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Proyecto INA-BID Este estudio tiene como objetivo determinar o identificar los sectores en los cuales existe oportunidades de generar empleo productivo y el potencial que existe para la inserción de la mujer en el ambiente laboral de dichos sectores. En Costa Rica la participación laboral de las mujeres ha sido históricamente condicionada por los patrones culturales de división sexual del trabajo y por los procesos socioeconómicos del país, caracterizados por una distribución desigual de los recursos productivos entre hombres y mujeres. La construcción de la identidad de género se ha reforzado a través de los diferentes discursos como el político, jurídico, religioso, médico, sociológico y fundamentalmente biológico (sexos), esto se ha visto repercutir en los diferentes escenarios de vida de las personas como son la familia, organizaciones de enseñanza, los barrios, las universidades y, como es lógico pensar, en los centros de trabajo. De cara al siglo XXI, resulta de interés para el logro de un verdadero desarrollo del país, el rompimiento de dichos patrones culturales, logrando la elaboración de políticas de desarrollo en equidad. Para ello se hace necesario identificar las necesidades reales de empleo tanto de mujeres y hombres, como de los diferentes sectores productivos del país, de forma tal que los recursos se orienten a la satisfacción de demandas y a la creación de nuevas fuentes de empleo, mediante una adecuada preparación de la población económicamente activa, sin distingo de sexo. Por ello es que se deben realizar ingentes esfuerzos para romper los perfiles de identidades genéricas, que limitan las potencialidades de las personas, sean éstas hombres o mujeres. Es necesario romper con la idea arraigada en nuestros antepasados de que hablar de mujer es pensar en una persona débil física y emocionalmente, sumisa, con oficios exclusivamente reproductivos, sensual, pasiva, dependiente, y que hablar de hombre es todo lo contrario a lo anterior. Es indispensable que los discursos que se interioricen en la población en general, logren romper con estos estigmas sociales, que cortan las potencialidades de las mujeres invisibilizándola como persona activa, sujeto transformador de la realidad social y le niegan por otra parte al hombre su derecho a expresar emoción, sensibilidad y hasta sus sentimientos por encajar en lo que se espera de ellos como macho-masculino. Por ello, resulta de interés crear condiciones para la inserción laboral de la mujer en áreas que han sido eminentemente dadas a los hombres. Generando espacios nuevos a ese 51% de la población costarricense se logrará alcanzar mayores índices de salud, educación, participación política, económica y otras, se hablará entonces de un verdadero desarrollo humano sostenible ya que en efecto de cascada se logrará alcanzar a la mayor parte de la población costarricense. Importa resaltar que no se trata de desplazar al hombre sino más bien posicionarse a la par de él, trabajando hombres y mujeres por el desarrollo social de nuestro país. Acceso a los documentos completos en formato pdf:
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