Los Presidentes de las Organizaciones Empresariales Iberoamericanas,
reunidos en San José, los días 7 y 8 de octubre de 2004,
adoptaron por unanimidad la presente Declaración, para su presentación
en la XIVª Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno
que tendrá lugar en San José (Costa Rica) los días
18 y 19 de noviembre de 2004.
DECLARACIÓN DE SAN JOSÉ
Agenda por la Democracia y el Desarrollo
Los Presidentes de las Organizaciones Empresariales Iberoamericanas
desean enviar un mensaje de esperanza y alerta a la vez: esperanza porque
nuestros países gozan de regímenes democráticos
y porque se proyecta que la economía de América Latina
crecerá un 4,5% en el 2004. Con este mayor crecimiento se fortalece
la tendencia expansiva que se inició en el 2003, luego de algunos
años de bajo crecimiento. Pero de alerta también, porque
algunas de nuestras democracias son aun frágiles y nuestras economías
requieren de reformas macroeconómicas estructurales y de mercados
que faciliten una mejor integración en los procesos de globalización.
Esta Declaración traslada a los Jefes de Estado y Gobierno, las
reflexiones del sector empresarial en torno a los grandes desafíos
que deben enfrentarse para hacer de la región un área
de progreso y prosperidad para toda la sociedad.
Es evidente que, pese al significativo avance de los últimos
lustros, la consolidación del Estado democrático y de
derecho sigue siendo un reto que exige mayor esfuerzo por parte de las
sociedades de Iberoamérica. Algunas de las democracias de la
región son aún frágiles y vulnerables, limitadas
exclusivamente al ejercicio de derechos civiles y electorales básicos.
Es preciso llamar la atención sobre el peligro que entraña
el descrédito que los sistemas democráticos han experimentado
en algunos países, en los que determinados sectores de la población
han creído ver la solución a sus innegables problemas
en el cuestionamiento de las bases del sistema democrático.
El empresariado iberoamericano cree, por lo tanto, que es el momento
de movilizar la sociedad iberoamericana para desterrar estos peligros
a través de la adopción de una nueva Agenda por
la Democracia y el Desarrollo.
La Agenda que se propone se basa en tres pilares fundamentales: el
fortalecimiento de la democracia y los valores; el crecimiento económico
y la integración; y la educación, y empleo.
El Fortalecimiento de la Democracia y de los Valores
Es urgente dotar al Estado del marco legal e institucional adecuado
para el cumplimiento de las funciones socialmente deseables. La reforma
del Estado de las últimas décadas consiguió eliminar
muchas de las funciones innecesarias, sin embargo, no en todos los casos
se logró desarrollar las estructuras necesarias para su eficiente
desempeño.
A estos efectos, no sólo la actividad económica sino
el progreso de la sociedad en general demanda un esfuerzo continuado
para reforzar y conferir mayor solidez a las instituciones políticas,
económicas y sociales. Al mismo tiempo, es necesario que los
marcos jurídicos y regulatorios estén dotados de la mayor
estabilidad y seguridad posible, al margen de coyunturas estrictamente
políticas. Este es un factor de vital importancia, porque la
competitividad internacional de cada economía tiende a incorporar
de forma creciente la calidad y claridad en las reglas que gobiernan
la actividad económica y social.
Combatir la corrupción en todas sus formas, debe convertirse
en prioridad política en la región. La corrupción
erosiona la confianza ciudadana en la democracia, cercena las bases
institucionales del Estado de Derecho e impide el funcionamiento adecuado
de la economía de mercado. Es indispensable establecer mecanismos
que aseguren la oportuna y eficaz rendición de cuentas por parte
de quienes ejerzan funciones públicas, para así hacer
efectiva la responsabilidad impuesta en el marco constitucional y legal
en protección del interés colectivo. La ética empresarial
es también crucial para el fortalecimiento democrático.
La sociedad democrática ha de estar estructurada en base a responsabilidades
y valores aceptados por todos sus actores. Estos deberán incluir
el respeto integro de la ley, de los derechos humanos y laborales fundamentales,
así como de la propiedad privada. En este ámbito, las
organizaciones empresariales presentes en este encuentro se solidarizan
con el empresariado venezolano y adoptan una resolución que figura
en anexo y que forma parte de esta Declaración.
El Crecimiento Económico y la Integración
La empresa privada es la principal fuente de riqueza y empleo en la
región, por tanto es fundamental estimular, desde la educación
básica, el espíritu empresarial y crear condiciones apropiadas
para su desarrollo. La cultura empresarial es la base del crecimiento.
Los Gobiernos pueden y deben reforzar la iniciativa privada a través
de políticas encaminadas a eliminar los obstáculos y barreras
que impiden el pleno aprovechamiento del potencial emprendedor de las
personas. Las elevadas tasas de informalidad son un claro indicador
de las precarias condiciones existentes.
Es prioritario renovar los esfuerzos de colaboración entre las
Administraciones y el sector empresarial, de forma que pueda impulsarse
un nuevo marco de promoción de la inversión, que considere
tanto las necesidades de la inversión local, y especialmente
su competitividad, como el fomento a la inversión extranjera
directa, incidiendo en los factores regulatorios e institucionales antes
mencionados.
El fortalecimiento de la competitividad demanda la existencia de servicios
públicos de calidad a precios internacionalmente competitivos.
Para ello es necesario que esta Agenda contemple un nuevo acuerdo entre
el sector empresarial y las Administraciones públicas para abordar
las carencias que persisten en áreas claves como transportes,
energía y telecomunicaciones -entre otros-, deficiencias que
continúan obstaculizando la modernización y el crecimiento
económico de la región. Adicionalmente, es necesario articular
e impulsar políticas que tengan como objetivo el refuerzo de
la competitividad empresarial y del tejido productivo, a través
del fomento de la investigación y desarrollo, formación
y educación y promoción de la internacionalización.
Es imperativo promover una nueva fase de reformas estructurales y de
mercados y la obtención del consenso de los agentes sociales
para asegurar que el crecimiento económico y la integración
sean comprendidos y apoyados como estrategia de desarrollo a largo plazo.
Este capítulo apuntaría a la realización de las
reformas en materia fiscal, financiera, laboral, regulación de
los servicios públicos y todos aquellos aspectos que deben conferir
mayor flexibilidad, transparencia y capacidad de adaptación a
la globalización por parte de las economías locales.
Es precisamente en este aspecto, el relativo a la globalización,
el que hace aún más necesario que el Estado moderno mejore
su capacidad de inserción en los grandes flujos económicos
mundiales. A estos efectos, la globalización supone un contexto
incuestionable, una realidad que no puede ser rehuida por las naciones
del mundo. No obstante, de la calidad del marco institucional, de la
claridad de las reglas que gobiernan las relaciones sociales y económicas
en cada país, depende que los mismos estén en condiciones
de obtener el mayor beneficio de este contexto, y que mejoren su inserción
en las relaciones económicas mundiales, y con ello, su capacidad
de progresar como sociedades modernas.
Este argumento pone en evidencia la necesidad imperiosa de avanzar
en la integración económica latinoamericana y mundial
en igualdad de condiciones, eliminando las medidas que distorsionen
los mercados (subsidios) y evitando el uso de parámetros laborales
como barreras comerciales. La actual segmentación de mercados
debe ceder paso a la creación de un espacio ampliado en el que
la inversión y el comercio intra-regionales puedan jugar un papel
similar al que han desempeñado en otras áreas del mundo.
De esta forma se estarían sentando las bases de la transformación
del modelo productivo latinoamericano, al favorecer la diversificación
de los mercados de exportación. En este sentido, el sector empresarial
esta de acuerdo en que un medio para lograrlo son los acuerdo de libre
comercio.
Por otra parte, el empresariado iberoamericano reconoce la inversión
privada como un mecanismo crucial para la generación de fuentes
de empleo digno y perdurable. Para fomentar dicha inversión es
fundamental establecer un Estado de Derecho efectivo en el cual se reconozca
plenamente el respeto irrestricto a la propiedad privada. Los gobiernos
deben fortalecer y hacer cumplir la legislación que garantice
el respeto a la propiedad privada.
La Educación y el Empleo
El crecimiento económico sólido y duradero es indispensable
y constituye el medio más eficaz para luchar contra la pobreza
y las diferentes formas de marginación social. El empleo es sin
duda un factor esencial en la integración del individuo en la
sociedad. La comunidad empresarial Iberoamericana reitera sus recomendaciones
sobre política de empleo que se encuentran en anexo.
Para hacer más equitativo el acceso a las oportunidades del
progreso económico es indispensable disponer de una educación
para prosperar. El objetivo debe ser dotar a los iberoamericanos del
conocimiento y las destrezas necesarias para triunfar en un entorno
altamente competitivo y cambiante como el actual. En este sentido los
Presidentes de las Organizaciones Empresariales Iberoamericanas acogen
con agrado la elección del lema Educar para Progresar
de la XIVª Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
También desean subrayar la importancia de los agentes sociales
en relación a esta nueva Agenda por la Democracia y el
Desarrollo. La paz y el diálogo social son instrumentos
fundamentales para abordar las reformas pendientes de la región.
Instrumentos además necesarios para asegurar el más amplio
consenso social sobre los grandes desafíos de cada país
y para asociar a empresarios y trabajadores en su desarrollo.
A estos efectos, las organizaciones empresariales iberoamericanas acuerdan
profundizar el diálogo entre ellas en materia de:
Diálogo social, como mecanismo para abordar los cambios estructurales
que exige la globalización; Desarrollo e integración que
considere entre otros: los aspectos económicos, sociales, tecnológicos,
comerciales, empresariales, del desarrollo que faciliten una progresiva
integración regional y fortalezcan las relaciones con la Unión
Europea.
Para ello, han decidido crear, en el marco de la Organización
Internacional de Empleadores / Asociación de Cooperación
Empresarial Unión Europea América Latina, una Comisión
Permanente, que presentará a la próxima Cumbre Empresarial,
un informe sobre sus objetivos, estructura orgánica y funcionamiento.
Los Presidentes de las Organizaciones Empresariales Iberoamericanas
expresan con esta Declaración, su confianza en el futuro de estas
Cumbres Empresariales y el deseo de que la XIVª Cumbre Iberoamericana
de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará en la ciudad
de San José dé un nuevo y decidido impulso a la consolidación
de los vínculos entre las naciones iberoamericanas y se comprometen,
desde su ámbito de acción, a apoyar y reforzar la misma.
Unión Industrial Argentina (UIA) - Argentina
Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) - Bolivia
Confederaçâo Nacional da Industria (CNI)-Brasil
Asociación Nacional de Industriales (ANDI)-Colombia
Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa
Privada (UCCAEP) Costa Rica
Confederación de la Producción y del Comercio (CPC)-Chile
Federación Nacional de Cámaras de Industrias del Ecuador
(FNCI) - Ecuador
Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) El Salvador
Confederación Española de Organizaciones Empresariales
(CEOE) - España
Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales,
Industriales y Financieras
(CACIF) - Guatemala
Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) - Honduras
Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX)
México
Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP)- Nicaragua
Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP)-Panamá
Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas
(CONFIEP)-Perú
Associação Industrial Portuguesa (AIP) - Portugal
Confederación Patronal de la República Dominicana (COPARDOM)
República Dominicana
Cámara de Industria del Uruguay (CIU) - Uruguay
Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Uruguay (CNC) - Uruguay
Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción
de Venezuela (FEDECAMARAS) Venezuela
RECOMENDACIONES SOBRE POLÍTICAS DE EMPLEO
De los Presidentes de las Organizaciones Empresariales Iberoamericanas
Los Presidentes de las Organizaciones Empresariales Iberoamericanas
reunidos en San José Costa Rica los días 7 y 8 de octubre
de 2004 reiteran las siguientes recomendaciones sobre políticas
de empleo.
CONSIDERANDO:
Los severos efectos de la inestabilidad social, política
y económica en varios de nuestros países que impactan
negativamente directa o indirectamente a la región Iberoamericana
en su conjunto;
Que la creación de empleo es esencial para la reducción
de la pobreza ya que una tasa de desempleo elevada y persistente es
un elemento importante en la inestabilidad social y política;
Que los Gobiernos son responsables de implementar una política
macroeconómica propicia a la creación de empresas, que
a su vez generan oportunidades de empleo productivo;
Que el populismo, tanto de derecha como de izquierda, afecta
la confianza de los agentes económicos, atenta contra la institucionalidad
democrática y a la larga ahonda los problemas de pobreza e inestabilidad.
Los Presidentes de las Organizaciones Empresariales de la Región
Iberoamericana adoptan las siguientes:
RECOMENDACIONES
El tema de la generación de "empleo productivo" debería
ser tratado de manera prioritaria en los ámbitos nacionales iberoamericanos
con miras a incorporarlo como un componente esencial en los principales
debates relativos al diseño, implementación, y evaluación
de las políticas macroeconómicas.
Los Gobiernos deberían emprender un proceso de reflexión
en los ámbitos nacionales con las organizaciones empresariales
y de trabajadores más representativas del país para revisar,
o en su caso crear, una política nacional de empleo que complemente
otras áreas clave de la economía nacional.
Algunos objetivos que deberá perseguir esa política de
empleo son: (i) crear empleo productivo y sostenible; (ii) velar por
la adopción y aplicación de un marco jurídico y
político propicio a la puesta en marcha de negocios y la creación
y fortalecimiento de las empresas; (iii) promover las inversiones en
educación y capacitación de la población; (iv)
elevar el nivel de vida a través de políticas que generen
empleos más productivos y de mejor calidad así como que
mejoren la distribución de ingresos en la economía; (v)
estimular la reincorporación de los desempleados al mercado laboral
y del sector informal al sector formal; (vi) orientar las inversiones
públicas y privadas, así como la ayuda internacional,
hacia las áreas más productivas de la economía.
La formulación de una política de empleo debería
ir precedida de un análisis de los obstáculos a la creación
de empleo en el país.
El marco jurídico y político nacional debería
propiciar la puesta en marcha de negocios, la creación y el crecimiento
de empresas, y el desarrollo de ventajas comparativas a través
de empresas competitivas capaces de proporcionar bienes y servicios
que puedan comercializarse en los mercados nacionales e internacionales.
Un entorno propicio que facilita la expansión empresarial requiere:
Buen gobierno, que incluye un compromiso decidido para luchar
contra la corrupción y para garantizar la honradez y transparencia
en la toma de decisiones por el gobierno; un sistema de leyes y judicial
que funcione de manera clara y transparente, y un sistema de relaciones
de propiedad oficiales que proteja la propiedad privada y garantice
que el capital nacional se utilizará para el desarrollo de las
empresas, el crecimiento económico sostenible y la creación
de empleo;
Inversiones adecuadas en infraestructuras, salud, educación
y desarrollo de los conocimientos técnicos especializados
los cuales deberían contemplar el desarrollo y el apoyo a la
educación y a los sistemas de capacitación que promuevan
el espíritu empresarial y la seguridad interna;
La promoción de una estrategia de crecimiento de las exportaciones
en el caso de los países en desarrollo, especialmente
en el sector manufacturero y, en su caso, desplazándose hacia
industrias y servicios basados en los conocimientos y que requieren
más alta tecnología;
La creación de un entorno propicio que atraiga y garantice
la seguridad de la inversión nacional y extranjera directa;
El apoyo al desarrollo de las PYME;
Políticas que promuevan la empresarialidad, la productividad
y la competitividad, ya que revisten gran importancia a efectos de la
creación de empleo;
Políticas de mercado de trabajo que sean lo suficientemente
flexibles como para permitir el crecimiento del empleo.
Un área fundamental es la que se refiere a las características
que ha de reunir la inversión pública para que fomente
el crecimiento del empleo y prepare la población para las exigencias
de un mercado de trabajo un permanente cambio. El gasto público
debería orientarse en políticas que tengan como objetivo
el desarrollo socioeconómico y la elevación del nivel
de vida de la población. Cabe señalar tres áreas
importantes a este respecto:
El desarrollo, donde fuera necesario, de infraestructuras tales
como el transporte, la electricidad, el suministro de agua y las comunicaciones,
que responden a las necesidades humanas, al desarrollo sostenible y
a la creación de empleo.
El desarrollo de los recursos humanos a través de las
inversiones en la educación, la capacitación y la salud.
Los programas de desarrollo del espíritu empresarial,
así como las instituciones que los conciban e impartan.
Una política de empleo también tiene que centrarse en
la creación y el desarrollo de instituciones democráticas
para apoyar y fortalecer el mercado, necesarias para que pueda funcionar
una economía de mercado. La falta de estas instituciones es inherente
al fracaso de la expansión empresarial y del empleo, así
como a la ampliación de la economía informal.
Un mercado de trabajo demasiado reglamentado supone un obstáculo
para la creación de empleo, especialmente cuando dicha reglamentación
conlleva costos laborales excesivos. La cuestión no radica en
la existencia o la ausencia de reglamentación. Se trata de equilibrar
objetivos sociales distintos (como son la protección social,
por una parte, y , por otra, la creación de empleo). Esto exige
determinar el nivel óptimo de reglamentación, el cual
rebasado es probable que la creación de empleo se vea afectada
de manera negativa. De ser necesario, al formular una política
de empleo, debería abordarse la reglamentación del mercado
de trabajo desde la perspectiva de sus repercusiones sobre la competitividad
de las empresas y por tanto sobre la creación de empleo.
Toda política de empleo que pretenda mantener su eficacia en
el tiempo debe además considerar, no sólo la dimensión
puramente doméstica de los factores que inciden en la creación
de empleo, sino igualmente la influencia que tiene en este punto la
relación de cada país con otros a través de sus
flujos comerciales y de inversión.
RESOLUCIÓN SOBRE VENEZUELA
Los Presidentes de las Organizaciones Empresariales Iberoamericanas,
reunidas en San José los días 7 y 8 de octubre de 2004,
expresan con esta resolución, su especial preocupación
ante la realidad política que se observa en Venezuela, donde
se están desarrollando sistemáticamente acciones que,
atentando contra la propiedad privada y la libre empresa, afectan la
vigencia plena del Estado de Derecho y de los derechos humanos fundamentales.
En tal sentido, no ha habido hasta ahora una respuesta estatal transparente
y satisfactoria frente a la llamada permanente al diálogo y al
respeto de los derechos fundamentales del empresariado venezolano, cuya
organización Federación de Cámaras y Asociaciones
de Comercio y Producción de Venezuela (FEDECAMARAS) es la máxima
representación del empresariado privado del país.
Fue por ello que la Organización Internacional de Empleadores
reunida en junio pasado en Ginebra (Suiza) promovió una queja
presentada por la comunidad empresarial mundial ante la Conferencia
Internacional del Trabajo por la violación de los derechos constitucionales
de los empresarios venezolanos por parte del Gobierno de Venezuela,
así como de los derechos fundamentales consagrados en la Organización
Internacional del Trabajo, ratificados por Venezuela. Se espera que
la inminente misión de contactos directos de la OIT abra una
nueva etapa en el camino del diálogo social entre el Gobierno
con los actores sociales más representativos (la Confederación
de Trabajadores de Venezuela y FEDECAMARAS) para la solución
de los numerosos problemas acumulados.
Por ello y para ello, los Presidentes de las Organizaciones Empresariales
de Iberoamérica expresan con esta Resolución su plena
solidaridad con FEDECAMARAS para la prevalencia del Estado de Derecho,
en el marco del respeto a los principios constitucionales, a los derechos
humanos y laborales fundamentales, a la libertad de empresa y a la libre
iniciativa, así como a la libertad de expresión.