36. ¿Cómo se relacionan
las normas de competencia con el diseño curricular?
El proceso de transposición de las descripciones ocupacionales
usualmente contenidas en una norma de competencia, para generar un currículo
de formación, es una de las áreas que merecen más
desarrollo y hasta hace poco tenían muy pocas referencias metodológicas.
Obviamente, las normas de competencia son fundamentales en la elaboración
de los currículos de formación. Sin embargo, el proceso
de elaboración de los currículos a partir de las normas
de competencia no es, en modo alguno, un proceso lineal o automático.
Entre otras cosas, el diseño curricular de un determinado programa
no precisa entregarlo todo; se
Entendemos por currículum (explícito)
el conjunto intencionado de oportunidades de aprendizaje que se
ofrece a una persona o grupo de personas para un desarrollo determinado.
El currículum oculto (implícito) está constituido
por el clima institucional, el estilo de gestión del centro
educativo, las relaciones humanas
Irigoin; Vargas (2002). |
trata de identificar lo necesario para lograr el desarrollo de las
competencias requeridas.(1)
Algunas preguntas prestan un gran apoyo al efecto de diseñar
un currículo: ¿qué competencias se pretende desarrollar?,
¿qué conocimientos debe aplicar?, ¿qué habilidades
debe dominar?, ¿qué actitudes debe exhibir?
El concepto de módulo busca flexibilidad a
través de una capacidad combinatoria de un elemento con otro,
a la vez de conservar una independencia que le permita existir por
sí solo.
Irigoin (2002). |
Es usual y se diría, necesario, que el currículo sea
estructurado en módulos. La formación basada en competencias
es fundamentalmente posible mediante la organización modular
del currículo. De ahí nacen los primero intentos de asociación
entre unidades de competencia y Módulos de formación
en el trabajo de diseño curricular. Generalmente, ese es el primer
intento de transposición que es muy recomendable desarrollar,
aunque la experiencia muestra que una unidad de competencia puede dar
lugar a varios módulos o a uno solo. En todo caso, al igual que
en el análisis de competencias, el concepto de unidad de competencia
implica un resultado laboral con significado; en el diseño curricular,
el módulo debe tener sentido en sí mismo y la capacidad
para estructurarse asociadamente con otros en la conformación
de un itinerario curricular determinado.
En general, todos los componentes de la norma de competencia contribuyen
con información valiosa para la estructuración de los
currículos. Si bien, como se anotó, no se puede pensar
en una correspondencia automática entre unidades de competencia
y módulos, o entre elementos de competencia y objetivos de aprendizaje,
es factible, mediante un análisis juicioso, derivar currículos
formativos atendiendo a las especificaciones de las normas de competencia.
Un aspecto que requiere especial atención es el referido a la
conformación de actitudes y capacidades personales tales como
la iniciativa, la proclividad a la cooperación, la creación
de un ambiente positivo de trabajo, la mentalidad creativa, la resolución
de problemas. Estas actitudes usualmente se generan más en las
estrategias pedagógicas utilizadas que en los contenidos mismos.
Recuérdese el concepto de currículo oculto; de nada vale
esperar el desarrollo de la capacidad de iniciativa si durante el proceso
formativo no se hacen preguntas, no se plantean problemas, no se incentiva
el trabajo en equipo y la búsqueda de alternativas a las situaciones
planteadas.
Ambientes educativos agradables y seguros, docentes capacitados y motivados,
aprendizaje por solución de problemas, utilización de
diversos medios didácticos y técnicas instruccionales:
esas pueden ser las claves detrás de la creación de las
competencias personales.
Descripción de algunas metodologías de diseño
curricular
Se describirán a continuación varias metodologías,
como la que emplea INEM, o la desarrollada por SENA, CONALEP, SENAI
y finalmente, la que está elaborando el programa de competencias
laborales en Argentina.
En el modelo de la formación profesional ocupacional a cargo
del INEM de España,(2)
al proceso se le denomina derivación de contenidos formativos
a partir de los perfiles profesionales. El perfil profesional
se ha definido a partir de insumos como: el análisis de las ocupaciones,
la revisión prospectiva ocupacional que culmina en la determinación
de áreas profesionales, grandes grupos de ocupaciones afines
a un proceso o actividad productiva y que pueden tener contenidos profesionales
comunes.
Luego, para la ocupación de que se trate, se define su perfil
profesional, conformado por la definición de la ocupación,
la competencia general de la ocupación, sus unidades de competencia,
realizaciones profesionales (elementos de competencia), criterios de
ejecución y capacidades profesionales. Estos aspectos guardan
similitud con los utilizados en el sistema inglés o mexicano.
Con base en el perfil profesional así determinado, se elaboran
los contenidos formativos estableciendo los conocimientos profesionales
teóricos y prácticos requeridos para un desempeño
competente de las unidades. Para hacerlo se toma como base de análisis
a la unidad de competencia y se responden las siguientes preguntas:
¿Qué tiene que saber el trabajador para establecer
los conocimientos teóricos?
¿Qué tiene que saber hacer el trabajador para
obtener los conocimientos prácticos?
¿Cómo tiene que saber estar y actuar el trabajador
para precisar las actitudes y comportamientos requeridos?
Posteriormente se estructuran los contenidos formativos en módulos
profesionales. En general, se crea una correspondencia entre módulo
y unidad de competencia tal, que a una unidad pueden corresponder uno
o más módulos profesionales.
1 Irigoin, M.; Vargas, F.; Competencia
laboral
, op. cit.
2 INEM, Metodología para la ordenación
de la Formación Profesional Ocupacional. Madrid, 1995.