Sistema de Información, Monitoreo, Orientación y Seguimiento
de la Oferta y Demanda Laboral con perspectiva de género:
algunas reflexiones y propuestas para su desarrollo
1.- ¿Por qué una concepción
sistémica para el abordaje del mercado de trabajo?
Luego de un período de fuerte apuesta al
libre funcionamiento de los mercados y de valorización de sus reglas, cada vez resulta
más evidente para cualquier tipo de mercado del cual se trate- la necesidad de
contar con instrumentos que otorguen transparencia a dicho funcionamiento, mejoren su
organización y faciliten el encuentro entre la oferta y la demanda, equilibrando los
desfasajes que el "fluir natural" entre ambas no siempre soluciona y, menos
aún, lo hace de manera equitativa. Esto es especialmente válido para el mercado laboral
dado que su funcionamiento debería asegurar la meta ideal de pleno empleo o, dicho de un
modo menos ampuloso, debería permitir la satisfacción plena de las búsquedas y
necesidades de oferentes y demandantes de mano de obra, lo que implica asegurar que todas
las personas puedan hacer efectivo, de manera satisfactoria, su derecho al trabajo
encontrando y manteniendo el trabajo buscado y que el sector productivo pueda satisfacer
sus requerimientos de recursos humanos, encontrando el perfil de mano de obra adecuado.
Sin duda esta meta está bien lejos de cumplirse y es, cada vez, más compleja de alcanzar
en el mundo entero y la consecuencia de su no cumplimiento compromete fuertemente tanto la
equidad social como el desarrollo nacional.
De ahí la creciente preocupación por el
diseño de políticas "activas" de empleo que, evitando o superando las
regulaciones extremas que caracterizaron a las económicas cerradas, instrumente medidas
que ayuden a corregir las inequidades crecientes que la conjunción de mundialización
económica y sociedad del conocimiento están trayendo aparejadas.
Entre ellas, una de las pocas que concita
unanimidad de adhesiones, es la referida a la necesidad de disponer de información
confiable, precisa, completa y oportuna que alimente el diseño y que, paralelamente, se
transforme ella misma en un instrumento para la acción, para la gestión de la política.
En ese marco surge la preocupación por la
generación de una herramienta que, al mismo tiempo que de cuenta del estado de situación
y de las necesidades de la oferta y la demanda laboral (INFORME), pueda seguir los
procesos y modificaciones (MONITOREO), instrumente a los diversos actores -oferentes y
demandantes de mano de obra y diseñadores de políticas acerca de cómo y hacia dónde
actuar para satisfacer su búsqueda y requerimientos (ORIENTE) y evalué y retroalimente
el proceso (DE SEGUIMIENTO), No hay dudas que se trata de una compleja, multidimensional y
multivariable aspiración para la que, por suerte, actualmente se cuenta con un concepto,
el de "SISTEMA" y con los medios materiales para su instrumentación, las
"tecnologías de la información y el conocimiento, TIC".
Paralelamente una herramienta de este tipo
y su concepción sistémica tiene validez, es necesaria y se adapta a todos los niveles :
- macro o nacional: con intervención de todos los actores y
acceso a la información global
- meso: acotada a actores e información regional, local o
sectorial
- micro: circunscripta a los actores e información
institucional o de un programa específico de promoción/ generación de empleo o de
formación.
Ahora bien, ¿cuáles han sido los
desencadenantes de la necesidad urgente de contar con un instrumento de este tipo?
Muy rápidamente se nos ocurren dos
respuestas:
1.1 Las profundas mudanzas del mundo del trabajo han
impuesto la convivencia con la heterogeneidad, la incertidumbre y la exclusión
transformando al empleo en su acepción amplia de trabajo productivo y remunerado-en
el bien más escaso. Se impone, por tanto, la instrumentación de medidas y políticas de
fomento del empleo que:
- faciliten el conocimiento y el contacto organizado entre
oferentes y demandantes,
- aporten a la generación de puestos de trabajo a través de
la identificación de requerimientos insatisfechos, de creación/estímulo de nuevas
demandas, apertura de mercados, etc.
- contribuyan al combate al desempleo, facilitando el ajuste
entre la oferta y la demanda de mano de obra a través de una correspondencia actualizada
entre perfiles y requerimientos
1.2 Ha cambiado la naturaleza, la estructuración, la
organización y la cultura del trabajo y, en consecuencia las calificaciones reclamadas a
los y las trabajadores son otras. El modelo taylorista y fordista fue claramente
prescriptivo: los/as trabajadores/as eran considerados calificados en la medida que
probaban su capacidad de respetar una norma de comportamiento previamente definida con
independencia de ellos. Las funciones de cada ocupación estaban claramente identificadas
y el código internacional de ocupaciones tuvo validez universal por casi por medio siglo.
En la actualidad, las ocupaciones están desdibujadas y en cambio permanente, surgen
nuevas formas y modalidades de hacer lo que se hacía, emergen nuevas ocupaciones y los
trabajadores y las trabajadoras tienen que enfrentar el dilema de la gestión; tomar
decisiones complejas en el mismo momento de la acción; asumir responsabilidades
personales ante situaciones imprevistas, lo que implica una actitud social de implicación
que moviliza fuertemente la inteligencia y la subjetividad de la persona. Estas nuevas
condiciones imponen la noción de competencia, porque es inseparable de la acción y es
puesta a prueba en la resolución de problemas. Como consecuencia los títulos también se
desdibujan y pierden capacidad de representar y certificar los conocimientos y capacidades
requeridos por las ocupaciones. Ante esta realidad el encuentro entre oferentes y
demandantes ya no es fluido y requiere de apoyos e intervenciones complejas y
multivariadas