|
TRABAJO
DECENTE PARA LA MUJER.
Una propuesta de la OIT para acelerar la puesta en práctica
de la Plataforma de Acción de Pekín
Índice
La
cuestión del género
en la agenda internacional
La
Plataforma de Acción de Pekín y el mandato
de la OIT
La
mujer en el mundo
del trabajo: progresos
y desfases
La
respuesta de la OIT: La agenda del Trabajo Decente
Conseguir
que se respeten los principios
y derechos fundamentales en el trabajo
Promover
el empleo y
las oportunidades de ingresos
Extender
la protección social
Promover
el diálogo
social
Conclusión
Anexo
Apéndice
1
Apéndice
2
|
|
Trabajo decente para
la mujer
Una propuesta
de la OIT para acelerar la puesta en práctica
de la Plataforma de Acción de Pekín
El proceso Pekín + 5 es una
reafirmación importante de la mundialización de un compromiso
para conseguir la igualdad de los géneros. Damos un paso más hacia
la mundialización del progreso social cuando preconizamos la igualdad
entre los géneros como un tema de derechos y de justicia social,
así como de eficiencia y buen sentido empresarial.
Juan Somavia
Director General de la Oficina Internacional del Trabajo
Coloquio sobre *Trabajo Decente para la Mujer+,
24 de marzo de 2000.
La cuestión del género en la agenda
internacional
En la última parte del
pasado siglo se ha producido un impresionante avance económico
y tecnológico. Se han creado muchas oportunidades económicas nuevas.
Pero el ritmo del progreso social se ha rezagado en comparación
con el acelerado ritmo de la nueva economía global. No todos los
hombres ni todas las mujeres han podido cosechar los beneficios
del progreso económico. Las desigualdades dentro de los países
y entre unos países y otros han aumentado y, para muchos, la mundialización
y la reestructuración económica han traído consigo una creciente
inseguridad, incertidumbre o marginación. En algunas circunstancias
la mundialización ha reducido las desigualdades por razón del
género, en particular en aquellos países donde ha llevado a un
empleo sin precedentes de la mano de obra femenina, pero en otros
casos las ha intensificado. El progreso hacia el logro de la igualdad
entre los géneros está lejos de haber sido un esfuerzo sostenido.
En períodos de crisis, reestructuración económica o transición
económica, el gasto social es lo primero que se recorta, lo cual
hace más difícil para las mujeres compaginar el trabajo productivo
con el trabajo de asistencia que prestan.
Las preocupaciones sociales
son hoy más apremiantes y todos los foros internacionales reconocen
la necesidad de combinar los objetivos económicos y sociales en
un marco integrado. Para que la eficiencia económica y la eficiencia
social vayan de consuno, todos los miembros de la sociedad hombres
y mujeres por igual, jóvenes y viejos, capacitados y discapacitados
han de ser conscientes de su potencial humano para contribuir
al desarrollo y beneficiarse plenamente del crecimiento. Es imposible
lograr esto y mantenerlo sin la participación de la mujer en todos
los ámbitos de la vida y en las esferas social, económica, política
o cultural. De ahí que todas las conferencias y cumbres mundiales
de la década iniciada en 1990 hayan incluido la igualdad entre
los géneros en su agenda de prioridades.
Igualdad y no discriminación
constituyen el núcleo del enfoque basado en los derechos respaldado
por la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social de Copenhague
y reforzado en la Cuarta Conferencia de la Mujer celebrada en
Pekín en 1995. Garantizar a los hombres y a las mujeres el mismo
status legal es el primer paso necesario, pero no es suficiente.
Promover la igualdad entre los géneros requiere también un medio
idóneo para capacitar a todos en el disfrute de los derechos humanos.
El desarrollo económico abre nuevas posibilidades, pero no proporciona
automáticamente los medios para hacerse con ellas. Así ha ocurrido
con frecuencia con las mujeres. El enfoque basado en los derechos
y el basado en el desarrollo, entendido como una ampliación de
las posibilidades de elección y de capacitaciones crecientes,
son complementos necesarios.
La OIT tiene un papel
que jugar como agente para el cambio, catalizador y promotor del
vínculo entre eficiencia económica y eficiencia social. La Organización
aborda la igualdad entre los géneros como un tema de derechos
humanos, de justicia social, de eficiencia económica y de desarrollo
sostenible. El principal objetivo de la OIT es el de promover
las oportunidades para que hombres y mujeres consigan un trabajo
decente en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad
humana.

|