Las mujeres de América Latina y el Caribe han logrado grandes
avances en materia de equidad, pero los patrones sociales tradicionales
siguen limitando su participación en el mercado laboral y hacen
que las familias usen los recursos de manera ineficiente en su lucha
contra la pobreza, señala un nuevo estudio del Banco Mundial.
De acuerdo con Desafíos y oportunidades para la equidad de género
en América Latina y el Caribe, elaborado para conmemorar el Día
Internacional de la Mujer este 8 de marzo, las mujeres han logrado mejoras
importantes en educación y acceso al mercado laboral. Sin embargo,
el informe advierte que queda mucho por hacer en materia de pobreza
y exclusión social, salud reproductiva y violencia doméstica.
"A pesar de los grandes progresos en los últimos 20 años,
las desigualdades de género siguen siendo un obstáculo
para el desarrollo pleno de los países de la región,"
dijo Maria Valéria Pena, Líder de la Unidad de Género
del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. "La desigualdad
se traduce en pérdidas derivadas de la ausencia de la mujer de
la actividad económica, de capital humano a consecuencia de la
mortalidad materna y del abandono escolar de las jóvenes embarazadas
y niños, y del coste social y económico de la violencia
contra la mujer".
El estudio, que describe los cambios más importantes en la condición
de la mujer de América Latina y el Caribe en las últimas
dos décadas y los retos tanto en el ámbito regional como
por país, señala que aunque la participación de
la mujer en la economía formal ha aumentado de manera continua,
todavía existen obstáculos que afectan sobre todo a las
áreas rurales y a las mujeres indígenas.
De hecho, la participación de la mujer en el mercado de trabajo
sigue siendo muy inferior a la del hombre. En Brasil, el 56 por ciento
de las mujeres participa en el mercado laboral; en Chile el 44 por ciento;
Colombia 56 por ciento, México 43 por ciento y Perú 55
por ciento, mientras que en todos estos países la participación
de los hombres supera el 77 por ciento.
Asimismo, a pesar de que la brecha salarial ha disminuido considerablemente
en muchos países como Honduras, Venezuela, Brasil, Colombia,
Argentina y México, la mujer gana menos que el hombre en todos
los países de la región a excepción de Costa Rica.
En Argentina, la mujer gana el 98 por ciento del salario de un hombre,
en México 89 por ciento, en Colombia 84 por ciento, en Perú
80 por ciento, en Brasil 77 por ciento al igual que en Chile, en El
Salvador 74 por ciento y en Nicaragua 64 por ciento.
Entre los factores que contribuyen a este fenómeno, destacan
la participación masiva de la mujer en el sector servicios, el
cual suele ser el peor pagado; el que la mujer sea la principal responsable
del cuidado de la familia y, por ende, su mayor entrada y salida de
la fuerza laboral y preferencia por los trabajos de tiempo parcial.
"Aunque la mujer latinoamericana ha alcanzado prácticamente
el mismo nivel de educación que el hombre, e incluso lo ha superado
en algunos países, sigue participando menos en el mercado laboral
y ganando menos que el hombre", dijo María Elena Ruiz Abril,
autora del informe del Banco Mundial. "Se trata de un asunto fundamental
que debe ser el foco de atención de las políticas públicas".
Esta situación es más aguda para la mujer rural, ya que
además enfrenta altas tasas de fertilidad, alto número
de dependientes y falta de acceso a la tierra, por más que este
se haya incrementado significativamente en países como Colombia,
Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Chile y El Salvador. México,
sin embargo, es el país con la mayor brecha de género
en la materia, pues las mujeres sólo representan el 21 por ciento
de los propietarios de tierras ejidales.
El informe revela que las mujeres, sobre todo las ancianas y las jefas
de hogar, son más vulnerables a la pobreza. Asimismo, la discriminación
en cuanto al acceso a la educación y a la salud coloca a la mujer
indígena en una posición de desventaja a la hora de luchar
contra la pobreza y la exclusión social.
"Para atacar la pobreza en los hogares latinoamericanos, es imprescindible
contar con políticas y programas destinados a remediar las desigualdades
de género, ya que éstos beneficiarían no solamente
a la mujer, sino a sus familias y a la sociedad latinoamericana en su
conjunto", señaló Ernesto May, Director del Banco
Mundial para Política Económica y Programa de Reducción
de la Pobreza en América Latina y el Caribe.
Por ello, el informe recomienda que las políticas de empleo
se concentren en reducir las barreras que enfrentan las mujeres, especialmente
las pobres, para acceder al mercado laboral, tales como incrementar
el número de guarderías, disponibilidad de servicios de
planificación familiar y hacer más equitativo el trabajo
doméstico.
En materia de salud, el documento señala que aunque la mortalidad
materna ha disminuido en la mayoría de los países, sigue
siendo el principal problema de salud de la mujer, sobre todo en Bolivia,
Perú, Ecuador, El Salvador y República Dominicana. El
SIDA, por su parte, se ha convertido en uno de los problemas más
graves en el Caribe, donde hombres y mujeres tienen un nivel similar
de infección.
En educación, la brecha entre hombres y mujeres se ha ido reduciendo
en todos los países de la región, y en algunos de ellos
el grado de educación alcanzado por la mujer es superior al del
hombre, como en Brasil, Costa Rica, Venezuela, Argentina, Jamaica, Nicaragua
y Colombia, ya que los niños se matriculan menos y abandonan
la escuela con mayor frecuencia para ayudar al sustento económico
de sus familias. Sin embargo, durante las crisis económicas,
son las niñas las primeras a quienes sus padres sacan de la escuela.
Por su parte, el estudio enfatiza que la violencia doméstica
es un "desafío todavía pendiente en los países
de la región", siendo Haití el que posee la tasa
más alta con 70 por ciento de la población femenina afectada.
Según el documento, "el riesgo de abuso físico disminuye
con el nivel de renta del hogar y con los años de educación
de la mujer, y aumenta en el caso de las mujeres casadas y, en algunos
países, entre aquellas mujeres con una fuente de ingreso independiente".
El documento aclara que aunque hay problemas de género que se
repiten en la mayoría de los países de la región,
como la mortalidad materna, América Latina y el Caribe presenta
grandes contrastes en cuanto a indicadores de desarrollo y la situación
de la mujer.
Así, para México, Chile, Uruguay y Venezuela, entre los
principales problemas se encuentran el acceso al mercado laboral, mientras
que en Colombia la violencia doméstica, y en Guyana, Guayana
y Surinam la mortalidad materna. Por su parte, Argentina enfrenta los
problemas de mercado laboral y embarazo adolescente; Brasil de mercado
laboral y mortalidad materna; Centroamérica, Ecuador, Perú
y Paraguay de mortalidad materna y violencia doméstica; Bolivia
de mortalidad materna y embarazo adolescente, y el Caribe de SIDA y
violencia doméstica.
Texto
completo en formato pdf (sitio web Banco Mundial)
Mayor información: http://wbln0018.worldbank.org