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Fecha de actualización: 27/11/2008
El trabajo infantil
Una oportunidad justa para los niños
Según los cálculos de la OIT, hay unos 250 millones
de niños, de entre 5 y 14 años de edad, comprometidos en el trabajo
infantil, y de ellos 110 millones son niñas. Esta cifra es probablemente
bastante más alta, porque se basa en datos sobre la actividad
económica y no incluye el trabajo en el hogar a tiempo completo.
Las niñas trabajadoras merecen especial atención por su mayor
vulnerabilidad a la explotación y los abusos, y porque están más
expuestas a que se les niegue su derecho a la educación. Por este
motivo, el Programa Internacional de la OIT para la Erradicación
del Trabajo Infantil (IPEC, según sus siglas en inglés) identifica
a las niñas trabajadoras como un grupo de atención prioritaria.
Como muestra el siguiente Cuadro, compilado por la Oficina Estadística
de la OIT, las niñas aparecen trabajando junto a los niños en
casi todos los sectores.
Aunque muchos de los programas de acción IPEC
se refieren por un igual a niñas y niños, el trabajo que realizan
las niñas resulta a menudo "invisible" y sus problemas
y "estrategias de supervivencia" difieren de las de
los niños trabajadores. Las niñas comienzan a trabajar normalmente
a una edad más temprana que los niños, en particular en las zonas
rurales, que es donde se localiza la mayor parte del trabajo infantil
(Ashagrie, 1997: 6). Además, por término medio tienen jornadas
de trabajo más largas que los niños, y reciben menor remuneración
que ellos por el mismo tipo de trabajo (OIT 1997). También es
más frecuente entre ellas la falta de remuneración por su trabajo
y, por consiguiente, que no reciban los beneficios y la capacidad
de negociación que derivan del acceso a los recursos económicos,
incluida la capacidad de obtener unos ingresos con los que acceder
a la educación. Y aun en el caso de ser remuneradas, la probabilidad
de que se queden con los ingresos que obtienen es menor entre
ellas que entre los niños. Un estudio al respecto, por ejemplo,
reveló que el 50% de las niñas empleadas no recibían ninguna retribución
en metálico por su trabajo, frente a sólo un 7% de los niños;
y que, cuando lo recibían, el 96% de ellas entregaban la totalidad
de su salario a sus familia, en comparación con un 52% de los
niños trabajadores que hacían lo mismo (Chatterjee Schlachter
1993 citado en Moore 1994: 23).
Indicadores
Ambos
sexos (%)
Niños
(%)
Niñas
(%)
Industrias
con niños económicamente activos:
Agricultura, caza,
silvicultura y pesca
Manufacturas
Comercio al mayor
y al detall, restaurantes y hoteles
Servicios comunitarios,
sociales y personales
Transporte, almacenaje
y comunicación
Construcción
Minería y cantería
70.4
8.3
8.3
6.5
3.8
1.9
0.9
68.9
9.4
10.4
4.7
3.8
2.0
1.0
75.3
7.9
5.0
8.9
-
1.9
0.9
Niños económicamente
activos
Relación niños/niñas
en el trabajo
25100
2756
2244
Niños que
asisten a la escuela
De ellos, económicamente
activos
Niños que no asisten
a la escuela
De ellos, con exclusiva
actividad económica
De ellos, con exclusiva
actividad doméstica
39-87
00-33
13-61
39-56
12-32
49-50
00-25
10-51
56-74
8-14
23-84
00-42
16-77
23-38
15-49
Niños
ocupados en tareas de riesgo
34-68
33-67
27-69
Es también mucho menos probable que las niñas
reciban algún tipo de educación básica. De hecho, ellas totalizan
los dos tercios de niños del mundo en desarrollo que no reciben
una educación primaria (aproximadamente 73 millones de los 130
millones de niños no escolarizados) (UNICEF 1999: 8). E incluso
si asisten a la escuela, tienen una probabilidad dos veces mayor
que los niños de llegar agotadas por el peso de las tareas domésticas,
hasta el punto de ver limitada su plena participación en la clase.
Esto desemboca en altas tasas de fracaso escolar, cifras porcentajes
más bajos de escolarización y matrimonios a edad más temprana
en comparación con los niños.
Los
nuevos Convenio sobre las peores formas del trabajo infantil,
1999 (núm. 182), y Recomendación, 1999 (núm. 190).
La preocupación por
la particular vulnerabilidad de las niñas se refleja en
los nuevos Convenio y Recomendación sobre las peores formas
del trabajo infantil, que fueron adoptados unánimemente
por los Miembros constituyentes de la OIT en junio de
1999. Varios artículos y párrafos aluden explícitamente
a la necesidad de tener en cuenta la especial situación
de las niñas, y otros se refieren implícitamente a las
áreas en que es mayor la probabilidad de encontrar niñas
trabajadoras.
¿Cómo
identifica y llega el IPEC a las niñas trabajadoras?
Señalando explícitamente
a las niñas como grupo de especial consideración en
los planes de acción nacionales y en el diseño de cada
programa de acción
Apuntando a aquellos
sectores económicos en los que se encuentran muchas
niñas (por ejemplo, prostitución y servicio doméstico)
Asegurándose de
que, en lo posible, los proyectos destinados a los "niños
trabajadores visibles" apunten también a las niñas
que trabajan y no se ven
Apuntando a los
más pobres: hogares encabezados por mujeres, solteras,
e incluyendo a las madres junto con los padres en los
proyectos para los niños trabajadores
Movilizando a
las organizaciones de mujeres y a sus activistas
La discriminación a que se enfrentan las niñas
desde pequeñas las hace de mayores mujeres sometidas a graves
limitaciones, con escasas opciones y oportunidades. A su vez son
menos capaces de influir positivamente en las vidas de sus hijas
(e hijos), con lo que se perpetúa de una generación a otra de
mujeres el círculo vicioso de la pobreza y la explotación. No
estamos minimizando con esto la experiencia de los niños, ni sugiriendo
que a éstos se les preste menor atención, pero sólo a través de
una perspectiva sensible a las cuestiones de género, y que tome
en cuenta las diferentes experiencias de la infancia que trabaja,
será posible abordar las especiales necesidades derivadas de tales
experiencias.
Hasta ahora se han puesto en marcha programas IPEC para las niñas
ocupadas trabajos obligados, prostitución, servicio doméstico
y manufacturas. Cuando las formas de trabajo son claramente peligrosas,
el recurso más inmediato es sacarlas de semejante trabajo, rehabilitarlas
y reintegrarlas a su familia, su comunidad y su sociedad.
A las niñas apartadas de su trabajo se les da
una educación básica o una formación profesional, asistencia médica
y apoyo nutricional. A sus familias se les ofrece ayuda, que incluye
capacitación laboral (Nepal), sustento y posibilidad de obtener
ingresos (Bangladesh y Brasil), apoyo nutricional y ayuda sanitaria
(Pakistán, Indonesia y Kenya). Programas de acción desarrollados
por las ONG locales con el apoyo de la OIT han creado hogares
de paso y refugios temporales para las niñas en peligro de ser
inducidas engañosamente a la prostitución (Nepal y Tailandia)
y para las niñas sin hogar (Kenya). Se han apoyado también actividades
para informar a las niñas de sus derechos, así como la creación
de líneas calientes para casos de crisis (Kenya, Tanzanía y Filipinas),
mientras que en Tanzanía una organización de mujeres abogadas
y periodistas extendido su ambicioso programa de erradicación
de la violencia contra las mujeres para incluir en él una campaña
de concienciación sobre la situación de las niñas ocupadas en
el servicio doméstico. En los países de la cuenca del Mekong (Tailandia,
Camboya, China y Viet Nam) y del Asia meridional (Nepal, Bangladesh,
Pakistán y Sri Lanka), el IPEC está llevando a cabo la segunda
fase de un importante programa regional para acabar con el tráfico
de niños para la prostitución y otras formas extremas de trabajo
infantil.
Niñas
frente a niños
Las niñas tienen
mayor probabilidad de:
Comenzar a trabajar
a una edad más temprana
Recibir menor
remuneración por igual trabajo
Concentrarse en
sectores y áreas de bajos salarios y con largas jornadas
de trabajo
Trabajar en industrias
sumergidas o no sometidas a regulación, lo que las hace
más vulnerables a la explotación y los abusos
Ser víctimas de
un tráfico con miras a su explotación en el comercio
del sexo o en otras formas extremas de trabajo
Verse excluidas
de la educación o soportar la triple carga del trabajo
en el hogar, el trabajo en la escuela y el trabajo en
una actividad económica
El objetivo del IPEC no es simplemente liberar
a niños concretos de un trabajo en el que se les explota, sino
otro a largo plazo que se conseguirá cuando a las nuevas generaciones
de niños se les impida eficazmente la entrada en el mercado del
trabajo. Para lograr esto, es importante un cambio en las actitudes
sociales, en particular con respecto a las niñas, sus especiales
vulnerabilidades y su derecho a la educación. El IPEC está desarrollando
una estrategia tendente a integrar en sus programas las cuestiones
de género con la incorporación de un componente de género en la
estructura del IPEC, así como en sus subprogramas y actividades.
En el nivel nacional, esto se ampliará para incluir un componente
de género en los planes de acción nacionales, en sus análisis
de problemas y en el diseño de programas. Además, serán revisadas
las estrategias para garantizar que el apoyo y los incentivos
facilitados a la familia de un niño trabajador no sean discriminatorios
en función del género, especialmente en el campo de la formación
profesional y el acceso a los recursos de los microcréditos.
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557
- 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305 webmaster@cinterfor.org.uy