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Educación Obrera. Un trabajo decente
para los trabajadores domésticos. Ginebra, OIT. n. 148-149, 2009
La decisión tomada por el Consejo de Administración de
la Oficina Internacional del Trabajo, en su sesión de marzo de
2008, de inscribir un punto relacionado con la promoción del
trabajo decente para los trabajadores domésticos en el orden
del día de la Conferencia Internacional del Trabajo de 2010 tiene
sin duda alguna un alcance histórico.
En primer lugar, ¡da seguimiento a una resolución adoptada
unánimemente por los delegados de la Conferencia Internacional
del Trabajo en 1948! A continuación, tiene la intención
de retirar a estos millones (las estimaciones hablan de cien millones)
de trabajadores, sobre todo de trabajadoras, de la invisibilidad en
la que les confinan las legislaciones del trabajo y los convenios internacionales,
incluidas en cierta medida las normas internacionales del trabajo de
la OIT. Una invisibilidad que no significa solamente su ausencia en
las estadísticas del trabajo, sino que también tiene como
resultado privar a esta categoría de trabajadores y trabajadoras
de la protección mínima de sus derechos fundamentales.
La propuesta sometida al Consejo de Administración por la Oficina
Internacional del Trabajo pretende adoptar un convenio internacional
sobre el trabajo decente para los trabajadores domésticos, acompañado
de una recomendación. Ha obtenido el apoyo unánime del
grupo de los trabajadores, el respaldo de numerosos gobiernos y no ha
dejado insensible al grupo de los empleadores, que dijo estar dispuesto
a una discusión general sobre la cuestión.
Conviene destacar sin duda el papel que ha desempeñado el movimiento
sindical, tanto en el ámbito nacional como internacional, para
defender en la OIT la causa de los trabajadores domésticos, y
reconocer la aportación de las organizaciones de la sociedad
civil, la cual ha permitido denunciar las situaciones de explotación,
incluso de esclavitud, que padecen muchos de ellos. Sin embargo, todavía
no es el momento de atribuir recompensas. De momento, hay que dedicarse
a la preparación de la Conferencia de 2010 e ir incluso más
allá y prepararse para el seguimiento de la decisión que
se tome, esperemos, en 2011.
A partir de enero de 2009 la OIT enviará a los Estados Miembros
un informe de evaluación de la situación en materia de
legislación y de prácticas relativas a los trabajadores
domésticos en el mundo. Este informe irá acompañado
de un cuestionario al que los mandantes, y también las organizaciones
sindicales, serán invitados a responder. Se tratará de
vigilar que las respuestas (que deberán entregarse a la OIT antes
de finales del mes de agosto de 2009) permitan que la Comisión
de la Conferencia que será designada para preparar la acción
normativa pueda hacerse una idea precisa de los problemas con los que
se enfrentan los trabajadores domésticos, de las legislaciones
en vigor en donde éstas existan, y de las prácticas buenas
y malas que se aplican a estos trabajadores.
También se tendrá que movilizar el máximo apoyo
en favor de la propuesta de la Oficina de elaborar un convenio acompañado
de una recomendación. Será efectivamente durante la primera
discusión en 2010 que la Conferencia tendrá que pronunciarse
sobre la naturaleza del o de los instrumentos que se desarrollarán
para que sean adoptados en 2011, después de una segunda discusión
de la Conferencia.
De ahora en adelante tenemos que reflexionar asimismo acerca del contenido
de estos instrumentos. Es precisamente teniendo presente esta reflexión
que proponemos esta edición de Educación Obrera. En ella
se intenta evaluar la situación de los trabajadores y trabajadoras
domésticos en diferentes partes del mundo, resaltar ciertas iniciativas
sindicales y conceder la palabra a aquellos y aquellas que viven a diario
de esta tarea y que a través de ella permiten que otros puedan
mejorar su nivel de vida. También se llama la atención
sobre el vacío jurídico, tanto nacional como internacional,
que envuelve la cuestión. Numerosos convenios de la OIT permiten
la exclusión de los trabajadores domésticos de sus disposiciones.
Es precisamente este vacío jurídico que hay que llenar
mediante una acción normativa. Hay que tener en cuenta que la
discusión será tripartita y que habrá que llevar
a la Conferencia Internacional del Trabajo a adoptar instrumentos que
se basen en el mayor denominador común entre los intereses en
presencia.
La preparación de los delegados trabajadores será, así
pues, esencial. Tendrán que dominar un tema complejo, tanto en
relación con los problemas que se deben tratar como en relación
con las soluciones que hay que aportar. El presente número de
Educación Obrera evoca estas cuestiones abordando los derechos
y los principios fundamentales de los que pueden disfrutar todos los
trabajadores, incluidos los trabajadores domésticos, y las necesidades
particulares de estos últimos en relación con la especificidad
y la naturaleza de su profesión.
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