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Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 

 

 

El sector de servicios públicos

Tendencias de un empleo que es una carrera de obstáculos para las mujeres

Según las más recientes estimaciones de la OIT, hay en todo el mundo unos 450 millones de personas empleadas en el sector público, lo que supone un 30% del empleo total. De esta cifra, unos 200 millones, por lo menos, trabajan en la administración pública. Aunque la masa salarial total de todas estas personas dedicadas al servicio público constituye un capítulo muy importante del gasto público –y es a menudo el objetivo de las políticas de redimensionamiento–, la reducción de los servicios públicos supondrá poco en términos de cualidad y de eficacia si no se presta atención al desarrollo de los recursos humanos. Las cuestiones de género juegan un papel vital en estos procesos de reforma, porque el personal dedicado al servicio público está integrado por hombres y por mujeres, que a su vez son usuarios o clientes de esos servicios públicos.

 

Los problemas

Las cuestiones de género en el sector de servicios público surgen de la distinta participación de los hombres y de las mujeres en los trabajos, de sus respectivas posiciones en la estructura jerárquica y de sus diferentes oportunidades de progresar en sus carreras, acuerdos contractuales y remuneración. Todos estos aspectos están relacionados unos con otros. En la mayoría de los países, el sector público es el principal empleador de mujeres y, como tal, les ofrece importantes oportunidades de empleo. En ciertos servicios públicos, como la sanidad y la educación, las mujeres constituyen la mayor parte de la mano de obra. Y en algunos países esto es cierto también para la administración pública. Pero, en cambio, la participación correspondiente a las mujeres en el empleo en empresas de utilidad pública, como las de agua, electricidad y gas, es baja en la mayoría de los países, puesto que va del 1% al 2%.

Las mujeres tienden a ocupar los empleos que requieren menor capacitación, están peor remunerados y se sitúan en los niveles inferiores del escalafón. Dentro de la administración, pero también en las empresas de utilidad pública, la mayoría de ellas desempeñan trabajos de oficina. Pocas mujeres alcanzan puestos de dirección intermedios y todavía son menos las que acceden a puestos de alta dirección. Durante muchos años, la promoción en el servicio público ha dependido principalmente de la antigüedad en el puesto, en detrimento de las mujeres con responsabilidades familiares, ya que éstas interrumpen a manudo sus carreras para cuidar a sus hijos y, consiguientemente, no pueden alcanzar la misma antigüedad que los hombres. Puesto que el servicio público fue el primer sector que introdujo en algunos países la posibilidad de que también los hombres interrumpieran sus carreras por razones familiares, hoy pueden aplicárseles pautas similares, pero en medida muchísimo menor.

Los obstáculos con que se encuentran las mujeres en sus carreras dentro del sector público no vienen sólo del sistema de promoción. Los procedimientos de contratación, los criterios de selección y la apreciación del rendimiento también están sesgados por desigualdades de género. La formación en el servicio a menudo no se corresponde con las necesidades de las mujeres y no es lo suficientemente accesible para ellas. Más aún, puesto que en algunos países el nivel de educación general de las mujeres suele ser bajo, éstas necesitan una formación ulterior, a la que sin embargo no pueden acceder fácilmente; en particular las trabajadoras a tiempo parcial o temporales, modalidades de empleo en las que son mayoritarias las mujeres.

En los países donde las remuneraciones en el sector de servicios público no son competitivas con las del sector privado, el número de mujeres que alcanzan puestos de dirección a menudo es más alto. Sin embargo, los sueldos de las mujeres suelen ser, en general, inferiores a los de sus colegas hombres, particularmente en servicios (por ejemplo, en los sanitarios) donde tienen un papel importante las ayudas y existen componentes salariales discrecionales.

 

Abordar los problemas

Abordar las cuestiones de género en el servicio público contribuye significativamente a las políticas para mejorar la calidad y la eficiencia de los servicios proporcionados y los hace más sensibles a los clientes. Estas políticas conducen de ordinario a reestructurarlos y descentralizarlos para acercarlos más a los usuarios. Un análisis muestra que muchos, si no la mayoría, de los servicios públicos tienen una considerable proporción de mujeres usuarias y clientes. El equilibrio de géneros entre los empleados que prestan y dirigen estos servicios podría garantizar una respuesta más eficaz a sus demandas.

En la mayoría de los países existen leyes que imponen la igualdad de oportunidades y de trato. Muchos han abolido leyes sesgadas con respecto al género y han creado servicios para controlar la puesta en marcha de las nuevas leyes y garantizar su buena práctica. Los obstáculos que se oponen al avance de las mujeres en el servicio público radican principalmente en la rigidez de los escalafones y la escasa flexibilidad existente en las normas del servicio civil en lo concerniente a horarios de trabajo y a una organización laboral adaptada a las necesidades de los trabajadores con responsabilidades familiares. A esto hay que sumar el que las mujeres, a causa de su nivel de educación, a menudo inferior al de los hombres, y de sus limitadas oportunidades de recibir formación profesional, se encuentran en desventaja porque el proceso de reestructuración que está teniendo lugar en muchos países requiere mayor formación en los trabajadores.

Para mejorar las posiciones de las mujeres en la estructura de empleo de los servicios públicos se han elaborado documentos que definen políticas, planes de acción positiva y otros sistemas de apoyo, tales como el de cuotas. El estado, principal empleador en la mayoría de los países y tradicionalmente considerado un modelo de buenas prácticas en la dirección de su personal, busca también con estas medidas convencer a los empleadores privados de la utilidad de que aborden las cuestiones de género en la dirección de sus propios recursos humanos. La gama de medidas posibles es muy amplia y diversa, y la mejor forma de elegir entre ellas es a través del diálogo con los interesados.

 

Tendencias emergentes

El redimensionamiento a la baja y la reestructuración de los servicios públicos caracterizan la realidad actual del sector público en muchos países del mundo. Esto ha llevado a situaciones dramáticas para los trabajadores de este sector, que incluyen el recorte, la demora e inclusive el impago de sus salarios. Puesto que las mujeres se concentran predominantemente en los puestos de menor capacitación y peor remunerados, con frecuencia son el grupo más castigado por la reestructuración o el recorte.

Para mejorar la eficiencia de los servicios públicos hay que introducir en ellos mayor flexibilidad en lo relativo al empleo y a la organización del trabajo. Esto pudiera ser beneficioso para las necesidades de las mujeres y, en general, de todos aquellos trabajadores con responsabilidades familiares. Sin embargo, una flexibilidad introducida en detrimento de la igualdad de oportunidades y de trato podría perjudicar las perspectivas profesionales de las mujeres en el caso de las trabajadoras temporales o a tiempo parcial. Una remuneración relacionada con el rendimiento suele verse como medio para lograr calidad y servicios realmente orientados por los usuarios, que es la meta buscada por las reformas del servicio público en todo el mundo. Pero los desarrollos en este sector aún tienen que ser analizados desde el punto de vista de su impacto en materia de género.

 

¿Qué puede hacer la OIT?

  • Analizar las diferencias de género en los servicios públicos y desarrollar un plan de acción para eliminar las desigualdades existentes

  • Difundir información sobre las cuestiones de género en los servicios púbicos

  • Incluir las cuestiones de género cuando se analicen los diversos aspectos del trabajo en los servicios públicos, como prácticas de empleo, remuneración, desarrollo de recursos humanos, horarios de trabajo, organización del trabajo, seguridad y salud

  • Destacar las cuestiones de género en seminarios regionales y nacionales sobre servicios públicos, con especial atención al contexto socioeconómico
  • Colaborar con las instituciones de formación para acceder a los servicios públicos, con objeto de incluir en sus programas las cuestiones de género

 
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