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Fecha de actualización:
23/06/2009

 

 

 

Gestionando la igualdad

La dimensión de género en la formación y en las relaciones laborales
Sara Silveira (*)

 

4.- La evolución de la formación de mujeres en América Latina

En la última mitad del siglo, y en especial en las dos últimas décadas, en la región y en los países se transitaron – con dispar intensidad - distintos enfoques y se implementaron diferentes programas y acciones según el objetivo fuera el abordaje directo de la pobreza femenina, la promoción y mejoramiento de la participación en la formación profesional y técnica de las mujeres o la búsqueda de igualdad de oportunidades y el incremento de la equidad entre hombres y mujeres en el empleo y la formación. Estos enfoques y objetivos además han estado enmarcados y condicionados por la evolución de las tendencias, conceptualizaciones y percepciones globales y regionales con relación al paradigma de desarrollo económico y social, al papel y aporte de las mujeres en el mismo, a los derechos de las mujeres y al propio concepto de género, etc.

Así, el modelo de crecimiento de los años 50 se caracterizó por un enfoque asistencialista para abordar los problemas de las mujeres, basado en la priorización de su rol reproductivo. A fines de los 60 y principios de los 70, el fracaso de las políticas de modernización trajo aparejado un mayor reconocimiento del rezago social de las mujeres, se comenzaron a revisar las relaciones al interior del hogar y tímidamente el aporte de las mujeres al desarrollo, Se asiste al enfoque desarrollista y es el comienzo de las acciones correctivas para superar las brechas que separaban a hombres y mujeres que, mayoritariamente, también terminaron adoptando una perspectiva de asistencia social. A principio de los 80, adquieren relevancia los enfoques de "eficiencia", por un lado y de "empoderamiento y autonomía", por otro. El primero considera que los costos y beneficios que conlleva la participación igualitaria de las mujeres en el desarrollo debían ser considerados como del propio proceso de desarrollo y el segundo, reconociendo los cambios logrados por la lucha histórica de las mujeres, apunta a fortalecer y ampliar su autonomía y su autosuficiencia. Los 90 agregan el fenómeno de la globalización que ha gestado nuevas oportunidades y nuevas vulnerabilidades. Se ha ido, por tanto, evolucionando desde un enfoque que hacía hincapié en las necesidades, especialmente de las mujeres pobres, hacia el criterio de un desarrollo para todos desde la perspectiva de los derechos humanos y, por ende, las mujeres han dejado de ser beneficiarias pasivas de las políticas de desarrollo para ser reconocidas como participantes activas con derecho a acceder en condiciones de igualdad a sus beneficios. Así, la Cumbre Social de 1995, señala las relaciones entre las políticas para erradicar la pobreza y todas las otras medidas para eliminar la discriminación y promover la participación y el establecimiento de relaciones armoniosas entre hombres y mujeres

Desde ya que el sistema de formación profesional en la región ha ido reflejando este proceso Ha tenido una importante y larga generación de intervenciones de carácter remedial, asistencialistas, de apoyo o involucramiento directo con los esfuerzos de alfabetización y encuadrados en una educación para adultos que no incorporaba el trabajo productivo y, para las mujeres, enfatizaba la planificación familiar, la atención de salud y la capacitación en manualidades, economía del hogar, etc. A partir de los 70, el constante aumento de la pobreza y el desempleo femenino, comenzó a llamar la atención sobre las actividades productivas y la generación de ingreso de las mujeres aunque seguían siendo considerados como secundarios. Se asiste al auge de acciones de formación y apoyo al trabajo por cuenta propia y microempresarial, aunque, mayoritariamente, sin tomar en cuenta su factibilidad y sustentabilidad económica y humana. Las instituciones de formación comienzan a proyectarse hacia el suministro de formación informal para los sectores pobres, formación comunitaria, formación de autoayuda, etc., y allí se concentran mayoritariamente las mujeres.

En los 80, comienzan a emerger programas específicos de formación profesional y técnica para mujeres y sobre el final de la década ponen su énfasis en la participación de las áreas no tradicionales, articulándose con el objetivo de instrumentar a las mujeres para actividades microempresariales y también para diversificar sus posibilidades de acceso a empleos mejor remunerados. Gracias a la intervención de la OIT recuperando experiencias en Asia, Filipinas y Africa, a comienzos de los 90, y a partir de un trabajo de investigación en 9 instituciones nacionales de formación profesional, se identificaron los principales problemas de la participación femenina, las áreas de segregación y discriminación y se comenzó a trabajar en la formulación de programas y estrategias que abordaran globalmente la temática y cuyo objetivo fue mejorar la equidad de género. Este trabajo se extendió y profundizó al punto que en 1994 se había logrado involucrar a 15 instituciones.

En los últimos años, la revolución tecnológica y científica y su impacto en el mundo del trabajo así como las transformaciones en la administración, gestión e institucionalidad de la formación afectaron estos avances pero también han impulsado una reconceptualización de las políticas y estrategias de género de la formación y especialmente, han dejado una alerta especial respecto a la sostenibilidad de las acciones las que se han visto fuertemente cuestionadas en todos aquellos casos que se apoyaban en financiamiento externos y acabaron junto con el financiamiento o se derivaban de programas específicos que, al finalizar, no lograron ser apropiados por las instituciones o se quedaron sin la inscripción institucional necesaria para ser continuados.

A continuación se presentan a título de ejemplo algunas experiencias y programa que testimonian los diversos enfoques y caminos transitados

Proyectos específicos para mujeres

1) El Proyecto Educación-Trabajo-Producción para la Población Femenina en Areas Rurales y Urbanas Marginales (EDUMUJER) iniciado en 1990 fue ejecutado por el Ministerio de Educación Pública, a través de la Dirección General de Educación Técnica y la Dirección General de Adultos de Costa Rica. Participaron los Institutos Técnico-profesionales de educación Comunitaria (IPEC) y los Institutos de Educación Técnico-Profesional. Su objetivo fue hacer efectivos los derechos a la educación técnica y capacitación de las mujeres, en particular de los sectores rural y urbano marginal. Desde el punto de vista operacional, se distinguen dos fases: la primera estuvo dedicada a la organización de Empresas Femeninas Asociativas (EFAC) para lo cual se encaró un proceso de desarrollo comunitario y otro de educación instrumental y de capacitación para llegar a la identificación, formulación e implementación de actividades productivas en localidades seleccionadas. Con el apoyo del IPEC, INA, Centro Nacional para el Desarrollo de la Mujer y la Familia y la Universidad de Costa Rica se realizaron las acciones de capacitación y también mediante articulación institucional se instalaron los servicios de apoyo requeridos por las mujeres adultas para poder insertarse. El resultado de este proceso fue la implementación de diversas microempresas y acuerdos para que una ONG continuara con la capacitación, asistencia técnica y dotación de créditos.

La segunda fase, se destinó a la operacionalización de Unidades Productivas Didácticas en Colegios Técnicos Profesionales, con el objetivo de desarrollar una modalidad didáctica de la educación técnica que conjugara teoría, capacitación técnica, producción y administración empresarial con enfoque de género. Estas unidades actuaron en la revisión curricular, la capacitación, el desarrollo de un programa de orientación vocacional y otro de evaluación . Su logro fue poner en funcionamiento 10 Unidades Didácticas las que se fueron desmembrando luego de la finalización del proyecto.

2) El Programa de Capacitación Laboral para Mujeres Jefas de Hogar de Chile es coordinado por el SERNAM (Servicio Nacional de la Mujer), ejecutado por los Municipios y cuenta con la participación de diversas instituciones del Estado, entre la que se destaca el SENCE. Iniciado en 1992 con carácter de piloto, a partir de 1994, inicia un proceso de expansión paulatina en comunas distribuidas en todas las regiones del país.

El PMJH contó en sus inicios, con una amplia voluntad política que se expresó no sólo en términos del presupuesto sino también en la existencia de plazos adecuados para efectivamente diseñar un modelo piloto, evaluar y posteriormente poner en marcha el programa regular.

El objetivo general es aumentar la capacidad económica de las Mujeres Jefas de Hogar, mejorar su calidad de vida y la de los miembros de su familia, para así poner fin a cualquier tipo de discriminación que les afecte.

En términos de objetivos específicos:

  • Desarrollar capacidades, habilidades y destrezas de las mujeres participantes para facilitar su acceso y desempeño en el mercado laboral.
  • Ampliar y diversificar sus opciones laborales a través de la capacitación en oficios no tradicionales y del apoyo a iniciativas de trabajo independiente.
  • Incentivar la creación de mecanismos de acercamiento entre la demanda laboral y las mujeres del Programa que requieren un cambio en su situación laboral.
  • Ampliar y consolidar redes institucionales de apoyo en los ámbitos de salud y cuidado infantil.

Sus líneas de acción son:

  • Laboral: Formación para el Trabajo (Equipo Municipal), Capacitación Laboral e Intermediación Laboral para el trabajo Asalariado (SENCE), Apoyo al Trabajo Independiente (Fosis), Nivelación de Educación Básica y Media (Mineduc, Municipios)
  • Acceso a la Salud
  • Cuidado Infantil
  • Asistencia Judicial

La Línea Laboral constituye una entre otras líneas de acción. Sin embargo, dada la relevancia del trabajo en la superación de la pobreza de las mujeres y sus hogares, ella ocupa una posición central en el diseño del Programa.

Los productos que se esperan son mujeres que han sido egresadas del Programa de formación y capacitación, con capacidades sociales y técnicas para desempeñarse en el mundo laboral y con autonomía personal. Se espera que las mujeres conozcan sus derechos y utilicen las redes institucionales existentes. Su forma de gestión y metodología enfatiza:

La integralidad, expresada en el desarrollo de cinco líneas de acción paralelas y complementarias (capacitación laboral, cuidado infantil, vivienda, salud y atención legal); así como la articulación de recursos de distintos sectores del aparato público.

La doble focalización, entendida como orientación hacia los grupos sociales más vulnerables (las Mujeres Jefas de Hogar pobres) y la determinación territorial de áreas de concentración de pobreza.

La participación, que supone a la mujer como sujeto de las políticas y no sólo como beneficiarias de estas.

Y el carácter descentralizado del Programa en el diseño del proyecto, su ejecución municipal y la coordinación de recursos públicos y privados a nivel local, regional y nacional.

El Universo total del Programa es de 245.000 mujeres y la cobertura alcanzada (1998) es de 37.000 mujeres en 86 Comunas a lo largo del país, representando algo más del 8% de las mujeres jefas de hogar y de núcleo que se encuentran bajo la línea de pobreza. Se espera una cobertura de 63.000 mujeres al año 2001.

El Programa se implementa preferentemente en comunas urbanas, con más de 30.000 habitantes, de manera que presenten concentración de jefatura femenina bajo línea de pobreza.

Se trata del Programa más completo e integral que se ha desarrollado en la región y entre sus principales logros se destacan.

i) el alto grado de institucionalización que se traduce en el involucramiento permanente de varios ministerios junto a una gestión descentralizada que involucra a los municipios

ii) la generación de políticas multisectoriales para facilitar la inserción laboral

3) El Programa Mujeres Adolescentes de la Unión Europea y del Consejo de Integración Social (CIS), se desarrolló en Costa Rica, Honduras y Nicaragua durante los años 1997 y 1998. El CIS ostentó la representación oficial regional, con la función de garantizar el impacto político de las acciones en ese nivel. Y, en cada país el proyecto tuvo un organismo nacional de tutela, el cual actuó como contraparte nacional del Programa: el Centro Mujer y Familia en Costa Rica; el Instituto Nacional de la Mujer, en Nicaragua; y la Junta Nacional de Bienestar Social, en Honduras. En cada país participaron múltiples Organismos gubernamentales y no gubernamentales en la ejecución de las distintas acciones.

Las mujeres adolescentes y jóvenes de barrios urbanos marginales, fueron las destinatarias y las protagonistas de los Proyectos y actividades de este Programa. Dos fueron las líneas prioritarias de acción: la prevención del riesgo social y la capacitación técnica de estas adolescentes.

En el programa se identificaron las siguientes prioridades metodológicas: fortalecimiento de la sociedad civil; impulso al desarrollo de políticas públicas; implementación de alternativas múltiples y complementarias en las comunidades, fortalecimiento de agentes de intervención y poderes locales; y énfasis en la sinergia e interconexión entre subproyectos, con otros Programas de la Unión Europea y sistemas diversos de cooperación, para dotar al Programa de una mayor proyección.

Como enfoque metodológico, el Programa abordó la problemática de las adolescentes desde una perspectiva de género, desde el respeto a los derechos humanos, y desde la construcción de su ciudadanía emergente; acompañando un proceso de concientización de las propias mujeres que les permita valorizar su imagen; combinar acercamientos psicológicos, antropológicos y sociológicos para lograr la mayor integralidad; promoviendo la atención a todos los actores que rodean a la adolescente; y respetando la autonomía y creatividad de los organismos participantes.

Los resultados han sido diversos según los países, destacándose:

      • El crecimiento obtenido en los aspectos de motivación y autoestima de las jóvenes.
      • El intercambio entre las jóvenes de distintos países; al interactuar las jóvenes desarrollaron lazos de identidad y trabajaron varias iniciativas en forma regional y establecieron redes para comunicación con el propósito de mantener sus programas y propiciar iniciativas;
      • El nivel elevado de participación en todas las actividades propiciadas por el PMA, la baja tasa de deserción que fue sólo del6 % (o sea de 1171 mujeres adolescentes y jóvenes que recibieron la formación sólo 70 hicieron abandono de ella)
      • el desarrollo de una amplísima base de datos a partir de la investigación diagnóstica en una muestra representativa de las empresas de todos los sectores de los tres países sobre posibilidades de empleo para mujeres adolescentes y requerimientos de formación
      • la continuidad del programa:
    • a nivel institucional: al retirarse el PMA, las propias IFP asumieron la de continuar la formación
    • a nivel político: el PMA logró estar en las agendas de los gobiernos de los países y recibir reconocimiento
    • a nivel regional y nacional: surgieron varios programas que prolongarán la labor del programa PMA, p.ej., Amor Joven, Construyendo Oportunidades, Educación Técnica y Profesional para Mujeres Jóvenes de Escasos Recursos Económicos

      Entre las lecciones aprendidas, se destaca:

      • Si bien se realizaron estudios sobre acceso al crédito y al mercado de trabajo, se requiere profundizar sobre alternativas económicas viables para una calidad de vida adecuada.
      • Las beneficiarias tenían expectativas de una capacitación más prolongada, con apoyo para obtener empleo y/o la puesta en marcha de una microempresa. Que no se cumplió o se hizo parcialmente.
      • El gran interés por el estudio entre las jóvenes en condición de pobreza debe ser apoyado con becas que les permitan contar con los medios mínimos para hacerlo posible.

Integración de la perspectiva de género en todas las actividades de un proyecto mixto

El Proyecto Camayagua de Educación para el Trabajo (POCET) de Honduras constituye una experiencia original de conjunción entre el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP) y la Secretaría de Educación Pública. Recibió ayuda internacional de la OIT, el PNUD y el Gobierno de Holanda. El grupo destinatario estuvo formado por habitante de comunidades rurales y semiurbanas, entre 15 y 49 años y se hizo un esfuerzo explícito por llegar a las mujeres, Sus actividades comenzaron en 1990 y en 5 años logró un promedio de participación de alrededor de 7.800 personas

Se planteó la necesidad de estrechar vínculos entre la educación formal y no formal con el trabajo, (partiendo de la convicción) que la educación formal responde sólo a una porción de la problemática educativa lo que conduce a que ambos sistemas deben reforzar su inclinación al trabajo y crear mecanismos internos de complementariedad.

La propuesta del POCET tiene especial pertinencia para el medio rural, prioritario en Honduras, el cual requiere apoyo educativo y tecnológico con clara orientación hacia sus trabajadores Entiende a la educación para el trabajo como un proceso permanente y continuo de educación no formal de adultos que, a partir de las características y necesidades de la población, proporciona los elementos formativos correspondientes para la incorporación del ser humano al trabajo productivo, con objeto de lograr su bienestar y contribuir en mejor forma al desarrollo comunitario.

La propuesta metodológica fue concebida en función de los adultos. De una práctica educativa de carácter remedial, el proyecto evolucionó hacia una educación funcional que respondiera a la situación y necesidades propias de los adultos, pasara por el entrenamiento vocacional para el empleo y, finalmente, desembocara en una educación para el desarrollo a través del trabajo.

La educación para el trabajo planteada por el POCET propone integrar los componente de alfabetización y educación básica con los de capacitación ocupacional y, al mismo tiempo, hacer que los procesos educativos fructifiquen en trabajo productivo mediante la realización de actividades concretas y la constitución de asociaciones comunales o intercomunales de producción, de carácter autogestionario.

Su propósito fue contribuir al desarrollo de una nueva cultura de relaciones entre hombres y mujeres, basada en una mayor valoración y redistribución de sus tareas y también mejorar el acceso de las mujeres a las actividades productivas sustentables. La perspectiva de género se integró en los diferentes niveles del programa y tuvo un componente específico "Educación, trabajo y mujeres" destinado a diseñar estrategias e instrumentos y a formación del personal.

A nivel comunal, incluyó: a) medidas tendientes a facilitar la participación de las mujeres, tales como clases en horas y lugares convenientes y guarderías infantiles, b) concientización de los hombres; c) fortalecimiento de la autoestima de las mujeres y de su capacidad para actuar en publico, etc.; d) medidas de discriminación positiva para acceder al crédito, etc.

Obtuvo un aumento gradual de la participación de las mujeres que alcanzó al 35% del total (38% en educación general-instrumental y 33% en formación profesional). Las mujeres desarrollaron una gran variedad de actividades productivas y aumentó su participación en órganos ejecutivos comunales.

Mostró que en estos contextos la integración de las mujeres es forzosamente gradual y lenta y la necesidad de integrar la dimensión de género en todo el proceso de políticas.

Transversalización de la perspectiva de género y especificidad de acciones

1 ) El Programa regional "Promoción de la participación de las mujeres en la formación profesional y técnica en América Latina" se inició en 1991, por iniciativa del Centro Internacional de Formación de la OIT, el Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional (CINTERFOR), y el Departamento Regional de Trabajadoras de la OIT. Este programa empezó trabajando con nueve institutos nacionales de formación profesional (IFP) y posteriormente se amplió para abarcar a otros países de la misma región. La estructura integrada del programa contempla tres sectores prioritarios: el mercado de trabajo, el sistema de formación profesional y el entorno social, cultural y educativo.

Su objetivo fue ofrecer a gobiernos, instituciones y organizaciones un marco de referencia preciso para la elaboración de políticas y programas para la promoción de la participación femenina en el mercado laboral, en especial en las áreas no tradicionales, con alto contenido tecnológico y en el quehacer empresarial.

En principio tuvo dos grandes actividades:

  1. una investigación diagnóstica sobre los alcances de la presencia femenina en el mercado laboral y en la formación y sobre las condiciones, obstáculos y elementos favorecedores de esta participación;
  2. un curso de formación que se desarrolló en Turín para directivos de las entidades a los efectos de desarrollar y perfeccionar la planificación de la formación con perspectiva de género.

Como resultado de ambas actividades se desarrollaron planes de acción para ser llevados a cabo por los IFPs y destinados a:

  • promover y estimular programas para dar a las mujeres acceso a la formación profesional en áreas técnicas y no tradicionales;
  • suministrar a las mujeres orientación profesional para superar los estereotipos sociales y culturales y hacer hincapié en la oportunidad de capacitarse en áreas técnicas y trabajar por cuenta propia en pequeñas empresas;
  • impartir formación a los maestros y administradores de los IFP para incorporar la perspectiva de género en estas instituciones y empezar a reexaminar los programas de estudio y las técnicas y materiales didácticos, con el propósito de erradicar la discriminación por género del sistema de formación;
  • crear "unidades de coordinación" en los IFP para planificar, ejecutar, supervisar, coordinar y evaluar la aplicación de la perspectiva de género en la educación y la formación profesional;
  • suministrar guarderías infantiles y otros servicios de apoyo a las participantes.

Como consecuencia de esta actividad y su seguimiento más de una decena de países de la región desarrollaron acciones e implementaron políticas de igualdad de oportunidades. Entre estos países/instituciones se destacaron el CONET de Argentina, INATEC de Nicaragua, el INA de Costa Rica e INFOCAL de Bolivia. También es un logro fundamental de este programa la sistematización de referencia para la región sobre políticas y estrategias de formación.

2) Proyecto Piloto de "Capacitación Profesional de la Mujer" del INFOCAL- BOLIVIA. Se inició en 1992, en tres centros departamentales del eje central de Bolivia. La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, y contó con la cooperación financiera del gobierno de Holanda y con el asesoramiento técnico de CINTERFOR por lo que se inscribió en la conceptualización del Programa presentado arriba. Con anterioridad a este proyecto, el INFOCAL ofrecía cursos en el área de la confección textil y otros tradicionalmente femeninos, a los que asistían mujeres que representaban más o menos un 2% de la matrícula de la institución a nivel nacional. Un año después de iniciado el Programa el porcentaje de la matrícula femenina ascendió a un 30% aunque el porcentaje mayor se sitúo en los sectores tradicionalmente femeninos.

El trabajo se propuso crear un marco metodológico y conceptual desde la perspectiva de género, que posibilitara la promoción de mujeres en áreas no tradicionalmente femeninas fortaleciendo las áreas tradicionales, a través de su revisión y adecuación a los niveles tecnológicos requeridos.

Como una línea de acción, en la estrategia de capacitación, se propuso un trabajo que oferte una formación integral para la mujer, donde se considere como parte de la capacitación los talleres de género, los módulos sociolaborales y los cursos de nivelación. Se impartieron cursos de nivelación para las mujeres que optaron por cursos en áreas no tradicionalmente femeninas, asimismo se dictaron cursos de lenguaje y matemáticas para aquella mujeres de todas las áreas que requerían instrumentos básicos. En La Paz se dictaron además cursos de gestión y administración de pequeñas empresas para grupos de mujeres con aptitudes para el autoempleo o la conformación de empresas solidarias.

La población participante estuvo constituida por mujeres de bajos recursos e instrucción, lo que condicionó el tipo de demanda de capacitación. Este problema determinó que el programa en su segunda fase promoviera el ingreso de mujeres con mayores niveles de instrucción de modo de mejorar la permanencia en los cursos de mayor duración, sin posibilidades de acceder a la instrucción universitaria, y básicamente a trabajadores de las empresas que aportan al INFOCAL. Asimismo el proyecto ofertaba cursos modulares con fases sucesivas y diferenciadas de capacitación para adultas, con responsabilidades en el hogar y en la crianza de niños y de acuerdo a sus diferentes grados educativos y aptitudes.

Abarcó, en sus 4 años de gestión, un total de 22.624 beneficiarios/as, de los/as cuales el 69 % (15.688) fueron mujeres y el 31% (6.938) fueron varones, llegando a egresar 13.288 (el 86 %) de las mujeres y 3.711 (el 53%) de los varones. Impartió 1.064 cursos de los cuales el 55% (584) correspondieron a áreas tradicionalmente femeninas; el 22% (238) a cursos no tradicionales y el 22 % (242) fueron en áreas nuevas . De un total de 15.688 mujeres inscritas en las 9 Fundaciones del país, 11.456 (el 73%) se inscribieron en de cursos en áreas tradicionales; 939 (el 6 %) en cursos no tradicionales y 3.293 (el 21 %) se capacitó en áreas nuevas.

Sus principales logros fueron:

  1. la institucionalización de la política de derechos e igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. aprobada por el Directorio Nacional y los Directorios Departamentales sobre la política.
  2. Las funciones y responsabilidad de una Coordinadora a cargo del Programa de Género están integradas en el organigrama de recursos humanos y en el trabajo cotidiano de la Fundación a nivel nacional y se han integrado los objetivos del programa a la planificación de cada centro.
  3. La sistematización de la información estadística por sexo, es actualmente en la Fundación un logro del Programa, que permite contar con datos por género.
  4. El personal de la institución está adecuadamente preparado. La Fundación INFOCAL ofrece un programa de capacitación de personal donde se han integrado módulos de genero que se imparten cada año y de acuerdo a las necesidades de cada región.
  5. La oferta de capacitación a mujeres ha ido cambiando y se ha ampliado en el curso del desarrollo del Programa. A su vez, los esfuerzos por incorporar a las mujeres en áreas no tradicionalmente femeninas y la consiguiente ampliación de la oferta de capacitación hacia nuevas ramas se han ido acomodando en gran medida a las demandas y a las exigencias del mercado de trabajo.
  6. El grupo meta está informado y participa en el Programa . La promoción a nivel nacional se ha realizado a través de medios de comunicación escrita y oral, mediante visitas a colegios y centros donde de concentran mujeres por diferentes motivos. y se ha establecido vínculos con entidades y organismos no gubernamentales, que prestan servicios crediticios, de asistencia técnica, etc.

3) Programa Regional para el Fortalecimiento de la Formación Profesional y Técnica de Mujeres de Bajos Ingresos en América Latina - FORMUJER

Se ha iniciado a fines de 1998 y es coordinado y supervisado técnicamente por CINTERFOR/OIT, con financiamiento BID y co-ejecutado por el Ministerio de Trabajo de la Argentina, el INFOCAL de Bolivia y el INA de Costa Rica. Recoge especialmente la sistematización sobre políticas y estrategias lograda con el Programa regional "Promoción de la participación de las mujeres en la formación profesional y técnica en América Latina" y busca dar respuesta a los nuevos desafíos y lineamientos de la política de formación a nivel regional y mundial. Tiene el propósito de apoyar la contribución femenina al desarrollo y sumarse a los esfuerzos de reducción de la pobreza mediante el mejoramiento y el incremento de la productividad y las oportunidades de empleo para las mujeres de bajos ingresos de la región.

Sus objetivos específicos están dirigidos a:

1) Fortalecer la calidad, pertinencia y equidad de género de la educación técnico-profesional de la región.

2) Generar condiciones favorables para la participación igualitaria de la mujer en la formación técnica-profesional.

3) Ajustar la oferta de capacitación y formación a las demandas actuales del mercado de trabajo;

4) Elevar el nivel técnico de las mujeres así como las gamas de opciones de formación que se le ofrecen;

5) Diseminar los modelos y metodologías desarrollados en toda la región latinoamericana.

La población-meta está compuesta por mujeres en edad de trabajar, preferentemente subempleadas, desempleadas, trabajadoras por cuenta propia, temporeras e inactivas, con bajos ingresos familiares y escasa calificación profesional y jefas de hogar. Pero, como consecuencia de las acciones de modernización, mejoramiento metodológico y fortalecimiento de la capacidad institucional para la atención y abordaje de la formación e inserción laboral de las mujeres que se propone, se espera que los beneficios de su ejecución alcancen a la totalidad de los destinatarios de la formación, sus familias, el sistema de formación profesional y el sector privado empresarial.

Ante la convicción de que, en un escenario cambiante y complejo, la apuesta debe ser a lograr una integración estructural de la dimensión de género que sobreviva a los enfoques organizacionales más coyunturales y que trascienda a la institución involucrada, el proyecto pedagógico de FORMUJER ha adoptado las siguientes estrategias:

      • Enfoque integrador y sistémico: con inclusión del mayor número de factores intervinientes y especialmente atento a estimular en las instituciones el desarrollo de las articulaciones, aprovechando y complementando todas las disposiciones, experiencias e instrumentos ya desarrollados para incorporarles el enfoque de género. De igual modo, se ofrecerá a las instituciones, metodologías e instrumentos que -siendo desarrollados por FORMUJER para atender las singularidades y necesidades de las mujeres- incrementarán al mismo tiempo la capacidad técnica y de innovación de la institución. A título de ejemplo pueden señalarse el dejar instalado en las instituciones de formación un sistema de orientación ocupacional y vocacional válido para todos los educandos y en el que se apela y actúa articuladamente con todas las entidades y/o fuentes de información disponibles en el país o dejar formados metodólogos curriculares en el enfoque de competencia, lo que implica entre otros aspectos desarrollar mecanismos de articulación estrechísima con el sector productivo.
      • Desarrollo de experiencias pilotos nacionales: la ejecución de acciones en tres países permite probar, validar y evaluar metodologías y estrategias en situaciones diversas pero con una unidad de criterio y de objetivos estratégicos y metodológicos lo que genera desarrollo incremental y conduce a la sistematización permanente
      • Actuación en un doble escenario, nacional y regional: como otra manifestación del enfoque integrador, FORMUJER otorga un rol preponderante a la recuperación permanente de experiencias, metodologías y herramientas ya probadas y desarrolladas a nivel regional y mundial en forma tal de avanzar colectivamente, dar continuidad a los esfuerzos y a lo ya aprendido, maximizar y compartir recursos, siempre enriqueciéndose de la comparación internacional. La pertenencia a CINTERFOR/OIT se constituye en el elemento clave para viabilizar esta retroalimentación entre países, instituciones y protagonistas de la formación profesional: faculta la circulación e intercambio de información, la participación en las actividades de asistencia técnica generadas por CINTERFOR, por la OIT o por cualquiera de las múltiples entidades asociadas así como el acceso a asesoramiento y consulta con los principales centros de generación de conocimiento o con especialistas en la materia.
      • Promoción de un nuevo modelo de gestión: cuyos presupuestos son a) la flexibilidad para recuperar y adaptar las prácticas, fortalezas y peculiaridades institucionales; b) la articulación y complementariedad no sólo entre los cuatro países participantes sino con otras organizaciones internacionales, nacionales y locales afines; c) la coordinación y concertación de objetivos y estrategias para asegurar la sostenibilidad y promover la innovación metodológica y herramental y d) el multiprotagonismo para estimular la participación de empresarios, sindicatos, actores comunitarios y beneficiarias/os.

El logro de los objetivos planteados se ha de alcanzar a través de la ejecución de dos Subprogramas con los que se busca articular y potenciar las acciones específicas de revisión curricular, capacitación, sensibilización y articulación con los sectores productivos con el análisis y transmisión de las experiencias internacionales en programas de entrenamiento y educación en forma tal de obtener la elaboración y amplia difusión de metodologías, insumos e instrumentos específicos elaborados por el Programa en los ámbitos nacionales y regionales. (índice)

 

 Desafíos y lineamientos actuales para una política de formación con perspectiva de género

 

 

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