MERTENS, L.
De la calificación a la competencia. Competencia Laboral.
México.
Este artículo se publicó en dos partes: La primera, en
el v.6, n.22, abr.-jun. 2002, p.6-13 y la segunda se incluye en el v.6,
n.23, jul.-set. 2002, p. 12-18 de la misma revista.
Con la inclusión de la competencia laboral en la nueva versión
de los sistemas de gestión de calidad ISO (ISO 9001:2000) se
pretende cubrir el vacío que las versiones anteriores tenían
en cuanto al aseguramiento de las capacidades del personal. En la versión
1994 de la norma ISO 9000, las directrices u orientaciones que la complementan
(ISO 9004, punto 5.2.4) ya hicieron alusión a la conveniencia
de determinar los niveles de competencia, experiencia y capacitación
necesarios para asegurar la capacidad del personal. Sin embargo, la
norma se limitaba a estipular que el personal, cuyas actividades afectan
la calidad, debía estar calificado y capacitado.
En cambio, la versión 2000 acuerda que el personal debe ser
competente. Incluye aspectos de más envergadura para la mayoría
de las empresas en México y otros países de América
Latina. Pide que la organización determine los perfiles de competencia
requeridos en el personal y evalúe la efectividad de la capacitación
otorgada para aquellas funciones que inciden directamente en la calidad.
La diferencia entre ambas versiones parece ser mínima, sin embargo
ellas representan un cambio trascendental en la inclusión y el
tratamiento del recurso humano en la gestión del sistema de calidad.
La versión 2000 incluye otros aspectos fundamentales de la gestión
del recurso humano, que tienen que asegurar que la competencia laboral
se de en la organización: involucra al personal y las condiciones
físicas y humanas del medio ambiente de trabajo, ubica a la competencia
laboral no de manera aislada, sino integrada a los diferentes subsistemas
que conforman la gestión efectiva del recurso humano en la organización.
Analiza en este ensayo, que consta de dos partes, el significado estratégico
y práctico y con ello los dilemas que se presentan relacionados
con la instrumentación de estos tres aspectos nuevos incluidos
en la versión 2000: la identificación de la efectividad
de la capacitación y la articulación con otros subsistemas
de la gestión del recurso humano.
Si bien hay otros aspectos que no toca y que son importantes en la
gestión de la norma, considera que la organización primero
debe tener claridad de los tres puntos que a continuación se
analizan. Describe en primer término el marco conceptual de la
norma ISO 9000 y luego analiza lo referente a la norma de competencia
laboral en sí misma. Por último estudia la evaluación
que implica no solo el principio sino también el fin del evento
formativo. Esta es un instrumento que debe guiar el aprendizaje del
candidato a través de la transparencia con relación a
las evidencias de desempeño y conocimientos esperados.
Las organizaciones requieren establecer los procedimientos de acuerdo
a las ISO 9001:2000 y esto implica no solo garantizar la calidad del
proceso sino también la satisfacción del cliente (el candidato
en formación y los encargados de la gestión) y la mejora
continua de la formación. La inclusión de la competencia
laboral en la norma ISO 9001:2000 es un importante paso hacia la integralidad
del concepto de calidad y sobre todo, hacia la puesta en práctica
del desarrollo del recurso humano.
Esto significa una nueva complejidad que se introduce en la gestión
de las normas de calidad ISO. Demostrar que una persona es competente
en situaciones planeadas y no planeadas, es menos evidente que cumplir
con reglas de calidad en proceso y cada individuo es un caso que debe
tratarse como tal, lo que en una organización rápidamente
se traduce en una multiplicación de procesos, no sólo
de orden técnico, sino de tipo social.
El aprendizaje que se busca para lograr una mejora continua y la satisfacción
del cliente implica mucha interacción social que se guía
por reglas y mecanismos distintos a los procesos físicos (expectativas,
sensibilidad, relaciones de poder, entre otros).
Concluye diciendo que el desafío consiste en no perder de vista
el enfoque estratégico, para qué y para quién es
el modelo de competencias, manteniendo un modelo simple y a la vez significativo,
un modelo flexible que no trate el recurso humano como un bloque, sino
como muchos individuos con sus propias necesidades de desarrollo y objetivos
que se deben hacer coincidir con los de la empresa.