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TRABAJO
DECENTE PARA LA MUJER.
Una propuesta de la OIT para acelerar la puesta en práctica
de la Plataforma de Acción de Pekín
Índice
La
cuestión del género
en la agenda internacional
La
Plataforma de Acción de Pekín y el mandato
de la OIT
La
mujer en el mundo
del trabajo: progresos
y desfases
La
respuesta de la OIT: La agenda del Trabajo Decente
Conseguir
que se respeten los principios
y derechos fundamentales en el trabajo
Promover
el empleo y
las oportunidades de ingresos
Extender
la protección social
Promover
el diálogo
social
Conclusión
Anexo
Apéndice
1
Apéndice
2
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La respuesta de la OIT: La agenda
del Trabajo Decente
El objetivo primario de la OIT es
hoy promover oportunidades para que mujeres y hombres obtengan
trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, igualdad,
seguridad y respeto de la dignidad humana. Todos cuantos trabajan,
mujeres y hombres, tienen derechos laborales. No sólo los asalariados
en las empresas del sector estructurado, sino también los empleados
por cuenta propia, los trabajadores eventuales y los del sector
no estructurado, los sumergidos, y predominantemente las mujeres
trabajadoras de la economía asistencial o del ámbito doméstico.
El concepto de Trabajo Decente se
basa en el deseo expreso de hombres y mujeres de un trabajo que
les permita acceder, a ellos y a sus familias, a un nivel de vida
decente. Trabajo decente es el que satisface o colma con creces
las normas básicas sociales, con lo que se fija un umbral para
el trabajo y el empleo que abarca derechos universales y que,
para una sociedad dada, es coherente con sus valores y objetivos.
El trabajo decente se basa en las realidades, valores y objetivos
de una sociedad dada. Pero es un concepto dinámico, cuyo contenido
evoluciona con el progreso social y económico de un país dado.
La agenda del Trabajo Decente pone la igualdad entre los géneros
y los problemas del desarrollo en el corazón de la agenda de la
OIT.
¿Cómo puede lograrse el objetivo
de promover un trabajo decente? En la tarea de la OIT, esto se
concibe como la síntesis de cuatro objetivos estratégicos: conseguir
que se respeten los principios y derechos fundamentales en el
trabajo; crear mayores oportunidades de empleo y de ingresos para
hombres y mujeres; extender la protección social; y promover el
diálogo social.
Estos objetivos están íntimamente
entrelazados: el respeto por los principios y derechos fundamentales
es condición previa para la construcción de un mercado de trabajo
socialmente legítimo; el diálogo social es el medio por el que
los trabajadores, los empleadores y sus representantes pueden
discutir e intercambiar ideas acerca de los caminos para lograr
tal objetivo. La creación de empleo es el instrumento esencial
para elevar los niveles de vida y ampliar el acceso a los ingresos,
en tanto que la protección social procura los medios para alcanzar
la seguridad en los ingresos y la seguridad en el medio de trabajo.
Estas distintas dimensiones del trabajo decente se refuerzan la
una a la otra.

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