G. Las y los operarios
de la maquila textil en América Central
La maquila y el sector informal son las
dos fuentes principales de generación de empleo para las mujeres. En
el caso de la maquila está situación tendrá un gran dinamismo a partir
del 2001 con la entrada en vigencia de las nuevas cuotas para la exportación
de prendas y textiles a los Estados Unidos en el marco de la ampliación
de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. Los analistas económicos
estiman que el empleo en la maquila en la región se duplicará en los
próximos tres años. Un indicador de la dinámica de la actividad de maquila
para la exportación el la evolución del valor agregado que genera en
Centroamérica, donde ha pasado de 201.4 millones de dólares en 1991
a 2,434.8 millones de dólares en 1999.
La apertura de las economías, así como
la existencia de tratados como el de la Cuenca del Caribe, ha facilitado
el incremento de la inversión extranjera directa en zonas de libre comercio.
Este fenómeno ha implicado una ampliación en las actividades productivas
para la exportación, que en las décadas pasadas estaban preferentemente
ubicadas en actividades agrícolas, tales como el banano, el algodón,
el azúcar y el café. Las nuevas actividades productivas de la última
década se relacionan con la maquila textil en primer lugar y muy recientemente
con la maquila electrónica en uno de los países: Costa Rica.
El empleo generado en la industria de la
maquila a diciembre del 2000 alcanza los 364.00 puestos de trabajo y
estos a su vez son ocupados de un 70% a un 87% por mujeres.
La calidad y la estabilidad de los
empleos en la maquila son en general malas por dos razones fundamentales:
la no observancia de los derechos laborales básicos en muchas empresas
y la alta rotación de la mano de obra, que se posibilita por la existencia
de un fuerte contingente de mano de obra femenina que está dispuesta
a trabajar en condiciones precarias, como una estrategia de sobrevivencia
para evitar la pauperización de sí mismas y sus familias. Sin embargo
hay que reconocer que en el año 2000 las condiciones laborales en las
empresas son sustancialmente mejores que en 1997, aun cuando existe
un porcentaje de excepciones localizado mayoritariamente en empresas
de origen coreano y chino. Este fenómeno lo hemos analizado detenidamente
y una primera conclusión es que existen diferencias culturales muy grandes
en las relaciones laborales entre esos países y los países de la región.
Esta realidad no excusa la situación pero sí ofrece un punto de partida
para mejorar la situación.
En la actualidad existe en Centro América
un proceso orientado a la flexibilización de las relaciones laborales,
la consecuencia de este fenómeno ha sido la introducción de cambios
en los sistemas de organización del trabajo, muchas veces a través de
la externalización de costos y responsabilidades a otras unidades productivas.
De esta forma encontramos en la industria de la maquila: la contratación
de empresarios locales que realizan los procesos productivos por cuenta
ajena y la contratación a su vez por parte de estos empresarios en algunos
casos de maquila domiciliaria, que realizan las mujeres en sus propias
casas o en locales en pésimas condiciones habilitados para tal efecto.
La organización de las y los trabajadores
en la industria de la maquila textil en Centroamérica
La situación de los sindicatos ha cambiado
notablemente en los últimos años y varios factores han contribuido para
ello. La aplicación de políticas de ajuste y una nueva economía marcada
por la globalización, en la cual el actor principal del desarrollo ya
no es el estado sino el mercado, implican de suyo, un cambio importante
en las relaciones laborales (anteriormente definidas en torno al estado
y los espacios políticos y políticos partidarios) y, por tanto, en la
forma y los espacios de la acción sindical.
En este nuevo período, el estado deja de
ser el encargado de la asignación de recursos y de la distribución del
bienestar. Las tareas relacionadas con estos asuntos son delegadas al
mercado y, desde ese momento, cuestiones relacionadas con la protección
al empleo y a la población trabajadora, pasan a ser competencia del
mercado. Los sindicatos ven reducir sus márgenes de acción frente al
estado. Para éste los sindicatos ya no constituyen interlocutores políticos
válidos y no se vuelve necesario establecer un nuevo pacto con ellos,
en tanto que es el mercado será quien decida la suerte de los y las
trabajadoras. El desarrollo se evaluará según la satisfacción de las
demandas del mercado y la competitividad dentro del contexto de la globalización.
Los sindicatos ven, pues, disminuir su papel como actores políticos,
que era el elemento que en el pasado le daba la capacidad de movilización.
Sin embargo, desde otro ángulo, esta situación podría de alguna manera,
presionar por la búsqueda de un movimiento sindical remozado por nuevas
prácticas de organización e incidencia en la mejoría de las condiciones
de trabajo y vida de las obreras y obreros de la maquila.
En el caso de Centroamérica la presencia
masiva de mujeres jóvenes implica una población a la que los actores
laborales tradicionales - tales como los sindicatos - no están acostumbrados.
Las dificultades que éstas trabajadoras tienen para participar activamente
de la vida sindical no vienen solamente de la actitud antisindical de
los empresarios maquileros, ni de las condicionantes que como mujeres
sufren (doble jornada, sumisión a la jerarquía del compañero, discriminación,
etc.), que efectivamente son una barrera a cualquier intento de organización.
Cuentan, además, con limitaciones para lograr identificación con el
puesto de trabajo y con su condición de trabajadoras. Las jornadas de
trabajo excesivamente largas, la alta rotación laboral y la falta de
experiencias organizativas previas, complica el panorama para la formación
de una identidad obrera, en estas trabajadoras.
Algunos estudios realizados en el área
centroamericana muestran que las trabajadoras de las maquilas (especialmente
las más jóvenes), antes de verse a sí mismas como explotadas, se ven
a si mismas frente a la oportunidad que les brinda la maquila de experimentar
una situación de emancipación y de liberación contra la sujeción a las
autoridades patriarcales a las que se habían visto sujetas. El poder
adquisitivo que les dan los sueldos que reciben, les permiten cierto
nivel de independencia respecto a los padres o compañeros de vida.
En los estudios exploratorios que se han
realizado en Centroamérica sobre la autopercepción de las trabajadoras
de la maquila se evidencia que el "ser operarias de una fábrica"
es valorado como una situación de trabajo mejor que el "ser empleada
doméstica".
"La maquila es un espacio donde
convergen diferentes tipos de mujeres, es un lugar donde podemos encontrar
un abanico de experiencias humanas y femeninas. La reunión de diversidades,
combinada con la independencia económica por el manejo del dinero, puede
ser la matriz donde se esté gestando otro modelo de mujer cuyo perfil
aún no alcanzamos a visualizar"
Este nuevo proletariado es mayoritariamente
muy joven: entre los 16 y 30 años; es mayoritariamente femenino, prácticamente
no tiene experiencias anteriores en el sector formal de la economía,
y si las tiene es en el mismo sector de la industria de la maquila,
aproximadamente en un 40% son madres jefes de hogar, su nivel de alfabetismo
es similar o incluso mayor que el de los hombres del mismo sector.
Según las organizaciones sindicales, la
violación al derecho de libertad de organización sindical, es una de
las más graves cometidas dentro de las maquiladoras. Es común la práctica
de despidos al menor indicio de organización sindical y las empresas
realizan acciones para impedir y/o dificultar la organización sindical.
Entre éstas se encuentran:
"
Contratación de mano de
obra joven, con poca o nula experiencia organizativa gremial; el desarrollo
de programas de influencia psicológica para evitar la organización del
trabajador en sindicatos; el uso de modalidades de contratación temporal
que facilita la no-renovación del contrato en cuanto la empresa lo estime
conveniente; la asignación de tareas más difíciles y peor remuneradas
a los/as trabajadores/as sindicalizados/as; y la promoción de organizaciones
solidaristas
"
Los dirigentes mencionan, además, la existencia
de "listas negras", consistentes en los nombres de aquellas
personas que hubieran sido despedidas por razones sindicales y que circulan
entre los empresarios maquiladores, para evitar las contrataciones en
otras empresas. Los problemas para la organización sindical provienen
también de la falta de una fiscalización rigurosa por parte de los Ministerios
de Trabajo, así como la localización geográfica dispersa de las maquilas.
- Sin embargo, en este problema influye
la falta de estrategias adecuadas al nuevo proletariado que se encuentra
en las maquiladoras, tal y como se mencionó anteriormente. Una evidencia
de la necesidad de hacerse preguntas sobre estas nuevas estrategias
es la resistencia de las mujeres a sindicalizarse no solo por la represión
patronal sino porque no visualizan claramente en qué medida la sindicalización
les será beneficiosa . En investigaciones hechas en Honduras y Guatemala
se evidencia que las mujeres perciben que sus "necesidades e
intereses como mujeres no son prioritarios en los sindicatos"
. En este sentido es necesario conocer cuáles son esas necesidades
y esos intereses para lograr acercar a las trabajadoras a las organizaciones
sindicales.
La magnitud de los problemas laborales
de la maquila, las dificultades de los sindicatos para darles respuesta
y la presencia masiva de mujeres en este tipo de fábricas, han motivado
a que diversas organizaciones, tales como las de mujeres, pro derechos
humanos y religiosas, que tradicionalmente no se habían ocupado de asuntos
laborales, se hayan volcado a esta área.
Diversas organizaciones laborales y sindicales
de los EE.UU. y grupos de activistas, han emprendido campañas enormes
para llamar la atención de la opinión pública estadounidense sobre el
asunto de los sweatshops (talleres de sudor), en que se elabora
la ropa que consume la población.
Las acciones reivindicativas realizadas
en la maquila centroamericana pueden resumirse como sigue:
Acción sindical tradicional:
Acciones dirigidas a la empresa maquiladora y al Estado a través de
los Ministerios de Trabajo, o bien de paros y huelgas. Los actores fundamentales
son los sindicatos.
Campañas corporativas:
Estrategias emprendidas para presionar a una transnacional para que
ésta se responsabilice por el trato recibido por la gente que elabora
sus productos, sean o no directamente contratados por éstas. Puede ser
realizada por sindicatos y/o organizaciones locales, pero el sello distintivo
es que involucra actores fuera de las fronteras de los países maquiladores:
sindicatos y/o organizaciones solidarias y de activistas de los Estados
Unidos y Canadá.
Monitoreos: Es un proceso
de verificación de cumplimientos de instrumentos jurídicos (Leyes, Tratados,
Códigos de Conducta empresariales) en materia de derechos laborales.
Existen diferentes tipos de monitoreo. Está por un lado el monitoreo
interno, realizado por cada compañía. Existe también el monitoreo externo,
que puede ser realizado por organizaciones directamente contratadas
por la transnacional, o bien como en el caso de El Salvador el monitoreo
que realiza un grupo de organizaciones de la sociedad civil especializadas
en derechos laborales. En Guatemala VESTEX ha traducido al coreano,
al chino y al inglés el Código de Trabajo y el Código de Conducta que
es el más completo de Centroamérica, aunque solo un porcentaje pequeño
de empresas lo han adoptado. En Nicaragua casi un 40% de las empresas
han adoptado Códigos de Conducta.
Otras Iniciativas: Certificaciones
y auditorías sociales: Como un derivado de los monitoreos, se han planteado
las llamadas certificaciones sociales. En este caso, se trata de monitoreos
puntuales que dan como resultado una certificación de "no sweat"
(sin explotación). Para certificaciones sociales, la más conocida es
la Norma SA8000, que ha elaborado su propio estándar para evaluar las
condiciones y el respeto a los derechos laborales de las fábricas que
estén certificando. Dicha certificación es otorgada por organizaciones
certificadoras, acreditadas ante las organizaciones que manejan la SA8000
(Consejo de Prioridades Económicas, es una organización certificadora
de los EE.UU. con experiencia en normas tales como la ISO 9000 e ISO
14000). A diferencia de los monitoreos anteriores, este trabajo es realizado
con fines de lucro y las organizaciones certificadoras (al menos las
existentes en CA) tienden a ser organizaciones y empresas privadas.
El caso de las auditorías sociales, es similar al anterior, en tanto
que quienes lo realizan son generalmente empresas privada de auditoría,
tales como la Price Waterhouse Coopers. Sin embargo, en este caso, no
se extiende una certificación, que más bien se redactan informes privados
a las transnacionales que han contratado los servicios de la auditora.
Todas estas acciones han sido desarrolladas
en Centroamérica, desde 1994 a la fecha. Los resultados han sido diferentes
en cuanto a los beneficios que han tenido los y las trabajadoras, así
como respecto a las consecuencias para el movimiento laboral y las relaciones
establecidas entre los diferentes actores involucrados.
Ninguna de estas acciones sustituye
la observancia de los derechos laborales previstos en las legislaciones
y ninguna de estas acciones ha incidido en una mayor presencia sindical
en las empresas, aunque sí ha tenido impacto en el mejoramiento de las
condiciones laborales de las empresas que se someten a este tipo de
controles externos.