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Fecha de actualización: 11/03/2009
Gestionando
la igualdad
LA SINDICALIZACIÓN DE LAS MUJERES TRABAJADORAS DE LA
MAQUILA
EQUIDAD DE
GENERO Y TRABAJO DE LA MUJER EN CENTROAMERICA
Janina Fernández, ATP Proyecto
Redevterm Women Maquila
Carolina Quinteros, Consultora del Proyecto
Proyecto para el Mejoramiento de las Condiciones
Laborales y de Vida de las Trabajadoras de la Maquila
OIT/Gobierno Real de los Países Bajos
3. LA
ORGANIZACION DE LAS Y LOS TRABAJADORES EN LA INDUSTRIA DE LA MAQUILA
TEXTIL EN CENTROAMERICA
La situación de los sindicatos ha
cambiado notablemente en los últimos años y varios factores han contribuido
para ello. La aplicación de políticas de ajuste y una nueva economía
marcada por la globalización, en la cual el actor principal del desarrollo
ya no es el estado sino el mercado, implican de suyo, un cambio importante
en las relaciones laborales (anteriormente definidas en torno al estado
y los espacios políticos y políticos partidarios) y, por tanto, en la
forma y los espacios de la acción sindical.
En este nuevo período, el estado
deja de ser el encargado de la asignación de recursos y de la distribución
del bienestar. Las tareas relacionadas con estos asuntos son delegadas
al mercado y, desde ese momento, cuestiones relacionadas con la protección
al empleo y a la población trabajadora, pasan a ser competencia del
mercado. Los sindicatos ven reducir sus márgenes de acción frente al
estado. Para éste, los sindicatos ya no constituyen interlocutores políticos
válidos y no se vuelve necesario establecer un nuevo pacto con ellos,
en tanto que es el mercado será quien decida la suerte de los y las
trabajadoras .El desarrollo se evaluará según la satisfacción de las
demandas del mercado y la competitividad dentro del contexto de la globalización.
Los sindicatos ven, pues, disminuir su papel como actores políticos,
que era el elemento que en el pasado le daba la capacidad de movilización.
Sin embargo, desde otro ángulo, esta situación podría de alguna manera,
presionar por la búsqueda de un movimiento sindical remozado por nuevas
prácticas de organización e incidencia en la mejoría de las condiciones
de trabajo y vida de las obreras y obreros de la maquila.
En años anteriores, el movimiento
sindical se incorporaba a las luchas populares y mezclaba sus demandas
económicas con las demandas políticas y sociales que exigían aquellos
momentos históricos. Antiguamente, los sindicatos se unían a las luchas
populares y a la acción de otras organizaciones sociales. Actualmente,
cuando se abren las posibilidades para un accionar sindical más autónomo
y más ubicado en el ámbito de la empresa, se da un movimiento inverso.
Ahora son las organizaciones sociales internacionales o nacionales (derechos
humanos, iglesias, organizaciones de mujeres,organizaciones para el
avance de la democracia)las que están entrando a lo laboral y diversas
organizaciones no sindicales se unen a los sindicatos en la defensa
de los derechos de los y las trabajadoras.
Por otro lado, la naturaleza transnacional
misma de la maquila insinúa la presencia de actores tanto dentro como
fuera de las fronteras centroamericanas: Los y las trabajadoras del
Norte que han sido o que pueden llegar a ser afectados y, por tanto,
de las organizaciones que les representan o que actúan en su nombre.
Así como los y las trabajadoras del Sur que se han incorporado al nuevo
estilo de producción y de las correspondientes organizaciones que les
representan y/o defienden.
En el caso del Sur, la presencia
masiva de mujeres jóvenes implica una población a la que los actores
laborales tradicionales - tales como los sindicatos - no están acostumbrados.
Las dificultades que éstas trabajadoras tienen para participar activamente
de la vida sindical no vienen solamente de la actitud antisindical de
los empresarios maquileros, ni de las condicionantes que como mujeres
sufren (doble jornada, sumisión a la jerarquía del compañero, discriminación,
etc.), que efectivamente son una barrera a cualquier intento de organización.
Cuentan, además, con limitaciones para lograr identificación con el
puesto de trabajo y con su condición de trabajadoras. Las jornadas de
trabajo excesivamente largas, la alta rotación laboral y la falta de
experiencias organizativas previas, complica el panorama para la formación
de una identidad obrera, en estas trabajadoras.
Algunos estudios realizados en el
área centroamericana muestran que las trabajadoras de las maquilas (especialmente
las más jóvenes), antes de verse a sí mismas como explotadas, se ven
a si mismas frente a la oportunidad que les brinda la maquila de experimentar
una situación de emancipación y de liberación contra la sujeción a las
autoridades patriarcales a las que se habían visto sujetas. El poder
adquisitivo que les dan los sueldos que reciben, les permiten cierto
nivel de independencia respecto a los padres o compañeros de vida.
En los estudios exploratorios que
se han realizado en centroamerica sobre la autopercepción de las trabajadoras
de la maquila se evidencia que el "ser operarias de una fábrica"
es valorado como una situación de trabajo mejor que el "ser empleada
doméstica".
"La maquila es un espacio
donde convergen diferentes tipos de mujeres, es un lugar donde podemos
encontrar un abanico de experiencias humanas y femeninas. La reunión
de diversidades, combinada con la independencia económica por el manejo
del dinero, puede ser la matriz donde se esté gestando otro modelo de
mujer cuyo perfil aún no alcanzamos a visualizar"
Este nuevo proletariado es mayoritariamente
muy joven : entre los 18 y 30 años; es mayoritariamente femenino, prácticamente
no tiene experiencias anteriores en el sector formal de la economía,
y si las tiene es en el mismo sector de la industria de la maquila,
aproximadamente en un 40% son madres jefes de hogar, su nivel de alfabetismo
es similar o incluso mayor que el de los hombres del mismo sector.
¿Quién podrá representar a este nuevo
proletariado? En este contexto, parecería como si la formación de conciencia
obrera es más factible para los y las trabajadoras con más años en la
fábrica y con mayor capacitación y/o especialización en ciertas tareas,
no fácilmente sustituibles. "Los y las trabajadoras jóvenes
conversan poco acerca de las condiciones de empleo y, en algunos casos,
muestran mayor identificación con la empresa y procuran explicitarla
frente a los supervisores".
Los sindicatos ciertamente han intentado
acercarse a esta población, con poco éxito, por cierto.
Según información preliminar de la
OIT, para 1999, en la región centroamericana existe un total de 881
empresas maquiladoras, de las cuales, solamente 57 tienen presencia
sindical (incluyendo aquí a algunos sindicatos que se encuentran en
acefalía). 28 de esos sindicatos se ubican en Honduras, 10 en Nicaragua,
4 en El Salvador, 15 en Costa Rica (aunque todos en acefalía) mientras
que en Guatemala no se encuentra ni un solo sindicato, para 1999. El
sindicalismo en la maquila de Centroamérica (exceptuando a Honduras)
no logra reunir ni siquiera al 0.5% de la población trabajadora de estas
fábricas.
Si restamos los sindicatos que se
encuentra acéfalos y que por tanto no operan en las empresas la suma
se reduce a 42 sindicatos activos en las 881 empresas existentes.
En materia de contratación colectiva
la situación es aún más preocupante, ya que con excepción de Honduras,
no existen actualmente contratos vigentes en ningún país centroamericano.
Según las organizaciones sindicales,
la violación al derecho de libertad de organización sindical, es una
de las más graves cometidas dentro de las maquiladoras. Es común la
práctica de despidos al menor indicio de organización sindical y las
empresas realizan acciones para impedir y/o dificultar la organización
sindical. Entre éstas se encuentran:
" Contratación de mano de obra
joven, con poca o nula experiencia organizativa gremial; el desarrollo
de programas de influencia psicológica ara evitar la organización
del trabajador en sindicatos; el uso de modalidades de contratación
temporal que facilita la no-renovación del contrato en cuanto la
empresa lo estime conveniente; la asignación de tareas más difíciles
y peor remuneradas a los/as trabajadores/as sindicalizados/as; y
la promoción de organizaciones solidaristas "
Los dirigentes mencionan, además,
la existencia de "listas negras", consistentes en los nombres
de aquellas personas que hubieran sido despedidas por razones sindicales
y que circulan entre los empresarios maquiladores, para evitar las contrataciones
en otras empresas. Los problemas para la organización sindical provienen
también de la falta de una fiscalización rigurosa por parte de los Ministerios
de Trabajo, así como la localización geográfica dispersa de las maquilas.
Sin embargo, en este problema influye
la falta de estrategias adecuadas al nuevo proletariado que se encuentra
en las maquiladoras, tal y como se mencionó anteriormente. Una evidencia
de la necesidad de hacerse preguntas sobre estas nuevas estrategias
es la resistencia de las mujeres a sindicalizarse no solo por la represión
patronal sino porque no visualizan claramente en qué medida la sindicalización
les será beneficiosa . En investigaciones hechas en Honduras (Centro
de Estudios de la Mujer Hondureña) se evidencia que las mujeres perciben
que sus "necesidades e intereses como mujeres no son prioritarios
en los sindicatos" . En este sentido es necesario conocer cuáles
son esas necesidades y esos intereses para lograr acercar a las trabajadoras
a las organizaciones sindicales.
La magnitud de los problemas laborales
de la maquila, las dificultades de los sindicatos para darles respuesta
y la presencia masiva de mujeres en este tipo de fábricas, han motivado
a que diversas organizaciones, tales como las de mujeres, pro derechos
humanos y religiosas que tradicionalmente no se habían ocupado de asuntos
laborales, se hayan volcado a esta área. Este fenómeno responde, además,
al incremento de la primacía que éstas han alcanzado en los últimos
años y a la evolución que las mismas han experimentado luego de los
años de la guerra. Estas organizaciones han formado espacios de acción
que se distancian en diferente grado de la acción sindical. Vale la
pena pues, conocer un poco sobre las formas de trabajo y la trayectoria
de algunas de estas organizaciones.
La relación entre sindicatos, organizaciones
de mujeres y de derechos humanos son bastante complejas. Por un lado,
ambas representan estilos diferentes de trabajo y de manera de ver los
problemas y las soluciones para los y las trabajadoras de la maquila.
Por otro, la presencia misma de actores no sindicales, cambia completamente
el estilo de las reivindicaciones laborales y cuestiona, indirectamente,
la suficiencia de las organizaciones laborales para tratar con estos
problemas. Los celos institucionales, las críticas a la capacidad de
representación "legítima" y los espacios de acción y competencias,
están a la orden del día y vuelven compleja y conflictiva la articulación
y la coordinación de esfuerzos.
Si ya es complicada la relación entre
los locales, en el momento que consideramos la presencia de organizaciones
del Norte, el panorama se vuelve aún más complejo.
Diversas organizaciones laborales
y sindicales de los EE.UU. y grupos de activistas, han emprendido campañas
enormes para llamar la atención de la opinión pública estadounidense
sobre el asunto de los sweatshops (talleres de sudor), en que
se elabora la ropa que consume la población. De hecho, el movimiento
anti-sweatshop es en ese país, representa el sector de mayor
actividad en los últimos años y las campañas organizadas por estudiantes
universitarios son el movimiento estudiantil más importante en varias
décadas, realizado sobre asuntos laborales.
El movimiento anti-sweatshop ha creado
algunos lazos con organizaciones sindicales y ONGs del Sur que están
vinculadas al tema de la maquila y se han realizado, de hecho, acciones
conjuntas en algunas oportunidades, aunque esta coordinación ha adquirido
diferentes connotaciones en cada país. Las acciones comenzaron en 1994,
cuando trabajadoras hondureñas fueron llevadas a testificar ante el
senado de los EE.UU. como parte de las primeras acciones de coordinación
entre organizaciones de los EE.UU. con otras locales. Sin embargo, la
primera campaña internacional con participación de actores sindicales
y no sindicales, así como sindicatos y activistas en los EE.UU., se
registra en 1995, cuando se presiono a la marca The Gap a responder
por el despido de cientos de sindicalistas de una maquila que trabajaba
para ellos en El Salvador.
Sin embargo, las relaciones entre
estos dos actores no son simétricas y no sólo por la disponibilidad
de recursos con que cada una de ellas cuenta. Las iniciativas vienen
casi todas de los países consumidores y no siempre, la opinión y los
intereses de las organizaciones de los países maquiladores son escuchados
y valorados.
Cierto que, generalmente, las organizaciones
solidarias de los países consumidores se transforman también en cooperantes
y es bastante conocido el hecho que el aspecto económico es fundamental
a la hora de medir fuerzas con otras instancias. Sin embargo, la asimetría
es mucho más profunda que esto. Hay que tomar en cuenta que las organizaciones
sindicales y de activistas de Norte, pertenecen a sociedades con mayor
tradición democrática, mayor desarrollo de las ciudadanías sociales
y políticas de sus habitantes, y una trayectoria más avanzada por parte
de la sociedad civil tendiente a la organización con base en intereses
y a la formación de demandas hacia el estado.
Las organizaciones de la mayoría
de los países centroamericanos por el contrario, son organizaciones
que recién han salido de procesos dictatoriales o de guerras civiles
ocasionadas, precisamente, por la falta de democracia y de espacios
de expresión, dificultades para la agregación de intereses en organizaciones
de la sociedad civil y problemas de representatividad de éstas organizaciones.
Esta asimetría tiene consecuencias
para las nuevas acciones y para la formación de los nuevos actores que
podrían estarse gestando, en el marco de las luchas reivindicativas
en la maquila. Obviamente, en el corto plazo las consecuencias más notorias
serán las relacionadas con la poca capacidad de respuesta y de propuesta
que las organizaciones locales tienen frente a los problemas de la maquila,
así como a la debilidad de las coaliciones que puedan establecerse entre
ellas y las del Norte.
Las acciones
Las acciones reivindicativas realizadas
en la maquila centroamericana pueden resumirse como sigue:
Acción sindical tradicional:
Acciones dirigidas a la empresa maquiladora y al Estado a través de
los Ministerios de Trabajo, o bien de paros y huelgas. Los actores
fundamentales son los sindicatos.
Campañas corporativas:Estrategias emprendidas para presionar a una transnacional para
que ésta se responsabilice por el trato recibido por la gente que
elabora sus productos, sean o no directamente contratados por éstas.
Puede ser realizada por sindicatos y/o organizaciones locales, pero
el sello distintivo es que involucra actores fuera de las fronteras
de los países maquiladores: sindicatos y/o organizaciones solidarias
y de activistas del Norte.
Monitoreos: Es un proceso
de verificación de cumplimientos de instrumentos jurídicos (Leyes,
Tratados, Códigos de Conducta empresariales) en materia de derechos
laborales. Existen diferentes tipos de monitoreo. Está por un lado
el monitoreo interno, realizado por cada compañía. Existe también
el monitoreo externo, que puede ser realizado por organizaciones directamente
contratadas por la transnacional. Generalmente, este monitoreo es
sobre asuntos puntuales y no necesariamente requiere de la permanencia
en el tiempo. Finalmente, existe también el monitoreo externo independiente,
realizado por ONGs y organizaciones de la sociedad civil del país
maquilador, en una fábrica determinada. Este monitoreo implica cierta
permanencia en el tiempo y las organizaciones mantienen presencia
en la maquila, por un período indeterminado.
Otras Iniciativas: Certificaciones
y auditorías sociales: Como un derivado de los monitoreos, se
han planteado las llamadas certificaciones sociales. En este caso,
se trata de monitoreos puntuales que dan como resultado una certificación
de "no sweat" (sin explotación). Para certificaciones sociales,
la más conocida es la Norma SA8000, que ha elaborado su propio estándar
para evaluar las condiciones y el respeto a los derechos laborales
de las fábricas que estén certificando. Dicha certificación es otorgada
por organizaciones certificadoras, acreditadas ante las organizaciones
que manejan la SA8000 (Consejo de Prioridades Económicas, es una organización
certificadora de los EE.UU. con experiencia en normas tales como la
ISO 9000 e ISO 14000). A diferencia de los monitoreos anteriores,
este trabajo es realizado con fines de lucro y las organizaciones
certificadoras (al menos las existentes en CA) tienden a ser organizaciones
y empresas privadas. El caso de las auditorías sociales, es similar
al anterior, en tanto que quienes lo realizan son generalmente empresas
privada de auditoría, tales como la Price Waterhouse Coopers. Sin
embargo, en este caso, no se extiende una certificación, son que más
bien, se redactan informes privados a las transnacionales que han
contratado los servicios de la auditora.
Todas estas acciones han sido desarrolladas
en Centroamérica, desde 1994 a la fecha. Los resultados han sido diferentes
en cuanto a los beneficios que han tenido los y las trabajadoras, así
como respecto a las consecuencias para el movimiento laboral y las relaciones
establecidas entre los diferentes actores involucrados.
Encontramos acciones realizadas por
organizaciones sindicales locales en coordinación con organizaciones
del Norte. Las organizaciones del Norte pueden ser, a su vez, a) sindicales
y b) no sindicales. En el caso a) tenemos al caso de la fábrica Kimi
de Honduras, en el que se realizaron acciones sindicales tradicionales
y transnacionalizadas, mediante la alianza entre el sindicato de trabajadores
de la fábrica (SITRAKIMI) y el sindicato textil de los EE.UU. (UNITE).
En el caso b), podríamos colocar la situación generada en Guatemala
con la campaña realizada contra la firma Phillips Van Heusen, en donde
se coordinaron esfuerzos entre el sindicato de la fábrica Camisas Modernas
y la ONG estadounidense US GLEP.
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557
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