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Fecha de actualización:
23/06/2009

 

 

 

¿Por qué y cómo incorporar la perspectiva de género en las políticas de formación para el trabajo?

APUNTES PARA UN GLOSARIO CONCEPTUAL Y ESTRATÉGICO



¿Cómo se expresan las representaciones de género en el mundo del trabajo y la formación?

Las representaciones de género se trasladan al ámbito laboral e interactúan con las exigencias y condicionantes productivas y económicas determinando la división sexual del trabajo. Esta división ha adjudicado, sin retribución, a las mujeres la responsabilidad casi exclusiva de las tareas de atención y cuidado y contribuye significativamente a explicar que en el ámbito del trabajo "productivo" el mercado haya reservado a la mujer los puestos más alejados del poder de decisión y prolongado los hábitos hogareños, adjudicándole las tareas asimilables y más rutinarias, menos creativas y escasamente valoradas, alejándolas de los empleos técnicos, con alto contenido tecnológico o con las mejores perspectivas de desarrollo de carrera.

Pese al sistemático crecimiento de las tasas de participación femenina y de sus perfiles educativos, las mujeres siguen afectadas por el más alto desempleo, perciben menores remuneraciones para trabajo de igual valor, son sometidas a criterios de selectividad e ingreso más rigurosos, se les reclaman superiores niveles educativos para acceder a las mismas oportunidades de empleo y sufren la segmentación horizontal y vertical en términos de desempeño.

El trabajo femenino se caracteriza por mayores niveles de informalismo, precariedad y desprotección social todo lo cual hace que las mujeres estén sobre-representadas entre los pobres. "En todo el mundo, la desigualdad de género confluye con las privaciones económicas generando formas de pobreza que afectan, en general, en mayor medida a las mujeres que a los hombres." 1

Las políticas de formación no son neutrales al contexto por lo que responden al paradigma de desarrollo económico y social vigente y reproducen valores, normas y sesgos vigentes en la sociedad en la que están inmersas, incluyendo las ideas y concepciones respecto a lo femenino y lo masculino y, especialmente, la segmentación profesional por género. Así, presentan sus propias barreras internas para una participación diversificada femenina, tales como:

* la inexistencia o carencias de un sistema de información y orientación vocacional y ocupacional con enfoque de género que estimule nuevas opciones y rompa los estereotipos,
* la persistencia de un lenguaje sexista y de estereotipos en la divulgación y definición de la oferta, en los materiales didácticos, en los desarrollos curriculares, así como en las prácticas y metodologías docentes,
* la rigidez y falta de flexibilidad en la estructura de los cursos,
* la no inclusión de las necesidades femeninas en la infraestructura,
* una participación muy baja en los puestos directivos y como docentes en las áreas técnicas y tecnológicas,
* una intermediación laboral que busca romper la segmentación, etc.

Por ello, el mundo del trabajo y la formación constituyen puntos de entrada privilegiados para liberar a la sociedad de la discriminación. Una distribución más igualitaria de las oportunidades de trabajo, los recursos y los factores productivos, incluida la educación en todas sus expresiones y, consecuentemente, de las responsabilidades familiares entre mujeres y hombres de diferentes razas, religiones u orígenes étnicos, es una condición indispensable para alcanzar un desarrollo sostenible y de cualquier estrategia para reducir la pobreza.

1- Memoria del Director General de la OIT -Conferencia Internacional del Trabajo 91.a reunión 2003

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