OIT Cinterfor/OITCinterfor

 

 
English

Búsqueda avanzada
SID
Género, formación y trabajo
  Novedades
  Sobre este sitio
 

Empleabilidad, calidad, equidad y género

  Juventud y género
  Calidad y equidad en el desarrollo rural
  TIC y género
  Igualdad de oportunidades
  Gestionando la igualdad
 

Documentos

  Temas en la agenda
  Estadísticas
  Eventos
  Enlaces
  Mapa del sitio
  Página principal


Coloque su dirección de correo electrónico para recibir las novedades del sitio.

Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 

 

Estadísticas del trabajo

Que los datos no engañen

Cómo deberían ser

¿Qué tal abordan las cuestiones de género las estadísticas del mundo del trabajo? Las buenas decisiones políticas son las que se basan en estadísticas de calidad. Y las buenas estadísticas son aquellas que reflejan la realidad con la mayor fidelidad posible. Las que abarcan a todas las personas que participan en el mercado del trabajo, sin distinciones de género, edad o estado social. Las que describen sus diferentes tipos de situación laboral, incluidos el pluriempleo, el trabajo de temporada y el eventual, así como el trabajo domiciliario, con el suficiente detalle para que se manifiesten estas distinciones. Las que incluyen aquellos temas que son importantes para describir diferencias y semejanzas entre los diversos tipos de trabajadores. Y, finalmente, las que están desglosadas -por géneros, por ejemplo- de manera que describen los factores subyacentes responsables de tales diferencias.

En particular, las buenas estadísticas laborales permiten a quienes las emplean comprender y analizar la posición y las dificultades de las mujeres trabajadoras, en comparación con los hombres, y brindan así una base más sólida para promover la igualdad entre las mujeres y los hombres en el mercado del trabajo.

 

Cómo deberían no ser

Por el contrario, unas estadísticas del trabajo parciales informan erróneamente y minusvaloran la contribución de ciertos grupos de trabajadores a la economía. Con lo cual contribuyen a la elaboración de políticas y programas inadecuados, a la vez que mantienen una percepción distorsionada de la realidad de la economía de un país y de sus recursos humanos. Esto, a su vez, perpetúa el círculo vicioso de la desigualdad.

 

¿Qué es lo que falla?

Es cierto que, al correr de los años, las estadísticas del trabajo han mejorado sustancialmente y que hoy nos permiten identificar diferencias y semejanzas entre los hombres y las mujeres en el mercado del trabajo. Pero también lo es que siguen siendo incompletas y que tienen limitaciones a la hora de abordar plenamente las preocupaciones de género. Esto es debido a que la calidad de las estadísticas del trabajo depende principalmente de los métodos de recogida de datos que hoy cabe emplear y de las prioridades y objetivos que se fijan antes de recoger tales datos.

Los diferentes métodos de recogida de datos presentan varias limitaciones, y las prioridades asumidas a la hora de aplicarlos dependen en gran medida de la percepción social que se tiene acerca del funcionamiento del mercado del trabajo, que jamás puede ser completa. Como resultado de ello, las estadísticas del trabajo nacionales han conseguido, en general, identificar situaciones básicas de empleo y de desempleo, que reflejan el punto de vista convencional de lo que se entiende por "trabajo" (trabajadores a jornada completa, en un empleo regulado, en empresas del sector estructurado) y "desempleo" (personas que buscan un trabajo como el que se ha descrito). Pero han tenido menos éxito en lo relativo a identificar y describir otras situaciones de trabajo.

Las mujeres suelen encontrarse a menudo en estas "otras" situaciones de trabajo y pueden pasar inadvertidas o estar inadecuadamente descritas en las estadísticas del trabajo que, por lo mismo, tienden a rebajar el número y la representación de las mujeres mucho más que en el caso de los hombres. Por ejemplo: el objetivo asignado a esas estadísticas laborales excluye los servicios no remunerados que se consumen en el propio hogar. Con esto, se excluye de entrada la contribución a la economía de un gran número de trabajadores, la mayoría de los cuales son mujeres. A mayor abundamiento, en virtud de los criterios empleados para definir y caracterizar a los grupos de empleados y desempleados, así como de las limitaciones de cobertura que tienen los actuales sistemas de recogida de datos, determinados grupos de trabajadores tienden a quedar excluidos del ámbito de las estadísticas. Y, puesto que la composición de esos grupos excluidos no es de ordinario igualitaria, sino se da en ellos mayor proporción de mujeres que de hombres, queda muy reducida la utilidad de las estadísticas resultantes para reflejar las cuestiones de género. Para mejorar esta situación pueden ser necesarias directrices internacionales que identifiquen y describan mejor esos grupos de trabajadores, mujeres mayoritariamente, que tienden a quedar excluidos de las estadísticas.

¿Qué se echa de menos?

Hay ciertos temas que las estadísticas nacionales del trabajo no cubren actualmente: no existen definiciones internacionales para ellos, pero son importantes para aumentar el conocimiento de las situaciones e interrelaciones de los hombres y de las mujeres en el mercado del trabajo. ¿Cuáles son algunas de esas estadísticas que se echan de menos?

  • Acuerdos sobre horarios de trabajo: Estas estadísticas indicarían en qué medida hombres y mujeres trabajan con lo que se conoce como una "Jornada normal a tiempo completo"o lo hacen con otras fórmulas más irregulares, tales como durante una parte del año, con un empleo a tiempo parcial, un determinado número de horas al año u otras formas variables de distribución del tiempo de trabajo.
  • Horas extraordinarias: Las estadísticas al respecto serían útiles para evaluar si las respuestas dadas por los usos actuales a las demandas del mercado afectan o no de la misma a los hombres y a las mujeres.
  • Ausencias del trabajo: Nos ayudaría para observar cualesquiera diferencias en los tipos de ausencias que afectan a los hombres y a las mujeres, en particular en relación con sus responsabilidades familiares.
  • Enfermedades ocupacionales: Sería importante , dadas la mayor tendencia de los hombres a verse expuestos a lesiones y la de las mujeres a contraer enfermedades.
  • Trabajo domiciliario, empleo eventual (o no permanente), pobreza, participación sindical, acceso a recursos productivos y asignación de prestaciones ente los distintos miembros de la familia, etc.: Son otros temas pertinentes cuyo conocimiento resultaría de gran ayuda en el contexto de las cuestiones de género.

 

Finalmente, se echa mucho de menos, en general, un mayor desglose en las estadísticas nacionales del trabajo. Para caracterizar adecuadamente los factores que provocan las diferencias entre los hombres y las mujeres en el trabajo, es importante separar y desglosar la información, como mínimo, por géneros. Pero esto solo no es suficiente. Para abordar las cuestiones de género, hace falta indicar asimismo datos sobre la situación laboral de la persona; en particular, sobre el contexto de su situación personal y familiar. Por ejemplo, sería interesante tener información sobre la presencia de niños pequeños y de otros miembros de la familia necesitados de cuidados. En este campo sería también de lo más útil contar con directrices internacionalmente reconocidas.


Trabajadores migrantes

(Trabajo decente)   (El conflicto armado y la promoción en el empleo)   (Los retos de la mundialización)  (El trabajo infantil)  (La negociación colectiva)  (Condiciones de trabajo)  (El control de las finanzas)  (Cooperativas)   (Educación y formación profesional)  (Las actividades de los empleadores)  (Potenciación e igualdad)  (La igualdad en el sector urbano no estructurado)  (Zonas francas de exportación)  (Los servicios sanitarios)  (Los trabajadores a domicilio y la economía mundial)  (Dirección de recursos humanos)  (Las culturas indígenas y tribales)   (Estadísticas del trabajo)  (Trabajadores migrantes)  (La segregación ocupacional en razón del género)  (El trabajo a tiempo parcial)  (Productividad)  (El sector de servicios públicos)  (La jubilación)  (El acoso sexual)  (El desarrollo de la pequeña empresa)   (Fondos sociales)  (Seguridad social y protección social)  (Los sindicatos)  (Reestructurar una economía en transición)  (La violencia en el trabajo)  (La formación profesional para las mujeres)  (Mujeres en puestos directivos)  (Mujeres con discapacidades)   (Trabajo y familia)  (El empleo juvenil)

 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
  webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2008 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad