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Fecha de actualización:
23/06/2009

 

 

 

Documentos
OIT

Jiménez Sandoval, R.; Fernández Pacheco, Janina
Derechos laborales de las mujeres:
una análisis comparado para América Central y Panamá.

San José de Costa Rica: OIT/ILANUD, 2001. 514p.

 

  PREFACIO

 

Derechos laborales de las mujeres: una análisis comparado para América Central y Panamá.El diagnóstico sobre la igualdad de género en el derecho laboral centroamericano, facilita un análisis descriptivo y crítico desde la perspectiva de género, que ofrece , por país y para toda el área centroamericana, una visión focalizada de los avances en materia de igualdad laboral entre hombres y mujeres.

La metodología utilizada se basa en los aportes de la teoría de género aplicada al fenómeno jurídico y se operacionaliza por medio de técnicas de investigación cualitativas y cuantitativas, como herramientas para lograr un abordaje descriptivo, analítico y exploratorio de los problemas investigados. Esto permite obtener proposiciones fundamentadas en la realidad.

Para el desarrollo del estudio se partió de los siguientes postulados, que se encuentran transversalmente contenidos en la investigación y se entrelazan en el análisis:

1.Los ordenamientos jurídicos centroamericanos tienen diversos criterios. En la clasificación de las normas, Guatemala y Costa Rica otorgan una jerarquía superior a los convenios internacionales sobre la norma constitucional. El Salvador, Honduras y Nicaragua, le otorgan a la normativa internacional una jerarquía superior a la ley; y Panamá las coloca en un plano de igualdad.

El análisis jerarquizado de las normas permite indagar si las instituciones jurídicas enunciadas en las normas de mayor jerarquía, han logrado su desarrollo pleno en los diferentes estratos normativos; así como identificar la inconstitucionalidad de algunas normas jurídicas y la inobservancia de obligaciones internacionales.

Es importante mencionar que esta jerarquización puede romperse por el principio protector del derecho laboral que consiste en nivelar las desigualdades (indubio pro operario, la norma más favorable y la condición más beneficiosa) Lo que significa que sin importar la jerarquía de la norma se aplicará aquella que beneficie al trabajador/a.

El análisis de la interpretación y aplicación jurídicas, la competencia judicial por jerarquía (Salas, Tribunales, Juzgados, Juzgados de Paz) , ayuda en el análisis para: a) localizar los criterios expresados por las instancias superiores y utilizarlos en los casos pertinentes, b) identificar los sectores judiciales que requieren de mayor capacitación, y c) analizar las diferencias de criterios conforme a la instancia judicial.

2.La existencia de temas primordiales para la incorporación de la perspectiva de género en el derecho laboral, permite delimitar el ámbito de estudio.

3. El análisis cualitativo del fenómeno jurídico con perspectiva de género, posibilita su crítica deconstructiva y constructiva, de modo que se puede asumir al Derecho como un producto cultural y por lo tanto como una realidad en movimiento y transformación.

 

Objetivo general:

El objetivo general del libro es realizar un análisis comparativo sobre la igualdad de género en el ámbito de la administración de justicia laboral, en los países de la región centroamericana.

Objetivos específicos:

Como objetivos específicos se analizan desde una perspectiva de género:

  • Las normas jurídicas escritas que conforman el ordenamiento jurídico de cada uno de los países centroamericanos.
  • Algunas sentencias emanadas de las diversas instancias jerárquicas de la administración de justicia. El análisis es parcial ya que no se contempla el estudio de casos rechazados por los tribunales, los casos negociados o conciliados y las resoluciones administrativas.
  • La percepción de las normas jurídicas por parte de diversos sectores sociales :gerentes de recursos humanos, trabajadoras, funcionarios gubernamentales, sindicalistas, funcionarios judiciales, funcionarios de organizaciones no gubernamentales.

La investigación ha sido realizada con la participación de abogadas expertas en derecho laboral en la región : Claudia Argueta Ramírez (Guatemala) , Yolanda Guirola (El Salvador), Lolis María Salas (Honduras), Patricia Orozco (Nicaragua), Rosina Pérez (Panamá),Ivania Monge (Costa Rica).

El capítulo sobre La pesquisa de Género en el Derecho Laboral ha sido elaborado por Janina Fernández con base en las entrevistas realizadas por las expertas en cada país. La coordinación regional ha sido realizada por el experto en género y derecho Rodrigo Jiménez .La asistencia y diagramación del libro fue realizada por Cynthia Chamberlain.

En sintésis se trata de un esfuerzo de coordinación y sinergias entre dos instituciones del sistema de Naciones Unidas : la Oficina Internacional del Trabajo para América Central ,

República Dominicana y Pánama por medio del proyecto para El Mejoramiento de las Condiciones Laborales y de Vida de las Trabajadoras de la Maquila y del Instituto Latinomericano para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuento por medio del Programa Mujer, Justicia y Género.

Los resultados de la investigación han sido sometidos a diferentes y sucesivas revisiones por Alda Facio, especialista en género y derecho , por Silvia Bejarano experta en derecho laboral y por parte de la OIT las revisiones han sido hechas por la socióloga y economista especializada en género Janina Fernández.

Esta obra es un instrumento para contribuir a que a) los/las abogados/das litigantes puedan fundamentar sus demandas o contestaciones; b) los/las jueces/zas puedan fundamentar sus decisiones judiciales; c) los y las dirigentes de organizaciones sindicales y organizaciones no gubernamentales especializadas en derechos de las mujeres , puedan fundamentar la defensa de los derechos de los y las trabajadoras y usarlo como texto de consulta.

Se pretende que pueda ser utilizada con fines didácticos en las Facultades de Derecho, para realizar análisis de derecho comparado , así como por las Escuelas Judiciales de los seis países analizados.

Lais Abramo, experta en género de la OIT para América Latina, nos ofrece una sintética pero fecunda descripción del compromiso ético institucional de la Organización Internacional del Trabajo en relación con la equidad entre los géneros en el mundo de las relaciones de trabajo:

"La Organización Internacional del Trabajo fue creada en 1919 para que gobiernos, empleadores y trabajadores aunasen sus esfuerzos en pro de la justicia social y mejores condiciones de vida y empleo en todo el mundo. Desde sus comienzos, la igualdad entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo ha sido uno de las componentes esenciales de la labor de la OIT. La igualdad de género ocupa un lugar central del mandato fundamental de la OIT, que la promueve tanto en el trabajo como en la vida comunitaria y en el hogar.

 

La declaracion de filadelfia:

En 1944, la Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en Filadelfia, EE.UU., adoptó lo que se conoce como la "Declaración de Filadelfia", que redefinió las finalidades y los propósitos de la Organización. La Declaración enuncia los siguientes principios:

  • El trabajo no es una mercancía.
  • La libertad de expresión y de asociación es esencial para el progreso constante.
  • La pobreza, en cualquier lugar, constituye una amenaza para la prosperidad de todos.
  • Todos los seres humanos, sin distinción de raza, credo o sexo, tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades.

La OIT pone en práctica la plataforma de acción de Beijing:

En la Plataforma de Acción adoptada en la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se definieron doce esferas de especial preocupación, de las cuales siete están estrechamente relacionadas con el mandato de la OIT:

  • Creciente carga de la pobreza que afecta a la mujer
  • Desigualdades de educación y formación
  • Participación de la mujer en la economía, en el ejercicio del poder y en la adopción de decisiones
  • Mecanismos nacionales e internacionales para el avance de la mujer
  • Promoción de los derechos humanos de la mujer
  • Promoción de los derechos de la niña

 Las actividades de seguimiento de la Plataforma de Acción de Beijing llevadas a cabo por la OIT corresponden a las siguientes cuatro categorías principales:

  • Normas internacionales del trabajo y acción normativa relacionada a la igualdad entre trabajadores y trabajadoras
  • Creación de empleos y erradicación de la pobreza
  • Protección social y condiciones de trabajo
  • Tripartismo, diálogo social y fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores y empleadores

 

Para la OIT la equidad de género es una cuestión de derechos humanos, de justicia social y un requisito para el desarrollo económico .

Es una cuestión de derechos humanos porque, mientras exista la discriminación por motivos de sexo (así como de raza, etnia, nacionalidad edad, estado civil, etc), no puede haber respecto efectivo a los derechos humanos ni una verdadera democracia.

Es una cuestión de justicia social porque la mejoría de las condiciones de acceso de la mujer al empleo y a la formación, sus condiciones de trabajo y protección social son factores fundamentales para la eliminación de la pobreza y el aumento de los grados de justicia social

Es un requisito para el desarrollo económico y social porque la habilitación y plena utilización de las capacidades productivas de las mujeres y de su participación en todos los ámbitos de la vida nacional es una condición para el éxito de una estrategia de desarrollo más sistémica, equilibrada y sustentable.

Los cuatro objetivos estratégicos de la OIT:

El principal objetivo de la OIT en la actualidad es promover oportunidades para que hombres y mujeres obtengan un trabajo decente y productivo, en condiciones de libertad, seguridad, equidad y dignidad humanas. Promover un trabajo decente es la finalidad común de los cuatro objetivos estratégicos, que son los siguientes:

  1. Promover los principios y derechos fundamentales en el trabajo.
  2. Crear más oportunidades de empleo y de obtención de ingresos, tanto para las mujeres como para los hombres.
  3. Aumentar el alcance y la eficacia de la protección social
  4. Fortalecer el diálogo social y el tripartismo

La igualdad de género y el desarrollo se han definido como cuestiones que se plantean en múltiples ámbitos y que se han de incorporar en todas las estrategias, políticas y programas de la OIT (transversalidad).

 

El enfoque integrador de la OIT:

  • Un marco legislativo favorable, mecanismos de aplicación de las leyes y conocimientos jurídicos
  • Políticas macro y microeconómicas que tengan en cuenta los problemas de género y políticas activas de mercado de trabajo
  • Políticas de formación equilibradas entre los hombres y las mujeres que promuevan la diversificación de las calificaciones de la mujer
  • Acceso de la mujer a los recursos productivos, como el crédito, a la innovación tecnológica y a los mercados
  • Bases de datos actualizadas, desagregadas por sexo, y conceptos que pongan de manifiesto la función económica de la mujer
  • Mejoramiento de la calidad del empleo
  • Seguridad y protección social de la mujer, con especial énfasis en la protección a la maternidad
  • Un entorno favorable a través de una mayor conciencia y sensibilización relativas a las consideraciones de género
  • Participación de todos los actores pertinentes, tanto individual como colectivamente"

 

El trabajo de las mujeres en la maquila:

El proceso de apertura de las economías y la existencia de tratados como el de la Cuenca del Caribe han facilitado el aumento en la inversión extranjera directa en zonas de libre comercio. Se han diversificado las actividades productivas a través de las empresas maquiladoras, en particular en el sector textil y electrónico.

En el período 1995-2000 aumentó el número de empresas maquiladoras en todos los países de la región centroamericana y el empleo ahí generado alcanza, en el año 2000, a aproximadamente 360.000 puestos de trabajo, ocupados mayoritariamente por mujeres (entre 70 y 87%). Se estima que esta cifra se duplicará con la entrada en vigencia (octubre, 2000) del acuerdo sobre la ampliación de las cuotas de exportación en el marco de la ampliación de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe.

Las exigencias de una mayor competitividad internacional han incidido en la tendencia hacia la fllexibilización de las relaciones laborales, situación que se hace evidente en la maquila: se contrata a empresarios locales que realizan procesos productivos, los que, a su vez, contratan a mujeres que realizan el trabajo en sus propias casas o en pequeños talleres en los que no se respetan los derechos laborales básicos.

Entre las 881 empresas maquiladoras existentes en 1999 en Centroamérica, solamente 57 tenían presencia sindical. En todos los casos, con la excepción de Honduras, no existen contratos colectivos vigentes.

Las trabajadoras de la maquila valoran esa oportunidad de inserción laboral, que les permite obtener un ingreso y cierta independencia respecto de sus padres o compañeros, aun cuando están crecientemente conscientes de la precariedad de las condiciones laborales existentes en muchas empresas. Este nuevo proletariado es mayoritariamente joven (18 a 30 años) y sin experiencias previas de trabajo en el sector formal de la economía Aproximadamente un 40% son jefas de hogar y con un nivel de alfabetismo superior al de los hombres del mismo sector.

La OIT desarrolla un proyecto de "Mejoría de las condiciones de vida y trabajo de las trabajadoras de la maquila en Centroamérica", cuyo objetivo es contribuir al mejoramiento de la condición y posición sociolaboral de las trabajadoras de las maquilas o zonas francas de los países centroamericanos (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica). El proyecto tiene cuatro ejes principales:

  • Desarrollo humano y de género de las trabajadoras de la maquila
  • Incorporación y desarrollo de los intereses y necesidades de las mujeres al trabajo sindical
  • Mejoramiento del ambiente laboral en las empresas
  • Impulso a políticas públicas orientadas al mejoramiento de las condiciones laborales y de vida de los/las trabajadores de la maquila, en particular y de las trabajadoras en general.

 

 

La OIT y el paradigma del trabajo decente

Este libro es una contribución para operacionalizar los objetivos y metas de la OIT en relación con la visión paradigmática y el compromiso proactivo de la OIT sobre la necesidad imprescindible de avanzar en la meta hacía el trabajo decente para hombres y mujeres en el mundo.

En palabras del Director General de la OIT Juan Somavía , el trabajo decente es :

"En primer lugar, es una meta, que refleja en un lenguaje claro una aspiración universal de la gente en todo el mundo y establece un vínculo con sus expectativas de conseguir un trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana. Es a la vez una meta personal para la gente y una meta del desarrollo para los países.

En segundo lugar, proporciona un marco de políticas. Los cuatro objetivos estratégicos combinan el mandato histórico de la OIT en el ámbito de los derechos en el trabajo, el diálogo social y la protección social con objetivos de crecimiento y desarrollo fijados en torno al empleo y la empresa. El hecho de que estén integrados en un solo programa proporciona un marco de formulación de políticas que ofrece perspectivas para un enfoque coherente de las metas comunes. Este enfoque proporciona también la base para un compromiso a más largo plazo de los mandantes tripartitos de la OIT, al permitirles ponerse de acuerdo sobre cuestiones inmediatas que, de ser consideradas aisladamente, podrían dividirlos.

En tercer lugar, constituye un método para organizar los programas y actividades. El hecho de establecer el programa de la OIT en torno a los cuatro objetivos estratégicos del Programa de Trabajo Decente ha permitido que la Oficina defina metas e indicadores de rendimiento que, por primera vez, le dan la posibilidad de medir los progresos y de rendir cuentas a los mandantes.

En cuarto lugar, es una plataforma para el diálogo y la asociación con otras entidades. Precisamente por tratarse de un programa de gran alcance e integrado, que puede comprenderse fácilmente, el Programa de Trabajo Decente proporciona una plataforma de orientaciones generales para entablar el diálogo con el exterior y establecer asociaciones con otras organizaciones del sistema multilateral y la sociedad civil. Es un instrumento para hacer participar a todo el mundo, más allá del ámbito de la OIT.

El Programa de Trabajo Decente es un proyecto ambicioso. Más que un plan detallado, es una señal indicadora. Es un tema central que debe tener una expresión específica en diferentes regiones y contextos nacionales, requiere un esfuerzo creativo conjunto de la Oficina y los mandantes y tiene que desarrollarse mediante el diálogo sobre la experiencia compartida.

La brecha de los derechos es cualitativamente diferente, porque se trata de una esfera en la que, en muchos casos, se podrían lograr progresos rápidamente mediante medidas legislativas y políticas de desarrollo apropiadas. La OIT está examinando las características de esa brecha mediante los informes globales preparados en el marco del seguimiento de la Declaración sobre los principios y derechos fundamentales en el trabajo, de 1998. Esta labor confirma hasta qué punto la denegación del derecho a la libertad sindical y de asociación y la incidencia del trabajo forzoso y del trabajo infantil y la discriminación siguen afectando al mundo de hoy. Estimamos que hay 250 millones de niños que trabajan en todo el mundo. Por otra parte, las investigaciones en curso en el Instituto Internacional de Estudios Laborales indican que aproximadamente dos países de cada cinco tienen serios o graves problemas en relación con la libertad sindical. En algunos casos, los abusos son la consecuencia de decisiones deliberadas y conscientes, y se les podría poner término mediante un acto de voluntad política. En otros, se les podría hacer frente mediante políticas bien concebidas, iniciativas privadas, una mayor cooperación técnica y mecanismos de control de la OIT más efectivos. En todos los casos, es necesario que los actores de la sociedad, sin excepción, se sientan responsables de las políticas en esta esfera, pues de otro modo será muy difícil hacerlas aplicar.

Aun cuando la brecha de la protección social ha estado probablemente menos presente en la programación general de las políticas, sus proporciones son en verdad alarmantes. Pese a que la información de que disponemos a nivel mundial es muy fragmentaria, parece probable que tan sólo un 20 por ciento de los trabajadores de todo el mundo estén amparados por una protección social realmente adecuada. En muchos países de bajos ingresos, la protección institucional para los ancianos e inválidos, o para casos de enfermedad y atención de salud, abarca tan sólo a una mínima parte de la población. Mientras tanto, 3.000 personas mueren cada día como consecuencia de accidentes del trabajo o enfermedades profesionales.

Para poner de manifiesto lo que esas estadísticas traducen de la experiencia de la vida real es necesario, a mi juicio, concebir una noción ampliada de lo que se entiende por seguridad socioeconómica. Los rápidos cambios de la economía globalizada, que engendran presiones competitivas cada vez mayores y reducen la seguridad del empleo para muchos, han creado nuevas incertidumbres en el mundo del trabajo. Y esto tiene diversos efectos secundarios negativos. En los sectores de bajos ingresos, por ejemplo, puede poner en peligro la seguridad de los ingresos básicos. En los sectores de ingresos más altos, se observa con frecuencia un aumento de la ansiedad, la depresión y el agotamiento en el lugar de trabajo. Actualmente, se pierden en los Estados Unidos 200 millones de días de trabajo por año como resultado de depresiones relacionadas con el trabajo. Ahora bien, nadie pretende que la seguridad perfecta sea posible, y la excesiva protección puede entorpecer la iniciativa y la responsabilidad, pero la seguridad básica para todos en diferentes contextos de desarrollo es fundamental tanto para la justicia social como para el dinamismo económico, y resulta esencial para que la gente pueda utilizar al máximo sus capacidades.

La brecha del diálogo social refleja las deficiencias que existen tanto en materia de organización como en las instituciones, y a menudo también en las actitudes. Esto tiene varias causas, pero el origen primario es la falta de organización. El Informe Global que se presentó el año pasado a la Conferencia, relativo a la libertad sindical y de asociación, ponía de relieve lo que se ha denominado como «déficit de representación» en el mundo del trabajo, debido a que, con frecuencia y por diversas razones, los trabajadores y los empleadores no se han organizado para hacer oír su voz.Los trabajadores agrícolas, los trabajadores domésticos, los empleadores en pequeñas empresas y microempresas, los trabajadores del sector público y los trabajadores migrantes se enfrentan a menudo con problemas y obstáculos específicos. Son frecuentes los obstáculos a la representación y el diálogo social en las zonas francas industriales (ZFI), en las que trabajan unos 27 millones de trabajadores en todo el mundo. En todas partes, los trabajadores y empleadores de la economía informal están excluidos del diálogo tripartito, o bien tienen una representación insuficiente en el mismo. Incluso cuando están organizados, la falta de mecanismos institucionales puede impedir igualmente el diálogo. En casos más extremos, se rechaza simplemente el diálogo social por considerarlo adverso a los intereses de una o más de las partes interesadas, que piensan que tienen más posibilidades de lograr sus objetivos por otros medios. En los períodos buenos, la organización no parece necesaria; en los períodos malos, se la echa mucho de menos. En otras palabras, la cultura del diálogo está extendida de manera desigual a lo largo y ancho del mundo.

Debemos preguntarnos qué indican estos déficit. En esta época de avance económico y tecnológico, el progreso en las diferentes dimensiones del programa de la OIT es desigual e insatisfactorio. Librados a su propio funcionamiento, los sistemas económicos generan oportunidades para algunos países y para otros no, así como desigualdades en cuanto al acceso y los beneficios dentro de cada país. Por ende, para poder ampliar las oportunidades de trabajo decente se requieren políticas orientadas expresamente a superar esas limitaciones y lograr que los mercados favorezcan a todo el mundo. Debemos aprovechar el dinamismo de los mercados de manera que se fomente al mismo tiempo la justicia social y los beneficios económicos."

 

Por mayor información:
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