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Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 

 

Estrategias complementarias


Para que la formación para el trabajo se consolide como una herramienta de equidad y promueva una verdadera igualdad de condiciones y oportunidades entre las personas, se hace necesario diseñar e implementar metodologías, acciones específicas y asignar los recursos para atender las situaciones diferenciadas de partida de las distintas poblaciones y para contribuir a revertirlas.

La incorporación de la perspectiva de género - que el modelo de políticas propuesto por el Programa FORMUJER ha adoptado como marco metodológico - permite identificar las inequidades y factores que operan detrás de la distribución desigual de oportunidades y recursos que impiden o dificultan el acceso y permanencia a un "trabajo decente" y a una formación profesional de calidad.

Caja de herramientas

>> Materiales conceptuales

>> Estrategias y experiencias de aplicación

>> Resultados e impactos

Las estrategias compensatorias.Muchas de estas inequidades se fundamentan en el orden de género y en las relaciones de clase, generacionales, culturales, étnicas, etc. y así como su índole es diversa pero interrelacionada, los modos y estrategias de abordaje y resolución para revertirlas deberían ser igualmente diversos y contextualizados.

Tradicionalmente, las políticas de empleo y formación han acudido a subsidios o becas para compensar estas diferencias de partida; mayoritariamente, se los ha concebido como un instrumento adicional y se los ha administrado de forma estandarizada.

La experiencia del Programa FORMUJER condujo, primero, a revisar este instrumento desde la perspectiva de género para que aportara a la resolución de las cuestiones que impiden o limitan el acceso y permanencia de las mujeres (limitaciones y exigencias derivadas del cuidado infantil y/o de los adultos mayores, estereotipos y barreras que condicionan las opciones vocacionales, el acceso a puestos directivos; a áreas tecnológicamente innovadoras, al campo de la ciencia y tecnología, etc.) y , luego, a reformular su rol, sus objetivos, modalidades y forma de gestionarlo.

Así, se llegó a conceptualizar y validar la incorporación en las políticas formativas del componente Estrategias complementarias, dirigido a diseñar e implementar un conjunto de respuestas (metodologías y acciones) y/o contribuciones diversas - de carácter pedagógico, económico, cultural u organizacional- que, atendiendo a las desigualdades del punto de partida, permitan facilitar el ingreso y la permanencia de las personas en situación de desventaja social y económica, en los procesos formativos, mejoren su empleabilidad y contribuyan a incrementar la equidad de oportunidades.

En el diseño y en los comienzos de la ejecución del Programa FORMUJER, se previó la implementación de un Sistema de Becas por condición de género dirigido a apoyar la participación de las mujeres de bajos ingresos en los procesos formativos y a promover la diversificación ocupacional. En la medida en que se fue desarrollando la formación por competencias y formulando el dispositivo de Proyecto Ocupacional (PO), se constató que las becas, siendo coherente con la mirada de género, podían constituirse en una estrategia, en una herramienta didáctica para fortalecer las competencias de empleabilidad, promover el poder de decisión de las mujeres y las capacidades autogestivas de mujeres y varones. Para ello, desde los talleres de Orientación Ocupacional se trabajó en cómo aplicar los recursos asignados para resolver los problemas e impedimentos de mujeres y varones para llevar adelante su PO. Se estimuló a l@s participantes para que definieran qué tipo de apoyo necesitaban, de acuerdo a sus necesidades reales y diferenciadas, generando un proceso participativo donde las personas se expresan e involucran en el análisis de su propia realidad y de su problemática, así como en la identificación y gestión de las soluciones. En muchos casos, la solución a estas necesidades se encontró colectiva y solidariamente (por ejemplo, la organización de la guardería en el lugar de trabajo, atendida por las propias participantes en horarios diferenciados al de la formación o por quienes no tenían trabajo, la compra colectiva de materiales o equipos para el ejercicio de la ocupación o del microemprendimiento). También las instituciones se articularon con el entorno para apoyar la instrumentación de l@s estudiantes y resolver los distintos temas (desde el cuidado de niños, el transporte al acceso de préstamos para la habilitación del trabajo por cuenta propio, asociativo, microempresarial, etc.). con lo cual fueron adquiriendo experiencia y fortalezas como dinamizadoras de redes con los actores y potencialidades del entorno. Algunas de las competencias que se promueven de esta manera son: la identificación de problemas en el espacio familiar y público, el reconocimiento de saberes y recursos, la capacidad de resolución de problemas, el fortalecimiento de la toma de decisión sobre los propios ingresos, la promoción de las competencias de negociación, el empoderamiento con su mensaje de sujeto que tiene derecho a elegir y decidir

Esta concepción de Estrategias complementarias, en sustitución de subsidios y como herramienta didáctica, incorporada a la metodología de Proyecto Ocupacional y en interacción con el componente de Articulación con el entorno productivo y social para trabajar las posibilidades que éste ofrece para resolver las necesidades y expectativas de l@s participantes:

faculta una mejor focalización en la población meta y en la personalización del proceso formativo;
aporta un mensaje claro acerca de la existencia de dimensiones de la empleabilidad que no dependen sólo de la persona pero sobre las cuáles ella y las instituciones pueden incidir;
promueve la modificación del rol de la formación y de su articulación con el desarrollo local para la formulación de propuestas situadas y viables territorialmente;
fortalece la asociatividad y las redes personales e institucionales;
mejora la asignación y la gestión participativa de los recursos y del financiamiento;
desde la perspectiva de género, además de enfrentar las inequidades económicas y sociales, se complementa con la Orientación Ocupacional para revertir la segmentación y discriminación, consolidando una política proactiva de modificación de estereotipos en el espacio privado y en el público laboral;
se aplica tanto a los programas de emergencia ocupacional y combate a la pobreza como a los de promoción de la equidad.

Los principales productos y resultados alcanzados por este componente en los Programas FORMUJER y PROIMUJER se presentan en la Caja de Herramientas adjunta. Asimismo un mayor detalle sobre las experiencias de implementación aplicadas y los impactos logrados en cada uno de los países participantes se encuentra en la publicación Un modelo de políticas de formación para el mejoramiento de la Empleabilidad y la equidad de género: el Programa FORMUJER, Cinterfor/OIT, 2004, a la que se accede desde este portal.

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