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Fecha de actualización:
23/06/2009

 

 

 

Noticias bibliográficas

La pesquisa sistemática desde el género para el análisis de los problemas laborales de las mujeres.

Janina Fernández- Pacheco

 

G. Las y los operarios de la maquila textil en América Central

La maquila y el sector informal son las dos fuentes principales de generación de empleo para las mujeres. En el caso de la maquila está situación tendrá un gran dinamismo a partir del 2001 con la entrada en vigencia de las nuevas cuotas para la exportación de prendas y textiles a los Estados Unidos en el marco de la ampliación de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. Los analistas económicos estiman que el empleo en la maquila en la región se duplicará en los próximos tres años. Un indicador de la dinámica de la actividad de maquila para la exportación el la evolución del valor agregado que genera en Centroamérica, donde ha pasado de 201.4 millones de dólares en 1991 a 2,434.8 millones de dólares en 1999.

La apertura de las economías, así como la existencia de tratados como el de la Cuenca del Caribe, ha facilitado el incremento de la inversión extranjera directa en zonas de libre comercio. Este fenómeno ha implicado una ampliación en las actividades productivas para la exportación, que en las décadas pasadas estaban preferentemente ubicadas en actividades agrícolas, tales como el banano, el algodón, el azúcar y el café. Las nuevas actividades productivas de la última década se relacionan con la maquila textil en primer lugar y muy recientemente con la maquila electrónica en uno de los países: Costa Rica.

El empleo generado en la industria de la maquila a diciembre del 2000 alcanza los 364.00 puestos de trabajo y estos a su vez son ocupados de un 70% a un 87% por mujeres.

La calidad y la estabilidad de los empleos en la maquila son en general malas por dos razones fundamentales: la no observancia de los derechos laborales básicos en muchas empresas y la alta rotación de la mano de obra, que se posibilita por la existencia de un fuerte contingente de mano de obra femenina que está dispuesta a trabajar en condiciones precarias, como una estrategia de sobrevivencia para evitar la pauperización de sí mismas y sus familias. Sin embargo hay que reconocer que en el año 2000 las condiciones laborales en las empresas son sustancialmente mejores que en 1997, aun cuando existe un porcentaje de excepciones localizado mayoritariamente en empresas de origen coreano y chino. Este fenómeno lo hemos analizado detenidamente y una primera conclusión es que existen diferencias culturales muy grandes en las relaciones laborales entre esos países y los países de la región. Esta realidad no excusa la situación pero sí ofrece un punto de partida para mejorar la situación.

En la actualidad existe en Centro América un proceso orientado a la flexibilización de las relaciones laborales, la consecuencia de este fenómeno ha sido la introducción de cambios en los sistemas de organización del trabajo, muchas veces a través de la externalización de costos y responsabilidades a otras unidades productivas. De esta forma encontramos en la industria de la maquila: la contratación de empresarios locales que realizan los procesos productivos por cuenta ajena y la contratación a su vez por parte de estos empresarios en algunos casos de maquila domiciliaria, que realizan las mujeres en sus propias casas o en locales en pésimas condiciones habilitados para tal efecto.

La organización de las y los trabajadores en la industria de la maquila textil en Centroamérica

La situación de los sindicatos ha cambiado notablemente en los últimos años y varios factores han contribuido para ello. La aplicación de políticas de ajuste y una nueva economía marcada por la globalización, en la cual el actor principal del desarrollo ya no es el estado sino el mercado, implican de suyo, un cambio importante en las relaciones laborales (anteriormente definidas en torno al estado y los espacios políticos y políticos partidarios) y, por tanto, en la forma y los espacios de la acción sindical.

En este nuevo período, el estado deja de ser el encargado de la asignación de recursos y de la distribución del bienestar. Las tareas relacionadas con estos asuntos son delegadas al mercado y, desde ese momento, cuestiones relacionadas con la protección al empleo y a la población trabajadora, pasan a ser competencia del mercado. Los sindicatos ven reducir sus márgenes de acción frente al estado. Para éste los sindicatos ya no constituyen interlocutores políticos válidos y no se vuelve necesario establecer un nuevo pacto con ellos, en tanto que es el mercado será quien decida la suerte de los y las trabajadoras. El desarrollo se evaluará según la satisfacción de las demandas del mercado y la competitividad dentro del contexto de la globalización. Los sindicatos ven, pues, disminuir su papel como actores políticos, que era el elemento que en el pasado le daba la capacidad de movilización. Sin embargo, desde otro ángulo, esta situación podría de alguna manera, presionar por la búsqueda de un movimiento sindical remozado por nuevas prácticas de organización e incidencia en la mejoría de las condiciones de trabajo y vida de las obreras y obreros de la maquila.

En el caso de Centroamérica la presencia masiva de mujeres jóvenes implica una población a la que los actores laborales tradicionales - tales como los sindicatos - no están acostumbrados. Las dificultades que éstas trabajadoras tienen para participar activamente de la vida sindical no vienen solamente de la actitud antisindical de los empresarios maquileros, ni de las condicionantes que como mujeres sufren (doble jornada, sumisión a la jerarquía del compañero, discriminación, etc.), que efectivamente son una barrera a cualquier intento de organización. Cuentan, además, con limitaciones para lograr identificación con el puesto de trabajo y con su condición de trabajadoras. Las jornadas de trabajo excesivamente largas, la alta rotación laboral y la falta de experiencias organizativas previas, complica el panorama para la formación de una identidad obrera, en estas trabajadoras.

Algunos estudios realizados en el área centroamericana muestran que las trabajadoras de las maquilas (especialmente las más jóvenes), antes de verse a sí mismas como explotadas, se ven a si mismas frente a la oportunidad que les brinda la maquila de experimentar una situación de emancipación y de liberación contra la sujeción a las autoridades patriarcales a las que se habían visto sujetas. El poder adquisitivo que les dan los sueldos que reciben, les permiten cierto nivel de independencia respecto a los padres o compañeros de vida.

En los estudios exploratorios que se han realizado en Centroamérica sobre la autopercepción de las trabajadoras de la maquila se evidencia que el "ser operarias de una fábrica" es valorado como una situación de trabajo mejor que el "ser empleada doméstica".

"La maquila es un espacio donde convergen diferentes tipos de mujeres, es un lugar donde podemos encontrar un abanico de experiencias humanas y femeninas. La reunión de diversidades, combinada con la independencia económica por el manejo del dinero, puede ser la matriz donde se esté gestando otro modelo de mujer cuyo perfil aún no alcanzamos a visualizar"

Este nuevo proletariado es mayoritariamente muy joven: entre los 16 y 30 años; es mayoritariamente femenino, prácticamente no tiene experiencias anteriores en el sector formal de la economía, y si las tiene es en el mismo sector de la industria de la maquila, aproximadamente en un 40% son madres jefes de hogar, su nivel de alfabetismo es similar o incluso mayor que el de los hombres del mismo sector.

Según las organizaciones sindicales, la violación al derecho de libertad de organización sindical, es una de las más graves cometidas dentro de las maquiladoras. Es común la práctica de despidos al menor indicio de organización sindical y las empresas realizan acciones para impedir y/o dificultar la organización sindical. Entre éstas se encuentran:

"…Contratación de mano de obra joven, con poca o nula experiencia organizativa gremial; el desarrollo de programas de influencia psicológica para evitar la organización del trabajador en sindicatos; el uso de modalidades de contratación temporal que facilita la no-renovación del contrato en cuanto la empresa lo estime conveniente; la asignación de tareas más difíciles y peor remuneradas a los/as trabajadores/as sindicalizados/as; y la promoción de organizaciones solidaristas…"

Los dirigentes mencionan, además, la existencia de "listas negras", consistentes en los nombres de aquellas personas que hubieran sido despedidas por razones sindicales y que circulan entre los empresarios maquiladores, para evitar las contrataciones en otras empresas. Los problemas para la organización sindical provienen también de la falta de una fiscalización rigurosa por parte de los Ministerios de Trabajo, así como la localización geográfica dispersa de las maquilas.

  • Sin embargo, en este problema influye la falta de estrategias adecuadas al nuevo proletariado que se encuentra en las maquiladoras, tal y como se mencionó anteriormente. Una evidencia de la necesidad de hacerse preguntas sobre estas nuevas estrategias es la resistencia de las mujeres a sindicalizarse no solo por la represión patronal sino porque no visualizan claramente en qué medida la sindicalización les será beneficiosa . En investigaciones hechas en Honduras y Guatemala se evidencia que las mujeres perciben que sus "necesidades e intereses como mujeres no son prioritarios en los sindicatos" . En este sentido es necesario conocer cuáles son esas necesidades y esos intereses para lograr acercar a las trabajadoras a las organizaciones sindicales.

La magnitud de los problemas laborales de la maquila, las dificultades de los sindicatos para darles respuesta y la presencia masiva de mujeres en este tipo de fábricas, han motivado a que diversas organizaciones, tales como las de mujeres, pro derechos humanos y religiosas, que tradicionalmente no se habían ocupado de asuntos laborales, se hayan volcado a esta área.

Diversas organizaciones laborales y sindicales de los EE.UU. y grupos de activistas, han emprendido campañas enormes para llamar la atención de la opinión pública estadounidense sobre el asunto de los sweatshops (talleres de sudor), en que se elabora la ropa que consume la población.

Las acciones reivindicativas realizadas en la maquila centroamericana pueden resumirse como sigue:

Acción sindical tradicional: Acciones dirigidas a la empresa maquiladora y al Estado a través de los Ministerios de Trabajo, o bien de paros y huelgas. Los actores fundamentales son los sindicatos.

Campañas corporativas: Estrategias emprendidas para presionar a una transnacional para que ésta se responsabilice por el trato recibido por la gente que elabora sus productos, sean o no directamente contratados por éstas. Puede ser realizada por sindicatos y/o organizaciones locales, pero el sello distintivo es que involucra actores fuera de las fronteras de los países maquiladores: sindicatos y/o organizaciones solidarias y de activistas de los Estados Unidos y Canadá.

Monitoreos: Es un proceso de verificación de cumplimientos de instrumentos jurídicos (Leyes, Tratados, Códigos de Conducta empresariales) en materia de derechos laborales. Existen diferentes tipos de monitoreo. Está por un lado el monitoreo interno, realizado por cada compañía. Existe también el monitoreo externo, que puede ser realizado por organizaciones directamente contratadas por la transnacional, o bien como en el caso de El Salvador el monitoreo que realiza un grupo de organizaciones de la sociedad civil especializadas en derechos laborales. En Guatemala VESTEX ha traducido al coreano, al chino y al inglés el Código de Trabajo y el Código de Conducta que es el más completo de Centroamérica, aunque solo un porcentaje pequeño de empresas lo han adoptado. En Nicaragua casi un 40% de las empresas han adoptado Códigos de Conducta.

Otras Iniciativas: Certificaciones y auditorías sociales: Como un derivado de los monitoreos, se han planteado las llamadas certificaciones sociales. En este caso, se trata de monitoreos puntuales que dan como resultado una certificación de "no sweat" (sin explotación). Para certificaciones sociales, la más conocida es la Norma SA8000, que ha elaborado su propio estándar para evaluar las condiciones y el respeto a los derechos laborales de las fábricas que estén certificando. Dicha certificación es otorgada por organizaciones certificadoras, acreditadas ante las organizaciones que manejan la SA8000 (Consejo de Prioridades Económicas, es una organización certificadora de los EE.UU. con experiencia en normas tales como la ISO 9000 e ISO 14000). A diferencia de los monitoreos anteriores, este trabajo es realizado con fines de lucro y las organizaciones certificadoras (al menos las existentes en CA) tienden a ser organizaciones y empresas privadas. El caso de las auditorías sociales, es similar al anterior, en tanto que quienes lo realizan son generalmente empresas privada de auditoría, tales como la Price Waterhouse Coopers. Sin embargo, en este caso, no se extiende una certificación, que más bien se redactan informes privados a las transnacionales que han contratado los servicios de la auditora.

Todas estas acciones han sido desarrolladas en Centroamérica, desde 1994 a la fecha. Los resultados han sido diferentes en cuanto a los beneficios que han tenido los y las trabajadoras, así como respecto a las consecuencias para el movimiento laboral y las relaciones establecidas entre los diferentes actores involucrados.

Ninguna de estas acciones sustituye la observancia de los derechos laborales previstos en las legislaciones y ninguna de estas acciones ha incidido en una mayor presencia sindical en las empresas, aunque sí ha tenido impacto en el mejoramiento de las condiciones laborales de las empresas que se someten a este tipo de controles externos.

Las opiniones y percepciones sobre las relaciones laborales de los distintos actores entrevistados

 

 

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