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Comunicado de prensa Invitación y programa (en inglés) GINEBRA (Noticias de la OIT) Las mujeres han pagado un precio muy alto en los conflictos que han sacudido muchos lugares del mundo, como Rwanda, Bosnia, Kosovo y Afganistán, en el pasado decenio. Con objeto de hacer hincapié tanto en la gran cantidad de mujeres y niñas que han sufrido situaciones extremadamente difíciles como en su capacidad para superar las adversidades, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ha sumado al ACNUR en la organización de un evento especial el viernes 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer 2002. Intervendrán en el acto el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Ruud Lubbers. Tres mujeres Zlata Filipovic (de Bosnia), Latifa Rohina Sadat y Chékéba Hachemi (ambas de Afganistán) compartirán con los asistentes las experiencias que han vivido en situaciones de conflicto. Las mujeres y los niños representan cerca del 75 por ciento de las poblaciones de refugiados que generan los "disturbios civiles" o las "luchas internas". El informe* de la OIT sobre cuestiones de género y conflictos armados, publicado en marzo de 2001, da a conocer crudas estadísticas de la guerra y complejas estrategias de supervivencia adoptadas por mujeres obligadas a afrontar enormes peligros. En el caso de las mujeres, la guerra y los conflictos conllevan un miedo especial; su temor va más allá de la muerte, las heridas y la destrucción de sus hogares. El destino a menudo les ha deparado violaciones, torturas, esclavitud sexual o económica y relaciones o matrimonios forzados. La pérdida de sus maridos, familia e ingresos es su maldición. Según el informe de la OIT, la naturaleza indefinida de los conflictos recientes ha ampliado la magnitud de la violencia. A diferencia de las guerras anteriores, que consistían en combates bien delimitados entre ejércitos nacionales, los conflictos actuales no sólo abarcan países o comunidades enteros, sino que han alcanzado un nivel de brutalidad sin precedentes contra los no combatientes. Durante el genocidio que tuvo lugar en Rwanda en 1994, de 250.000 a 500.000 mujeres y niñas algunas de tan sólo cinco años de edad fueron sometidas a torturas, abusos físicos y violaciones. La organización no gubernamental Women for Women International asegura que, además de los traumas emocionales y físicos causados por las violaciones, muchas mujeres dieron a luz hijos de sus violadores y otras muchas sufrieron problemas ginecológicos y enfermedades de transmisión sexual como el SIDA. De acuerdo con la OIT, se estima que entre 20.000 y 50.000 mujeres han sido violadas en Bosnia, en donde algunas veces los ataques han servido para aterrorizar a las comunidades y asaltar la identidad étnica. En un estudio realizado por la OIT en Afganistán se señala que es evidente que el abuso de los derechos humanos de las mujeres forma parte de un panorama mucho más amplio que se ha ido perfilando a lo largo de 23 años de conflicto. En el informe se observa que, como resultado de la viudedad y los desplazamientos, ahora hay más mujeres al frente de los hogares, mientras que la ausencia de los hombres durante largos períodos para participar en las luchas ha motivado que las mujeres adopten nuevas esferas de responsabilidad. Además, el acceso a los servicios de atención de salud y a la educación y formación profesional en los campamentos de refugiados (en algunos casos) ha propiciado un cambio de actitud y aspiraciones. Notas biográficas sobre las tres oradoras participantes en el acto especial que se celebrará el 8 de marzo de 2002 con motivo del Día Internacional de la Mujer Zlata Filipovic Zlata, de 21 años, empezó a escribir un
diario en septiembre de 1991, poco antes de cumplir 11 años. En él describió con gran
emotividad la vida en Sarajevo cuando la ciudad fue atacada. Latifa Rohina Sadat Latifa nació en Kabul en 1980 en el seno de
una familia afgana culta de clase media, liberal y religiosa al mismo tiempo. Cuando era
adolescente, le interesaba la moda y el cine, le gustaba salir con sus amigos y deseaba
ser periodista. Chékéba Hachemi Chékéba, de 27 años, participa en labores
humanitarias en Afganistán desde 1996 y es la fundadora y presidenta de Afghanistan
Libre, una organización humanitaria que lucha por mejorar el acceso de las mujeres
afganas a la educación. Entre sus proyectos, cabe citar la construcción y restauración
de escuelas, así como la creación de talleres de alfabetización para mujeres adultas.
Vive en Francia desde que abandonó Afganistán con 10 años.
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