4.- La
evolución de la formación de mujeres en América Latina
En la última mitad del siglo, y en
especial en las dos últimas décadas, en la región y en los países se
transitaron con dispar intensidad - distintos enfoques y se implementaron
diferentes programas y acciones según el objetivo fuera el abordaje
directo de la pobreza femenina, la promoción y mejoramiento de la participación
en la formación profesional y técnica de las mujeres o la búsqueda de
igualdad de oportunidades y el incremento de la equidad entre hombres
y mujeres en el empleo y la formación. Estos enfoques y objetivos además
han estado enmarcados y condicionados por la evolución de las tendencias,
conceptualizaciones y percepciones globales y regionales con relación
al paradigma de desarrollo económico y social, al papel y aporte de
las mujeres en el mismo, a los derechos de las mujeres y al propio concepto
de género, etc.
Así, el modelo de crecimiento de
los años 50 se caracterizó por un enfoque asistencialista para abordar
los problemas de las mujeres, basado en la priorización de su rol reproductivo.
A fines de los 60 y principios de los 70, el fracaso de las políticas
de modernización trajo aparejado un mayor reconocimiento del rezago
social de las mujeres, se comenzaron a revisar las relaciones al interior
del hogar y tímidamente el aporte de las mujeres al desarrollo, Se asiste
al enfoque desarrollista y es el comienzo de las acciones correctivas
para superar las brechas que separaban a hombres y mujeres que, mayoritariamente,
también terminaron adoptando una perspectiva de asistencia social. A
principio de los 80, adquieren relevancia los enfoques de "eficiencia",
por un lado y de "empoderamiento y autonomía", por otro. El
primero considera que los costos y beneficios que conlleva la participación
igualitaria de las mujeres en el desarrollo debían ser considerados
como del propio proceso de desarrollo y el segundo, reconociendo los
cambios logrados por la lucha histórica de las mujeres, apunta a fortalecer
y ampliar su autonomía y su autosuficiencia. Los 90 agregan el fenómeno
de la globalización que ha gestado nuevas oportunidades y nuevas vulnerabilidades.
Se ha ido, por tanto, evolucionando desde un enfoque que hacía hincapié
en las necesidades, especialmente de las mujeres pobres, hacia el criterio
de un desarrollo para todos desde la perspectiva de los derechos humanos
y, por ende, las mujeres han dejado de ser beneficiarias pasivas de
las políticas de desarrollo para ser reconocidas como participantes
activas con derecho a acceder en condiciones de igualdad a sus beneficios.
Así, la Cumbre Social de 1995, señala las relaciones entre las políticas
para erradicar la pobreza y todas las otras medidas para eliminar la
discriminación y promover la participación y el establecimiento de relaciones
armoniosas entre hombres y mujeres
Desde ya que el sistema de formación
profesional en la región ha ido reflejando este proceso Ha tenido una
importante y larga generación de intervenciones de carácter remedial,
asistencialistas, de apoyo o involucramiento directo con los esfuerzos
de alfabetización y encuadrados en una educación para adultos que no
incorporaba el trabajo productivo y, para las mujeres, enfatizaba la
planificación familiar, la atención de salud y la capacitación en manualidades,
economía del hogar, etc. A partir de los 70, el constante aumento de
la pobreza y el desempleo femenino, comenzó a llamar la atención sobre
las actividades productivas y la generación de ingreso de las mujeres
aunque seguían siendo considerados como secundarios. Se asiste al auge
de acciones de formación y apoyo al trabajo por cuenta propia y microempresarial,
aunque, mayoritariamente, sin tomar en cuenta su factibilidad y sustentabilidad
económica y humana. Las instituciones de formación comienzan a proyectarse
hacia el suministro de formación informal para los sectores pobres,
formación comunitaria, formación de autoayuda, etc., y allí se concentran
mayoritariamente las mujeres.
En los 80, comienzan a emerger programas
específicos de formación profesional y técnica para mujeres y sobre
el final de la década ponen su énfasis en la participación de las áreas
no tradicionales, articulándose con el objetivo de instrumentar a las
mujeres para actividades microempresariales y también para diversificar
sus posibilidades de acceso a empleos mejor remunerados. Gracias a la
intervención de la OIT recuperando experiencias en Asia, Filipinas y
Africa, a comienzos de los 90, y a partir de un trabajo de investigación
en 9 instituciones nacionales de formación profesional, se identificaron
los principales problemas de la participación femenina, las áreas de
segregación y discriminación y se comenzó a trabajar en la formulación
de programas y estrategias que abordaran globalmente la temática y cuyo
objetivo fue mejorar la equidad de género. Este trabajo se extendió
y profundizó al punto que en 1994 se había logrado involucrar a 15 instituciones.
En los últimos años, la revolución
tecnológica y científica y su impacto en el mundo del trabajo así como
las transformaciones en la administración, gestión e institucionalidad
de la formación afectaron estos avances pero también han impulsado una
reconceptualización de las políticas y estrategias de género de la formación
y especialmente, han dejado una alerta especial respecto a la sostenibilidad
de las acciones las que se han visto fuertemente cuestionadas en todos
aquellos casos que se apoyaban en financiamiento externos y acabaron
junto con el financiamiento o se derivaban de programas específicos
que, al finalizar, no lograron ser apropiados por las instituciones
o se quedaron sin la inscripción institucional necesaria para ser continuados.
A continuación se presentan a título
de ejemplo algunas experiencias y programa que testimonian los diversos
enfoques y caminos transitados
Proyectos específicos para mujeres
1) El Proyecto Educación-Trabajo-Producción
para la Población Femenina en Areas Rurales y Urbanas Marginales (EDUMUJER)
iniciado en 1990 fue ejecutado por el Ministerio de Educación Pública,
a través de la Dirección General de Educación Técnica y la Dirección
General de Adultos de Costa Rica. Participaron los Institutos Técnico-profesionales
de educación Comunitaria (IPEC) y los Institutos de Educación Técnico-Profesional.
Su objetivo fue hacer efectivos los derechos a la educación técnica
y capacitación de las mujeres, en particular de los sectores rural y
urbano marginal. Desde el punto de vista operacional, se distinguen
dos fases: la primera estuvo dedicada a la organización de Empresas
Femeninas Asociativas (EFAC) para lo cual se encaró un proceso de desarrollo
comunitario y otro de educación instrumental y de capacitación para
llegar a la identificación, formulación e implementación de actividades
productivas en localidades seleccionadas. Con el apoyo del IPEC, INA,
Centro Nacional para el Desarrollo de la Mujer y la Familia y la Universidad
de Costa Rica se realizaron las acciones de capacitación y también mediante
articulación institucional se instalaron los servicios de apoyo requeridos
por las mujeres adultas para poder insertarse. El resultado de este
proceso fue la implementación de diversas microempresas y acuerdos para
que una ONG continuara con la capacitación, asistencia técnica y dotación
de créditos.
La segunda fase, se destinó a la
operacionalización de Unidades Productivas Didácticas en Colegios Técnicos
Profesionales, con el objetivo de desarrollar una modalidad didáctica
de la educación técnica que conjugara teoría, capacitación técnica,
producción y administración empresarial con enfoque de género. Estas
unidades actuaron en la revisión curricular, la capacitación, el desarrollo
de un programa de orientación vocacional y otro de evaluación . Su logro
fue poner en funcionamiento 10 Unidades Didácticas las que se fueron
desmembrando luego de la finalización del proyecto.
2) El Programa de Capacitación
Laboral para Mujeres Jefas de Hogar de Chile es coordinado por el SERNAM
(Servicio Nacional de la Mujer), ejecutado por los Municipios y cuenta
con la participación de diversas instituciones del Estado, entre la
que se destaca el SENCE. Iniciado en 1992 con carácter de piloto, a
partir de 1994, inicia un proceso de expansión paulatina en comunas
distribuidas en todas las regiones del país.
El PMJH contó en sus inicios, con
una amplia voluntad política que se expresó no sólo en términos del
presupuesto sino también en la existencia de plazos adecuados para efectivamente
diseñar un modelo piloto, evaluar y posteriormente poner en marcha el
programa regular.
El objetivo general es aumentar la
capacidad económica de las Mujeres Jefas de Hogar, mejorar su calidad
de vida y la de los miembros de su familia, para así poner fin a cualquier
tipo de discriminación que les afecte.
En términos de objetivos específicos:
- Desarrollar capacidades, habilidades
y destrezas de las mujeres participantes para facilitar su acceso
y desempeño en el mercado laboral.
- Ampliar y diversificar sus opciones
laborales a través de la capacitación en oficios no tradicionales
y del apoyo a iniciativas de trabajo independiente.
- Incentivar la creación de mecanismos
de acercamiento entre la demanda laboral y las mujeres del Programa
que requieren un cambio en su situación laboral.
- Ampliar y consolidar redes institucionales
de apoyo en los ámbitos de salud y cuidado infantil.
Sus líneas de acción son:
- Laboral: Formación para el Trabajo
(Equipo Municipal), Capacitación Laboral e Intermediación Laboral
para el trabajo Asalariado (SENCE), Apoyo al Trabajo Independiente
(Fosis), Nivelación de Educación Básica y Media (Mineduc, Municipios)
- Acceso a la Salud
- Cuidado Infantil
- Asistencia Judicial
La Línea Laboral constituye una entre
otras líneas de acción. Sin embargo, dada la relevancia del trabajo
en la superación de la pobreza de las mujeres y sus hogares, ella ocupa
una posición central en el diseño del Programa.
Los productos que se esperan son
mujeres que han sido egresadas del Programa de formación y capacitación,
con capacidades sociales y técnicas para desempeñarse en el mundo laboral
y con autonomía personal. Se espera que las mujeres conozcan sus derechos
y utilicen las redes institucionales existentes. Su forma de gestión
y metodología enfatiza:
La integralidad, expresada
en el desarrollo de cinco líneas de acción paralelas y complementarias
(capacitación laboral, cuidado infantil, vivienda, salud y atención
legal); así como la articulación de recursos de distintos sectores del
aparato público.
La doble focalización, entendida
como orientación hacia los grupos sociales más vulnerables (las Mujeres
Jefas de Hogar pobres) y la determinación territorial de áreas de concentración
de pobreza.
La participación, que supone
a la mujer como sujeto de las políticas y no sólo como beneficiarias
de estas.
Y el carácter descentralizado
del Programa en el diseño del proyecto, su ejecución municipal y
la coordinación de recursos públicos y privados a nivel local, regional
y nacional.
El Universo total del Programa es
de 245.000 mujeres y la cobertura alcanzada (1998) es de 37.000 mujeres
en 86 Comunas a lo largo del país, representando algo más del 8% de
las mujeres jefas de hogar y de núcleo que se encuentran bajo la línea
de pobreza. Se espera una cobertura de 63.000 mujeres al año 2001.
El Programa se implementa preferentemente
en comunas urbanas, con más de 30.000 habitantes, de manera que presenten
concentración de jefatura femenina bajo línea de pobreza.
Se trata del Programa más completo
e integral que se ha desarrollado en la región y entre sus principales
logros se destacan.
i) el alto grado de institucionalización
que se traduce en el involucramiento permanente de varios ministerios
junto a una gestión descentralizada que involucra a los municipios
ii) la generación de políticas multisectoriales
para facilitar la inserción laboral
3) El Programa Mujeres Adolescentes
de la Unión Europea y del Consejo de Integración Social (CIS),
se desarrolló en Costa Rica, Honduras y Nicaragua durante los años 1997
y 1998. El CIS ostentó la representación oficial regional, con la función
de garantizar el impacto político de las acciones en ese nivel. Y, en
cada país el proyecto tuvo un organismo nacional de tutela, el cual
actuó como contraparte nacional del Programa: el Centro Mujer y Familia
en Costa Rica; el Instituto Nacional de la Mujer, en Nicaragua; y la
Junta Nacional de Bienestar Social, en Honduras. En cada país participaron
múltiples Organismos gubernamentales y no gubernamentales en la ejecución
de las distintas acciones.
Las mujeres adolescentes y jóvenes
de barrios urbanos marginales, fueron las destinatarias y las protagonistas
de los Proyectos y actividades de este Programa. Dos fueron las líneas
prioritarias de acción: la prevención del riesgo social y la capacitación
técnica de estas adolescentes.
En el programa se identificaron las
siguientes prioridades metodológicas: fortalecimiento de la sociedad
civil; impulso al desarrollo de políticas públicas; implementación de
alternativas múltiples y complementarias en las comunidades, fortalecimiento
de agentes de intervención y poderes locales; y énfasis en la sinergia
e interconexión entre subproyectos, con otros Programas de la Unión
Europea y sistemas diversos de cooperación, para dotar al Programa de
una mayor proyección.
Como enfoque metodológico, el Programa
abordó la problemática de las adolescentes desde una perspectiva de
género, desde el respeto a los derechos humanos, y desde la construcción
de su ciudadanía emergente; acompañando un proceso de concientización
de las propias mujeres que les permita valorizar su imagen; combinar
acercamientos psicológicos, antropológicos y sociológicos para lograr
la mayor integralidad; promoviendo la atención a todos los actores que
rodean a la adolescente; y respetando la autonomía y creatividad de
los organismos participantes.
Los resultados han sido diversos
según los países, destacándose:
Integración de la perspectiva
de género en todas las actividades de un proyecto mixto
El Proyecto Camayagua de
Educación para el Trabajo (POCET) de Honduras constituye una
experiencia original de conjunción entre el Instituto Nacional de Formación
Profesional (INFOP) y la Secretaría de Educación Pública. Recibió ayuda
internacional de la OIT, el PNUD y el Gobierno de Holanda. El grupo
destinatario estuvo formado por habitante de comunidades rurales y semiurbanas,
entre 15 y 49 años y se hizo un esfuerzo explícito por llegar a las
mujeres, Sus actividades comenzaron en 1990 y en 5 años logró un promedio
de participación de alrededor de 7.800 personas
Se planteó la necesidad de estrechar
vínculos entre la educación formal y no formal con el trabajo, (partiendo
de la convicción) que la educación formal responde sólo a una porción
de la problemática educativa lo que conduce a que ambos sistemas deben
reforzar su inclinación al trabajo y crear mecanismos internos de complementariedad.
La propuesta del POCET tiene especial
pertinencia para el medio rural, prioritario en Honduras, el cual requiere
apoyo educativo y tecnológico con clara orientación hacia sus trabajadores
Entiende a la educación para el trabajo como un proceso permanente y
continuo de educación no formal de adultos que, a partir de las características
y necesidades de la población, proporciona los elementos formativos
correspondientes para la incorporación del ser humano al trabajo productivo,
con objeto de lograr su bienestar y contribuir en mejor forma al desarrollo
comunitario.
La propuesta metodológica fue concebida
en función de los adultos. De una práctica educativa de carácter remedial,
el proyecto evolucionó hacia una educación funcional que respondiera
a la situación y necesidades propias de los adultos, pasara por el entrenamiento
vocacional para el empleo y, finalmente, desembocara en una educación
para el desarrollo a través del trabajo.
La educación para el trabajo planteada
por el POCET propone integrar los componente de alfabetización y educación
básica con los de capacitación ocupacional y, al mismo tiempo, hacer
que los procesos educativos fructifiquen en trabajo productivo mediante
la realización de actividades concretas y la constitución de asociaciones
comunales o intercomunales de producción, de carácter autogestionario.
Su propósito fue contribuir al desarrollo
de una nueva cultura de relaciones entre hombres y mujeres, basada en
una mayor valoración y redistribución de sus tareas y también mejorar
el acceso de las mujeres a las actividades productivas sustentables.
La perspectiva de género se integró en los diferentes niveles del programa
y tuvo un componente específico "Educación, trabajo y mujeres"
destinado a diseñar estrategias e instrumentos y a formación del personal.
A nivel comunal, incluyó: a) medidas
tendientes a facilitar la participación de las mujeres, tales como clases
en horas y lugares convenientes y guarderías infantiles, b) concientización
de los hombres; c) fortalecimiento de la autoestima de las mujeres y
de su capacidad para actuar en publico, etc.; d) medidas de discriminación
positiva para acceder al crédito, etc.
Obtuvo un aumento gradual de la participación
de las mujeres que alcanzó al 35% del total (38% en educación general-instrumental
y 33% en formación profesional). Las mujeres desarrollaron una gran
variedad de actividades productivas y aumentó su participación en órganos
ejecutivos comunales.
Mostró que en estos contextos la
integración de las mujeres es forzosamente gradual y lenta y la necesidad
de integrar la dimensión de género en todo el proceso de políticas.
Transversalización de la perspectiva
de género y especificidad de acciones
1 ) El Programa regional
"Promoción de la participación de las mujeres en la formación profesional
y técnica en América Latina" se inició en 1991, por iniciativa
del Centro Internacional de Formación de la OIT, el Centro Interamericano
de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional (CINTERFOR),
y el Departamento Regional de Trabajadoras de la OIT. Este programa
empezó trabajando con nueve institutos nacionales de formación profesional
(IFP) y posteriormente se amplió para abarcar a otros países de la misma
región. La estructura integrada del programa contempla tres sectores
prioritarios: el mercado de trabajo, el sistema de formación profesional
y el entorno social, cultural y educativo.
Su objetivo fue ofrecer a gobiernos,
instituciones y organizaciones un marco de referencia preciso para la
elaboración de políticas y programas para la promoción de la participación
femenina en el mercado laboral, en especial en las áreas no tradicionales,
con alto contenido tecnológico y en el quehacer empresarial.
En principio tuvo dos grandes actividades:
- una investigación diagnóstica
sobre los alcances de la presencia femenina en el mercado laboral
y en la formación y sobre las condiciones, obstáculos y elementos
favorecedores de esta participación;
- un curso de formación que se desarrolló
en Turín para directivos de las entidades a los efectos de desarrollar
y perfeccionar la planificación de la formación con perspectiva de
género.
Como resultado de ambas actividades
se desarrollaron planes de acción para ser llevados a cabo por los IFPs
y destinados a:
- promover y estimular programas
para dar a las mujeres acceso a la formación profesional en áreas
técnicas y no tradicionales;
- suministrar a las mujeres orientación
profesional para superar los estereotipos sociales y culturales y
hacer hincapié en la oportunidad de capacitarse en áreas técnicas
y trabajar por cuenta propia en pequeñas empresas;
- impartir formación a los maestros
y administradores de los IFP para incorporar la perspectiva de género
en estas instituciones y empezar a reexaminar los programas de estudio
y las técnicas y materiales didácticos, con el propósito de erradicar
la discriminación por género del sistema de formación;
- crear "unidades de coordinación"
en los IFP para planificar, ejecutar, supervisar, coordinar y evaluar
la aplicación de la perspectiva de género en la educación y la formación
profesional;
- suministrar guarderías infantiles
y otros servicios de apoyo a las participantes.
Como consecuencia de esta actividad
y su seguimiento más de una decena de países de la región desarrollaron
acciones e implementaron políticas de igualdad de oportunidades. Entre
estos países/instituciones se destacaron el CONET de Argentina, INATEC
de Nicaragua, el INA de Costa Rica e INFOCAL de Bolivia. También es
un logro fundamental de este programa la sistematización de referencia
para la región sobre políticas y estrategias de formación.
2) Proyecto Piloto de "Capacitación
Profesional de la Mujer" del INFOCAL- BOLIVIA. Se inició
en 1992, en tres centros departamentales del eje central de Bolivia.
La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, y contó con la cooperación financiera
del gobierno de Holanda y con el asesoramiento técnico de CINTERFOR
por lo que se inscribió en la conceptualización del Programa presentado
arriba. Con anterioridad a este proyecto, el INFOCAL ofrecía cursos
en el área de la confección textil y otros tradicionalmente femeninos,
a los que asistían mujeres que representaban más o menos un 2% de la
matrícula de la institución a nivel nacional. Un año después de iniciado
el Programa el porcentaje de la matrícula femenina ascendió a un 30%
aunque el porcentaje mayor se sitúo en los sectores tradicionalmente
femeninos.
El trabajo se propuso crear un marco
metodológico y conceptual desde la perspectiva de género, que posibilitara
la promoción de mujeres en áreas no tradicionalmente femeninas fortaleciendo
las áreas tradicionales, a través de su revisión y adecuación a los
niveles tecnológicos requeridos.
Como una línea de acción, en la estrategia
de capacitación, se propuso un trabajo que oferte una formación integral
para la mujer, donde se considere como parte de la capacitación los
talleres de género, los módulos sociolaborales y los cursos de nivelación.
Se impartieron cursos de nivelación para las mujeres que optaron por
cursos en áreas no tradicionalmente femeninas, asimismo se dictaron
cursos de lenguaje y matemáticas para aquella mujeres de todas las áreas
que requerían instrumentos básicos. En La Paz se dictaron además cursos
de gestión y administración de pequeñas empresas para grupos de mujeres
con aptitudes para el autoempleo o la conformación de empresas solidarias.
La población participante estuvo
constituida por mujeres de bajos recursos e instrucción, lo que condicionó
el tipo de demanda de capacitación. Este problema determinó que el programa
en su segunda fase promoviera el ingreso de mujeres con mayores niveles
de instrucción de modo de mejorar la permanencia en los cursos de mayor
duración, sin posibilidades de acceder a la instrucción universitaria,
y básicamente a trabajadores de las empresas que aportan al INFOCAL.
Asimismo el proyecto ofertaba cursos modulares con fases sucesivas y
diferenciadas de capacitación para adultas, con responsabilidades en
el hogar y en la crianza de niños y de acuerdo a sus diferentes grados
educativos y aptitudes.
Abarcó, en sus 4 años de gestión,
un total de 22.624 beneficiarios/as, de los/as cuales el 69 % (15.688)
fueron mujeres y el 31% (6.938) fueron varones, llegando a egresar 13.288
(el 86 %) de las mujeres y 3.711 (el 53%) de los varones. Impartió 1.064
cursos de los cuales el 55% (584) correspondieron a áreas tradicionalmente
femeninas; el 22% (238) a cursos no tradicionales y el 22 % (242) fueron
en áreas nuevas . De un total de 15.688 mujeres inscritas en las 9 Fundaciones
del país, 11.456 (el 73%) se inscribieron en de cursos en áreas tradicionales;
939 (el 6 %) en cursos no tradicionales y 3.293 (el 21 %) se capacitó
en áreas nuevas.
Sus principales logros fueron:
- la institucionalización de la
política de derechos e igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
aprobada por el Directorio Nacional y los Directorios Departamentales
sobre la política.
- Las funciones y responsabilidad
de una Coordinadora a cargo del Programa de Género están integradas
en el organigrama de recursos humanos y en el trabajo cotidiano de
la Fundación a nivel nacional y se han integrado los objetivos del
programa a la planificación de cada centro.
- La sistematización de la información
estadística por sexo, es actualmente en la Fundación un logro del
Programa, que permite contar con datos por género.
- El personal de la institución
está adecuadamente preparado. La Fundación INFOCAL ofrece un programa
de capacitación de personal donde se han integrado módulos de genero
que se imparten cada año y de acuerdo a las necesidades de cada región.
- La oferta de capacitación a mujeres
ha ido cambiando y se ha ampliado en el curso del desarrollo del Programa.
A su vez, los esfuerzos por incorporar a las mujeres en áreas no tradicionalmente
femeninas y la consiguiente ampliación de la oferta de capacitación
hacia nuevas ramas se han ido acomodando en gran medida a las demandas
y a las exigencias del mercado de trabajo.
- El grupo meta está informado y
participa en el Programa . La promoción a nivel nacional se ha realizado
a través de medios de comunicación escrita y oral, mediante visitas
a colegios y centros donde de concentran mujeres por diferentes motivos.
y se ha establecido vínculos con entidades y organismos no gubernamentales,
que prestan servicios crediticios, de asistencia técnica, etc.
3) Programa Regional para
el Fortalecimiento de la Formación Profesional y Técnica de Mujeres
de Bajos Ingresos en América Latina - FORMUJER
Se ha iniciado a fines de 1998 y
es coordinado y supervisado técnicamente por CINTERFOR/OIT, con financiamiento
BID y co-ejecutado por el Ministerio de Trabajo de la Argentina, el
INFOCAL de Bolivia y el INA de Costa Rica. Recoge especialmente la sistematización
sobre políticas y estrategias lograda con el Programa regional "Promoción
de la participación de las mujeres en la formación profesional y técnica
en América Latina" y busca dar respuesta a los nuevos desafíos
y lineamientos de la política de formación a nivel regional y mundial.
Tiene el propósito de apoyar la contribución femenina al desarrollo
y sumarse a los esfuerzos de reducción de la pobreza mediante el mejoramiento
y el incremento de la productividad y las oportunidades de empleo para
las mujeres de bajos ingresos de la región.
Sus objetivos específicos
están dirigidos a:
1) Fortalecer la calidad, pertinencia
y equidad de género de la educación técnico-profesional de la región.
2) Generar condiciones favorables
para la participación igualitaria de la mujer en la formación técnica-profesional.
3) Ajustar la oferta de capacitación
y formación a las demandas actuales del mercado de trabajo;
4) Elevar el nivel técnico de las
mujeres así como las gamas de opciones de formación que se le ofrecen;
5) Diseminar los modelos y metodologías
desarrollados en toda la región latinoamericana.
La población-meta está compuesta
por mujeres en edad de trabajar, preferentemente subempleadas, desempleadas,
trabajadoras por cuenta propia, temporeras e inactivas, con bajos ingresos
familiares y escasa calificación profesional y jefas de hogar. Pero,
como consecuencia de las acciones de modernización, mejoramiento metodológico
y fortalecimiento de la capacidad institucional para la atención y abordaje
de la formación e inserción laboral de las mujeres que se propone, se
espera que los beneficios de su ejecución alcancen a la totalidad de
los destinatarios de la formación, sus familias, el sistema de formación
profesional y el sector privado empresarial.
Ante la convicción de que, en un
escenario cambiante y complejo, la apuesta debe ser a lograr una integración
estructural de la dimensión de género que sobreviva a los enfoques organizacionales
más coyunturales y que trascienda a la institución involucrada, el proyecto
pedagógico de FORMUJER ha adoptado las siguientes estrategias: