Este año, el Día mundial contra el trabajo infantil llama
nuestra atención sobre una forma de trabajo que resulta peligrosa
para los niños, se mire por donde se mire: El trabajo en las
minas y canteras. Este trabajo es físicamente peligroso, por
lo pesado e incómodo de las cargas, lo extenuante del trabajo,
la inestabilidad de las estructuras donde se encuentran las minas, las
herramientas y químicos tóxicos que se manejan en los
procesos, la sobre-exposición al sol y las largas jornadas dentro
del agua en los ríos.
El trabajo en la minería de pequeña escala y artesanal
puede ser también psicológica y moralmente peligroso,
dado a que tiene lugar en zonas remotas y aisladas donde la legislación,
las escuelas y los servicios sociales no llegan o son prácticamente
desconocidos; donde el apoyo a las familias o a las comunidades prácticamente
no existe; y donde el alcohol, las drogas, y el riesgo de la explotación
sexual están a la orden del día.
Hay canteras en la mayor parte de los países del mundo, y el
trabajo infantil existe en ellas en muchos de los países en vías
de desarrollo. Aunque lo niños pueden ser vistos rompiendo piedras
a lo largo de los caminos, o cortando y arrastrando rocas desde los
fosos donde se producen estos materiales, nadie sabe realmente cuantos
niños y adultos han hecho de este trabajo una manera de vida.
La minería de pequeña escala y artesanal emplea aproximadamente
13 millones de personas en todo el mundo, un millón de los cuales
son niños. Este número está aumentado dado que
la tendencia actual es de trabajar más en las minería
de pequeña escala que en el las minas dentro del sector formal.
Mayor información: http://www.ilo.org/public/spanish/standards/ipec/wdacl/2005/index.htm