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Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 

 

 

Glosario del género

En las páginas siguientes se incluyen algunas explicaciones acerca de la terminología que se emplea comúnmente a la hora de debatir la igualdad de los géneros, con el propósito de ayudar al lector no familiarizado con las cuestiones de género a orientarse fácilmente en su recorrido por los restantes artículos de esta publicación.

1. Igualdad con respecto al género

La igualdad con respecto al género, o igualdad entre mujeres y hombres se refiere a una igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades para las mujeres y los hombres, las niñas y los niños. Esta igualdad con respecto al género no es propiamente un "problema de las mujeres"; concierne también a los hombres. Igualdad no significa que las mujeres y los hombres vayan a identificarse, sino que los derechos, las responsabilidades y las oportunidades de las mujeres y de los hombres no dependan de que hayan nacido mujeres u hombres. La igualdad entre mujeres y hombres es un problema de derechos humanos y una condición previa para la consecución de un desarrollo sostenible centrado en las personas.

 

Lista de comprobación: hitos de las Naciones Unidas en el camino hacia la igualdad con respecto al género

Convenio de la OIT sobre la protección de la maternidad, 1919 (núm. 3)

Convenio de la OIT sobre el trabajo subterráneo (mujeres), 1935 (núm. 45)

Declaración universal de los derechos humanos, 1948 (principios de igualdad y no discriminación)

Convenio de la OIT sobre el trabajo nocturno (mujeres), revisado, 1948 (núm. 89), [y Protocolo, 1990]

Convenio de la OIT sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100)

Convenio de la OIT sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1951 (núm. 111)

Convenio de la OIT sobre la protección de la maternidad (revisado), 1952 (núm. 103)

Año Internacional de la Mujer, 1975

Conferencia Mundial sobre el Año Internacional de la Mujer, Ciudad de México, 1975 (primera conferencia mundial sobre las mujeres celebrada en la historia)

Década de las Naciones Unidas en favor de las Mujeres: Igualdad, desarrollo y paz (1976-1985)

Adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas del Convenio sobre la erradicación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW), 1979

Conferencia Mundial de la Década de las Naciones Unidas en favor de las Mujeres, Programa de Acción para la segunda mitad de la Década de las Naciones Unidas en favor de las Mujeres, Copenhague, 1980

Convenio de la OIT sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, 1981 (núm. 156)

Conferencia Mundial para revisar y valorar los logros de la Década de las Naciones Unidas en favor de las Mujeres, Nairobi, 1985. Las estrategias de Nairobi cara al futuro para el progreso de las mujeres

Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y el Desarrollo (UNCED), Rio de Janeiro, 1992 (reconocimiento del papel de las mujeres en el desarrollo sostenible)

Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (ICPD), El Cairo, 1994 (reconocimiento del papel de las mujeres en el desarrollo sostenible)

Cumbre Mundial para el Desarrollo Social, Copenhage, 1995 (dimensiones de género en el alivio y reducción de la pobreza, expansión del empleo productivo y fortalecimiento de la integración social)

Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer: Acción para la igualdad, el desarrollo y la paz, Pekín,1995. La Plataforma para la Acción de Pekín

Conclusiones acordadas por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas sobre la integración del género, Ginebra, 1997

Declaración de la OIT sobre los principios y derechos fundamentales en el trabajo, 1998

Sesiones especiales de las Naciones Unidas sobre Copenhague+5 y Pekín+5, 2000

 

2. Sexo y género

Las diferencias existentes entre los hombres y las mujeres son de naturaleza biológica y de carácter social:
El término sexo se refiere a unas diferencias biológicamente determinadas con carácter universal entre los hombres y las mujeres.
El término género se refiere a unas diferencias sociales y relaciones entre los hombres y las mujeres aprendidas, cambiantes con el tiempo y que presentan una gran variabilidad entre las diversas culturas y aun dentro de una misma cultura. Estas diferencias y relaciones son una construcción social, y han sido aprendidas a través del proceso de socialización. Son específicas de un contexto y pueden ser modificadas.

3. Roles de género

Los roles o papeles de género son comportamientos aprendidos en una sociedad, comunidad o grupo social dados, en los que sus miembros están condicionados para percibir como masculinas o femeninas ciertas actividades, tareas y responsabilidades. Estas percepciones están influenciadas por la edad, la clase, la raza, la etnia, la cultura, la religión u otras ideologías, así como por el medio geográfico, económico y político. A menudo se producen cambios de los roles de género como respuesta a al cambio de las circunstancias económicas, naturales o políticas, incluidos los esfuerzos por el desarrollo, los ajustes estructurales u otras fuerzas de base nacional o internacional. En un contexto social dado, los roles de género de los hombres y las mujeres pueden ser flexibles o rígidos, semejantes o diferentes, y complementarios o conflictivos.

Tanto las mujeres como los hombres desempeñan múltiples roles o papeles en la sociedad: productivo, reproductor, director en la comunidad, etc. Percibidos habitualmente como responsables de ganar el pan de la familia, los hombres están en condiciones de dedicar más tiempo a un único rol productivo, y desempeñan sus múltiples roles de uno en uno. En contraste con ellos, las mujeres suele asignárseles sólo secundariamente este rol de obtener ingresos; tienen que desempeñar sus roles simultáneamente y equilibrar las demandas conflictivas de unos y otros dentro de sus limitaciones de tiempo. En consecuencia, el tiempo de trabajo de las mujeres y su flexibilidad están mucho más condicionados que en el caso de los hombres. Por otra parte, puesto que los hombres y las mujeres han desempeñado históricamente distintos roles en la sociedad, a menudo tienen que entrentarse a cortapisas culturales, institucionales, físicas y económicas muy diferentes, muchas de las cuales están arraigadas en una discriminación y unas parcialidades sistemáticas.

4. Análisis por género

El análisis por género es una herramienta para diagnosticar las diferencias entre mujeres y hombres. Contempla sus actividades específicas, condiciones, necesidades, su acceso a los recursos y el control que tienen sobre ellos, así como acceso a los beneficios del desarrollo y a los niveles de dirección. Estudia estos vínculos y otros factores en el medio y en el contexto más amplio social, económico.

El análisis por género precisa ante todo y sobre todo reunir datos desglosados (esto es, separados por sexos) e información sensible a las cuestiones de género acerca de la población que se estudia. El análisis por género es el primer paso de una planificación sensible a las cuestiones de género para promover la igualdad entre las mujeres y los hombres.

El análisis por género no se limita a identificar diferencias. De forma más importante, detecta la política de las relaciones de género y los ajustes que han de ser realiados por las instituciones para alcanar la igualdad entre los géneros. Se fija en las desigualdades entre las mujeres y los hombres, se pregunta por qué existen, y sugiere cómo pueden reducirse las brechas que los separan. El análisis por género es asimismo el primer paso para la formación de cualquier política o elaboración de un programa: el punto de partida desde el que transformar la naturaleza del desarrollo de una sociedad para promover la igualdad entre los hombres y las mujeres.

5. Necesidades en función del género

Los papeles de los hombres y las mujeres en las sociedades e instituciones existentes son distintos, en general. Lo que significa que sus necesidades difieren también según ellos. Habitualmente se distinguen dos tipos de necesidades:

Las necesidades estratégicas son todo aquello que hay que remediar para superar la posición subordinada de las mujeres a los hombres en la sociedad, y tienen que ver con la potenciación de las mujeres. Varían según el particular contexto social, económico y político en el que se formulan. Normalmente conciernen a problemas de igualdad tales como el de capacitar a las mujeres para que tengan igual acceso a las oportunidades de trabajo y de formación, a una remuneración igual que la de los hombres por un trabajo de igual valor, al derecho a la propiedad de la tierra y a otros bienes de capital importancia, a la prevención del acoso sexual en el trabajo y de la violencia doméstica, y a la libertad de elección acerca de su maternidad. Remediarlas entraña una lenta transformación de las costumbres y los convencionalismos tradicionales de una sociedad.

Necesidades prácticas, que nacen de las condiciones reales que las mujeres y los hombres experimentan por causa de los roles que tienen asignados en la sociedad. Suelen estar referidas a las mujeres como madres, amas de casa y proveedoras de las necesidades básicas de la familia, y conciernen a deficiencias en los medios de vida y condiciones de trabajo, tales como alimentos, agua, vivienda, ingresos, atención sanitaria y empleo. Para las mujeres y los hombres que se encuentran en los niveles socioeconómicos inferiores, estas necesidades están ligadas a menudo a estrategias de supervivencia. Atender sólo estas necesidades no hace sino perpetuar los factores que mantienen a las mujeres en una posición desventajosa en sus sociedades. No promueve la igualdad entre los géneros.

Las necesidades estratégicas son todo aquello que hay que remediar para superar la posición subordinada de las mujeres a los hombres en la sociedad, y tienen que ver con la potenciación de las mujeres. Varían según el particular contexto social, económico y político en el que se formulan. Normalmente conciernen a problemas de igualdad tales como el de capacitar a las mujeres para que tengan igual acceso a las oportunidades de trabajo y de formación, a una remuneración igual que la de los hombres por un trabajo de igual valor, al derecho a la propiedad de la tierra y a otros bienes de capital importancia, a la prevención del acoso sexual en el trabajo y de la violencia doméstica, y a la libertad de elección acerca de su maternidad. Remediarlas entraña una lenta transformación de las costumbres y los convencionalismos tradicionales de una sociedad.

 

6. División del trabajo en función del género

La división del trabajo entre mujeres y hombres depende del contexto socioeconómico y cultural, y puede ser analizada distinguiendo entre trareas productivas y tareas reproductoras.

Por tareas productivas se entiende el trabajo realizado por hombres o por mujeres para producir bienes y servicios, así como transformar materias primas.

La expresión tareas reproductoras se refiere a la maternidad y a las distintas actividades desempeñadas en lo que se denomina hoy la "economía de cuidados"; es decir, las muchas horas pasadas cuidando de los miembros de la familia y de la comunidad, recogiendo combustibles y agua, preparando los alimentos, cuidando de los niños, de su educación y salud, y prestando cuidados a los ancianos.

El hecho de que las mujeres se ocupen tanto de las tareas productivas como de las reproductoras significa que invariablemente trabajan más horas al día que los hombres. A menudo las actividades de las mujeres no son remuneradas o se desarrollan en el sector no estructurado de la economía, sin estar cubiertas por la legislación laboral. El resultado de ello es que el trabajo de las mujeres a menudo quede excluido también de las estadísticas nacionales de empleo y de rentas.

Es preciso revisar todas estas tareas desde una perspectiva de género, de forma que las funciones productivas y reproductoras en el hogar, la comunidad o el lugar de trabajo puedan ser compartidas equitativamente, en la medida de lo posible, por los hombres y por las mujeres. Este cambio hacia un reparto equitativo de las tareas requiere compromiso político, imaginación y perseverancia. Entonces, y sólo entonces, podrá tener lugar una transformación de las actuales estructuras de la sociedad, que dará como fruto la plena igualdad entre las mujeres y los hombres

 

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