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Fecha de actualización: 27/11/2008
La igualdad en el sector informal
urbano
Diseñar una estrategia equilibrada
Las mujeres sufren algunas de las formas más agudas y menos manejables
de "desreglamentación" en la vida económica. Su margen
de opción es típicamente el más angosto y sus aportaciones a la
sociedad las menos valoradas. Si, además, son pobres, se les dejan
los mendrugos económicos que ningún otro quiere; y, puesto que
tienen que trabajar, no les queda más elección que hacerlo en
el sector informal urbano. A la hora de convertir esos mendrugos
en ingresos, se ven atribuladas con las muchas cortapisas legales
y administrativas que entraña el trabajo en el sector informal
urbano.
La intervención directa en ayuda de grupos específicos de mujeres
pobres tiene, ciertamente, valor; pero lo que primero debe remediarse
con las causas subyacentes en el medio social, cultural, económico
y político que han hecho que estas mujeres cayeran en la pobreza
y en la marginación. Éste es el auténtico reto, y requiere acción
en una serie de niveles. Cada esfuerzo hecho en uno debe interactuar
con lo hecho en los demás y reforzarlo, incluso cuando no parezcan
guardar relación ni con los géneros ni con el sector informal
urbano. Esta sinergia es importantísima. El desarrollo no es mero
crecimiento económico, sino algo que tiene que ver con el cambio
social, económico y político. De hecho, un esfuerzo de desarrollo
que no conduzca a la profundización de estos cambios sociales,
económicos y políticos refuerza el status quo.
Lo que se necesita, pues, es un modelo de desarrollo que mantenga
claramente enfocadas estas cuestiones más profundas. Y que debería
también coordinar estrechamente a los muchos actores que trabajan
en los diferentes niveles. Lo que se necesita, dicho en otras
palabras, son objetivos estratégicos claros, en torno a los cuales
puedan ser orquestados los diversos programas y proyectos, así
como mecanismos básicos y flexibles para determinar cómo influirá
cualquier propuesta sobre las mujeres que trabajan en el sector
informal urbano.
Todo ello puede lograrse mediante un proceso estructurado en
dos niveles: a) tres "meta-tests" con los que explorar
todos los proyectos, y b) cuatro "estratégicas piedras angulares"
en torno a las que centran sus energías actividades concretas
destinadas específicamente a las mujeres pobres que trabajan en
el sector informal urbano.
Los meta-tests
Es crucial que quienes mandan "vean" los vínculos existentes
entre sus decisiones y el sector informal urbano, así como las
sutiles parcialidades de género y estereotipos que están entretejidos
en su propio trabajo. Porque esos vínculos existen. Por eso, además
de su integridad técnica, cada desarrollo propuesto debería poder
superar también los tres "meta-tests" siguientes.
Test metatests
Visibilidad
La "invisibilidad" es una de las principales
causas tanto de la existencia del sector informal como
de la pobreza de las mujeres. La propuesta debe
analizar explícitamente su impacto sobre los pobres,
en especial sobre las mujeres pobres, y éste debería
constituir un elemento diferenciado y clave en la justificación
de la propuesta.
Voz
La participación de las personas en las decisiones que
las afectan, materializada a través de organizaciones
de su propia elección, es un derecho humano fundamental.
Deberían ser consultadas, pues, tanto acerca de la necesidad
del proyecto como a propósito de la eficacia del remedio
que se propone.
Subsidiareidad
Es el principio según el cual una autoridad superior
sólo debería llevar a cabo aquellas tareas que no pueden
ser realizadas eficazmente desde un nivel más inmediato
o local. Los patrocinadores de la propuesta deberían
poder demostrar que la población local afectada por
ella no pueden llevarla a cabo por sí misma en todo
o en una gran parte, Y no vale responder que habitualmente
esa población no lo hace, ni que esa autoridad superior
está convencida de poder hacerlo en su lugar.
Elaboración de un proyecto eficaz
Una respuesta estratégica al reto que supone el aumento de la
pobreza femenina incluirá normalmente "intervenciones"
proyectadas con el fin de resolver los problemas específicos de
los grupos particulares a los que se destinan. Las cuatro "piedras
angulares" de un proyecto eficaz son puntos de referencia
para garantizar que la elaboración de los diversos proyectos se
ajuste a lo que las necesidades concretas demandan. A la vez,
aseguran que las intervenciones individuales tengan el deseado
efecto acumulativo para desarraigar las causas que subyacen en
la "feminización" de la pobreza.
Cuatro polos estratégicos
I. Integración
Sólo existe una economía (y crecientemente mundializada),
pero dividida en dos pares: una que funciona "formalmente"
y disfruta del beneficio de las protecciones social,
política y legal; y otra parte en la sombra, "informal",
que se desliza por debajo de las infraestructuras
de aquella. Estas partes interactúan entre sí
y son independientes. Para los proyectos
destinados al sector informal es importantísimo reconocer
la integración de ambos sectores en una sola economía,
reforzarla y subrayar los intereses comunes de los
dos, más que su aislamiento y la existencia en cada
uno de intereses conflictivos e independientes.
II. Regulación
Se necesita un mínimo sistema de normas básicas que
proteja no sólo los derechos humanos fundamentales,
sino también ciertos derechos esenciales para la empresa
o "derechos" económicos, tales como la protección
legal de la propiedad y de los contratos. De
la misma manera, cuantos trabajan en el sector
informal, y especialmente las mujeres trabajadoras,
necesitan ver protegidos sus derechos económicos al
igual que sus derechos humanos.
III. Coordinación
Se consiguen resultados duraderos en problemas cruciales,
como las cuestiones de género o las relativas al sector
informal, cuando cambia la actitud de muchas instituciones
con diferentes mandatos técnicos concretos y estos
cambios se refuerzan unos con otros. Lo que
significa que hay que invertir mucho tiempo y energías
en la coordinación, la orquestación y el diálogo,
aun a costa de no poder conseguir un impacto inmediato
a corto plazo.
IV. Participación
La participación está unida a lo que llamamos metatest.
Significa la implicación activa, oportuna y seria
en la elaboración y puesta en marcha de cualquier
programa por parte de aquellos de quienes se espera
que cambien gracias a él. En la medida en que
las causas subyacentes de la existencia del sector
informal se encuentran en el formal. Lo mismo
vale para las cuestiones de género. La mayoría
de los cambios que se requieren para garantizar la
igualdad entre los géneros han de realizarlos los
hombres, no las mujeres. Así, paradójicamente,
es a los hombres (y en especial a los que ocupan cargos
de autoridad e influencia en el sector público) a
quienes hay que convencer de que se impliquen en la
consecución de la igualdad entre los géneros
y en la resolución de los problemas específicos que
se dan en el sector informal.
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