El trabajo a domicilio
representa una forma antigua de empleo flexible, que, según diversas
fuentes, estaría cobrando nuevo auge como resultado de los actuales
procesos de flexibilización de la producción y mundialización
de la economía. Tradicionalmente asociado con actividades de baja
productividad que ocupaban a mano de obra principalmente femenina
y no organizada, y con situaciones de sobre-explotación, precariedad
y pobreza, el trabajo a domicilio estaría emergiendo también en
sectores de punta y absorbiendo a mano de obra calificada con
un considerable poder de negociación.
La adquisición de nuevas
facetas y características exige una revisión de los conceptos
y categorías tradicionalmente utilizadas para analizar esta forma
de trabajo, así como una redefinición de las políticas en materia
de empleo. Las discusiones sobre el tema en seno a la Conferencia
Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) que culminaron, en 1996, con la adopción del Convenio
Núm. 177 y de la Recomendación Núm. 184, testimonian el esfuerzo,
a nivel internacional, de adquirir una mejor comprensión de este
fenómeno y de las medidas más adecuadas para abordarlo.
En América Latina, al igual
que en otras regiones del mundo, no se dispone de datos fidedignos
y precisos sobre la magnitud y las características de esta forma
de trabajo. Se cuenta, por lo general, con estudios de caso, o
encuestas con una cobertura geográfica limitada (encuestas barriales)
y/o restringidas a sectores o ramas de actividad en donde esta
forma de empleo ha estado tradicionalmente presente, a saber el
sector textil, de la confección y del calzado. Este estado de
cosas se debe en gran medida al desconocimiento y confusión acerca
de lo que el trabajo a domicilio configura.
Existen sin embargo, en
América Latina, una serie de indicios, tales como el incremento
de la tasa de participación femenina en el mercado del trabajo,
el aumento del número de talleres familiares que operan en casa
en régimen de subcontratación y de la cantidad de trabajadores
que se desempeñan como trabajadores autónomos, que permiten hipotizar
la vigencia y, quizás, expansión del trabajo a domicilio en dicha
región.
Fue justamente con el objetivo
de averiguar en qué contextos productivos se sitúa esta forma
de empleo y a qué tipo de trabajador emplea y en cuáles condiciones
que el Consejo de Administración de la OIT acordó realizar un
seminario técnico tripartito sobre el tema en América Latina,
en 1999. El Seminario se proponía compartir los hallazgos y recomendaciones
de un proyecto de investigación coordinado por POLDEV y llevado
a cabo en colaboración con los equipos multidisciplinarios de
la región, así como estimular un debate tripartito a nivel nacional
y regional sobre las medidas y políticas mas apropriados para
abordar el tema.