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Fecha de actualización:
21/07/2009

 

 

Publicaciones

 

Boletín 144: Los sindicatos y la formaciónBOLETÍN 144
Los sindicatos y la formación

Montevideo: Cinterfor
Boletín Técnico Interamericano de Formación Profesional
Número 144, setiembre-diciembre 1998

 

 

ESTE NÚMERO

 

 

ÍNDICE

Luis A. Anderson 25 Kb Educación para el trabajo y educación para la vida
Ramón Ermácora 20 Kb La formación profesional en la estrategia de los trabajadores
María Helena André 19 Kb Formación profesional: las experiencias en el marco europeo
Joana Agudo 43 Kb Diálogo social y formación: la perspectiva europea
Oscar Valverde G. 82 Kb Participación sindical en la gestión de la formación profesional y cooperación internacional
Roberto Serrao 37 Kb Argentina: nuevas estrategias de formación permanente ante la problemática del desempleo
Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIESSE) 62 Kb Sindicatos de Brasil: la novedad en el frente se llama capacitación
Héctor Fajardo Abril 33 Kb Formación profesional, desarrollo y empleo en América Latina. El papel de la cooperación internacional
Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOSL) 10 Kb Sindicatos y formación en Ecuador
Roberto Wilde G. 28 Kb Formación profesional y sindicalismo en México
Luis Ramos 11 Kb Propuestas sindicales para el cambio en la formación profesional de Venezuela
Jesús Urbieta 7 Kb Educación sigue siendo la clave del plan de país
George De Peana 37 Kb Formación profesional y reconversión de la mano de obra en el Caribe de habla inglesa
Fernando Casanova 43 Kb Anotaciones a partir de una conferencia internacional de sindicatos metalúrgicos
Confederación Nacional de Metalúrgicos (CNM), de Brasil 28 Kb Conceptos y objetivos del Programa Integrar, de los metalúrgicos brasileños
Federación Internacional de Empleados y Técnicos (FIET) 104 Kb La gestión de recursos humanos desde un punto de vista sindical
Víctor Tokman 17 Kb Los principios de autonomía y de asociación de las voluntades tiene sus raíces en los valores humanistas y pluralistas de este continente
Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) 13 Kb Reunión sobre el trabajo en régimen de subcontratación en América Latina
Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) 14 Kb Proyecto "Tecnología de la información: Participación de los trabajadores y diálogo social"
DOCUMENTOS
Colombia 13 Kb Se crea la Misión de Educación Técnica, Tecnológica y Formación Profesional
RESEÑAS DE LIBROS
Naciones Unidas/Organización Internacional del Trabajo 36 Kb Chile: crecimiento y empleo y el desafío de la justicia social

 

ESTE NÚMERO

Los sindicatos y la formación es el tema de este número del Boletín Cinterfor. Una lectura actual sobre la acción sindical en el campo de la formación profesional es inevitablemente compleja. Esto es así porque tanto los sindicatos como la formación, se encuentran sumidos en profundos procesos de transformación.

De un lado, los sindicatos se enfrentan crecientemente a desafíos tales como los cambios en su base de representación; de características básicamente industriales, con relaciones de tipo asalariado, empleos formales y fuerte masculinización, se pasa a un panorama del empleo donde se incrementa el peso del sector terciario (servicios), escaso empleo, informalidad, e incremento de las tasas de participación femenina. Mantener la capacidad de organizar, representar y movilizar a un universo tan heterogéneo, problemático y cambiante, impulsa ineludiblemente a una redefinición de las modalidades de acción y organización de los sindicatos.

De otro, la formación profesional ha dejado de ser estrictamente un campo especializado, para discutirse en función de su aporte a temas tales como la productividad y la competitividad, el empleo, la equidad social, el desarrollo y transferencia de tecnología, o el diálogo social. Se revisan tanto sus enfoques metodológicos como sus supuestos teóricos, sus formas de organización, financiamiento y gestión, la definición de sus unidades de atención, entre otros aspectos. Cualquiera sea el peso que las distintas perspectivas otorguen a la formación, en casi todos los casos ella viene adquiriendo creciente visibilidad y centralidad dentro de las diversas estrategias que se plantean tanto gobiernos, como sindicatos y empresas.

En dicho contexto, el encuentro entre acción sindical y formación es inevitable. Enunciemos someramente las principales -y más obvias- razones.

Primero, la importancia relativa del «factor conocimiento» dentro de las nuevas formas de organización de la producción y el trabajo se ha incrementado notablemente. El control de la información y el conocimiento pasa entonces a ser estratégico, tanto como antaño fue el control de la tierra o de los medios de producción. No existe otra vía para el acceso a un control democrático de este factor que la educación y la formación.

Si los sindicatos han luchado desde siempre por el acceso universal a la educación, con tanto más razón la igualdad de oportunidades en materia de formación se constituye en una bandera de lucha sindical sumamente actual.

Segundo, la formación ha dejado de entenderse como una actividad preparatoria para el trabajo, previa a la vida activa, para concebirse como un hecho permanente o continuo, que tiene lugar a lo largo de toda la vida de las personas. Esto posee diversas consecuencias, pero dos son especialmente relevantes desde el punto de vista sindical: uno, que la formación como actividad comienza a apoyarse en más medios y recursos que en el pasado, ya no solo se imparte en las entidades de formación, sino también en las empresas y a través de los más diversos ámbitos de la vida social y cultural, lo cual viene a constituir una suerte de tejido social y económico del cual no conviene que quede excluida la parte sindical; dos, que buena parte de las decisiones comienzan a tomarse en el plano individual o privado, y en este sentido los sindicatos están llamados a cumplir un rol de información y orientación que ayude a los trabajadores a situarse y decidir en contextos crecientemente complejos.

Tercero, esta relevancia de la formación se concreta tanto a nivel de las grandes políticas como en el de la vida cotidiana de las personas. Los trabajadores saben que su empleabilidad y la de sus hijos está en directa relación con los niveles y calidad de la formación adquirida. Ella se transforma entonces en una demanda creciente para la dirigencia sindical, y si ellas no dan respuesta a este reclamo, los trabajadores buscarán formarse por la vía que sea: Estado, empresas, academias, etc. ¿Cómo podrían entonces los sindicatos prescindir de tamaño desafío?

Cuarto, como ya se ha dicho, la formación ha pasado a ser parte fundamental de las políticas de empleo, de desarrollo tecnológico, de incremento de la productividad y mejoramiento de la competitividad. Los sindicatos luchan por la creación de más puestos de trabajo y, a la vez, por una mayor calidad de ellos. Hablar hoy día de empleos dignos y de calidad, es hablar de empleos para los que se requieren niveles cada vez más altos de calificación. Lo contrario sería apostar a la informalidad y la precarización.

La modernización en América Latina y el Caribe presenta hoy dos caras: una progresiva, basada en la calificación, la calidad y estrategias de competitividad de largo plazo y sobre bases genuinas; y otra, precaria, informal y espuria, basada en bajos salarios, desregulación laboral y la depredación de los recursos naturales. Los sindicatos apuestan decididamente por el primer tipo de modernización y procuran, por diversos medios, hacerse de las herramientas necesarias para fortalecerla. En tal panorama, entender de formación y actuar en ella, es ineludible.

Quinto, la formación es un campo particularmente propicio para el desarrollo y fortalecimiento del diálogo social. Y cuando se dice diálogo social, se dice fortalecimiento de la democracia y de las posibilidades de ejercicio pleno de la ciudadanía.

Resulta un dato de la realidad que el actor sindical se encuentra hoy en una situación de debilidad relativa. Ello se debe tanto a los cambios anotados en su base de representación, como por el hecho de que los márgenes de acción para incidir decisivamente a nivel de la economía se vienen reduciendo drásticamente. Esto ha llevado a que muchos sindicatos en la región y en el mundo, no hayan tenido más opción que adoptar posturas defensivas que han sido, las más de las veces, derrotadas. El problema del empleo es, a este respecto, particularmente dramático: no pocos sindicatos se han visto obligados a renunciar a conquistas históricas en materia de derechos y salario con el fin de intentar defender las fuentes de trabajo en franca reducción.

Dialogar y negociar en tales condiciones de debilidad merma las posibilidades de plasmar un diálogo social efectivo, sustentable y equitativo. En tal sentido, la formación aparece como uno de los últimos espacios donde los sindicatos pueden aún sentarse a negociar en condiciones de igualdad.

Aun cuando puedan estar guiados por intereses diferentes, lo cierto es que el campo de la formación es particularmente fértil para el establecimiento de acuerdos entre empresarios y trabajadores. Es, también, una herramienta fundamental -más cuando ellas escasean- para que los sindicatos logren incidir de forma decisiva en la vida de las empresas y en las decisiones sobre política económica y social.

Sexto, desde la perspectiva de la formación, el aporte del punto de vista sindical resulta necesario, útil y beneficioso. A la formación le ocurre lo mismo que a la tecnología (en realidad ella misma es parte del proceso de transferencia de tecnología a las empresas y a los trabajadores): no es ni buena ni mala en sí misma, no está -a priori- al servicio de unos intereses o de otros. La formación posee la virtud de aportar a objetivos diversos, algunos tradicionalmente asociados a la visión empresarial, y otros más cercanos a la de los sindicatos. Sirve para incrementar la productividad y la competitividad, y puede ser también una herramienta al servicio de la igualdad de oportunidades, la cohesión y la integración social. La ausencia del aporte sindical en la gestión de la formación, inevitablemente habrá de producir sesgos que repercutirán negativamente en la concreción de objetivos que, por su propia naturaleza, son patrimonio de la sociedad toda.

En este número del Boletín Técnico Cinterfor/OIT, hemos querido dar cuenta de los múltiples esfuerzos, tanto a nivel de desarrollo conceptual como de la propia acción de los sindicatos, que éstos vienen realizando a nivel de América Latina, el Caribe y la Unión Europea.

 

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