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Pobreza, Crecimiento y
Formación en América Latina y el Caribe Introducción El presente documento se propone reseñar los cambios acontecidos en la institucionalidad de la formación profesional durante las últimas décadas en función de su histórica vocación de contribuir a la integración social y la equidad, así como exponer las alternativas que en materia de políticas sociales de formación profesional es posible avizorar desde la propia experiencia de los países de América Latina y el Caribe. El compromiso de la formación profesional con los sectores en situación de pobreza, no por ser permanente ha dejado de ser un desafío complejo. Uno de los aspectos más difíciles probablemente consista en que la formación ha estado siempre tensionada por lo moderno y lo tradicional, por la doble exigencia de responder a los objetivos de productividad, competitividad y calidad, pero también al de acercar la formación para el trabajo productivo a los sectores más carenciados de la sociedad. Aun en los tiempos de mayor parcelamiento de la política pública, la formación profesional tuvo, siempre, la característica de ser uno de esos escasos hilos que se empeñan en mantener unidos el crecimiento económico y la modernización con la aspiración a un desarrollo social en sentido amplio, integrador. La confirmación histórica de lo anterior, es el papel jugado por las Instituciones de Formación Profesional (IFP). En los períodos inciales casi todas las IFP de la región realizaron importantes esfuerzos encaminados, por un lado, a la atención prioritaria de jóvenes no incorporados por el sistema educativo regular, a través de la modalidad de aprendizaje. Más aún, las primeras instituciones que surgieron en la región tuvieron el propósito expreso y principal de estructurar la modalidad de aprendizaje que hasta entonces se llevaba de manera casuística y débilmente reglamentada en algunos sectores de la industria en expansión. Durante sus primeros años, las carencias del sistema educativo regular hicieron que las IFP se vieran compelidas a proporcionar cursos introductorios de "nivelación previa" para impartir los conocimientos elementales de lecto-escritura y matemáticas que diesen a los participantes los rudimentos necesarios para aprovechar la formación ofrecida. En muchos casos las IFP se dedicaron además a la implementación de programas de alfabetización y educación de adultos, ya fueran propios o a través de los esfuerzos realizados por los Ministerios de Educación. Hasta hace poco más de una década, las políticas sociales de formación profesional eran prácticamente equiparables a la actuación de las IFP. Algunos países, habían iniciado previamente cambios importantes en la institucionalidad de la formación profesional que pasaron por procesos de privatización de las antiguas IFP y el desplazamiento del Estado hacia un papel subsidiario, a lo sumo facilitador de acciones formativas que debían organizarse con base a las reglas del mercado. Esto marcó, para esos países, un período de ausencia en materia de políticas sociales de formación profesional, lo cual sumado a las consecuencias sociales de las políticas de ajuste, obligo a establecer correctivos. En dichos correctivos se encuentra, en buena medida, el germen de los nuevos enfoques acerca de la política social de formación profesional y de la institucionalidad que ha de sustentarla. En su mayoría, las nuevas políticas en este campo se organizaron en torno a los Ministerios de Trabajo, que a través de unidades o servicios especializados, asumieron un papel de gestión y administración general de las políticas, delegando la función ejecutora en agentes privados, sociales o no gubernamentales. Esta posibilidad de ejecutar más descentralizada y participativamente fondos públicos explica en gran parte la "explosión" acontecida en materia de oferta formativa. Los nuevos enfoques han traído muchos efectos positivos y, sobre todo, presionaron a una lectura crítica de la situación de las IFP, llevando en varios casos a importantes procesos de transformación institucional. Sin embargo, la aplicación de diversos modelos de política social en formación profesional permite realizar actualmente balances e identificar aquellas áreas críticas donde restan problemas por resolver. De una parte, la institucionalidad desarrollada en torno a los Ministerios de Trabajo presenta rasgos de debilidad política y resulta difícil controlar la tendencia a la fragmentación en la oferta formativa. Si bien existen excepciones, muchos de los programas poseen una impronta inmediatista, que si bien está acorde con la urgencia de las situaciones que buscan atender, no han encontrado los caminos para articular dichas acciones con un esfuerzo sustentable y de largo plazo, bajo el objetivo de una educación permanente. También, y paralelamente al mayor protagonismo de los Ministerios de Trabajo en la formación profesional, se asiste en varios países una toma de distancia de los Ministerios de Educación de aquellas áreas más vinculadas a la formación para el trabajo. De la otra, las carencias que se hicieron patentes en varias IFP en términos de sus grado de burocratización, escasa flexibilidad en su oferta formativa, y problemas de actualización de contenidos, contrastan actualmente con muchos avances alentadores. Es en el espacio institucional de las IFP que se están registrando las innovaciones más trascendentes en orden a articular la formación con la innovación, el desarrollo y la transferencia de tecnología. Es allí también donde se ha avanzado más en el desarrollo de nuevas tecnologías y metodologías aplicadas a los programas formación. Es, también, donde existe un esfuerzo más permanente de formación de formadores y de acercamiento a las más recientes novedades en cuanto a gestión, organización e innovación tecnológica en el mundo del trabajo y la producción. Esto deja en evidencia la necesidad de mejorar los actuales niveles de diálogo y cooperación entre los diversos espacios institucionales, así como con los actores que han emergido con fuerza en el escenario formativo. Si bien estamos aun lejos de lograr esto, existen diversas experiencias concretas que marcan un acercamiento y un aprendizaje en común. La complejidad y vastedad de los fenómenos de la pobreza y la exclusión en América Latina y el Caribe no deja más alternativa que ésta, ya que ningún actor o institución podría, por sí solo, acometer un desafío de tanta envergadura como el de desarrollar y sustentar sistemas formativos integradores, modernos, con la cobertura y flexibilidad que se requieren. Varias de estas experiencias aparecen reseñadas en los recuadros que se han insertado a lo largo del documento. El trabajo consta de seis capítulos. En el Capítulo 1, se da cuenta de la especificidad de la formación profesional, como área vinculada simultáneamente a la esfera económica y productiva, y a la esfera social, y de cómo este carácter especial ha condicionado su historia institucional. En el Capítulo 2, se analiza cómo los cambios en la geografía socioeconómica contribuyeron a los cambios institucionales y al surgimiento de los nuevos enfoques en materia de política social en materia de formación profesional. El Capítulo 3, en tanto, propone una salida a la discusión sobre cuáles arreglos institucionales son más adecuados para acometer la lucha contra la pobreza desde la formación profesional. Se niega el carácter mutuamente excluyente de los distintos enfoques analizando sus aspectos positivos y sus áreas no resueltas, para resaltar las oportunidades que se abren en la perspectiva de una mayor complementación e integración institucional. En el Capítulo 4, se abordan las consecuencias que para los actores más relevantes de la formación, acarrean los cambios institucionales en curso. En el Capítulo 5, se intenta exponer de forma genérica, aquellos rasgos más sobresalientes de las experiencias innovadoras de lucha contra la pobreza desde la formación profesional. Finalmente, el Capítulo 6 "Lecciones aprendidas", reseña los principales aprendizajes que la convivencia de diversos enfoques y arreglos institucionales en torno a las políticas sociales en materia de formación profesional, podemos extraer en la actualidad. El documento incluye algunos ejemplos de experiencias que se llevan a cabo en algunos países y que ilustran políticas y programas sobre pobreza y formación en la región. El presente documento fue especialmente elaborado para la reunión del Working Group for International Co-operation in Vocational and Technical Skills Development, del 2 al 3 de marzo de 2000 en Washington D.C., Estados Unidos, organizado por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y USAID.
(Índice) (Introducción) (La formación profesional:entre las políticas productivas y la política social) (Los cambios en la geografía socioeconómica y su correlato en la institucionalidad de la formación profesional) (¿Paradigmas en competencia?) (Implicaciones de las transformaciones institucionales para los actores de la formación profesional) (Formación y pobreza: rasgos sobresalientes de las experiencias más innovadoras) (Lecciones aprendidas)
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