Formación
continua: Todos ganan. CAPACITACIÓN. El Mercurio. Santiago
de Chile, miércoles 27 de setiembre de 2006
Los expertos no tienen dudas al respecto: la formación permanente
en habilidades técnicas y humanas es clave para el bienestar
de las organizaciones empresariales. Además, repercute positivamente
en los trabajadores, ya que se sienten más valorados en su
entorno laboral, lo que aumenta de manera considerable su autoestima.
Aun así, son muchos los que todavía no han comprendido
su amplio potencial.
Formación para toda la vida. El concepto se repite una y otra
vez entre las conversaciones de los académicos y los expertos
en educación. Es así en todas partes del mundo: hoy un
título por sí solo no sirve de mucho.
El conocimiento no es algo estático, y cada día hay algo
nuevo para aprender. Así lo han comprendido numerosas empresas,
que están invirtiendo importantes recursos monetarios y de tiempo
para capacitar a sus empleados tanto en aspectos técnicos, estrechamente
ligados con el cargo que desempeñan, como en habilidades "blandas",
que tienen que ver con el potenciamiento del trabajo en equipo, la empatía,
y las sinergias al interior de una compañía.
"La globalización y el desarrollo de la tecnología
han puesto claramente nuevos desafíos competitivos a las organizaciones.
La mayoría de las empresas tienen grandes desarrollos tecnológicos
y la única manera en la que pueden diferenciarse entre ellas
es a partir del talento humano", sentencia Carmen Martina, directora
ejecutiva de Programas Corporativos del Centro de Educación Ejecutiva
de la Universidad Adolfo Ibáñez.
Cambio permanente
Agrega que en las organizaciones hoy no existe el estado de comodidad,
porque el mundo está cambiando constantemente. Así resulta
fundamental que las personas estén preparadas para estas transformaciones.
"La capacitación es clave en el éxito de una organización",
dice Claudio Orellana, director de la escuela de Psicología de
la Universidad del Desarrollo. "Es un proceso de formación
y de aprendizaje, donde quien realiza una determinada tarea recibe entrenamiento
para poder desempeñar mejor su cargo actual u otro que podría
alcanzar. Desde esa perspectiva es fundamental, ya que genera una mayor
contribución del trabajador a la organización. Permite
que el trabajador desarrolle al máximo su potencial en función
de su cargo", señala
Además, la formación genera mayores desafíos para
los empleados, ya que hace que el trabajo sea más entretenido,
al ocupar una mayor parte de sus destrezas y habilidades. "Tiene
un impacto motivacional, no sólo en el sentido de que sabe más,
sino porque está haciendo más cosas de las que hasta ayer
estaba realizando. Por otro lado, renta mejor en la organización,
ya que está optimizando los recursos que dispone. Y obviamente
genera un beneficio a nivel del desarrollo productivo porque hace que
las organizaciones tengan mejores estándares de calidad",
agrega Orellana.
Clave del éxito
Pero no es posible afirmar que existan áreas de la organización
que sean más relevantes en términos de capacitación.
Dice Carmen Martina:"Todos los niveles de la organización
tienen una contribución que hacer a este proceso constante de
innovación. No hay áreas que sean más importantes
que otras. Tiempo atrás, la idea era capacitar únicamente
a quienes estaban de frente al cliente. Pero nos dimos cuenta de que
todo el back office no estaba alineado con esa capacitación.
Entonces, el esfuerzo era nulo y el grupo se frustraba. Si uno ha de
escoger en qué invertir en una capacitación tiene que
fijarse muy bien en cuáles son las áreas que en ese momento
pueden hacer la mejor contribución, pero siempre pensando que
el próximo paso es que quienes estén ligados a esa función
también se capaciten para dar apoyo en esa labor".
En teoría, la importancia de la capacitación no se presta
a discusión. "El tema está en cómo hacer que
esa importancia conceptual o teórica se traspase a los modelos
de gestión con los cuales las organizaciones están trabajando.
Creo que ahí hay una brecha muy grande. El nivel de capacitación
que hoy día estamos realizando es súper básico,
en términos de contenidos y de cantidad de acciones que se realizan.
Obviamente estamos mejorando, hoy existe mejor conciencia general, pero
todavía ésta no se traduce en los modelos de gestión.
Y por ambas partes, tanto en la administración como por parte
de los trabajadores", explica Orellana.
Así, muchas empresas chilenas no han sabido visualizar, en términos
concretos, el impacto que la capacitación tiene en sus procesos
productivos.
Y es que de acuerdo a nuestro modelo cultural, las organizaciones exigen
que el cambio sea inmediato. Pero la mayoría de los procesos
formativos tardan un tiempo en mostrar su rentabilidad social o económica.
El experto en recursos humanos constata además que aunque a
veces hay disposición por parte de las empresas para llevar a
cabo programas de entrenamiento, muchos de los trabajadores viven estas
capacitaciones como obligatorias y "lateras":
"En términos globales concebimos los procesos de aprendizaje
como obligatorios, desligados de un proceso de crecimiento y de beneficio
personal. Y eso mismo lo observamos a nivel de capacitación laboral.
Este concepto negativo del aprender hace que sea difícil instalar
la capacitación como una acción permanente. El trabajador
no entiende por qué, si ya sabe hacer su pega, tiene que continuar
capacitándose", señala Orellana.
Formación a la medida
En este sentido, Carmen Martina sostiene que es fundamental que los
modelos de capacitación sean personalizados y prácticos,
"hechos a la medida": "Los programas cerrados tienen
grandes ventajas, porque cuando se capacita poca gente en una organización,
se transforman en llaneros solitarios que no tienen poder para hacer
los cambios que se necesitan. Lo ideal es que se vayan generando masas
críticas de personas que estén alineadas, con una capacitación
que provenga directamente de la estrategia de la organización.
Sólo así pueden conducir a conversaciones internas, a
proyectos aplicados, a nuevas prácticas que contribuyan directamente
a la estrategia que esa organización tiene. Porque en el última
instancia son cambios culturales. Un cambio en el modo de hacer las
cosas".
El impacto del Sence
No hay duda de que en los últimos diez años ha habido
un notable incremento en acciones de capacitación, impulsadas
fuertemente por el accionar del Sence.
"Las franquicias tributarias explican en gran medida que las empresas
estén apostando con mayor fuerza a la capacitación",
dice Carmen Martina.
El académico de la Universidad del Desarrollo está de
acuerdo, pero afirma que en términos macro no se le saca todo
el provecho que tiene, "porque me parece que no es del todo amigable.
Ocurre mucho que las empresas realizan sus acciones de capacitación
en los últimos meses del año fiscal, porque de esa manera
el período que transcurre entre las acciones y el cierre del
año tributario es menor; por lo tanto, el desfase en términos
de plata disminuye. Si este período fuera menor, estoy convencido
de que más empresas capacitarían con mayor frecuencia.
En las grandes compañías tienen capacidad para esperar,
y por lo tanto tienen planes de capacitación permanentes. Las
pymes, en cambio, son altamente sensibles a estos períodos marginales,
y obviamente son las que no sacan provecho de los beneficios del Sence",
dice Orellana.
La importancia de las habilidades "blandas"
Una organización puede capacitar a sus empleados en el aspecto
técnico, pero jamás debe descuidar el desarrollo de las
habilidades blandas, que tienen que ver principalmente con cómo
se gestan las relaciones al interior de la organización, precisa
Carmen Martina. Estas potencian las conversaciones, la colaboración,
la apertura al cambio, el trabajo en equipo y las sinergias. En este
ámbito, la metodología empleada resulta crucial, ya que
no es algo que se aprenda en el aula, sino en la práctica.
Fuente: http://www.edicionesespeciales.elmercurio.com/destacadas/detalle/index.asp?idnoticia=0127092006021X1010002&idcuerpo=552