisibles» los obstáculos artificiales e invisibles que impiden que las mujeres lleguen a ocupar altos puestos ejecutivos. Pero también hay un problema de «piso pegajoso». Este término describe las fuerzas que retienen a las mujeres en la base de la pirámide económica.

Nuestras investigaciones y análisis indican que la discriminación más fuerte se da allí donde se ejerce más poder. Cuanto más se asciende mayor es la diferencia de género:

- Las mujeres ocupan entre un 1 y un 3 por ciento de los puestos ejecutivos más altos de las empresas más grandes del mundo. En el caso de las mujeres que también experimentan discriminación racial, este porcentaje es aún más bajo.
- Sólo 8 jefes de Estado o de Gobierno son mujeres y sólo 21 mujeres ocupan el segundo cargo gubernamental.
- Sólo el 13,4 por ciento de los parlamentarios de todo el mundo son mujeres.
- Sólo un 1 por ciento de los dirigentes sindicales son mujeres, a pesar de que las mujeres constituyen casi el 40 por ciento de los miembros de esos sindicatos.

Los datos demuestran que las mujeres cuentan con las calificaciones y la experiencia laboral necesarias para asumir responsabilidades en el más alto nivel. Sin embargo, el problema radica en la lentitud que hay en alcanzar una masa crítica de mujeres en las posiciones de influencia más elevadas.

A menudo las causas de esta situación se pueden encontrar en la manera en que está organizado el propio trabajo y en los formidables retos a que tienen que hacer frente las mujeres y los hombres para conciliar sus obligaciones laborales y familiares — sobre todo con las crecientes presiones y la inseguridad de la economía mundializada de hoy en día.

El resultado de ello es una persistente segregación laboral — "empleos para hombres" y "empleos para mujeres". Esto es injusto e ineficiente. Incluso los países nórdicos más exitosos siguen padeciendo importantes niveles de segregación laboral. Para agravar este problema, a los llamados empleos para mujeres a menudo se les asigna un valor más bajo en el mercado laboral. Incluso en los campos en los que predominan las mujeres, tales como los de la salud y la educación, los hombres suelen ocupar los cargos para los que se requieren «más calificaciones», «de más responsabilidad» y mejor remunerados.

Las diferencias de remuneración entre los trabajadores y las trabajadoras sigue siendo causa de preocupación. Este año es el 50.º aniversario de la adopción del Convenio de la OIT sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100). Hasta la fecha, 150 países lo han ratificado. Sin embargo, las diferencias de remuneración persisten en todos los países y estas diferencias son de entre un 10 y un 30 por ciento.

Las diferencias en los puestos de dirección y las diferencias de remuneración son dos manifestaciones obvias de las maneras diferentes en que los hombres y las mujeres dedican tiempo a su trabajo y a las cuestiones familiares. Los estudios demuestran que las mujeres, en promedio, trabajan horarios más prolongados que los hombres en casi todos los países. Las mujeres siguen realizando la mayor parte del trabajo no remunerado.

Entonces, ¿qué se puede hacer para acelerar el acceso de las mujeres a los escalones más elevados de la toma de decisiones?

En primer lugar, debemos convencernos de que es posible hacer progresos más rápidos. Por ejemplo, en los Estados Unidos, el número de mujeres ejecutivas en altas posiciones que figuran en la lista Fortune 500 se mas que duplicó con creces en sólo tres años (de 2,4 por ciento en 1996 a 5,1 por ciento en 1999). Y en nuestro nuevo libro se señalan otros ejemplos positivos en las empresas, los gobiernos y los sindicatos.

Debemos seguir explicando cómo y por qué la igualdad de género es importante para el crecimiento económico y el bienestar de las familias. Para ser eficaces, las organizaciones y las empresas deberán depender cada vez más de una combinación equilibrada de atributos «masculinos» y «femeninos» en todos los niveles.

Para que haya un cambio importante debemos:

- diversificar las ocupaciones para las mujeres y los hombres;
- fomentar una mayor repartición de las responsabilidades familiares;
- innovar con estrategias de recursos humanos y presupuestarias de probada eficacia;
- cultivar y fomentar el talento empresarial de las mujeres.

La lección que hay que extraer de todo ello es que si queremos que las empresas y las organizaciones sigan siendo competitivas, no podemos desperdiciar el talento de las mujeres. Esta no es sólo la opción más correcta, sino también la más inteligente.

El hecho de trabajar juntos — con los gobiernos, las organizaciones de empleadores, los sindicatos, la sociedad civil y la familia de la ONU — demuestra nuestra determinación por ayudar a desmantelar estos "techos invisibles", dentro de nuestra casa y en los mercados de trabajo mundiales y nacionales.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que han contribuido a las celebraciones del 8 de marzo en colaboración con los organismos de las Naciones Unidas de todo el mundo.

¡Feliz día de la mujer!

 

 

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