¿QUÉ SON LAS COMPETENCIAS?
Las definiciones de Competencia constituyen una
verdadera legión. A continuación se citan algunas de ellas:
Spencer y Spencer (1993) consideran que es:
"una característica subyacente de un individuo, que está causalmente relacionada
con un rendimiento efectivo o superior en una situación o trabajo, definido en términos
de un criterio" (p. 9).
Rodríguez y Feliú (1996) las definen como
"Conjuntos de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que posee una
persona, que le permiten la realización exitosa de una actividad".
Ansorena Cao (1996) plantea: "Una habilidad o
atributo personal de la conducta de un sujeto, que puede definirse como característica de
su comportamiento, y, bajo la cual, el comportamiento orientado a la tarea puede
clasificarse de forma lógica y fiable." (p. 76)
Guion (citado en Spencer y Spencer) las define como
"Características subyacentes de las personas que indican formas de comportarse o
pensar, generalizables de una situación a otra, y que se mantienen durante un tiempo
razonablemente largo"
Woodruffe (1993) las plantea como "Una
dimensión de conductas abiertas y manifiestas, que le permiten a una persona rendir
eficientemente".
Finalmente, Boyatzis (Woodruffe, 1993) señala que
son: "conjuntos de patrones de conducta, que la persona debe llevar a un cargo para
rendir eficientemente en sus tareas y funciones".
Del análisis de estas definiciones puede concluirse
que las Competencias:
- Son características permanentes de la persona,
- Se ponen de manifiesto cuando se ejecuta una tarea o se realiza un
trabajo,
- Están relacionadas con la ejecución exitosa en una actividad, sea
laboral o de otra índole.
- Tienen una relación causal con el rendimiento laboral, es decir, no
están solamente asociadas con el éxito, sino que se asume que realmente lo causan.
- Pueden ser generalizables a más de una actividad.
Probablemente una fuente de confusión con respecto
a las Competencias, es que son entidades más amplias y difusas que los constructos
psicológicos tradicionales. De hecho, las Competencias combinan en sí, algo que los
constructos psicológicos tienden a separar (a sabiendas de la artificialidad de la
separación): lo cognoscitivo (conocimientos y habilidades), lo afectivo (motivaciones,
actitudes, rasgos de personalidad), lo psicomotriz o conductual (hábitos,
destrezas) y lo psicofísico o psicofisiológico (por ejemplo, visión
estroboscópica o de colores). Aparte de esto, los constructos psicológicos asumen que
los atributos o rasgos son algo permanente o inherente al individuo, que existe fuera del
contexto en que se pone de manifiesto, mientras que las Competencias están claramente
contextualizadas, es decir, que para ser observadas, es necesario que la persona esté en
el contexto de la acción de un trabajo específico.
Esto establece en sí una diferencia. Mientras que
la psicología tradicional intenta generar variables unidimensionales en la medida de lo
posible, que garanticen homogeneidad conceptual y métrica para cada una de ellas (aunque
luego se combinen para realizar predicciones de criterios complejos), las Competencias se
plantean como multidimensionales en sí mismas y con una relación directa con el contexto
en que se expresan.
Una Competencia es lo que hace que la persona sea,
valga la redundancia, "competente" para realizar un trabajo o una actividad y
exitoso en la misma, lo que puede significar la conjunción de conocimientos, habilidades,
disposiciones y conductas específicas. Si falla alguno de esos aspectos, y el mismo se
requiere para lograr algo, ya no se es "competente".
Es lo que Lawshe y Balma (1966) planteaban hace
muchos años como: a) La potencialidad para aprender a realizar un trabajo, b) La
capacidad real, actual, para llevar a cabo el trabajo, c) La disposición para realizarlo,
es decir, su motivación o su interés. Estos tres aspectos se complementan, ya que es
posible, que alguien tenga los conocimientos para hacer el trabajo, pero no lo desee
hacer; o que tenga el deseo de realizarlo, pero no sepa cómo hacerlo; o no sepa como
hacerlo, pero esté dispuesto a aprender y tenga las condiciones de hacerlo.
La misma concepción de las Competencias, con su
carácter multidimensional, hace que sean complejas, por lo que se requiere analizar cómo
están conformadas. Spencer y Spencer consideran, que las Competencias están compuestas
de características que incluyen: motivaciones, rasgos psicofísicos (agudeza
visual y tiempo de reacción, por ejemplo) y formas de comportamiento, autoconcepto,
conocimientos, destrezas manuales (skills) y destrezas mentales o cognitivas. Mientras que
Boyatzis plantea que una competencia puede ser "una motivación, un rasgo, una
destreza, la autoimagen, la percepción de su rol social, o un conjunto de conocimientos
que se utilizan para el trabajo".
Al revisar las características o componentes de las
Competencias, observamos que, de alguna manera, están asociados con los constructos
psicológicos, pero los mismos se combinan de una manera determinada, para generar la
capacidad de rendir eficientemente en tareas o actividades específicas, hacer a la
persona "competente". La forma en que se combinan sólo se puede determinar
mediante el análisis de cómo las personas exitosas actúan en el trabajo.
Es importante diferenciar las Competencias
necesarias para realizar un trabajo exitosamente, de lo que la persona hace en su trabajo.
Woodruffe (1993) destaca, que, por ejemplo persuadir a otros no es una competencia,
sino algo que la persona debe hacer en el trabajo. Para persuadir a otros eficientemente,
la persona debe tener ciertas Competencias: ser incisivo en su comprensión de los
asuntos, ser abierto en su forma de razonar a fin de encontrar opciones, desear resolver
los asuntos y obtener resultados, tener confianza en dirigir a otros, ser sensible a los
puntos de vista de otros, actuar en forma cooperativa con otros y estar orientado hacia el
logro de objetivos.
¿CUÁNTAS COMPETENCIAS EXISTEN Y QUÉ SON?
El número de Competencias
"existentes" puede muy amplio. Levy-Leboyer (1996) presenta seis diferentes
listas. Ansorena Cao (1996) incluye 50 Competencias conductuales. Woodruffe (1993) plantea
nueve competencias genéricas, lo que significa que hay muchas otras específicas. El
Diccionario de Competencias de Hay McBer (Spencer y Spencer, 1993) incluye 20 Competencias
en su lista básica, ordenadas por conglomerados, y nueve adicionales denominadas
Competencias Únicas. Barnhart (1996) incluye 37 competencias básicas en siete
categorías.
En todas esas listas hay Competencias que tienen el
mismo nombre para el mismo concepto, pero también hay algunas que, siendo similares,
reciben nombre diferentes (Solución de Problemas vs Toma de Decisiones). Igualmente,
algunas competencias son agrupadas de maneras diferentes (Orientación al Cliente puede ir
en Apoyo y Servicio Humano Spencer y Spencer o en Gerencia Barnhart).
Esto hace que el número de Competencias a definir pueda llegar a ser muy grande,
precisamente por el hecho de que las Competencias están ligadas al contexto específico
en que se pone de manifiesto en el trabajo, lo que sugiere, que cada organización puede
tener conjuntos de Competencias diferentes y que ninguna organización puede tomar una
lista de Competencias preparada por otra organización para su uso, asumiendo que existen
similitudes entre ellas.
Para analizar con más profundidad lo que son las
Competencias, utilizaremos el Diccionario de Competencias de Hay McBer, (Spencer y
Spencer, 1993), que se incluye en la Tabla 1. Allí se agrupan las Competencias en
Conglomerados, es decir, categorías que muestran relativa homogeneidad.
Los diferentes tipos de trabajos requieren
diferentes magnitudes y combinaciones de esas Competencias. El conjunto de Conglomerados y
Competencias incluido en la Tabla 1, es especialmente adecuado para el trabajo gerencial y
de ventas, aunque posiblemente no se adecúen para un maestro de preescolar o para un
investigador científico, lo que significa, que puede haber otras Competencias adecuadas
para otros tipos de trabajo.
Una simple lista de los nombres de las Competencias
naturalmente que no es suficiente para comprenderlas. Para ello es necesario contar con
detalles que amplíen la identificación nominal. En la Tabla 2 se presenta con mayor
detalle el Conglomerado V - Competencias de Carácter Cognitivo donde puede verse,
que se da una definición de todo el Conglomerado, así como de cada una de las
Competencias que lo conforman. Nótese, que aún cuando se trata de un Conglomerado
"Cognitivo", se incluyen aspectos motivacionales, lo que es congruente con los
planteamientos de que la ejecución del trabajo exige, no solamente conocimientos o
habilidades, sino también la disposición para realizarlo.
La Tabla 2 permite observar, que cada
Competencia incluye uno o varios componentes. Pensamiento Analítico, por ejemplo,
incluye, a) Complejidad del Análisis (o de lo analizado) y b) Magnitud del Problema que
Confronta. Cuando se desea evaluar una Competencia en un contexto determinado, es
necesario analizarla en función de la situación laboral específica que debe confrontar
la persona, para determinar cuáles son los requerimientos del cargo y cuál es el nivel
de dominio que debe demostrar la persona. Este punto se tratará más adelante.
Dos de las Competencias de este Conglomerado: Pensamiento
Analítico y Pensamiento Conceptual, guardan paralelismo con los constructos
psicológicos Razonamiento Abstracto y Razonamiento Lógico (Inductivo y Deductivo), que
tradicionalmente han sido evaluados con pruebas psicométricas de alto nivel de eficiencia
y homogeneidad interna. Aquí, sin embargo, se definen en función de la magnitud de lo
que se hace, y del grado de complejidad de lo que debe ser analizado, lo que
automáticamente lo relaciona con la situación específica del trabajo. Por ejemplo, las
situaciones que debe analizar un ejecutivo de ventas son de menor complejidad, que las que
analiza el gerente de ventas, mientras que un gerente general confronta situaciones aún
de mayor complejidad. Esto es así, porque precisamente, las Competencias se asocian con
la aplicación directa en circunstancias laborales específicas.
La tercera competencia incluida en el Conglomerado
V, es Pericia, que se refiere a los conocimientos relacionados con el trabajo en
sí, su habilidad para aplicarlos y, curiosamente, también incluye la motivación para
"divulgar a otros" esos conocimientos. Este último componente, de carácter
motivacional, pareciera pertenecer más bien al Conglomerado IV, Gerencia, y en la
Competencia Desarrollo de Otros, pero por alguna razón los autores lo ubicaron
aquí. Lo que resta pertenece al ámbito tradicional de los Conocimientos, que
también es un constructo ampliamente estudiado y que ha permitido el desarrollo de
eficientes instrumentos, tanto de tipo psicométrico, como operacional (es decir, de
ejecución de un trabajo), destinados a evaluar la información que posee una persona.
Nuevamente, la diferencia entre el concepto de Competencia y las variables psicológicas
tradicionales está en la aplicación directa de la competencia en el trabajo, en lo que
la persona debe hacer para ser exitoso en el mundo laboral.